Un encuentro de gran valor, que tuvo lugar en un viaje de estudios organizado por la FAO el año pasado, le dio a Keti Tomeishvili, una productora de hortalizas de Georgia, la idea lucrativa de cultivar hierbas culinarias junto con sus pepinos. Esta oportunidad, combinada con la gran demanda de hierbas en Rusia, país vecino, ha dado ciertamente sus frutos. Actualmente, estos ingresos adicionales no solo la ayudan en estos momentos difíciles provocados por la pandemia, sino que gracias a estos también puede ayudar a las mujeres de su comunidad.
Keti, originaria de Imericia en el oeste de Georgia, emprendió su negocio en 2017 inicialmente con el cultivo de pepinos en invernaderos. En esta zona de Georgia, los invernaderos no necesitan demasiada calefacción durante el invierno, lo que los convierte en una opción asequible para cultivar productos todo el año. Estos brindan protección contra las condiciones meteorológicas más frías y, al mismo tiempo, reducen la necesidad de utilizar fertilizantes químicos. Todo lo anterior se traduce en productos de buena calidad con una vida útil más larga.
Keti, que es una persona trabajadora y entusiasta, ha invertido en el mejoramiento de su negocio durante los últimos dos años, desde en el riego por goteo hasta en semillas de buena calidad y una mejor gestión de las plagas.
En 2019, Keti viajó a Ucrania y los Países Bajos con un pequeño grupo de productores de frutas y hortalizas de Georgia y Moldova para ver las tendencias y tecnologías más recientes en la producción en invernadero. El viaje de estudios, que contó con el apoyo de la iniciativa de la Unión Europea EU4Business, el BERD y el Gobierno de los Países Bajos, estuvo organizado por la FAO en cooperación con el Organismo de Fomento Empresarial de los Países Bajos.
Formaba parte de una iniciativa de mucha más envergadura de la FAO y el BERD cuyo objetivo era ayudar a los productores de frutas y hortalizas de Georgia, Moldova, Tayikistán y Uzbekistán a modernizar sus operaciones para que aprovechen los mercados más lucrativos. El viaje de estudios le brindó a Keti la oportunidad de aprender más de sus homólogos y líderes del sector de los invernaderos y establecer contactos comerciales de gran valor, desde proveedores de insumos y mayoristas hasta productores innovadores.
Uno de esos contactos, que también formaba parte del grupo, era Goderdzi Shavgulidze, director de la Cooperativa de hierbas Kvitiri de Georgia, un gran exportador de hierbas culinarias. En ese momento, el negocio de los invernaderos de Keti tan solo producía pepinos para el mercado local, pero tras reunirse con Goderdzi y pedirle asesoramiento apartó una porción de sus 2 000 metros cuadrados de espacio de invernadero para cultivar cilantro. La Cooperativa Kvitiri la ayudó posteriormente a vender las hierbas.
Su decisión de diversificar llegó en el momento adecuado, abrió nuevos mercados e impulsó sus beneficios, lo que la ha ayudado a hacer frente, de una manera más adecuada, a las perturbaciones económicas de la pandemia y la ha situado en una mejor posición para apoyar a sus colegas de la comunidad.