La pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha afectado gravemente al sector del turismo y en particular los viajes internacionales han sufrido un golpe que ha tenido consecuencias especialmente para las personas del medio rural, cuyos medios de vida pueden depender de los visitantes extranjeros. Pero cada desafío entraña una oportunidad y en este caso consiste en reconstruir el turismo mejor que antes: más sostenible, más justo, que promueva destinos rurales no tradicionales y que cree medios de vida más resilientes para las comunidades rurales.
Una forma de lograrlo es a través del “agroturismo”. Recientemente ha cobrado popularidad entre los viajeros, que pueden experimentar la cultura y gastronomía locales y tradicionales. El agroturismo también beneficia a los agricultores y las comunidades rurales, pues les brinda la oportunidad de diversificar sus actividades económicas y crear una nueva demanda para sus productos agrícolas.
No obstante, como ocurre con todo tipo de turismo, este debe gestionarse con cuidado a fin de evitar posibles repercusiones negativas en el medio ambiente, los recursos agrícolas, la biodiversidad y las vidas y culturas de las personas que residen en estas zonas. La sostenibilidad es fundamental.
Teniendo esto presente, la FAO y la Organización Mundial del Turismo (OMT) de las Naciones Unidas colaborarán con miras a promover un turismo agrícola sostenible como vía prometedora para impulsar el desarrollo rural.
La asociación entre la FAO y la OMT empezará promoviendo el agroturismo en los sitios de Sistemas importantes del patrimonio agrícola mundial (SIPAM), los cuales representan no solo paisajes naturales impresionantes sino también prácticas agrícolas que crean medios de vida en zonas rurales al tiempo que combinan la tradición y la innovación de una manera única.
A continuación se presentan tan solo cuatro ejemplos de sitios SIPAM en los que el turismo sostenible puede fomentar el desarrollo, combatir la pobreza y ofrecer a los jóvenes nuevas oportunidades de trabajo.
Viñedos del valle de Soave (Italia)
Suaves colinas, antiguas granjas y viñedos hasta donde alcanza la vista. Un paisaje icónico de Italia. Soave, una pequeña región situada entre Verona y Venecia, es famosa por su vino; de hecho, los viñedos tradicionales de la variedad local de uva, la garganega, han proporcionado ingresos a más de 3 000 familias durante 200 años.
Los agricultores de la región siguen utilizando métodos tradicionales de “entrenar” las vides, un método de gestión de los viñedos que establece un equilibrio entre el crecimiento de la vid y la calidad del fruto para producir los resultados óptimos. ¿Cuál es el resultado final? Uno de los vinos más famosos de Italia, el vino Soave. A pesar de que sus fincas suelen ser pequeñas o muy pequeñas, esta zona ha logrado garantizar una fuente de ingresos sostenible para los cultivadores de uva, los productores de vino y los embotelladores, incluso durante los períodos más difíciles, gracias a la cooperación y la innovación. Por ejemplo, a fin de aumentar el valor neto del vino y mantener su precio, en 1968 la zona obtuvo la denominación de origen protegida europea, que reconoce el producto por sus cualidades únicas en todo el mundo. Además, los agricultores han creado bodegas cooperativas, así como un sistema complejo de compensaciones que garantiza a sus miembros unos ingresos justos cada año, a pesar de las fluctuaciones de los precios de mercado.
Actualmente, la región continúa innovando mediante la promoción de un turismo local que emplea a un número de trabajadores en hoteles, restaurantes y bodegas, lo que genera buenos ingresos para la región.