Reducir, reutilizar y reciclar: el mantra del envasado de alimentos


Adoptar un enfoque circular en el envasado puede reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos y respetar el medio ambiente.

El envasado es importante para mantener los alimentos frescos, garantizar que son inocuos y reducir la pérdida y el desperdicio; no obstante, puede tener efectos nocivos en nuestro entorno. Es el momento de adoptar un enfoque más circular. ©FAO/Oliver Bunic

29/09/2021

Ya sean de vidrio, plástico, metal, papel o bambú, los envases son importantes para mantener frescos los alimentos, asegurar su inocuidad y prolongar su vida útil a fin de reducir la pérdida y el desperdicio.

Es muy común que los envases primarios, esto es, los envases que están en contacto con los alimentos, sean de plástico, que es ligero, flexible y comparativamente más económico. Si bien algunos plásticos son fáciles de reciclar y reutilizar, otros no lo son y, como sabemos, los efectos del plástico en el entorno son enormes si no se reutilizan ni se reciclan.

Al mismo tiempo, la pérdida y el desperdicio de alimentos también tienen una enorme carga ambiental. Cuando se pierden y se desperdician alimentos significa que se pierden todos los recursos que se han dedicado a hacerlos, como el agua, la tierra, la energía y otros. Utilizar envases adecuados para evitar la pérdida y el desperdicio de alimentos puede resultar más beneficioso para el medio ambiente que no utilizar ningún tipo de envase.

Es fundamental adoptar un enfoque circular. Las soluciones de envasado circular se centran en la reducción, la reutilización y el reciclaje, en especial la reducción al máximo del plástico de un solo uso, lo que fomenta la reutilización y el reciclaje de materiales y mejora la economía y la calidad de los materiales de plástico reciclado.

A continuación, se exponen cuatro soluciones de envasado que podemos aprovechar para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos:

1)    Envases reutilizables

La pérdida de alimentos es la disminución de la cantidad o la calidad de los alimentos hasta la fase de venta al por menor. Algunas de las principales causas de los daños y la descomposición de los alimentos son el envasado a granel deficiente y la manipulación indebida a lo largo de la cadena de suministro. En el caso de las frutas y hortalizas, las causas principales de las pérdidas durante el transporte suelen ser la compresión y la abrasión. Ello compromete la calidad y el valor económico de los productos frescos. La utilización de envases adecuados puede reducir notablemente estas pérdidas, proteger los productos en tránsito y, en último término, reducir la huella de carbono de los alimentos.

Por ejemplo, en los países de Asia meridional y sudoriental, las pérdidas que se producen en la cadena de suministro tradicional de la banana se sitúan alrededor del 29 %. Las bananas son delicadas y es fácil que se dañen durante el transporte, lo que provoca la presencia de magulladuras desagradables a la vista y una más rápida descomposición durante la maduración. La FAO introdujo buenas prácticas de gestión postcosecha además de materiales reutilizables para el envasado a granel, como cajas de plástico que se utilizan durante el transporte. Las cajas de plástico proporcionan un grado mucho mayor de protección, ya que absorben los golpes durante el transporte, mientras que la utilización de revestimientos internos para las cajas disponibles localmente, como hojas, paja o papel de periódico, reduce los daños por abrasión.

Las frutas que llegan al mercado sin macas se venden a un precio más elevado debido a que su aspecto y su calidad son mejores. Esta mejora del envasado redujo las pérdidas en la cadena de suministro hasta en un 61 %. Después de su uso, las cajas de plástico vuelven al lugar de la cosecha, se limpian y se reutilizan en cosechas posteriores. Si se mantienen adecuadamente, estas cajas pueden utilizarse hasta 10 años, lo que significa que su huella de carbono es mínima.

Transporte de bananas del campo al mercado en condiciones de inocuidad: las cajas de plástico son una opción robusta y reutilizable que protege los alimentos frescos de los daños. Si se mantienen adecuadamente, estas cajas pueden utilizarse hasta 10 años. Arriba a la izquierda: ©FAO/Daniel Hayduk. Abajo a la derecha: ©FAO/Believe Nyakudjara

2)    Opciones de envasado sostenibles e innovadoras

Utilizar materiales sostenibles es, indudablemente, una de las principales formas de minimizar los efectos del envasado en el ambiente.

En muchos países, los productos frescos se han vendido siempre en el envase más natural de todos: las hojas. Aunque las hojas no son suficiente para proteger la fruta durante el transporte, en el comercio al por menor, son una buena alternativa al plástico, ya que ayudan a mantener los alimentos frescos hasta que se venden. Debido a los costes elevados de otras opciones de envasado y al escaso acceso a ellas, en el mundo en desarrollo es común que los productos frescos se dispongan en haces o fajos. Por ejemplo, los espárragos y las hortalizas de hoja se suelen envolver en hojas de banana o de periódico antes de atarlos juntos y venderlos como un fajo.

Otra opción es utilizar métodos innovadores de envasado que permitan conservar la calidad de los alimentos y, por tanto, reducir la pérdida y el desperdicio. Un ejemplo de esto es el envasado en atmósfera modificada, que mantiene una baja concentración de oxígeno en los alimentos envasados a fin de asegurar una vida útil más larga. Este tipo de envasado se suele utilizar para el café. Por lo general, los torrefactores deben dejar los granos de café al aire libre para que se enfríen y se desgasifiquen, porque la acumulación de CO2 en el envase lo podría hacer reventar. Sin embargo, dejar los granos al aire libre reduce su frescura. Las válvulas de los envases en atmósfera modificada permiten la salida del dióxido de carbono del paquete de café y no dejan entrar gases o contaminantes del ambiente, lo que mantiene los granos de café frescos.

Utilizar envases adecuados para evitar la pérdida y el desperdicio de alimentos puede resultar más beneficioso para el medio ambiente que no utilizar ningún tipo de envase. ©FAO/Jonathan Bloom

3)    Envases rellenables

A veces, los envases para la venta al por menor son tan grandes que los consumidores compran más alimentos de los que necesitan y, con frecuencia, acaban por tiran los que no pueden utilizar. Los envases rellenables, como los contenedores de vidrio o de acero inoxidable que se pueden limpiar, ofrecen a los consumidores la posibilidad de comprar alimentos sueltos o a granel en los puntos de venta al por menor. En 2018, una tienda holandesa fue la primera en ofrecer a sus consumidores una sección sin plástico. Poco después, le siguió un supermercado bien conocido del Reino Unido y, actualmente, son muchos los que ofrecen esta opción. No obstante, los diseños innovadores de contenedores que impiden el contacto de las personas con el producto durante la operación de llenado son importantes para evitar la contaminación cruzada y los riesgos de inocuidad de los alimentos.

El envasado tiene un papel importante no solo en la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, sino también, por extensión, en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida. Adoptar un enfoque circular en la forma de envasar nuestros alimentos puede marcar la diferencia en cuanto a la seguridad alimentaria de nuestras comunidades y la salud de nuestro planeta.


Para obtener más información

2. Zero hunger, 9. Industry innovation and infrastructure, 12. Responsible consumption and production