Las Acciones de Saneamiento Básico para Alcanzar la Seguridad Alimentaria y Nutricional
Las actividades facilitadas por el Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) en Honduras en su mayoría requerían de una labor comunitaria para ser viables y sostenidas a mediano y largo plazo, tal fue el caso de las obras de saneamiento y la construcción de huertos familiares.
Estas labores permitieron que los miembros de las comunidades dieran valor a una visión de progreso común; que estuvo marcado por un fuerte sentimiento de solidaridad impulsado, principalmente, por las mujeres en su rol comunitario.
El PESA logró un avance en el reconocimiento de las necesidades, la situación y las demandas de las familias a través de su intervención en saneamiento y en huertos. Sin embargo, era necesario que estos esfuerzos se articularan en una política más amplia de empoderamiento económico, social y político que contribuyera a la construcción de una sociedad más incluyente y es ahí donde con la implementación de los Programas Municipales de Seguridad Alimentaria y Nutricional (PROMUSAN) se pone en marcha la coordinación con los actores claves a nivel municipal.
Esta nueva modalidad de trabajo local de la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) es una de las estrategias de salida del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) en Honduras, ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) durante 15 años, financida por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y desde 2011 por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Comercio y Desarrollo de Canadá (MAECD Canadá).
Una Comunidad Más Sana
Un ejemplo claro se desarrolla en la comunidad de San Antonio, Municipio de San Miguelito, Intibucá donde la comunidad, con el apoyo del PESA y del PROMUSAN, desarrolla procesos de saneamiento básico que combina con la puesta en marcha de huertos familiares con dos objetivos: mejorar las condiciones de vivienda; y contribuir a la disminución de los índices desnutrición y enfermedades crónicas.
“Hemos sido capacitadas como facilitadoras de familias focalizadas para hacer acciones de aseo de la casa, operativos de limpieza, fogones mejorados, letrinas, alisado de pisos y paredes y huertos familiares. Antes, teníamos fogones que gastaban mucha leña y tragábamos mucho humo, la mayoría de la población no tenía letrina, y nos enfermábamos mucho, especialmente los niños, pero eso se ha mejorado ahora”, informa Reina Reyes, miembro del comité SAN y del patronato de San Antonio.
Por su parte, Alba Luz Vásquez, presidenta del Comité SAN, expresa que todo comenzó con la organización y el levantamiento de un diagnóstico de problemas y necesidades.
“Lo primero que comenzamos a trabajar fue la letrina para quienes no tenían, luego llegaron los fogones y los pisos y las paredes. Ahora con el PROMUSAN tenemos un 70 por ciento de cobertura y eso ha hecho mucho bien para los niños. Llegaron los fertilizantes para los huertos y las capacitaciones en saneamiento básico, preparación de alimentos y género”, dijo Vásquez.
Hoy en día, gracias a las acciones del PROMUSAN y del PESA, los habitantes de San Antonio trabajan para que sus vecinos y todas las familias de la comunidad obtengan fogones mejorados, repello de paredes, mejores techos, pisos y suelos; ya que han entendido que el no tener estos elementos perjudica la salud de esas familias y por ende de toda la comunidad.
Según informa Delmer Benítez, coordinador de promotores de Salud de la Red Descentralizada de la Mancomunidad de la Cuenca del Río San Juan, la puesta en marcha de las acciones de saneamiento básico y las capacitaciones de preparación de alimentos está influyendo en la disminución de enfermedades respiratorias y diarreicas.
“Con los fogones hemos disminuido las enfermedades respiratorias que se presentan más en mujeres y niños. Con la utilización de las letrinas ya no tenemos niños con diarreas y con las charlas de preparación de alimentos y los huertos se bajan los índices de desnutrición”, asegura Benítez, que además informa que en 2013 se recibían al menos 13 niños enfermos al mes en el centro de salud, de los que ahora solo se reportan tres.
La información y conocimiento sobre saneamiento, nutrición y seguridad alimentaria transmitido a estas comunidades no conlleva automáticamente a cambios en las prácticas sociales. Este es un proceso que requiere el apoyo sostenido y fundamentado en una visión que respete las tradiciones culturales locales y tome en cuenta las diferentes necesidades de hombres, mujeres, niños y niñas.
Contacto:
Roger Argueta
Comunicaciones PESA Honduras
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