La biodiversidad constituye un elemento esencial en nuestros ecosistemas mundiales y constituye la base de las prácticas agrícolas y la producción de alimentos. Es fundamental para nuestro bienestar y seguridad alimentaria, pero suele verse amenazada por nuestras actividades. Sin embargo, en algunos lugares, los agricultores han aprendido a trabajar en armonía con el medio ambiente y utilizan los conocimientos transmitidos durante siglos para aplicar prácticas sostenibles y proteger la biodiversidad en los ecosistemas que los rodean. Estos agricultores y comunidades rurales han concebido y puesto en práctica formas ingeniosas de conservar, preservar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad salvaguardando, al mismo tiempo, los medios de subsistencia y los paisajes únicos en los que viven.
A través del SIPAM, la FAO ayuda a preservar el patrimonio agrícola que salvaguarda la biodiversidad esencial para nuestro medio ambiente a la vez que proporciona medios de vida a las comunidades rurales.
Estos son solo cuatro ejemplos de sitios SIPAM que están contribuyendo a conservar y preservar la biodiversidad:
Sistema agrosilvopastoril de Barroso (Portugal)
Situado en el norte de Portugal, Barroso es una región agrícola que se caracteriza por una combinación de pastizales, bosques naturales, ganado, pueblos y huertos domésticos. Este armonioso sistema alberga una gran agrobiodiversidad, que abarca desde razas bovinas y variedades de papa únicas hasta bosques de robles con flora y fauna poco frecuentes.
La gestión social de las tierras y animales comunes por parte de las comunidades es una característica única de este sistema que ha preservado el medio ambiente proporcionando al mismo tiempo medios de subsistencia. Las tierras de pasto comunales son tierras de propiedad colectiva donde los cuidadores de ganado agrupan sus rebaños y se turnan para el pastoreo en función del número de bovinos que poseen. La función de los rebaños domésticos es importante para mantener los ecosistemas, ya que el pastoreo de ovejas y cabras en zonas de pastos pobres contribuye a controlar los arbustos y la vegetación, lo que reduce el riesgo de incendio. El riesgo de incendio, a su vez, representa una gran amenaza para la producción agroforestal y la biodiversidad regional).
El conocimiento adaptado de las comunidades sobre la tierra ha garantizado el uso de prácticas de subsistencia que preservan la biodiversidad y no dañan el ecosistema existente.