Estos jóvenes son ahora los referentes para las técnicas agrícolas en la República Centroafricana


Los jóvenes de Bangui convierten su formación en aptitudes que comparten con toda su comunidad

Las escuelas de campo y de vida para jóvenes agricultores están dando a jóvenes como Emmanuel (centro) un medio para mantenerse a sí mismos y a sus familias a pesar del conflicto y la inestabilidad en el país. ©FAO/Jean Bonogo

25/02/2021

Mientras estudiaba la carrera de empresariales, Emmanuel soñaba con ser empresario y ganar mucho dinero. Pero después de graduarse, este joven de 29 años luchó por encontrar oportunidades en su ciudad natal, Bangui, la capital de la República Centroafricana. Los jóvenes constituyen el 70 % de la población de la República Centroafricana, un país azotado por años de crisis y conflictos.

Mucha gente joven se encuentra en una situación similar a la de Emmanuel, llenos de esperanzas y sueños, pero pocas oportunidades para que se cumplan. Sin embargo, Emmanuel pensó que había una forma segura de ganar dinero y mantenerse: la agricultura. Siempre habría dinero en la producción de alimentos porque, después de todo, razonaba, ¡todo el mundo tiene que comer!

Empezó practicando la agricultura a pequeña escala, con la esperanza de utilizar sus aptitudes empresariales, reinvertir sus beneficios y hacer crecer su pequeña empresa. Pero con una formación y unos recursos mínimos, al principio era difícil llegar a fin de mes. Sin embargo, Emmanuel conoció entonces el programa de escuelas de campo y vida para jóvenes agricultores de la FAO en su zona.

Emmanuel (izquierda) fue elegido presidente de E MAÏ, un colectivo de jóvenes empresarios agrícolas. Cultivan juntos, repartiéndose las ventas y quedándose con parte del dinero para reinvertirlo en su negocio. ©FAO/Jean Bonogo

Dotar a los jóvenes de las competencias que necesitan

Los programas de escuelas de campo y de vida para jóvenes agricultores de la FAO ofrecen formación agrícola y empresarial a los jóvenes de las zonas rurales. Estos programas se han implementado en muchos países del mundo, centrándose en proporcionar a los jóvenes vulnerables —en especial en contextos de crisis y de países que han sufrido conflictos—, aptitudes agrícolas prácticas y comerciales.

Emmanuel se enteró del programa en una conversación con un coordinador de jóvenes de la FAO, que le invitó a participar en la capacitación. Formó parte del primer grupo de jóvenes de la República Centroafricana en recibir la formación, que tuvo lugar en Boali, a 95 kilómetros de Bangui.

“La formación me permitió perfeccionar mis conocimientos de horticultura y ganadería”, explica Emmanuel. “Ahora, no sólo limito las pérdidas en la producción de alimentos, sino que maximizo los beneficios”.

Cambio de rumbo

Emmanuel se dedica a la agricultura como miembro de un grupo de jóvenes empresarios agrícolas. Llamaron al grupo “E MAÏ,” que significa “Desarrollemos” en la lengua sango, por su objetivo de desarrollarse ellos mismos y desarrollar a su comunidad a través de sus actividades. Antes de la formación, su grupo no disponía de los conocimientos técnicos necesarios ni de herramientas suficientes; de hecho, sólo tenían una herramienta por cada tres personas.

Tras la formación, Emmanuel regresó a Bangui y comenzó a aplicar lo aprendido con los demás miembros de E MAÏ. Puso en práctica nuevas técnicas agrícolas de cría de ganado menor y horticultura, incluyendo el uso correcto de fertilizantes, la elección de semillas y los calendarios de siembra y cosecha. E MAÏ produce ahora amaranto, coles, tomates, espinacas y otras hortalizas que pueden vender a la comunidad local. Comparten los beneficios y se quedan con una parte para reinvertir.

“Empezamos con 14 semilleros de 10 metros cada uno y, con el apoyo de la FAO, pasamos a tener 15 semilleros más grandes. Hoy estamos en proceso de transición a 50 semilleros de 20 metros porque hemos adquirido más espacio cerca de nuestro emplazamiento original”, cuenta Emmanuel con orgullo.

Recientemente, Emmanuel fue elegido presidente por los demás miembros del grupo, y ahora enseña lo que ha aprendido a otros miembros de la comunidad.

Expertos en agricultura local

Emmanuel y los miembros de E MAÏ son ahora los referentes para mejorar las técnicas agrícolas en pequeña escala en su comunidad.

“La gente acude a nosotros para obtener consejos y orientación, y nosotros se los proporcionamos. Es nuestra contribución al progreso de la comunidad”, señala Emmanuel. “Algunos jóvenes de los alrededores de nuestro huerto se han unido al grupo para aprender. Queremos innovar de verdad y crear más oportunidades para los jóvenes”.

Emmanuel, de azul, y otros miembros de E MAÏ en su huerto después de un día de trabajo. ©FAO/Jean Bonogo

Hoy en día, E MAÏ está prosperando, sus miembros se alimentan con lo que producen y cubren sus necesidades con los beneficios generados por la venta de sus productos. Ahora están estudiando la posibilidad de reinvertir los beneficios y de diversificarse con las conservas y otras técnicas de preparación —como la elaboración de puré de tomate—, para reducir las pérdidas poscosecha y obtener ingresos más estables a lo largo del año. Gracias a las nuevas competencias que ha adquirido, Emmanuel se ha convertido incluso en facilitador del enfoque de la escuela de campo y de vida para jóvenes agricultores, junto con 24 de sus compañeros.

“Sinceramente, me metí en la agricultura para mantenerme a flote hasta que pudiera conseguir el trabajo que quería. Después de la formación de facilitadores de la escuela de campo y de vida para jóvenes agricultores, me he dado cuenta de que puedo vivir de esto. Me gusta lo que hago, y seguiré en esta línea de trabajo para construir un futuro para mí y mi familia”, afirma Emmanuel.

La agricultura innovadora puede ofrecer un empleo remunerado a los jóvenes de las zonas rurales, garantizar la seguridad alimentaria de las comunidades y lograr un mundo sin hambre.


Para obtener más información

1. No poverty, 8. Decent work and economic growth, 10. Reduced inequalities