Nutrición y educación: una combinación ganadora


En El Salvador, los programas de alimentación escolar sostenible mejoran los hábitos alimentarios de comunidades enteras

Los niños de El Salvador están aprendiendo lo que significa tener una dieta saludable gracias a la metodología de la iniciativa de las Escuelas Sostenibles, desarrollada en el marco de la Cooperación Sur-Sur y Triangular. ©FAO/Andrea Galdamez

28/03/2022

Hace unos años, en el comedor escolar de Vanesa Cárcamo solo se vendían bebidas muy azucaradas, sándwiches rebosantes de grasas saturadas y refrigerios con un alto contenido en sal y escasos nutrientes. Vanesa, como todos los alumnos del Complejo Educativo Cantón San Isidro de Izalco (El Salvador), no veía el problema: al fin y al cabo, la comida estaba buena. Sin embargo, no se percataban de lo perjudicial que era para su salud y su futuro. 

“Antes no llevábamos una dieta sana, centrada en la nutrición”, recuerda Vanesa, de 17 años. “No entendíamos el efecto de la alimentación en nuestro cuerpo y no sabíamos que la comida basura era mala para nosotros y nuestra salud”.

Ahora es una historia diferente. El comedor escolar sirve a todos los alumnos, de 4 a 18 años, comidas sanas y nutritivas elaboradas con productos locales, como hortalizas y frutas. Algunos de los ingredientes proceden incluso del huerto escolar, que los alumnos cuidan y cosechan. El mayor cambio de todos es que los alumnos son conscientes de la diferencia entre los alimentos sanos y los que no lo son y se esfuerzan por mantener una dieta nutritiva. ¿Qué ha provocado este cambio? 

Educación sobre nutrición

En 2014 las cosas empezaron a cambiar para Vanesa y los otros 1 500 alumnos del Complejo Educativo Cantón San Isidro, cuando empezaron a recibir el apoyo de la FAO y de la Cooperación FAO-Brasil. Esta asociación, en el marco de la Cooperación Sur-Sur y Triangular, desarrolló la metodología de la iniciativa de las Escuelas Sostenibles en América del Sur y el Caribe.

Tras señalar que en El Salvador el 38 % de los alumnos de primer grado tienen sobrepeso u obesidad, Diego Recalde, Representante de la FAO en el país, explica la importancia de las escuelas sostenibles: “En El Salvador hemos estado trabajando junto a la Cooperación FAO-Brasil y el Ministerio de Educación para fortalecer los programas de alimentación escolar mediante la capacitación de profesores y estudiantes y la asistencia técnica para la formulación de políticas (Ley de Alimentación Escolar)”, señala.

La iniciativa pretende fomentar la participación de las comunidades locales, educar a los estudiantes en materia alimentaria y nutricional, ofrecer menús saludables, utilizar los huertos escolares como herramientas educativas y adquirir los ingredientes de los agricultores familiares locales. 

El Complejo Educativo Cantón San Isidro seleccionó también a varios estudiantes para que se convirtieran en embajadores de los hábitos alimentarios saludables, como parte de la iniciativa “Jóvenes facilitadores de la nutrición y la seguridad alimentaria”, para que ayudaran a difundir el mensaje entre sus compañeros. Además, el huerto escolar se convirtió en un aula viva para el aprendizaje práctico, captando la atención de alumnos, padres y profesores. 

Vanesa confirma: “Es muy importante contar con estos temas de alimentación y nutrición escolares en el plan de estudios. Tenemos claro lo que debemos y no debemos comer a diario y esto es un conocimiento para toda la vida”, dice. “Si no se hubiera puesto en marcha este proyecto, nunca habría empezado a comer de forma saludable”.

Los huertos escolares se han convertido rápidamente en el pasatiempo favorito de alumnos y padres. ©FAO/Andrea Galdamez

Una comunidad saludable 

El director de la escuela, Manuel Guerrero, habla de la diferencia que estos cambios han supuesto para la salud de sus alumnos. Su escuela se ha convertido en un modelo de buenas prácticas alimentarias y nutricionales y en una referencia a nivel nacional que muestra los beneficios de la metodología de la iniciativa de las Escuelas Sostenibles. 

“Nuestros alumnos han cambiado su actitud respecto a los alimentos. Han aprendido a distinguir entre la buena y la mala nutrición”, dice, y añade que eso les ha permitido elegir el tipo de alimentos que consumen no solo en la escuela, sino también en casa con sus familias. Algunos padres también ayudan a cuidar los huertos escolares, consiguiendo que toda la familia se implique en la adquisición de unos hábitos saludables.

Gracias a la iniciativa de los huertos escolares, hay “una mayor asistencia de los niños a la escuela, una mayor participación de las familias y un mayor interés por parte de los alumnos”, dice Manuel.

Pero los cambios no se han limitado solo al ámbito escolar, como explica Vanesa: “He compartido muchos de los conocimientos que aprendí con mi familia y estoy orgullosa de ello”. De hecho, utilizando los conocimientos que aprendió en el huerto escolar, Vanesa ha creado uno también en su casa. “Hemos creado un huerto en casa y nuestra dieta ha cambiado mucho. El huerto es vital para nosotros, y esto es lo que más me gusta. Comemos muchas hortalizas que cultivamos nosotros mismos”. 

Una economía local sana

Una parte importante de la iniciativa de las Escuelas Sostenibles consiste en animar a las escuelas a comprar productos frescos a los agricultores familiares locales.

Cualquiera puede proponerse como proveedor, incluidos los padres, las asociaciones agrícolas y las cooperativas locales. La compra directa a los agricultores familiares promueve el desarrollo local y genera un mercado para los pequeños productores.

Para Vanesa, los conocimientos adquiridos a través de la iniciativa de las Escuelas Sostenibles le han ayudado a forjar unos buenos hábitos para toda la vida. ©FAO

Alimentación escolar mejorada

Actualmente hay 450 Escuelas Sostenibles en El Salvador, y Vanesa es una de los 148 066 estudiantes que se han beneficiado de esta iniciativa. Como iniciativa de Cooperación Sur-Sur y Triangular, la metodología de las Escuelas Sostenibles fue desarrollada por la Cooperación FAO-Brasil, a través del proyecto Consolidación de Programas de Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe. Esta iniciativa es implementada por la FAO, la Agencia Brasileña de Cooperación y el Fondo Nacional de Desarrollo Educativo.

Según Najla Veloso, coordinadora del proyecto, la implementación de la metodología ha potenciado la política nacional de alimentación escolar y ha mejorado “la educación y la salud de los niños en más de 23 000 escuelas de 13 países de América Latina y el Caribe, ofreciendo mejores condiciones de aprendizaje, mayor permanencia en las escuelas y garantizando el derecho humano a una alimentación adecuada a 1,6 millones de estudiantes”.

En 2020, la FAO apoyó un proceso nacional con objeto de analizar las competencias y las dificultades para impartir educación alimentaria en las escuelas de manera efectiva. El proceso reunió a más de 50 representantes de instituciones gubernamentales, educadores y padres que validaron una estrategia nacional de desarrollo de la capacidad. Se prevé que esta estrategia constituirá un plan detallado para que los diferentes agentes en el país aúnen esfuerzos de forma coherente y coordinada con miras a mejorar la educación alimentaria de todos los escolares de El Salvador.

Las escuelas no son sólo un lugar de aprendizaje de materias académicas, sino también de aptitudes para la vida. Son un lugar perfecto para promover la educación sobre dietas nutritivas, seguridad alimentaria y salud, ayudando a los niños a prepararse para su futuro.


Más información

2. Zero hunger, 3. Good health and well-being, 4. Quality education, 17. Partnership for the goals