Plataforma Global de las Escuelas de Campo de Agricultores

Fortaleciendo las bases de sistemas agroalimentarios resilientes mediante las Escuelas de Campo para Agricultores en Bolivia

21/01/2026

Los diversos paisajes de Bolivia, desde los fértiles valles hasta el seco Chaco, albergan comunidades agrícolas que enfrentan desafíos complejos: la variabilidad climática, la degradación del suelo y la necesidad de medios de vida sostenibles. Para apoyar a estas comunidades, las Escuelas de Campo para Agricultores (ECA) se están probando como un enfoque práctico y participativo que dota a los agricultores de conocimientos y pensamiento crítico para adaptarse a condiciones en constante cambio.

En diciembre de 2025, la Fundación EkoRural, una ONG con sede en Ecuador que fue pionera en la implementación de las ECA en América Latina y el Caribe, junto con la Plataforma Global de ECA de la FAO, trabajó estrechamente con equipos locales para reforzar la calidad y coherencia de la implementación de las ECA. La misión se centró en fortalecer las capacidades de profesionales locales de ONG, institutos técnicos y universidades, quienes se convertirán en futuros facilitadores de las ECA. Este esfuerzo forma parte de una estrategia regional más amplia para restablecer los principios fundamentales de la metodología, tras evaluaciones recientes que revelaron brechas en la facilitación y el monitoreo.

Tres proyectos, un objetivo común

La iniciativa se centró en tres proyectos principales:

  • RECEM Valles, que apoya la resiliencia y la adaptación al cambio climático en comunidades de los valles

  • GEF Guadalquivir, que promueve la gestión sostenible de la tierra y la biodiversidad en Tarija

  • GEF Chaco, que restaura agroecosistemas y fortalece la resiliencia climática de comunidades indígenas guaraníes

Cada proyecto representa un contexto único, pero todos comparten la misma visión: empoderar a los agricultores para liderar soluciones adaptativas a través del aprendizaje participativo.

De los principios a la práctica

Durante diez días, talleres y visitas de campo combinaron la teoría con la experiencia práctica. Facilitadores y agricultores aprendieron a co-diseñar currículos, aplicar el análisis de agroecosistemas y poner a prueba herramientas para la experimentación liderada por agricultores. Las sesiones enfatizaron los principios irrenunciables de las ECA: facilitación de calidad, métodos participativos y aprendizaje adaptativo, al tiempo que integraron temas como el cambio climático, la salud del suelo y la agroforestería.

                      

Parte de la misión se desarrolló en territorio indígena guaraní, donde fue fundamental adaptar las ECA a las tradiciones y prácticas culturales locales. Las actividades se centraron en la experimentación con técnicas para mejorar los medios de vida, incluyendo el manejo de pastizales, la salud del suelo y los sistemas agroforestales.

La misión aportó valiosas lecciones sobre cómo las herramientas participativas pueden transformar el aprendizaje. A través de sociodramas, los facilitadores exploraron sus roles y responsabilidades de manera dinámica e interactiva, lo que les ayudó a interiorizar la importancia de la neutralidad y la escucha activa. Se utilizaron pruebas de votación para evaluar la comprensión de los principios de las ECA e identificar áreas que requerían refuerzo. Los ejercicios grupales y las actividades basadas en el descubrimiento demostraron que los agricultores aprenden mejor cuando observan, analizan y toman decisiones de forma colectiva. Estos métodos no solo fortalecieron los conocimientos técnicos, sino que también generaron mayor confianza entre los facilitadores para aplicar eficazmente enfoques participativos en el campo.

                                               

Resultados y próximos pasos

La misión fortaleció las capacidades técnicas, mejoró las habilidades de facilitación y dio origen a una incipiente comunidad de práctica que ya está compartiendo experiencias a través de plataformas digitales. Sin embargo, persisten necesidades críticas: un acompañamiento más profundo para los facilitadores, una experimentación más estructurada y sistemas de monitoreo sólidos.

Al reforzar las bases de las ECA en Bolivia, la FAO y EkoRural contribuyen a la creación de sistemas agrícolas capaces de adaptarse, innovar y prosperar frente a la incertidumbre.