2.1 DIFUSION Y TRANSFERENCIA DE TECNOLOGIA
2.2 CAPACITACION DE PEQUEÑOS AGRICULTORES, MUJERES CAMPESINAS Y ARTESANOS
2.4 ACTIVIDADES PREPARATORIAS DE LA FASE II
2.5 BENEFICIOS GENERADOS POR LAS TECNOLOGIAS QUE DIFUNDE EL PROYECTO
Apéndice 1
LISTA DEL PERSONAL DEL PROYECTO
Apéndice 2
LISTA DE DE LOS DOCUMENTOS PREPARADOS POR EL PROYECTO
APCOB - Apoyo para el Campesino Indígena del Oriente Boliviano
APROSFYM - Asociación de Productores de Semilla de Fréjol y Maíz
ASOPROF - Asociación de Productores de Fréjol
CARITAS - Institución Católica de Caridad
CCAB - Central de Cooperativas Agrícolas Berlín
CCAVIP - Central de Cooperativas Agropecuarias Villa Paraíso
CCM - Comité Central Menonita
CEMUR - Centro de Mujeres Rurales
CEPAC - Centro de Promoción Agropecuaria Campesina
CIAT - Centro de Investigación Agrícola Tropical
CIPCA - Centro de Investigación y Promoción del Campesinado
COSUDE - Cooperación Suiza al Desarrollo
FENCA - Federación Nacional de Cooperativas Arroceras
IBTA - Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria
IPADI - Instituto de Promoción Agropecuaria y Desarrollo Indígena
MEDA - Asociación Menonita para el Desarrollo Económico
OASI - Organización de Asistencia Social de la Iglesia
OG - Organismo Gubernamental
ONG - Organismo No Gubernamental
PESA - Programa Especial de Producción de Alimentos en Apoyo a
la Seguridad Alimentaria
PMA - Programa Mundia de Alimentos de las Naciones Unidas
PRODISA - Programa de Desarrollo Rural de Ichilo y Sara
SNAG - Secretaría Nacional de Agricultura y Ganadería
SNV - Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo
SOCODEVI - Sociedad de Cooperación para el Desarrollo Internacional
UAGRM - Universidad Autónoma Gabriel René Moreno
UCB - Universidad Católica Boliviana
La producción agrícola campesina de granos básicos del país presenta un elevado nivel de pérdidas físicas, biológicas y económicas en su fase de poscosecha.
Su estructura productiva está conformada principalmente por pequeños agricultores, con producción de tipo familiar y manejos de poscosecha caracterizados por el uso de tecnologías tradicionales de baja productividad. Estos agricultores operan con limitados servicios de apoyo, tales como crédito, asistencia técnica, capacitación, provisión de insumos, comercialización, etc., y en condiciones que limitan seriamente la evolución de la familia campesina y su nivel de ingresos, manteniéndola en estado de pobreza y con el riesgo de la inseguridad alimentaria.
En este contexto se inició la primera fase del Proyecto, denominada Evaluación y Mejoramiento de la Tecnología de Cosecha y de Poscosecha de Granos en el Departamento de Santa Cruz, GCPP/BOL/020/NET, que tuvo como grupos meta a pequeños agricultores, mujeres campesinas, técnicos nacionales y artesanos de poscosecha de ese Departamento (donde desarrollan sus actividades unas 60 000 familias campesinas). La agricultura de la zona presenta dos sectores diferentes: i) uno dinámico, comercial, tecnificado y con producción orientada al mercado; y ii) otro minifundiario y tradicional, con cultivos de subsistencia y venta de excedentes.
En este último sector, al que se dirige el Proyecto, las pérdidas físicas cuantificadas para los cultivos básicos son alarmantes. En maíz, van del 5 al 40% en cosecha y del 15 al 70% en poscosecha, con una estimación media del 25% anual. En arroz, son del 16% desde la precosecha hasta la venta, variando del 10 al 50%, mientras que en fréjol, con una media de pérdida del 22%, el rango de variación fue del 15 al 90% en cosecha y del 5 al 50% en poscosecha. En la agricultura comercial de Santa Cruz estos índices son notoriamente inferiores y comparables a los internacionales.
Durante la ejecución de esa primera fase se demostró que la causa principal de las pérdidas es el empleo de tecnologías rudimentarias de poscosecha en los sistemas de producción campesina, y que es posible revertir esta situación mediante un cambio tecnológico, ya que el Proyecto logró validar un conjunto de tecnologías mejoradas de poscosecha y crear capacidad de fabricación de los equipos necesarios para su aplicación utilizando artesanos locales.
Sin embargo, la falta de un sistema nacional de asistencia técnica, la inexistencia de crédito agropecuario y el escaso poder de negociación del agricultor en la comercialización de sus productos, junto a otras causas estructurales como la falta de red viaria nacional, seguían incidiendo negativamente en la situación de este sector productivo.
La acción del Proyecto durante su primera fase permitió crear y difundir alternativas de manejo de poscosecha que proporcionana a la familia campesina la posibilidad de elevar en un 15 a 20% su disponibilidad de granos básicos, reduciendo los elevados niveles de pérdidas actuales, así como también aumentar sus ingresos, al fortalecer su poder de negociación y al mejorar la posibilidad de control en la comercialización de sus excedentes de granos; de hecho, obtienen unos incrementos significativos de los precios. La asistencia técnica y financiera, aunque en forma reducida, también fue aportada por el Proyecto.
Estos efectos, de acuerdo con las comprobaciones y determinaciones efectuadas por la Misión de Evaluación Final de la Fase I, han permitido romper el círculo vicioso de la pobreza en las familias de pequeños agricultores que adoptan el conjunto de prácticas recomendadas, ya que mejoran la realización de todas las operaciones de poscosecha de granos básicos (secado, trilla, limpieza, clasificación, almacenamiento y conservación).
El conjunto de tecnologías mejoradas, conformado por aquellas 14 técnicas que superaron adecuadamente las evaluaciones técnica, económica, ambiental y sociocultural realizadas (tras de evaluar más de 40 nuevas tecnologías), resultó particularmente adecuado para mejorar los sistemas de producción campesinos en su etapa de poscosecha.
El éxito obtenido y la rápida aceptación de la propuesta tecnológica validada y en difusión, determinó la conveniencia de llevar a cabo una Fase II, a fin de beneficiar con los avances realizados las áreas agrícolas de los Departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Potosí, en las que se ubican unas 250 000 unidades agrícolas campesinas.
El Gobierno de Bolivia manifestó su alta prioridad para que este Proyecto se implementase en la zona occidental del país y solicitó formalmente a la FAO que gestionase su financiamiento. El Gobierno de los Países Bajos concretó su interés en financiar la ejecución de la Fase II del Proyecto.
La implementación de una Fase Intermedia surgió como solución para cubrir los tiempos operativos necesarios para contemplar los intereses de todos los sectores involucrados en el Proyecto, ya que buscó tanto el consolidar los resultados de la primera fase, como completar la información y transacciones necesarias para finalizar la aprobación del documento de proyecto de la segunda fase.
El Proyecto GCP/BOL/029/NET "Programa de Acción para la Prevención de Pérdidas de Poscosecha" se inició el 1 de noviembre de 1996 con fecha de finalización el 30 de abril de 1997, como una fase intermedia del seguimiento del Proyecto GCP/BOL/020/NET "Evaluación y Mejoramiento de las Tecnología de Cosecha y Poscosecha de Granos en el Departamento de Santa Cruz", con la finalidad de consolidar las acciones de la primera fase, mejorar la sostenibilidad de la difusión del conjunto de tecnologías de poscosecha validadas y posibilitar la culminación de las tramitaciones de la Fase II, que extiende las actividades a los cuatro Departamentos occidentales del país.
Los aportes por parte del Gobierno del Reino de los Países Bajos (país donante), fueron de $EE.UU. 378 740, mientras que la contribución del Gobierno de Bolivia se estimó en $EE.UU. 74 000.
Se mantuvo la FAO como organismo de ejecución y la Secretaria de Agricultura y Ganadería (SNAG) como contraparte nacional del Proyecto, la cual, a través de la Dirección Nacional de Agroindustrias, atendió la inserción del Proyecto en las políticas nacionales y otros aspectos normativos, delegando en el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) los aspectos operativos de su implementación.
Posteriormente su duración fue extendida con cinco meses adicionales (hasta el 30 de abril de 1997), a fin de permitir la finalización de los acuerdos necesarios para la ejecución de la Fase II, que en ese momento aún se encontraba en negociación. El aporte total del donante no fue modificado.
El Proyecto tuvo como objetivo general consolidar el proceso de difusión de tecnologías de manejo de poscosecha logrado durante la Fase I, a fin de garantizar la reducción de pérdidas de poscosecha, incrementar el ingreso y promover la distribución equitativa de los beneficios en la familia campesina. Se siguieron considerando los tres objetivos inmediatos de la fase anterior que son:
- Reducir las pérdidas físicas, biológicas y económicas de poscosecha de los productos principales definidos en el documento de proyecto, a través de la capacitación del personal involucrado en el manejo de los granos básicos y el refuerzo de las organizaciones de productores vinculadas con el almacenamiento y la comercialización.
- Mejorar la situación socioeconómica de la familia mediante la incorporación de la mujer en la actividad productiva, y a través del manejo apropiado de los productos que integran la canasta familiar.
- Divulgar las tecnologías introducidas y comprobadas por el proyecto que tienden a mejorar el manejo de los productos y su comercialización, y que contribuyen al aumento del ingreso del pequeño productor.
Durante la implementación de la Fase Intermedia, el Proyecto consolidó su marco conceptual para la selección de tecnologías a ser difundidas para la reversión de la problemática de poscosecha. Se trata de validar tecnologías de poscosecha que reduzcan el riesgo de inseguridad alimentaria rural; que sean ambientalmente sostenibles; que se adecuen a las responsabilidades de género en la realización de esos trabajos; y que, mejorando las prácticas tradicionales de conservación y manipulación de granos básicos de la producción agrícola familiar o campesina, reduzcan los altos niveles actuales de pérdida.
Por ello, las tecnologías que desarrolla y selecciona el proyecto para difundir, deben contribuir a mejorar la situación de seguridad alimentaria en las zonas rurales, ya que, si bien pueden no determinar que se vuelva a producir, a través de su utilización se logran efectos equivalentes no menos importantes, como: i) aumentar la disponibilidad de alimentos por disminución de las pérdidas de granos básicos; ii) asegurar la estabilidad en el consumo de esos granos; iii) mejorar la calidad del grano consumido por mejor sanidad y limpieza; iv) conservar la semilla de autoproducción en forma segura hasta la próxima siembra; y v) mejorar las posibilidades de comercialización e incrementar los ingresos obtenidos por venta, con lo cual la familia campesina puede disponer de más y mejores alimentos, reduciendo el riesgo de inseguridad alimentaria.
Además, las tecnologías a validar son examinadas desde el punto de vista ambiental, seleccionando para su difusión sólo aquéllas que no tienen impactos negativos significativos.
Tras lo cual, estas tecnologías son analizadas de acuerdo con la distribución de responsabilidades por género en la producción agrícola campesina y en la tarea de mecanización, pasando a la etapa de difusión sólo aquéllas que contribuyen a una mejor organización del trabajo de la mujer campesina, y a obtener ingresos adicionales, logrando una distribución más equitativa de los ingresos generados. También se busca reducir la carga de trabajo de la mujer, no sólo en aquellas tareas donde principalmente aporta trabajo físico, sino también en las actividades donde tradicionalmente posee poder de decisión, cuidando no quitarle esa responsabilidad en su núcleo familiar y en su comunidad y mejorando la realización de la misma.
Las tecnologías así seleccionadas pasan finalmente a la etapa de difusión sólo si poseen mayor eficiencia técnica y producen mejor resultado económico que las técnicas tradicionales que van a sustituir. Es decir, cuando aumentan los ingresos del sistema familiar (campesino) de producción.
La difusión de estas tecnologías se efectúa no sólo empleando metodologías participativas, sino también en el marco del proceso de participación popular que se está implementando en el país, para lo cual se trabaja con las instituciones previstas en ese proceso (alcaldías, organizaciones territoriales de base y pueblos aborígenes), mediante asistencia técnica y recursos para la priorización, identificación y elaboración de propuestas de tecnificación en poscosecha, así como para la gestión del financiamiento por parte de los mismos beneficiarios.
De esta manera, fue posible constituir un paquete tecnológico de poscosecha que permite mejorar significativamente la productividad en la realización de las operaciones de poscosecha de los sistemas campesinos de producción del Departamento de Santa Cruz y, en consecuencia, incrementar los ingresos y disponibilidad de alimentos básicos de las familias de pequeños agricultores.
Las principales acciones realizadas durante esta Fase Intermedia, se reseñan a continuación.
La difusión de las tecnologías del Proyecto se realizó con el fin de lograr poner en manos de familias campesinas y pequeños agricultores una masa crítica de cada una de ellas que asegure su difusión tras finalizar la intervención del Proyecto en el Departamento de Santa Cruz.
Así, fueron difundidas en las diferentes zonas de actuación del Proyecto 1 040 nuevas estructuras, máquinas, herramientas e implementos de poscosecha, o sea un 16% del total difundido durante la fase anterior, con lo cual fue posible consolidar el proceso de mejoramiento de las operaciones tradicionales de poscosecha que emplean los pequeños agricultores de esta región.
Asimismo, en el transcurso de la Fase Intermedia se alcanzó la transferencia del silo número 1 000 y de la trilladora estacionaria número 100 (Votex, TF1 y DM1), lo que significa haber tecnificado al menos una cierta cantidad de familias campesinas, haber creado capacidades adicionales de trilla y de almacenamiento rural y haber contribuido a movilizar, sólo en estas tecnologías, aproximadamente $EE.UU. 300 000 en pequeñas inversiones campesinas con niveles positivos de rentabilidad.
Entre las tecnologías difundidas, pueden citarse las estructuras de secado (un piso y 11 trojes) y de almacenamiento. De estas últimas, se transfirieron 261 silos metálicos familiares altos, 54 silos bajos, 180 turriles semilleros y los mencionados 11 trojes mejorados para maíz. Simultáneamente, se habilitaron alrededor de 27 nuevos talleres rurales para fabricar en forma autónoma estos silos.
Las labores de trilla de maíz, fréjol, arroz y trigo determinan altas demandas estacionales de mano de obra que sobrepasan la disponibilidad de trabajo familiar. El no poder atender adecuadamente esta demanda, ocasiona importantes pérdidas de poscosecha. Las tecnologías mejoradas introducidas por el Proyecto, incrementan la productividad de mano de obra en esta operación, por lo que se reducen esas pérdidas. La introducción de implementos manuales, a pedal y a motor (estacionarios), alcanzó en este periodo un número de 238 desgranadoras manuales, 19 a pedal, 16 desgranadoras eléctricas para semilla de maíz, 25 trilladoras estacionarias de fréjol, tres trilladoras estacionarias de maíz DM1 y cinco trilladoras múltiples Votex Ricefan
Se transfirieron implementos para otras operaciones de poscosecha como dos prelimpiadoras IRRI GC7 y 13 clasificadoras CG1 para limpieza y clasificación de granos y 212 espigadoras para recolección de arroz. El Proyecto también proporcionó asistencia técnica a 12 centros de acopio de organizaciones campesinas y, además, servicios de venta de máquinas y herramientas (turriles mezcladores para protección de semillas, herramientas para fabricación de silos, secadoras de cama fija, etc.) y de financiamiento de tecnologías, los cuales han beneficiado a 331 pequeños agricultores.
Del total de tecnologías transferidas, el 87% se efectuó bajo procedimientos que permiten que el beneficiario pague por los equipos que recibe (autoproducción, venta, consigna o crédito del almacén de poscosecha establecido por la contraparte) y el resto corresponde a modalidades con algún componente promocional como costo compartido (2%), demostración (7%) y promoción (4%).
La priorización del trabajo con grupos de mujeres campesinas determinó la necesidad de diseñar otro tipo de silo que solucionara los inconvenientes encontrados durante su trabajo con silos familiares de dos metros de altura. Para ello, se adaptó esta estructura buscando no perder la adecuada capacidad de almacenamiento para seguridad alimentaria familiar que posee ese silo, pero reduciendo su altura para que resulte más manejable para la mujer. El resultado fue un silo bajo, de un metro de altura y 20 m3 de capacidad, que rápidamente comenzó a ser solicitado por las integrantes de grupos que trabajan con el Proyecto; lo cual es un ejemplo de los resultados que pueden obtenerse cuando el proceso de adaptación de tecnologías se enfoca desde las características de género de quienes tienen la responsabilidad de ejecución de la tarea que se tecnifica.
Además, con grupos aborígenes guaraníes y chiquitanos, a través de sus agrupaciones de base y sus organizaciones intermedias asistidas por el Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV), se diseñó un nuevo modelo de silo de 11 m3 de capacidad, dimensionado para atender las necesidades de almacenamiento de maíz para autoconsumo y para semilla de esas familias. Asimismo, se espera que por su tamaño se adapte perfectamente al volumen de producción de los campesinos de la mayor parte del área de la Fase II.
Para asegurar un uso eficiente de las tecnologías difundidas, se estructuró un intensivo programa de capacitación en la utilización del paquete tecnológico del Proyecto.
Se organizaron 103 actividades de capacitación, que totalizaron 1 220 horas de clase relacionadas con sistemas campesinos de poscosecha, difusión y aplicación de la oferta tecnológica del proyecto, fabricación de silos metálicos familiares, poscosecha en la producción artesanal de semillas y contabilidad para grupos de mujeres que manejan granos almacenados.
De estas actividades, 26 fueron charlas efectuadas a nivel de comunidades o grupos de agricultores, dedicadas a difundir conocimientos generales de cosecha y poscosecha, las ventajas de utilización de tecnologías mejoradas, su incidencia en la obtención de mayores ingresos y en la reducción de pérdidas de granos, y a presentar las diferentes tecnologías que posee el proyecto.
También se organizaron 58 cursos prácticos o audivisuales, en los que se enseñaron a los participantes temas específicos de poscosecha.
La mayor parte de ellos (49) fueron de carácter práctico o talleres. En 35 de ellos, los participantes fueron capacitados teóricamente en la construcción de estructuras y en el manejo de máquinas (espigadoras, trilladoras, desgranadoras, clasificadoras, etc ), para luego pasar a construir en la práctica la estructura u operar por si mismos la tecnología, quedando al final del curso en condiciones de aplicar en forma autónoma la aptitud adquirida. Asimismo, con un grupo de mujeres de El Chore y con tres grupos de Villa Paraíso que ya están operando proyectos propios de poscosecha, se profundizó el tema de organización mediante el dictado de cuatro cursos prácticos dedicados al entrenamiento en los principios básicos de administración y contabilidad, necesarios para el manejo de granos almacenados en forma comunal. Los otros nueve cursos fueron audiovisuales, utilizándose diferentes medios como videos, rotafolios y maquetas, con la finalidad que el campesino aprenda a identificar los factores de pérdida de granos que ocasionan las formas tradicionales de almacenamiento y a aplicar técnicas mejoradas que los controlan.
Las restantes 19 actividades fueron demostraciones, en 17 de las cuales se mostraron a los participantes las nuevas tecnologías del Proyecto, tales como silos, canchas de secado, troje, desgranadoras, trilladoras, etc., y se efectuaron demostraciones sobre su uso y mantenimiento. También se participó en dos días de campo organizados por el CIAT en San Julián y Mairana
Adicionalmente, se efectuaron ocho talleres para preparar tres diagnósticos participativos en las comunidades agrícolas de Tundy (tres), Barrio Nuevo (tres) y Arroyito (dos), todas de la Provincia Andrés Ibañez, con la finalidad de hacer conocer las tecnologías del proyecto y determinar las modalidades de división del trabajo poscosecha en maíz, según género y edades, dentro del grupo familiar. En ellos participaron 62 mujeres, 12 hombres y 59 niños de ambos sexos.
Estas actividades de capacitación se dirigieron a los cuatro grupos objetivo contemplados en el documento del proyecto, que son pequeños agricultores, mujeres campesinas, artesanos de poscosecha e instituciones nacionales coejecutoras. El total de personas adultas que recibieron capacitación y entrenamiento en diversos temas de poscosecha fue de 1 239. La participación de la mujer fue del 36% para el total de los cursos
Sin embargo, cabe señalar que también se realizó otro tipo de capacitación no formal, ya que cada equipo que el proyecto transfiere incluye el entrenamiento del agricultor o de miembros de la familia, en su operación y mantenimiento, por lo que, al menos un número de personas similar al de las tecnologías transferidas ha recibido este tipo de capacitación.
En lo referente a entrenamiento en servicio, se organizó un taller interno sobre poscosecha y género, en el que se contó con la participación de la especialista de SNV/Apoyo para el Campesinado Indígena del Oriente Boliviano (APCOB) en el tema. Un técnico efectuó su capacitación en extensión en poscosecha y se inició un programa para promotores campesinos en la utilización de las tecnologías de poscosecha, consistente en entrenar mediante una beca/pasantía de un mes de duración, a promotores de instituciones coejecutoras para que durante ese periodo trabajen en las actividades normales del proyecto y participen en cursos en zonas diferentes a la suya. Se realizaron cuatro pasantías con promotores del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (FENCA), el Centro de Promoción Agropecuaria Campesina (CEPAC) y el Centro de Capacitadores Populares de Yapacani. Visto los buenos resultados obtenidos, se proyecta ampliarlo durante la Fase II, buscando aplicar una forma de extensión horizontal adecuada para la poscosecha campesina.
Asimismo, se realizó la visita de intercambio de experiencias con el Programa Poscosecha de la Cooperación Suiza al Desarrollo (COSUDE) en Centro América, lo que permitió conocer sus modalidades de trabajo, que con un enfoque especializado en las operaciones de almacenamiento y control de granos, ha logrado una notable difusión del silo metálico familiar. Por otra parte, se hizo conocer el trabajo del Proyecto que, enfocado hacia el sistema de producción campesino en su conjunto, ha desarrollado tecnologías que se complementan perfectamente con aquéllas. Las experiencias en lo referente a la forma de trabajar con silos serán de gran utilidad y su adaptación a las condiciones de Bolivia permitirán mejorar el trabajo del Proyecto en ese rubro durante la ejecución de la Fase II.
También, y de acuerdo con las recomendaciones de la misión de evaluación de la Fase I, se amplió la disponibilidad de material didáctico para cada grupo meta del Proyecto.
En el caso del almacenamiento de granos en recipientes herméticos familiares, como silos y turriles, se logró conformar un conjunto de materiales de capacitación integrado según niveles de destinatarios, que abarca todas las poblaciones meta del proyecto (campesinos, promotores, artesanos y técnicos). También se amplió la cobertura de materiales didácticos para el troje mejorado y se prepararon nuevos materiales dirigidos a la mujer campesina, adaptados a su nivel de educación y temas de interés.
Se implementó un área de capacitación práctica en la oficina del proyecto, en la que se realizó el dictado de los cursos prácticos para técnicos y para promotores, así como la capacitación de nuevos artesanos en fabricación de silos, provenientes tanto de Santa Cruz como de los Departamentos de la segunda fase en que se realizan actividades preparatorias. Esto incrementó la eficiencia del aprendizaje y redujo los costos de capacitación.
Con la finalidad de consolidar la sostenibilidad del tema poscosecha en el CIAT, se concretó la creación de un área sobre poscosecha en su biblioteca agropecuaria, la más importante en Santa Cruz, para lo cual el Proyecto transfirió su propia y pequeña biblioteca, y se incorporó también una nueva sección sobre poscosecha en su Carpeta Técnica. Para esto último, se prepararon fichas técnicas de cada una de las tecnologías que se encuentran en etapa de difusión, dirigidas a investigadores, docentes, profesionales y técnicos agropecuarios, que son distribuidas a los suscriptores de esa publicación y a las instituciones vinculadas al Proyecto.
Para apoyar el trabajo de capacitación y difusión de la propuesta de Módulo Integrado de Poscosecha Campesina, se preparó una maqueta que representa una comunidad típica de la zona, a la que se le adicionan las estructuras de poscosecha que integran los niveles de manejo familiar (operaciones de almacenamiento y conservación de granos) y de manejo comunal (trilla, secado, limpieza y clasificación), que integran el módulo propuesto.
Conjuntamente con el Proyecto Comunicación para el Desarrollo, se elaboraron dos paquetes pedagógicos, integrados por un video didáctico y cartillas del participante y del capacitador. Se trata de "Construcción y ventajas del troje mejorado", cuya finalidad es servir de apoyo a los talleres de capacitación sobre esa tecnología, y "Mujeres Campesinas y Seguridad Alimentaria: la organización para el almacenamiento de granos básicos", dirigido a difundir la experiencia de trabajo de grupos de mujeres campesinas que, utilizando la asistencia técnica y las tecnologías del Proyecto y con el apoyo de sus organizaciones de productores, desarrollaron exitosamente actividades de comercialización de semillas.
Para facilitar la sostenibilidad de las acciones de las instituciones que incorporaron la propuesta de poscosecha a sus actividades, se prepararon dos guías de proveedores de insumos y fabricantes de máquinas, estructuras y herramientas de poscosecha campesina en el Departamento de Santa Cruz (una específica para silos familiares), que constituyen una especie de "memoria" de las relaciones técnico administrativas del proyecto con sus proveedores, artesanos y fabricantes entrenados, para permitir que estas instituciones desarrollen sus propias relaciones.
La relación institucional con diversas organizaciones del sector agropecuario cruceño, a través de la formulación de convenios y acuerdos de cooperación técnica, permitió lograr altos niveles de sostenibilidad del Proyecto.
Para ello, se desarrollaron actividades con Organismos Gubernamentales, Organizaciones de Productores y Organizaciones no Gubernamentales que ya habían incorporado en la Fase I, total o parcialmente, la problemática de poscosecha en su acción.
En primer término, y en consonancia con la alta prioridad nacional que tiene el proceso de participación popular y municipalización, el Proyecto desarrolló actividades con diversas alcaldías del Departamento de Santa Cruz.
Con la alcaldía de Warnes se estableció un convenio de asistencia técnica, como resultado del cual se construyó un centro demostrativo de tecnologías de poscosecha campesina en predios de esa alcaldía, se proporcionó asistencia y se difundieron tecnologías en diversas comunidades de su jurisdicción y se habilitaron artesanos y talleres locales para la fabricación de silos.
La alcaldía de Guarayos implementó cinco módulos de poscosecha en otras tantas comunidades, que benefician el manejo de granos básicos de 150 familias campesinas de esa zona. Simultáneamente, el proyecto entrenó dos artesanos locales para continuar el proceso de fabricación de silos en forma autónoma.
Con las alcaldías de Yapacani y San Carlos (Provincia Ichilo), Portachuelo (Provincia Sara), Pucará (Provincia Vallegrande), Quirusillas (Provincia Florida), Cuevo (Provincia Cordillera), San Ignacio (Provincia Velasco), Guacareta, Muyupampa y Macharetí (Departamento Chuquisaca), se efectuaron diversas acciones de almacenamiento y conservación de granos, tales como cursos de capacitación en uso del silo, construcción de silos y difusión de tecnologías, con las cuales se ampliaron los planteos de poscosecha en estas áreas.
Con las subprefecturas de la Provincia Florida (Santa Cruz) y de la Provincia Gran Chaco (Tarija), se llevaron a cabo acciones de seguimiento y asistencia técnica, para lograr sostenibilidad en el correcto uso de los casi 100 silos difundidos mediante los proyectos que se implementaron con financiamiento de fondos rotatorios del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA).
El Instituto Experimental Vallecito de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), que se destaca por su trabajo con fréjol, completó el proceso de adopción del paquete de tecnologías de poscosecha, con la incorporación de una trilladora de fréjol TF1 y de tres silos metálicos familiares de 40, 22 y 20 m3. Por otra parte, en el Instituto Agropecuario Muyurina de la Universidad Católica Boliviana (UCB), colegio de enseñanza agropecuaria que ya ha institucionalizado los aspectos poscosecha en su tarea educativa, se dictó una conferencia sobre manejo integrado de plagas y poscosecha .
Se completó la transferencia de tecnologías al CIAT en materia de poscosecha de maíz para semilla (desgranadoras eléctricas y silos). Con el Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA) se efectuó un curso de construcción de tres silos en su Estación Experimental de Sapecho, destinados al almacenamiento y conservación de semilla de maíz, del que derivó un programa de trabajo mediante el cual los técnicos capacitados en esa institución difundieron alrededor de 20 nuevos silos en comunidades campesinas de su zona.
En cuanto a las actividades efectuadas con organizaciones de productores, se proporcionó al sector arrocero nucleado en la FENCA, asesoramiento para la construcción de un Centro de Acopio en Santa Fe de Yapacaní. En conjunto con el Comité Central Menonita (CCM), se construyeron silos y una cancha de secado en Challavito (con participación del Programa Especial de Producción de Alimentos en Apoyo a la Seguridad Alimentaria (PESA)) y en Villa Paraíso se hicieron diversos cursos con los grupos de mujeres campesinas, organizados por la FENCA y afiliados a la CCAVIP, que construyeron numerosos silos y culminó con una demostración de conservación de semilla de trigo de autoproducción en silos metálicos familiares de 40 m3, que proporcionó al agricultor una ganancia por la venta del grano almacenado para semilla equivalente al valor de cuatro de estos silos. Actualmente ese productor posee 12 silos entre propios o alquilados a otros miembros de su comunidad, con trigo almacenado para semilla
Con la Asociación de Productores de Semilla de Fréjol y Maíz (APROSFYM) y MINGA, organizaciones donde la sostenibilidad del manejo poscosecha propuesto por el Proyecto ya se ha alcanzado, se efectuó el seguimiento de la semilla almacenada por 48 de sus socios en silos metálicos familiares. Con MINGA también se ha consolidado el trabajo poscosecha, sobre todo en la construcción de silos y almacenamiento de semilla de fréjol, con lo cual, y trabajando con su propio personal capacitado por el Proyecto, ha llegado a disponer en su sede y comunidades asociadas de 100 silos de 40 m3 de capacidad, el 65% de los cuales fueron construidos en forma autónoma
Asimismo, se consolidó el trabajo con diversas ONG, para alcanzar la sostenibilidad del trabajo de mejoramiento de las operaciones de poscosecha de los campesinos de Santa Cruz, tales como CIPCA, con cuya sede regional de la provincia Cordillera se realiza la transferencia de tecnologías a comunidades guaraníes. Esa ONG mejoró el manejo de poscosecha de su programa de comercialización mediante la capacitación de técnicos y promotores y el asesoramiento en centros de acopio actuales y proyectados.
Con otra sede regional de CIPCA, que tiene jurisdicción sobre varias provincias de la región Norte de Santa Cruz, se expandieron significativamente las actividades. En Ichilo se puso en funcionamiento el centro de acopio, con peladora de arroz, del grupo de mujeres de El Chore, que fue financiado por el Programa Mujer de la Embajada de Holanda, con asistencia técnica del Proyecto. También se efectuaron diversas actividades de capacitación de socias del grupo, así como de técnicos y promotores de esta organización. En la zona de Antofagasta, con CIPCA y el Consejo Regional de Semillas, se realizó un curso de poscosecha para producción artesanal de semillas.
También se intensificaron las actividades tendientes a institucionalizar actividades en poscosecha con APCOB/SNV, tanto en la zona de Izozog (Provincia Cordillera), como en Lomerío y Concepción (Provincia Nuflo de Chavez). Las mismas comprendieron, además del diseño de un silo de 11 m3, la participación de técnicos, promotores y campesinos en cursos de capacitación sobre almacenamiento de granos y semillas, y de construcción de silos metálicos, durante los cuales los agricultores indígenas fabricaron sus propios silos con la enseñanza y supervisión de maestros hojalateros y técnicos del Proyecto. En Concepción, por primera vez, el número de participantes femeninas capacitadas igualó al de hombres, construyendo seis silos de diferentes capacidades para uso familiar y para ser manejados por grupos de mujeres aborígenes, que iniciarán pequeños negocios de almacenamiento de grano para semilla.
La CARITAS Santa Cruz y CARITAS Cordillera, instituciones que tienen incorporada la atención de la problemática de poscosecha a sus comunidades campesinas, realizaron varios cursos de construcción de silos (que financian con el pequeño fondo rotatorio que les ayudó a constituir el proyecto en la Fase I), quedando a cargo de su personal el seguimiento para el correcto manejo de los granos almacenados. También aumentó el número de sus técnicos capacitados en poscosecha. En Cordillera se concretó el financiamiento de un centro de acopio cuyo diseño y documento para gestión de fondos fueron preparados conjuntamente.
Se continuaron los trabajos con instituciones que ya han consolidado sus planteos poscosecha como el Centro de Mujeres Rurales (CEMUR) y el Centro Bibosi, o por haber descentralizado las decisiones en estos aspectos hacia sus comunidades, como el Instituto Bibosi, CCM/Asociación Menonita para el Desarrollo Económico (MEDA) y otras, mediante la realización principalmente de cursos y actividades de difusión de silos metálicos familiares y uso de tecnologías de poscosecha.
Con CEPAC se llevaron a cabo estudios en tres comunidades de diferentes orígenes étnicos, a fin de determinar la división familiar del trabajo de poscosecha de maíz, con especial atención al trabajo de niños y a la participación de mujeres y jóvenes. En el mismo, y una vez definido los roles de los diferentes estratos de edades y sexo que componen la familia campesina típica de Santa Cruz, se investigó hasta qué punto esta participación, en relación a sus responsabilidades, intereses y disponibilidad de tiempo, ofrece oportunidades para un programa de capacitación en poscosecha, específicamente diseñado para estas diferentes categorías de trabajo familiar.
Finalmente, se iniciaron algunas acciones con nuevas instituciones que solicitaron asistencia técnica al Proyecto, tales como la Organización de Asistencia Social de la Iglesia (OASI), la Cruz Roja Suiza, el Instituto de Promoción Agropecuaria y Desarrollo Indígena (IPADI) y la Sociedad de Cooperación para el Desarrollo Internacional (SOCODEVI). Esta última, asesora a varias centrales de cooperativas campesinas en Tarija, Chuquisaca y Cochabamba (área de la Fase II) y en Santa Cruz lo hace con la Central de Cooperativas Agrícolas Berlín (CCAB) y la Asociación de Productores de Fréjol (ASOPROF), instituciones que ya han incorporado tecnologías del proyecto en la Fase I.
Se preparó la versión definitiva del documento de proyecto de la Fase II, incorporando todas las observaciones del donante y consensuándolas con las agencias de contraparte nacional, que emitieron notas aprobándolo.
Las principales modificaciones realizadas fueron: i) la preparación de un plan de actividades más detallado y concreto, con mayor información cuantitativa sobre los resultados esperados; ii) la definición de las características generales del sistema interno de monitoreo y evaluación, con el cual se podrán definir los impactos físicos y socioeconómicos de los resultados obtenidos; y iii) la reducción del presupuesto de personal originalmente propuesto. También se dejó expresamente aclarado que el Proyecto no contempla la creación de ningún Fondo de Garantía y se aportaron precisiones referentes al proceso de comercialización y a la demanda de maquinaria de poscosecha.
Con relación a las observaciones referentes a género, a fin que el Proyecto pueda tener una adecuada y efectiva estrategia en ese aspecto desde el inicio de sus actividades, se redefinió el personal directamente vinculado. Con los cambios efectuados, este trabajo queda, de acuerdo con lo solicitado por el donante, a cargo de una experta internacional en género, que cuente con suficiente experiencia, secundada desde el principio por una consultora nacional, quienes elaborarán el programa de actividades en esa temática para todo el Proyecto y cuyo trabajo será continuado luego por la experta asociada, la cual hará el seguimiento de las actividades hasta la finalización del proyecto. También se dieron precisiones acerca de cómo el trabajo del proyecto y las tecnologías difundidas mejoran la situación de la mujer campesina.
Finalmente, se efectuaron aclaraciones acerca de cómo el Proyecto buscará impulsar e inserirse en los procesos de Participación Popular y Descentralización, importantes planteos de política nacional, a la luz de las experiencias obtenidas en la Fase I, que ya han dado resultados concretos con varias alcaldías de Santa Cruz, y se aportó mayor información acerca del componente sobre capacitación del proyecto.
En esta actividad, también se efectuaron algunas acciones preparatorias en el área de la Fase II, (todas ellas de alta prioridad, gran potencial de complementación entre proyectos y previo acuerdo del donante), que permitieron no perder el año agrícola 1997 ante los atrasos que se verificaron en la aprobación de esa Fase. Estas acciones se desarrollaron conjuntamente con el Consejo Nacional de Semillas (poscosecha de semilla de haba en Cochabamba y semilla de arveja en Tarija), Proyecto Minka Potosi (preparación de un programa de construcción de silos en Potosi), Asociación Nacional de Productores de Trigo (poscosecha de semilla de trigo en Tarija y Chuquisaca, capacitación de artesanos y construcción de diez silos en Cochabamba) y Dirección Nacional de Agroindustrias (poscosecha de quinoa y construcción de tres silos con la Asociación Nacional de Productores de Quinoa).
La solución de los problemas de poscosecha campesina no será posible sin un cambio en las operaciones tradicionales empleadas actualmente en los sistemas familiares campesinos de producción, cambio que ahora es posible concretar mediante la aplicación del paquete tecnológico validado por el Proyecto
Con el mismo, es posible reducir significativamente las pérdidas de granos básicos, mejorando la disponibilidad de alimentos, incrementando la productividad y aumentando los ingresos, como resultado de los siguientes efectos/ventajas principales de las nuevas tecnologías mejoradas en relación a las tradicionalmente utilizadas:
- En el secado y almacenamiento de maíz en trojes, el uso del troje mejorado en relación al troje tradicional:
- aumenta de 15 a 20% la disponibilidad de granos para consumo o venta; y
- libera al menos un mes antes el terreno, mejorando la calidad forrajera del rastrojo y posibilitando usos alternativos del terreno.
- En el secado de granos, la disponibilidad del piso de secado comunal:
- aumenta el poder de negociación del agricultor y evita descuentos en la comercialización;
- ahorra el costo en efectivo pagado a terceros por secado;
- consolida la organización de los grupos de agricultores; y
- reduce las pérdidas y los daños propios del secado en campo: i) en maíz pérdidas físicas que pueden llegar hasta el 50% de la producción; y ii) en arroz el secado tradicional en piñas causa 16% de pérdidas físicas (ratas, aves, insectos) y hasta 45% de pérdida de calidad por infestación con hongos.
- En el desgrane de maíz, las desgranadoras manuales, a pedal y eléctrica:
- facilitan la labor de desgrane de maíz para consumo realizada a mano por mujeres y niños;
- aumentan la capacidad de desgrane de 9 kg/hora (a mano) a 46, 92 y 163 kg/hora, respectivamente; por lo que disminuyen el requerimiento de trabajo y atenúan los picos estacionales de demanda de mano de obra familiar; y
- mantienen la calidad del grano en los mismos niveles del desgranado a mano.
- En la trilla de arroz, la trilladora estacionaria múltiple Votex Ricefan:
- evita la necesidad de secar en piñas con las pérdidas señaladas en pisos de secado;
- reduce la cantidad de operadores de ocho/diez para la trilla con camión, a tres/cuatro con esta tilladora; y
- aumenta el precio de venta, por disminuir los granos partidos y dañados del 37% en trilla con camión al 2% con Votex.
- En la trilla de fréjol, en relación a la trilla manual (a palo), la trilladora TF1:
- aumenta la capacidad de trilla de 1 m3/hora a 10 m3/hora;
- ahorra dos jornales/tonelada de fréjol trillado, reduciendo la demanda estacional de mano de obra familiar en cosecha y trilla de fréjol;
- reduce las pérdidas físicas en un 9% en relación a la trilla tradicional;
- posibilita tecnificar el proceso de producción de semilla de fréjol, pues no daña el grano; y
- requiere sólo el 25% de la inversión necesaria para adquirir una trilladora estacionaria múltiple comercial.
- En el mejoramiento de la calidad de los granos, la prelimpiadora IRRI y la clasificadora de granos CG1, en relación al venteado manual:
- aumenta de 10% el precio de venta del grano por menores descuentos por impurezas, quebrado, etc.;
- posibilita la venta de granos que, sin previa limpieza/clasificación, son rechazados por el acopiador;
- aumenta (duplica) el precio del grano seleccionado para uso como semilla de autoproducción; y
- aumenta el ingreso por permitir comercializar granos clasificados por tamaño.
- En el almacenamiento familiar de granos, la utilización de silos metálicos en lugar de los métodos tradicionales como percheles, sacos, piñas, etc.:
- aumenta de 20% la disponibilidad de granos alimenticios básicos o bien de 20% el ingreso por reducción de pérdidas en almacenaje;
- aumenta de 50% el ingreso por mejores precios (variación estacional promedio);
- recupera la inversión en una cosecha con grano para venta o consumo y la cuadruplica con grano para semilla; y
- posibilita contar con alimento de mejor calidad distribuido durante mayor tiempo en el arco del año.
- En el manejo de la semilla de autoproducción, el uso de silos y turriles:
- posibilita almacenar en forma segura parte del grano producido para destinarlo a semilla;
- ahorra el costo de compra de semilla no certificada de autoproducción;
- reduce del 20% las pérdidas de almacenamiento;
- mantiene un adecuado poder germinativo;
- aumenta hasta cuatro veces el ingreso de la familia campesina que guarda grano y luego lo comercializa como semilla no certificada.
- En la cosecha manual de arroz con cuchillo tradicional (sistema de chaqueado), el uso de la espigadora:
- ahorra ocho jornales/ha ($EE.UU. 32/ha), atenuando el pico estacional de demanda de mano de obra familiar en cosecha; y
- mejora la recolección de arroz para semilla por reducción del contenido de semilla de malezas.
La problemática de poscosecha campesina del Departamento de Santa Cruz fue relevada y caracterizada, poniéndose de manifiesto la importancia relativa de la misma. También se estudiaron y propusieron las medidas correctivas necesarias y se ejecutaron acciones concretas para su reversión.
Se introdujo, diseñó, experimentó, evaluó y difundió un conjunto de tecnologías de poscosecha que, por estar específicamente adaptado para las condiciones socioeconómicas locales, permite reducir significativamente las pérdidas de granos y mejorar el nivel de ingresos de los sistemas campesinos de producción de Santa Cruz.
Estas tecnologías fueron transferidas a hombres y mujeres campesinos, promotores, extensionistas, técnicos agropecuarios y artesanos de poscosecha, mediante diversas y numerosas actividades de capacitación; así como a un conjunto de instituciones gubernamentales, no gubernamentales y de productores, que poseen programas de difusión y/o ejecución de actividades de almacenamiento y comercialización de granos básicos producidos por pequeños agricultores. Todo ello posibilita una amplia difusión e incorporación de los nuevos conocimientos a la actividad agrícola regional.
Se promovió la fabricación o construcción de estructuras, herramientas, implementos y maquinarias necesarias para la utilización de las tecnologías validadas; se capacitó a los pequeños agricultores en su uso y mantenimiento; se siguió una estrategia de extensión para superar la inexistencia de ese servicio a nivel nacional y se otorgó o ayudó a gestionar el financiamiento. Todo ello se tradujo en un alto nivel de adopción de las tecnologías difundidas, que por tener relaciones beneficio/costo positivas, contribuyeron a incrementar los ingresos de las familias campesinas que las adoptaron.
Por ello, es posible afirmar que actualmente el proceso de tecnificación simple del manejo campesino de granos después de cosechados, ha alcanzado un aceptable grado de sostenibilidad, tanto a nivel gubernamental, donde la Prefectura de Santa Cruz ha lanzado un programa de 1 000 silos familiares, como de organizaciones de productores y comunidades campesinas que continúan proyectando ampliar su disponibilidad de silos y equipos de poscosecha en las próximas campañas agrícolas.
En consecuencia, se recomienda:
- Implementar la Fase II del Proyecto, a fin de extender su acción a las principales zonas agrícolas del país, ubicadas en los Departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Potosi, incluyendo los rubros agrícolas básicos de esas regiones.
- Continuar apoyando el proceso iniciado en Santa Cruz desde la nueva sede del Proyecto en Cochabamba, aunque sin involucrar recursos y estructuras administrativas dentro del Departamento, sino mediante apoyos específicos y puntuales a instituciones coejecutoras.
Nombre Función
Pereyra Coordinador nacional
V. Giusti Asesor Técnico Principal
F.O. Terán Director Nacional
Arancibia Experto en Ingeniería Agrícola
A. Knobbe Experto Asociado en Ingeniería Agrícola
M. Maijer Experto Asociado en Extensión/Género
J. Zambrana Extensionista/Capacitador de Campo
N.M. Brañez Extensionista/Capacitador de Campo
G. Salinas Extensionista/Capacitador de Campo
Arancibia Becario Capacitador de Campo
M. Torrez Asistente Administrativo
Caballero Asistente Técnico
C. Montellano Encargado de Almacén
Dominguez Chofer
A. Carvallo Encargada Servicios Generales
1. Fumigación de granos almacenados para pequeños agricultores. Documento de Campo 110.
2. Métodos empíricos (prácticos) para determinar la humedad de los granos. Documento de Campo 111.
3. Pruebas de fraccionamiento/conservación de tabletas de fosfina. Documento de Campo 112.
4. Pruebas de efectividad del método de agotamiento de oxígeno, en el control (expurgo) de plagas de granos almacenados. Documento de Campo 113.
5. Tecnología poscosecha para producción de semilla a nivel del pequeño agricultor. Documento de Campo 114.
6. Actividades y resultados del Proyecto CIAT/FAO/HOLANDA Poscosecha.
7. Cartilla para capacitación de mujeres campesinas: almacenamiento de granos y semilla.
8. Paquete pedagógico: administración de almacenamiento comunal de granos en el silo metálico familiar.
9. Guía para la formulación e implementación de planes comunales con el silo metálico familiar.
10. División del trabajo en actividades poscosecha dentro de la unidad de producción agrícola familiar. Conveniencia de capacitación en poscosecha a mujeres, jóvenes y niños.
11. Cartilla para capacitación de familias campesinas. Manejo del fréjol a nivel familiar.
12. Mujeres, jóvenes y niños y el cultivo de maíz en el Cantón Paurito.
13. Experiencias con el proyecto Servicios Poscosecha de Arroz para el Club de Madres Nueva Esperanza. San Luis, El Chore, Provincia Sara.
14. Diseño de corte para la fabricación de silos bajos de 11 y 20 m3 y materiales para su construcción.
15 Espigadora manual de arroz. Ficha técnica para la sección poscosecha de la Carpeta Técnica del CIAT.
16. Desgranadora de maíz a motor DM-1. Ficha técnica para la sección poscosecha de la Carpeta Técnica del CIAT.
17. Género, seguridad alimentaria y poscosecha campesina. Almacenamiento de granos básicos de producción campesina en el silo metálico familiar chato o bajo.
18. Proyecto de manejo y conservación de granos en la Provincia Guarayos, Departamento Santa Cruz.
19. Guía de proveedores de insumos y materiales para la construcción del silo metálico familiar del Departamento de Santa Cruz.
20. Guía de fabricantes de tecnología poscosecha y distribuidores de insumos del Departamento de Santa Cruz.
21. Paquete pedagógico: construcción y ventajas del troje mejorado, integrado por la cartilla del participante, cartilla del capacitador, video didáctico y maqueta a escala.
22. Género en poscosecha.
23. Desarrollo de tecnologías de poscosecha para la agricultura campesina de Santa Cruz, Bolivia.