Un tazón de sheer khurma para completar una comida de la celebración de Eid. Un pavo bien caliente en la mesa en Navidad. Pan de muerto para recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros. La comida es una parte integral de muchas tradiciones, culturas y religiones y, para muchas personas de todo el mundo, es un placer. Pero es mucho más que eso, ya que la alimentación es una necesidad y un derecho humano.
En 1966, el derecho a la alimentación se consagró en el derecho internacional en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Se entiende en general como el derecho a poder alimentarse con dignidad, y es más que la simple ausencia de hambre; es la idea de que todas las personas, en todas partes, deben tener acceso a una dieta adecuada y nutritiva, que resulte accesible sin tener que hacer grandes esfuerzos para obtenerla, que sea asequible, lo que significa que las familias no tengan que sacrificar otras necesidades básicas para comprarla, y que sea a la vez nutritiva y acorde con las costumbres religiosas y culturales.
En los últimos decenios, la FAO ha prestado apoyo a las naciones para que se comprometan a cumplir este importante objetivo, y varios países han elaborado y aplicado enmiendas constitucionales, leyes nacionales, estrategias, políticas y programas que tienen por objeto garantizar el derecho a la alimentación.
Estos son solo algunos países en los que la FAO ha ayudado a promover el derecho a la alimentación:
Fiji
A pesar de ser un pintoresco destino vacacional, Fiji enfrenta un conjunto único de dificultades en lo que se refiere a la alimentación, y muchos de sus habitantes padecen malnutrición. Dado que es un pequeño Estado insular en desarrollo, el país es especialmente susceptible a los efectos del cambio climático, con sequías e inundaciones que destruyen periódicamente los cultivos. Debido a esto y a las consecuencias en la producción de alimentos frescos, los fiyianos dependen en gran medida de productos importados y alimentos elaborados de menor calidad, que a menudo son más baratos que los alimentos frescos cultivados en las cercanías.
Con el apoyo técnico de la FAO, el gobierno ha elaborado una estrategia que garantizará que todos los fiyianos gocen del derecho a la alimentación, aumentando la producción de alimentos nutritivos y el acceso a estos. El gobierno se ha comprometido a distribuir 36 000 paquetes de semillas de hortalizas y frutas diferentes a la población local para ayudar a ampliar el acceso a alimentos nutritivos como mangos, aguacates, guayabas, pitahayas, rimas y parchas. Esto ayudará a reducir el gasto en importación de frutas, así como impulsará los medios de vida de los agricultores y mejorará en general la salud de la población de Fiji. Ante el brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19), que ha amenazado aún más la seguridad alimentaria, la FAO ha prestado apoyo a esta iniciativa con semillas y herramientas.