Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) Centroamérica

El Enfoque de Derechos en los PESA de Centroamérica

10/11/2014

Los programas promovieron la participación y el empoderamiento aplicando métodos participativos para tomar decisiones conjuntamente con los grupos comunitarios sobre qué hacer y cómo hacerlo.

Centroamérica - Una reciente evaluación de la Unidad de Derecho a la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) determinó que los Programas Especiales para la Seguridad Alimentaria (PESA) en Centroamérica respondieron positivamente a la aplicación de varios criterios del enfoque de derechos y buena Gobernanza.

Pese a que los programas en su diseño inicial no contemplaron el enfoque de derechos humanos, en sus últimos años de actuación respondieron a varios de los principios de derechos humanos y de prácticas para la buena gobernanza.

“Aunque con algunos matices, en general se trabajó con bastante claridad en cuanto a las debilidades y aspectos a mejorar a futuro”, describe la evaluación.

Según se informó, los PESA de Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde se realizó la investigación, han contribuido al reforzamiento de los vínculos entre buena gobernanza y derechos humanos mediante una estrategia centrada en dos ejes fundamentales: acciones en materia legislativa, política e institucionalidad vinculada a la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) y una apuesta a trabajar la SAN desde un enfoque multisectorial (nacional y territorial).

“Los programas PESA han apoyado las iniciativas de aprobación e implementación de normativas y la creación de instituciones dentro de los estados y gobiernos, también han intentado apoyar a las familias vulnerables en el ámbito rural desde una perspectiva de los derechos humanos, pues estos y las obligaciones del Estado están íntimamente relacionados y sólo pueden realizarse cuando el Estado vela por su efectivo ejercicio”, dice el análisis.

Se estableció que las acciones técnicas impulsadas en los tres países han buscado validar buenas prácticas que se caracterizan por su fácil adopción, su poco apoyo en insumos externos y su amigabilidad con el medio ambiente. En términos generales, las prácticas son sostenibles ecológicamente e incluyentes socialmente.

Asimismo, se consigna que Los PESA han dirigido su mirada tanto a los titulares de los derechos como a los garantes de estos derechos. “A los titulares de los derechos, para que sean sujetos activos y participen en todo el ciclo de los programas; y a los garantes, porque es su obligación adoptar medidas y exigir el máximo de los recursos disponibles para reducir la inseguridad alimentaria y nutricional, y así acelerar el cumplimiento progresivo del Derecho Humano a la Alimentación”.

Los tres programas se desarrollaron en un contexto de altos índices de pobreza y pobreza extrema, desnutrición y desigualdad, destacando Guatemala por sus niveles de desnutrición crónica (retardo en talla) y desigualdad de género. Igualmente, cuentan con los rankings más bajos de América Latina y el Caribe según el Índice de Desarrollo Humano, y únicamente Haití queda por detrás de ellos.