Dentro de las vastas fronteras de Kazajstán —el noveno país más grande del mundo— unos dos millones de familias se ganan la vida en el sector lechero. Los productores en pequeña escala, con un total inferior a cinco vacas, producen el 80 % de la leche cruda del país.
La industria lechera de Kazajstán tiene un gran potencial de crecimiento, pero aún afronta numerosos retos. El país es miembro de la Unión Económica Euroasiática (UEE) desde 2015, por lo que, para seguir siendo competitivo, sus productores lácteos deben poder abastecer a las empresas nacionales de leche cruda que cumpla las rigurosas normas de inocuidad alimentaria de la UEE.
Pero Kazajstán es extenso y los centros de recogida de leche están diseminados. Las distancias hasta las centrales lecheras pueden ser de cientos de kilómetros, lo que hace que los costos de transporte sean elevados y que haya riesgo de deterioro y dificultades para respetar las normas de la industria lechera. Por otro lado, no suele haber un contacto directo entre los productores y los procesadores lácteos, lo que dificulta la coordinación de la recogida.
Una aplicación innovadora
Es aquí donde entra en juego la aplicación Collect Mobile. En los dispositivos Android equipados con GPS, los procesadores lácteos pueden utilizar la aplicación elaborada por la FAO a partir del paquete desarrollado por OpenForis para realizar encuestas sobre el terreno y localizar geográficamente a los proveedores de leche cruda actuales y potenciales diseminados por la extensa superficie del país: una tarea realizada hasta ahora con bolígrafo y papel.
La aplicación también ayuda a optimizar las rutas de recogida para reducir los costos de transporte y a prever las necesidades de capacidad de los depósitos de refrigeración y de transporte refrigerado. Los procesadores reciben información precisa sobre las fuentes existentes de leche cruda, que incluye el volumen, la disponibilidad estacional y el potencial de crecimiento de cada proveedor.
La aplicación Collect Mobile promueve la interacción directa entre los procesadores y los pequeños productores y permite a las empresas lácteas proporcionar asesoramiento específico sobre distintos temas, como la mejora de la higiene de la leche o la gestión de la explotación. Esto ayuda a las explotaciones más pequeñas a cumplir las normas de inocuidad alimentaria, así como a hacer crecer sus negocios. Asimismo, ayuda a las empresas lácteas a tomar decisiones informadas sobre su gestión de la cadena de valor y sus inversiones de expansión.