¡Que fluyan los beneficios!


Cinco formas en que el sector lechero pueden contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios

A nivel mundial, la leche es el tercer principal proveedor de proteínas y el quinto principal proveedor de calorías. Es rica en hidratos de carbono, grasas y proteínas, así como en micronutrientes esenciales como vitamina A, vitamina B12, calcio y magnesio. © FAO/ K. Purevraqchaa

31/05/2022

Cada día, la leche y los productos lácteos proporcionan alimentación esencial a miles de millones de personas en todo el mundo. Desde niños pequeños hasta personas mayores, la leche puede contribuir a una vida sana y activa. Gracias a su composición rica en nutrientes, la leche es el tercer principal proveedor de proteínas y el quinto principal proveedor de energía, de manera que mejora la nutrición mundial y fortalece la salud humana. 

Los retos que enfrentan los sistemas agroalimentarios hoy en día son importantes. Producir más alimentos para alimentar a una población en aumento es solo una parte del panorama. Lo que realmente se requiere es garantizar el acceso a nutrientes esenciales y adecuados para todos. Dado que entre 720 y 811 millones de personas padecerán hambre en 2020, la leche y los productos lácteos pueden contribuir en gran medida a lograr un mundo sin hambre. 

La producción lechera mundial ha crecido primordialmente en respuesta al aumento de la demanda de los consumidores, lo que repercute en la sostenibilidad de los sistemas lácteos. La FAO y la Global Dairy Platform están trabajando en asociación para lograr que la producción lechera sea más sostenible y potenciar la contribución de los productos lácteos a la mejora de los sistemas agroalimentarios.

Presentamos aquí cinco formas en que el sector lácteo nos beneficia y contribuye a la salud de los sistemas agroalimentarios:

1. Lograr la seguridad alimentaria y nutricional

La leche y los productos lácteos son aliados fundamentales contra el hambre y la inseguridad alimentaria. Tienen un alto contenido de macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas), así como de micronutrientes esenciales como vitamina A, vitamina B12, calcio y magnesio. El consumo de leche y productos lácteos se ha asociado a un mayor crecimiento lineal tanto en las poblaciones más ricas como en las más pobres.

Considerando que cientos de millones de personas aún no tienen acceso a una alimentación adecuada y nutritiva y padecen privación crónica de alimentos, malnutrición y carencias de nutrientes, la leche y los productos lácteos son una buena fuente de nutrición en todas las etapas de la vida.

Con una población cada vez más numerosa que alimentar, los sistemas lácteos pueden contribuir a mejorar la nutrición, lograr la seguridad alimentaria y promover la agricultura sostenible. © FAO/Alessandra Benedetti

2. Ofrecer medios de vida e impulsar el crecimiento económico

Los sistemas lácteos proporcionan medios de vida a cientos de millones de personas en todo el mundo. También contribuyen directamente a los medios de vida de más de 500 millones de personas extremadamente pobres, muchas de las cuales son pequeños productores de lácteos.

De los 570 millones de explotaciones agrícolas que hay en el mundo, más de una de cada cuatro tiene al menos un animal lechero, como vacas, búfalos, camellos, cabras y ovejas. Las vacas son, con mucho, el animal lechero más común tanto en países de ingresos altos como en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que la demanda de productos ganaderos, impulsada por el crecimiento demográfico y económico, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos, aumente sustancialmente en los próximos 30 años. Al promover las mejores prácticas para la gestión del ganado, la FAO está ayudando a garantizar que este aumento de la demanda se gestione de manera sostenible. 

3. Promover Una Salud

La salud humana está estrechamente relacionada con la salud y el bienestar de los animales, así como del medio ambiente. Mejorar la sanidad animal es fundamental para la salud de los seres humanos y del planeta; este concepto se conoce como Una Salud y forma parte del enfoque holístico que promueve la FAO. Además, las enfermedades animales limitan la producción y reducen la contribución de la ganadería a los medios de vida resilientes, al crecimiento económico y a la seguridad alimentaria. 

Tanto la salud humana como la sanidad animal se han beneficiado históricamente del uso de antimicrobianos. Sin embargo, el uso de antimicrobianos en el ganado es ahora casi tres veces mayor que en la medicina humana. Con el aumento de los niveles de resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias conexas en todo el mundo, los sistemas ganaderos deben reorientar sus respuestas hacia la sostenibilidad de forma que se reduzca la necesidad de estos fármacos. La FAO apoya la mejora de la prevención de enfermedades y los tratamientos veterinarios, las buenas prácticas agrícolas y los programas de vacunación para proteger la sanidad de los animales lecheros, al tiempo que ayuda a los agricultores y pastores a reducir el uso de antimicrobianos y a gestionar el riesgo de resistencia a estos abordando las causas fundamentales.

La mayoría de las personas que viven en zonas rurales dependen en gran medida de la agricultura y la ganadería. © FAO/Patrick Zachmann/Magnum Photo

4. Contribuir a la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos

La mayoría de la gente es consciente de los efectos del ganado en los recursos naturales y las emisiones de gases de efecto invernadero, pero no muchos saben de qué manera los sistemas ganaderos sostenibles pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura. Cuando se gestiona de manera sostenible, la ganadería puede contribuir a importantes funciones ecosistémicas, como el ciclo de los nutrientes, el almacenamiento del carbono orgánico del suelo y a la conservación de los paisajes agrícolas.

La Alianza de la FAO sobre evaluación ambiental y desempeño ecológico de la ganadería (LEAP), por ejemplo, ofrece una plataforma mundial para que gobiernos, agricultores, encargados de formular políticas, productores e investigadores de todo el mundo debatan y elaboren directrices para evaluar los efectos del ganado en el medio ambiente.

5. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 

La producción lechera aumentó en todo el mundo un 30 % entre 2005 y 2015. Si se hubiera mantenido la situación existente, las emisiones de gases de efecto invernadero habrían aumentado un 38 %. Sin embargo, el crecimiento de la producción se logró en parte gracias a las mejoras en la eficiencia y la producción de leche, por lo que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron solo un 18 % durante este período. El sector lácteo está trabajando para aprovechar estas mejoras en su respuesta al calentamiento mundial y para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La buena noticia es que hay muchas oportunidades para reducir las emisiones del ganado. “Pathways to Dairy Net Zero” por ejemplo, es una nueva iniciativa para el clima presentada por un grupo de partes interesadas del sector lácteo, impulsada por la Global Dairy Platform con el apoyo de la FAO, para abordar la contribución de los sistemas lácteos al calentamiento mundial mientras se siguen proporcionando, al mismo tiempo, alimentos nutritivos y medios de vida a millones de personas.

La FAO, la Global Dairy Platform y otros asociados están trabajando para crear un futuro sostenible para los productos lácteos y para los sistemas agroalimentarios en su conjunto. Si se mantienen los trabajos en pos de la sostenibilidad, los productos lácteos pueden desempeñar un papel importante para lograr un mundo sin hambre.


Para obtener más información

2. Zero hunger, 13. Climate action, 15. Life on land