Amor y mijo en el Japón


Una pareja mantuvo viva la producción de mijo; el Programa SIPAM de la FAO pretende ahora que este cultivo se siga extendiendo.

El sistema agrícola de los terrenos escarpados de Nishi-Awa (Japón) fue designado Sistema importante del patrimonio agrícola mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en 2018. Estos extraordinarios campos agrícolas albergan cultivos autóctonos, como el mijo coracán, importantes para una alimentación saludable y la biodiversidad. © Tokushima-Mt. Tsurugi GIAHS Promotion Association.

09/11/2023

En la montañosa región de Tokushima, en el Japón, los agricultores llevan más de 400 años cultivando variedades locales de mijo, hortalizas y otros cultivos. Pero en los últimos tiempos, el cultivo del mijo, que es un cereal muy nutritivo, estuvo a punto de desaparecer. Solo el amor de un agricultor de Nishi-Awa ayudó a salvar una variedad local de mijo coracán de extinguirse por completo.

En el Japón de posguerra, la creciente prosperidad trajo consigo una marcada preferencia por el arroz, mientras que el mijo se convirtió en símbolo de pobreza. En consecuencia, la gente fue dejando de cultivar mijo de forma gradual. Según explica un agricultor local: “cuando comía mijo coracán en la escuela primaria, me sentía algo avergonzado, porque significaba que no tenía arroz”.

No obstante, en 2018, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció el sistema agrícola de los terrenos escarpados de Nishi-Awa como Sistema importante del patrimonio agrícola mundial (SIPAM), la población se dio cuenta rápidamente de que las variedades locales de mijo eran un importante recurso genético y cultural y que son un tipo de cultivo muy adaptable al cambio climático.

El sitio de Nishi-Awa es notable porque, en laderas extremadamente empinadas (hasta 40 grados), normalmente consideradas inadecuadas para la agricultura, los agricultores hallaron una forma innovadora de cultivar variedades autóctonas, como alforfón, tubérculos y distintos tipos de mijo, sin la necesidad de hacer bancales. En su lugar, se plantan pastizales alrededor de los campos en pendiente, principalmente con el fin de obtener kaya, un tipo de hierba para cubrir el suelo o utilizarla como cubierta vegetal a fin de evitar la erosión.

Cultivar mijo y otros cultivos autóctonos en estas pendientes tan pronunciadas no es tarea fácil. Sin embargo, los agricultores diseñaron un método singular para utilizar la hierba a fin de frenar la erosión del suelo. © Tokushima-Mt. Tsurugi GIAHS Promotion Association

Una vez que el mijo empezó a recibir más atención gracias al sitio de Nishi-Awa, se creó la Asociación de productores de mijo de Iya para promover las variedades locales de este importante cultivo. Sin embargo, en 2018 era difícil encontrar productores de mijo en la zona.

Esto suponía un grave problema, porque los cultivos como el mijo no pueden reproducirse sin la intervención humana. Las semillas de las variedades locales de mijo coracán, mijo japonés, mijo cola de zorro, mijo común y sorgo no pueden almacenarse más de cuatro años sin que disminuya sustancialmente la tasa de germinación. En otras palabras, para mantenerse vivas, las variedades locales de mijo deben cultivarse de forma continuada, generación tras generación.

Solo una pareja de ancianos del pueblo de Higashi-iya seguía cultivando la variedad local de mijo coracán para su propio consumo. La esposa adoraba el sabor nostálgico del mijo coracán, y su marido siguió cultivándolo por amor a ella. Sin embargo, en 2018, incluso esta pareja de ancianos se dio cuenta de que cultivar esta variedad de mijo sin ayuda se había convertido en todo un reto.

Por ello, la Asociación de productores de mijo de Iya heredó las semillas de mijo coracán de la pareja y ahora producen de forma permanente esta variedad en el sitio de Nishi-Awa. Además, la Asociación trabaja ahora con antropólogos culturales de la Universidad de Tokushima para desarrollar nuevos productos de mijo, como galletas, tortitas y dulces.

En 2018, tan solo una pareja de ancianos seguía cultivando la variedad local de mijo coracán. La Asociación de productores de mijo de Iya heredó las semillas de la pareja y ahora cultiva de forma permanente esta variedad en el sitio de Nishi Awa. © Tokushima-Mt. Tsurugi GIAHS Promotion Association.

En 2021, Slow Food Internacional registró seis variedades de mijo de Iya como parte de su iniciativa Arca del Gusto para apoyar su conservación. Aunque el mijo sigue sin ser un alimento básico en el Japón, la gente lo aprecia por su sabor, sus beneficios para la salud y por ser un cultivo local. Redescubrir variedades de mijo abandonadas se está convirtiendo en una nueva fuente de ingresos para la población local.

Las Naciones Unidas designaron oficialmente 2023 como Año Internacional del Mijo a fin de sensibilizar sobre sus beneficios nutricionales y para la salud y su idoneidad para crecer en condiciones climáticas adversas y cambiantes. La esperanza es que cada vez más agricultores y consumidores descubran el sabor único y las excepcionales características de este infravalorado cultivo.

El mijo coracán se extiende por los campos del Japón, y es gracias a una historia de amor que este importante cultivo ha perdurado y vuelve a estar vivo en la región.

Cada año, la FAO designa nuevos sitios SIPAM que hacen gala de una notable agrobiodiversidad, conocimientos tradicionales y una valiosa riqueza cultural. Estos impresionantes paisajes son gestionados de manera sostenible por agricultores, pastores, pescadores y habitantes de los bosques de formas que contribuyen a sus medios de vida y a su seguridad alimentaria. Los sitios más recientes y la lista completa de los SIPAM están disponibles aquí.


Para obtener más información

 

2. Zero hunger, 13. Climate action, 15. Life on land