Base de Datos Género y Derecho a la Tierra

Equatorial Guinea

Normas consuetudinarias, creencias religiosas y prácticas sociales que influyen en el derecho a la tierra diferenciado por género

Los grupos étnicos practican la virilocalidad de los casados y son patriarcales. Los Fangs, Ndowés, Bisios y Anoboneses son, además, patrilineales; es decir, los hijos son del padre esposo del matrimonio del que nacen dichos hijos, y únicamente heredan los hijos varones -esta costumbre está cambiando. Los Bubis son matrilineales; o sea, los hijos son de la esposa del matrimonio en cuyo seno han nacido, y la herencia pasa de madres a hijos (5).

Se estima que 90 por ciento de las mujeres, incluyendo a todos los pueblos excepto el bubi, en caso de disolución de un matrimonio, debe devolver la dote que su familia entregó en el momento de la boda, mientras que el marido automáticamente recibe la custodia de todos los hijos nacidos durante el matrimonio. Las madres consiguen la custodia de los niños nacidos antes del matrimonio (12).

La cultura pronatalista y la sociedad patriarcal no permiten que las mujeres tengan tierras propias. Su bajo poder económico reduce las posibilidades de obtener las garantías que requiere la concesión de un crédito bancario. Su falta de capacitación explica la poca presencia femenina en las esferas del poder (7).

La mayor parte de las tierras de uso agrícola son de propiedad familiar consuetudinaria, lo que está contemplado en la legislación. Se basa en el derecho del primer ocupante que ha roturado la selva y, teniendo en cuenta la tradición de largos barbechos y, en el pasado, el desplazamiento periódico de los poblados, una gran parte del espacio, aunque actualmente sea “selvático”, se ve afectado por los derechos consuetudinarios, lo que dificulta la fijación de la propiedad privada y elimina estímulos para la consiguiente inversión y modernización del medio agrario y rural (9).

Autoridades tradicionales e instituciones consuetudinarias

  • Jefes de tribus
  • Tribunales tradicionales
  • Consejos de Poblados

Prácticas de hecho en herencia/sucesión

Las prácticas sobre herencia de la tierra, al aplicar el derecho consuetudinario, restringen los derechos de la mujer. Las esposas no gozan del derecho a heredar los bienes de sus esposos. (5)

En la cultura fang, ndowe y bubi, es común la primogenitura - según la cual todos los derechos los recibe automáticamente el primogénito; las mujeres que se convirtieron en miembros de las familias de sus maridos al casarse, normalmente no tienen derecho a herencia.

Según la ley, las mujeres tienen el derecho a comprar y vender propiedades y bienes, pero en la práctica la sociedad permite a pocas mujeres acceder a fondos que les permitan poco más que poseer una pequeña tierra o una propiedad que incluya una modesta casa (12).


Discrepancias/vacíos entre derecho escrito y derechos consuetudinarios

1963. Ley de Bases sobre el Régimen Autónomo de Guinea Ecuatorial. Cuando no existan disposiciones legales específicas o de derecho consuetudinario, regirá con carácter supletorio la legislación general -Base III.

Aunque la constitución defiende la igualdad de derechos, las mujeres en la realidad se encuentran confinadas a los roles tradicionales, particularmente en la agricultura. La poligamia, que está extendida entre el pueblo fang, contribuye a relegar a las mujeres a un segundo papel, limitando sus oportunidades en lo que se refiere a educación. Una chica normalmente recibe una quinta parte del nivel de educación que recibe un chico (12).

Incoherencias entre el derecho civil y el derecho consuetudinario: Las leyes consuetudinarias no reglamentan el consentimiento de los dos contrayentes para contraer matrimonio. Se practica el matrimonio forzado y a temprana edad e incluso la poligamia, disposiciones que para el derecho civil son ilícitas. Con respecto a la separación en las uniones consuetudinarias, no puede aplicarse el derecho escrito (5). 

Tradicionalmente, los matrimonios son arreglados por los padres sin requerir el consentimiento de los futuros esposos. La dote es la práctica ancestral de entrega de bienes por parte de la familia del marido a la familia de la mujer como demostración de la seriedad del compromiso matrimonial. En caso de disolución del compromiso, la dote debe devolverse, previo dictamen de los tribunales tradicionales, los que establecen el derecho y la cuantía de la misma. Por falta de pago de la dote, la mujer podía ser encarcelada (4).

Falta legislación que regule los matrimonios consuetudinarios y otros aspectos del derecho de familia que discriminan contra la mujer, en particular, la poligamia, la herencia y la custodia de los hijos (5).

Por Decreto Presidencial se dispuso la prohibición del encarcelamiento de la mujer por razón de dote. El texto se enfrenta con dificultades de aplicación en las zonas rurales por falta de información y por motivos socio-culturales.
Existen medidas para que las mujeres casadas, conforme al derecho consuetudinario, no tengan que pagar nuevamente su dote en caso de separación (5).

Si bien el artículo 13 de la Constitución garantiza la igualdad entre mujeres y hombres, en la legislación nacional no se ha incluido ninguna definición específica de discriminación, como la de la violencia contra la mujer y los asuntos civiles y familiares (5).


Fuentes: los números entre paréntesis (*) se refieren a las fuentes que están en la sección de Bibliografía