La primera experiencia de Busy con las abejas fue cuando tenía 14 años y aún iba a la escuela. Recuerda que le fascinaba observar a las abejas volando alrededor de las viñas silvestres y los árboles para recolectar néctar. Fue esta escena la que alimentó su interés por la producción de miel, aunque la necesidad le llevó a dedicarse a la construcción. Tras algunas malas experiencias, decidió dejar su trabajo y dedicarse a la apicultura a jornada completa.
Al recibir el primer curso de formación, organizado por un apicultor de una aldea cercana, Busy empezó a crear y desarrollar su propia actividad, que ahora gestiona con su mujer, su sobrino y su hijo.
En 2013, Busy tuvo conocimiento del curso de la FAO sobre apicultura a través de uno de sus amigos y decidió inscribirse para profundizar sus conocimientos y darle un nuevo impulso a su negocio. El curso de tres semanas de duración de la FAO le proporcionó información crucial sobre aspectos prácticos de la apicultura, como la construcción de colmenas y el montaje de los marcos.
Asimismo, en 2019 se incorporó a la Cooperativa de Apicultura que la FAO respalda con cursos de formación sobre mejora de la producción y recolección y elaboración de miel. “Aquel curso fue muy valioso. Aprendí mucho y estoy agradecido a la FAO”.
Con una fuerte determinación, pasión y conocimiento, Busy trabajó diligentemente en todos los aspectos del comercio de la apicultura, incluso plantando árboles y animando a sus vecinos a plantar vegetación para que las abejas pudieran polinizarla y recolectar néctar.
Un infortunio que no le detuvo
En 2017, el huracán María, con vientos de categoría 5, devastó Dominica y destruyó todas las colmenas de Busy.
Al igual que muchas otras islas y países costeros, Dominica, que es un pequeño Estado insular en desarrollo, se ha visto especialmente afectado por los cambios del clima y ha tenido que hacer frente a catástrofes naturales que cada vez son más frecuentes y que a menudo perturban la producción local y hacen que el país sea más dependiente de las importaciones.
Sin embargo, Busy no dejó que estas circunstancias lo detuvieran y reconstruyó todo lo que había perdido.
En 12 años, el duro trabajo de Busy ha dado sus frutos. En la actualidad, tiene un total de 275 colmenas en 13 zonas diferentes de Dominica con más de 50 000 abejas en cada una. Entre sus numerosos clientes se cuentan las farmacias locales, que representan el 99 % del total.
“La mayor parte de la miel que produzco y de sus subproductos, como la cera, el polen y el propóleo, se consume a escala local. De hecho, en 2020 la demanda fue tan elevada que tuve dificultades para abastecerla”.