Binta Ba ayuda a liderar una silenciosa revolución verde en los campos de Mboro, donde reside en la región costera de Niayes, cerca de la capital de Senegal, Dakar. Está capacitando a otros campesinos en agroecología, un enfoque integrado que aplica conceptos ecológicos y sociales para practicar una agricultura sostenible, lo que revoluciona buena parte de la sabiduría agrícola convencional.
La iniciativa forma parte de un proceso a largo plazo apoyado por la FAO y varios socios gubernamentales y no gubernamentales para promover reformas en las estructuras de tenencia de la tierra, tradicionalmente basadas en el derecho consuetudinario, que han dominado esta nación de África occidental.
En lo que respecta a la aplicación de las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, estas se han difundido a nivel local en la región y han catalizado también una serie de medidas interconectadas para el cambio. El proyecto promueve un enfoque conjunto de seguridad de la tenencia de la tierra y desarrollo de la misma. Sus puntos clave no son solo la agroecología, sino también el trabajo en un desarrollo agrícola sostenible más amplio y la mitigación de la degradación del suelo.
A sus cincuenta años, Binta trabajó durante muchos años como comerciante antes de utilizar sus ahorros para comprar algunas tierras y volcarse en su pasión por la horticultura para iniciar una nueva carrera. Empezó utilizando métodos tradicionales para cultivar sus campos, pero los resultados fueron decepcionantes.
“Haciendo las cosas de forma convencional, pensamos se podría ahorrar dinero, obtener nuestros productos más rápido y aprovechar los precios competitivos. Pero cuando se considera la cantidad de agua y mano de obra que se necesita, la pérdida gradual de biodiversidad alrededor de los campos y la rápida degradación de los suelos, uno se da cuenta de que la agricultura intensiva a menudo tiene un costo que supera el beneficio de la inversión”, afirma.
El cambio radical se produjo después de que se le ofreciera la oportunidad de ser una de los 16 productores seleccionados para un proyecto piloto con prácticas agroecológicas en la zona de Niayes. Con el apoyo de la FAO y de la organización no gubernamental local, Acción de desarrollo ambiental para la protección natural de los territorios, o ENDA Pronat, Binta recibió semillas, equipo de riego y árboles fertilizados. Recibió capacitación en prácticas como el compostaje y el bokashi, un proceso para hacer fermentar los residuos alimentarios usando insumos bacterianos especiales. En lugar de utilizar fertilizantes químicos en sus campos, estas prácticas ayudaron a preservar la biodiversidad y a evitar que los suelos resultasen sobreexplotados. También han reducido la necesidad de un uso más intensivo de mano de obra en los cultivos, lo que permite a Binta disponer de más tiempo para otras actividades.
Binta ya ha plantado dos hectáreas de tierra con papas orgánicas y ha creado una reserva de semillas para la próxima temporada. Ya se han puesto en contacto con ella otros productores de su municipio y de otros lugares que desean recibir capacitación y unirse al proyecto para reducir el uso de productos químicos y aumentar el valor de sus tierras. Se ha convertido así en una formadora de agricultores que difunde los conocimientos sobre las prácticas agroecológicas en la zona de Niayes.