Desperdicio en la pesca artesanal

Aunque la pesca artesanal pocas veces descarta su producto, se pierde una cantidad considerable del valor de su producción antes de que pueda consumirse. Particularmente en los países tropicales, las elevadas temperaturas hacen que el pescado se descomponga cuando todavía está en el barco, durante el desembarque, el almacenamiento o el proceso de elaboración, de camino al mercado o mientras está en venta. En África, algunos cálculos sitúan las pérdidas posteriores a la pesca entre 20 y 25 por ciento, y en ocasiones hasta en 50 por ciento.

Alimentando un horno chorkor en Ghana
FAO/18297/P. Cenini


Preparando el pescado para ahumarlo en un horno chorkor
FAO/18298/P. Cenini


Las pérdidas posteriores a la pesca son materiales o económicas. Las pérdidas materiales en la actividad artesanal son inferiores al 5 por ciento. Las pérdidas grandes son ocasionales (por un accidente extraordinario se puede perder todo el producto de un día), pero como porcentaje de la pesca anual comprenderían entre uno y dos por ciento. Antes de que el pescado se descomponga, se elabora ahumándolo o fermentándolo. Por otra parte, son elevadas las pérdidas económicas debido a la falta de calidad, que incluye infestación de insectos y fragmentación.

En consecuencia, reducir al mínimo las pérdidas después de la pesca es crítico para incrementar los ingresos y la seguridad alimentaria, sin intensificar la actividad pesquera. Gran parte de la solución estriba en mejorar las técnicas de elaboración. Muchas comunidades de pescadores -sobre todo las mujeres, principales responsables del pescado una vez descargado- han inventado técnicas económicas.

El pescado es un producto alimentario importante en África Occidental, y lo suministran sobre todo los pescadores artesanales y su transformación también es predominantemente artesanal. El pescado que no se puede vender fresco se tiene que conservar secándolo al sol, ahumándolo, salándolo o a través de la fermentación. El horno chorkor mejorado, diseñado en el caserío de Chorkor, en las afueras de Accra, en Ghana, se utiliza para ahumar sardinas y muchas comunidades lo han adoptado con buenos resultados. El horno banda se utiliza para ahumar sardinas y sábalo africano, un pequeño pez pelágico que constituye una parte considerable de la pesca en pequeña escala del occidente africano.

 

Otros casos

En Mauritania, un nuevo método de conservación de la pesca
En Guinea, un grupo de mujeres obtiene nuevos hornos para pescado