El año 2020 comenzó con normalidad para el Dr. Fridtjof Nansen, el único buque de investigación oceanográfica que ondea la bandera de las Naciones Unidas. Con un ambicioso programa de viajes de investigación, el Nansen pretendía navegar a lo largo de África occidental, recopilando datos de la costa y las profundidades marinas para su investigación sobre el estado de los recursos marinos y la salud de nuestros océanos, una misión que lleva a cabo desde 1975.
Siendo uno de los buques de investigación marina más avanzados del mundo, el Dr. Fridtjof Nansen ha explorado algunas de las aguas menos estudiadas del planeta, incluidas las de África, Latinoamérica, el Golfo de Bengala, el Mar Arábigo y alta mar.
El buque forma parte del Programa EAF-Nansen, financiado por la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo (Norad) y dirigido por la FAO, con el apoyo científico y técnico del Instituto Noruego de Investigación Marina (IMR). Durante más de cuatro décadas, esta colaboración ha conseguido mejorar la capacidad de los científicos marinos de los países en desarrollo y de todo el mundo.
Cuando la pandemia de COVID-19 golpeó en marzo, 21 científicos de Marruecos, Mauritania, Senegal, Gambia y España -además del equipo principal de científicos noruegos y la tripulación-, se encontraban ya a mitad de camino en un viaje por las costas del noroeste de África. Para apoyar la mejora de la ordenación de la pesca, esta misión en particular tenía por objetivo estudiar los ecosistemas y los recursos demersales transfronterizos: las especies de peces que viven cerca de los fondos marinos y se distribuyen por aguas de varios países.
Sin embargo, la pandemia provocó rápidamente el cierre de los puertos, y el Nansen y su tripulación tuvieron que cambiar sus planes de forma drástica. Al no poder continuar con su viaje de investigación, el Dr. Fridtjof Nansen fue llamado a su puerto base, a miles de kilómetros de distancia, en Bergen (Noruega).
El Dr. Fridtjof Nansen ha navegado alrededor del mundo en numerosas ocasiones, y su tripulación y los científicos que investigan creían que lo habían visto todo. Pero incluso este programa que cuenta con 45 años de trayectoria, se encontró en territorio desconocido con esta nueva situación.
A medida que el brote de COVID-19 se convertía en una pandemia y se cerraban más y más fronteras para detener la propagación del virus, el buque y su tripulación necesitaban un plan para llevar a los científicos de vuelta a sus hogares.
“Este escenario sin precedentes movilizó inmediatamente a los socios del Programa para tomar medidas con rapidez y traer a la tripulación del buque y a los científicos a puerto sanos y salvos”, explica Merete Tandstad, Coordinadora del Programa EAF-Nansen de la FAO.