COVID-19: Impacto en el comercio mundial de pescado

                                                                                                                                                                                   27 de marzo 2020

La pandemia COVID-19, sin precedentes en los tiempos modernos, continúa causando grandes perturbaciones en las sociedades de todo el mundo e infligiendo graves daños a la economía mundial. Los gobiernos han introducido una serie de medidas destinadas a frenar la propagación del virus, incluyendo normativas de aislamiento social, horarios de apertura limitados para los negocios y restricciones de viaje. El sector pesquero, junto con la mayoría de las industrias, está haciendo frente a un panorama sombrío de la demanda, así como una serie de problemas en la oferta. Con el cierre efectivo de la industria hotelera y de restaurantes, la demanda de los servicios de alimentación se ha evaporado, mientras que las ventas minoristas se han caracterizado por una extrema volatilidad, ya que los períodos de compras causados por el pánico son seguidos por períodos de descanso sostenido.

La demanda de los productos empaquetados y congelados ha aumentado en la medida en la que las familias buscan abastecerse de alimentos no perecederos a expensas de las opciones de pescado fresco. Al mismo tiempo, los distribuidores online informan de un mayor interés a medida que los consumidores confinados en casa exploran alternativas del comercio minorista. Sin embargo, en general, la demanda se ha reducido considerablemente y los precios de varias especies han bajado, especialmente aquellas que son más importantes para la industria hotelera y de restaurantes. Mientras tanto, los proveedores y procesadores están luchando con el cierre de negocios a lo largo de la cadena de suministro, así como con otras dificultades de logística. Los transportistas deben enfrentarse con fronteras cerradas o carreteras fronterizas restringidas y retrasos en las inspecciones sanitarias, mientras que la cancelación de vuelos en gran escala ha afectado directamente al comercio de algunos productos frescos de alta calidad que se transportan por vía aérea.

Otras consecuencias del brote del virus incluyen la cancelación de los eventos clave del comercio pesquero en todo el mundo y el retraso en las cosechas de acuicultura debido a la escasez de mano de obra. En muchos países, los representantes del sector pesquero están pidiendo ayuda financiera a los gobiernos, sin embargo dicha medida sólo podrá proporcionar una ayuda limitada frente a ésta catástrofe general. Asimismo, las partes interesadas del sector están pidiendo  reguladores flexibles en cuanto a la ampliación de los límites de capturas e incrementar los límites de la biomasa, y destacando la necesidad de comprender y planear rápidamente los cambios a largo plazo en el panorama del mercado. La incertidumbre sigue dominando las previsiones, en particular en lo que respecta a la duración y la gravedad de la pandemia, aunque se espera tener una prolongada caída del mercado, incluso después de que se supriman o se moderen las restricciones actuales.

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