Impulsar una producción “más verde” de hortalizas en Bangladesh


Los paneles solares y la tecnología verde combaten la escasez de agua y ayudan a los agricultores a cultivar alimentos nutritivos en Cox’s Bazar

La FAO ha instalado sistemas de riego de energía solar para abordar la escasez de agua en Cox’s Bazar, donde la creciente población está ejerciendo una gran presión en los recursos naturales. ©FAO/Saikat Mojumder

24/08/2021

De pie, entre hileras de cuidadas coles, espléndidos rábanos y prósperos tomates, Mohammad Islam sonríe. El frondoso huerto dista mucho de lo que esta zona con escasez de agua podría haber producido. Tres paneles plateados a solo unos metros miran al sol como girasoles. La producción de hortalizas del huerto tiene mucho que agradecer a estos paneles de metal inocuos, que son paneles solares instalados por la FAO.

Este padre de tres hijos procede de Ukhiya, en Cox’s Bazar (Bangladesh). Cox’s Bazar, conocida en las noticias por otras muchas razones distintas de las hortalizas, ha sido, no obstante, un verdadero oasis históricamente hablando. El suelo fértil solía hacer que fuera posible cultivar casi cualquier cosa en esa zona. Eso ha cambiado. La sobreexplotación y el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes químicos ha degradado los suelos. El descenso de la fertilidad implica una reducción de la vegetación, lo cual comporta una disminución del agua. Con una población cada vez mayor, este ciclo se sigue perpetuando y los desafíos se vuelven cada vez más graves.

En Cox’s Bazar, la FAO está mejorando las prácticas de riego y la producción de cultivos aprovechando las tecnologías verdes, en particular la energía solar. Actualmente, el 70 % del agua dulce del planeta se utiliza para la producción agrícola. Los sistemas alimentados con energía solar ayudan a reducir la pérdida de agua mediante el uso de sistemas de tuberías subterráneas en lugar de canales abiertos, que son vulnerables a la evaporación y la infiltración.

“La escasez de agua es un problema habitual en nuestra zona, y los costos del riego son muy elevados”, relata Mohammad. “La FAO instaló un sistema de riego de energía solar que ayuda a abordar el problema de la escasez de agua.” Esta iniciativa también ha reducido el costo de producción a la mitad.

“Las prácticas de riego convencionales provocan una enorme pérdida de agua que agota las reservas de aguas subterráneas, aumentando al mismo tiempo los costos de producción debido a los combustibles fósiles necesarios para hacer funcionar los sistemas de riego. Esto también contamina el medio ambiente”, afirma Robert Simpson, Representante de la FAO en Bangladesh. “Esta iniciativa aborda ambos desafíos, el de la escasez de agua y el del impacto ambiental, de manera sostenible.”

La FAO y el Departamento de Extensión Agrícola de Bangladesh replicarán la iniciativa en todo el país para promover la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios.

La FAO ha establecido en torno a 300 escuelas de campo para agricultores en la región de Cox’s Bazar, que proporcionan capacitación en materia de buenas prácticas agrícolas a aproximadamente 6 000 agricultores. Izquierda/Arriba: ©FAO/Saikat Mojumder Derecha/Abajo: ©FAO/MH Kawsar Rudro

Aprovechar el sol

Para saber cómo utilizar estos nuevos sistemas de riego y otras técnicas de producción de cultivos, Mohammad asistió a una escuela de campo para agricultores respaldada por la FAO.

Formada por unos 20 agricultores, un tercio de ellos mujeres, la escuela de campo para agricultores alienta a los agricultores a trabajar en grupo, gestionar cuentas bancarias conjuntas, asistir a sesiones de capacitación sobre buenas prácticas agrícolas y adoptar opciones adaptadas mediante la experimentación en la explotación agrícola.

La FAO proporcionó a Mohammad semillas de hortalizas y capacitación sobre su cultivo. Su grupo también recibió recientemente maquinaria agrícola que incluía un motocultivador, lo cual impulsará la producción de alimentos y reducirá su dependencia de la contratación de mano de obra, una tarea difícil durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID‑19).

Mohammad es actualmente el presidente de su grupo de agricultores y promueve la agricultura climáticamente inteligente mediante técnicas como la gestión integrada de plagas y las soluciones basadas en la naturaleza, por ejemplo, el uso de feromonas y trampas de luz, para producir cultivos sin plaguicidas.

Como plataforma para la educación y el empoderamiento, la escuela de campo para agricultores ha sido un componente fundamental del programa integrado de la FAO en Cox’s Bazar, pues ha creado medios de vida resilientes y seguridad alimentaria para los refugiados y sus comunidades de acogida. La FAO ha popularizado el enfoque en Bangladesh estableciendo en torno a 300 escuelas de campo para agricultores, que benefician a aproximadamente 6 000 agricultores de la región de Cox’s Bazar.

Desde que se inició la crisis de los rohinyás en 2017, la FAO ha trabajado con las comunidades de acogida y los refugiados para crear oportunidades de subsistencia y ayudar a los agricultores a establecer vínculos con los mercados. ©FAO/Saikat Mojumder

La COVID‑19 y sus repercusiones

Como muchos agricultores de todo el mundo, Mohammad tuvo dificultades para recoger su cosecha durante la pandemia.

“Durante el confinamiento por la COVID‑19, había escasez de mano de obra. Fue complicado obtener ayuda para trabajar en mi campo. También tuve dificultades para transportar los productos a mercados lejanos.”

Sin embargo, Mohammad, sí logró llevar la producción a los mercados locales, sabiendo que los alimentos nutritivos eran especialmente importantes durante la crisis sanitaria. Le producía una gran satisfacción cultivar tomates, berenjenas, rábanos, amaranto rojo, coles y frijoles para otras personas.

“Me complace inmensamente saber que algunas personas mantienen su salud consumiendo las hortalizas frescas que produzco.”

También regaló una parte de su producción a sus vecinos para ayudarles durante la crisis de la COVID‑19. “Durante la pandemia, ofrecí mis hortalizas gratis a mis vecinos desfavorecidos”, comenta Mohammad.

“Soy agricultor; cultivo alimentos para mí y para los demás. La gente me quiere y yo quiero a mi comunidad.”

Con el apoyo de proveedores de servicios comunitarios y líderes agrícolas, incluido Mohammad, la FAO dirigió una campaña masiva de sensibilización sobre cómo continuar la actividad agrícola reduciendo al mínimo los riesgos de la COVID‑19.

La FAO en Cox’s Bazar

Cox’s Bazar, con una población bangladesí de 2,65 millones de personas, acoge el mayor campo de refugiados del mundo con 884 000 rohinyás que residen en 34 campos improvisados.

La elevada demanda de leña, material de construcción de viviendas y paja para techumbre para la numerosa población ha aumentado la demanda de recursos forestales y ha acelerado la degradación del ecosistema. Se estima que se han degradado 8 000 hectáreas de tierras forestales, lo cual ha perturbado los servicios del ecosistema, en particular el agua.

Desde que comenzó la crisis de los rohinyás en 2017, la FAO ha promovido un enfoque integral del uso de la tierra. La restauración forestal a gran escala, tanto dentro como fuera de los campos de refugiados, y la promoción de la agricultura resistente al clima y las tecnologías verdes, como los sistemas de riego de energía solar, son algunas de las iniciativas con las que la FAO respalda la seguridad alimentaria de la población, conservando al mismo tiempo la naturaleza. La FAO también ha trabajado con las comunidades de acogida y los refugiados para crear oportunidades de subsistencia, proporcionando a las comunidades de acogida insumos y equipo agrícolas, así como fortalecimiento de las capacidades.

La creación de resiliencia frente a la inseguridad alimentaria y los peligros naturales en los hogares y las comunidades a través de la transformación agrícola constituye una parte de esencial de la misión de la FAO en todo el mundo. Gracias al apoyo de Bangladesh, el Canadá, los Estados Unidos de América, el Japón, los Países Bajos, el Reino Unido, Suecia y la Unión Europea, los programas llevados a cabo en Cox’s Bazar han beneficiado directamente a 141 400 personas hasta la fecha.


Más información

 

1. No poverty, 2. Zero hunger, 7. Affordable and clean energy, 10. Reduced inequalities