Inclusive and Sustainable Territories and Landscapes Platform

"La relación entre agricultura y desarrollo territorial es uno de los fundamentos para el logro de metas de estabilidad, bienestar y progreso en América Latina".

Para el lanzamiento de la nueva Ventana sobre territorios inteligentes, hemos tenido el privilegio de conversar con Rafael Echeverri, secretario técnico del Programa Iberoamericano de Cooperación en Gestión Territorial (PROTERRITORIOS) y experto de reconocido prestigio internacional en la materia, quien comparte con nosotros sus opiniones sobre desarrollo territorial.

:15/01/2014

Agronoticias: ¿Cuál es la principal aportación para las políticas e inversiones rurales en América Latina y el Caribe (ALC) de la aplicación de un enfoque territorial y colaborativo?

Rafael Echeverri: América Latina se enfrenta a una crisis de resultados de sus políticas de desarrollo territorial, particularmente rural. Ingentes inversiones, profundos cambios institucionales y múltiples programas, proyectos e iniciativas públicas, no han logrado cambiar la inercia estructural de la pobreza, exclusión, deterioro ambiental y baja gobernanza en los territorios rurales. Esto ha conducido a una ola de políticas de nueva generación orientadas a la aplicación de enfoques territoriales transversales que le den un nuevo ordenamiento a la gestión pública y a la acción colectiva y participativa de los actores territoriales. 

Las estrategias y aplicaciones concretas de modelos de actuación con foco territorial, ordenamiento territorial, articulación de políticas sectoriales sobre el territorio y pactos políticos democráticos se están multiplicando en prácticamente todos los países de la región. Igualmente, una visión de la economía desde el territorio, esto es, considerando los factores de localización, aproximación y aglomeración, están generando nuevas visiones que orientan las políticas de fomento productivo, con mejores indicadores de resultado.

A.N.: ¿Por qué los intereses de la agricultura ya no se pueden defender hoy en día sólo desde los Ministerios de Agricultura?

R.E.: Una visión territorial de la agricultura, conduce a su reconocimiento como un sistema complejo, con profundas interrelaciones con un conjunto de dimensiones que la determinan, desde fuera de su propia actividad productiva. En primera instancia, el reconocimiento de la agricultura como cadena de valor, incorpora otros sectores no primarios en la construcción de encadenamientos que vinculan servicios, industria, comercio, infraestructura e institucionalidad como componentes determinantes de la productividad y competitividad sectorial. Sin embargo, estas dimensiones no se encuentran en el ámbito de gestión y de responsabilidad de los ministerios de agricultura, por tanto, sus estrategias deben contemplar la acción coordinada y sinérgica con otros ministerios. 

En segundo término, el carácter multifuncional de la agricultura, la constituye en un sector estratégico para alcanzar los objetivos de desarrollo, más allá de la producción. El papel de la agricultura en su función e impacto sobre la seguridad alimentaria, la ocupación y ordenamiento del territorio, el uso sostenible de los recursos naturales y la gobernanza, hace que se le asignen un conjunto de funciones e intereses políticos que no se comparan con ningún otro sector productivo. 

La relación entre agricultura y desarrollo territorial es uno de los fundamentos para el logro de metas de estabilidad, bienestar y progreso de las sociedades latinoamericanas. Este extremo, rebasa claramente la capacidad de los ministerios de agricultura, responsables de los fundamentos sectoriales de la agricultura, dado que impone una gestión de Estado, donde han de converger todos los demás sectores. Éste es un debate profundo en América Latina, que se traduce en una crítica permanente sobre la capacidad de los ministerios de agricultura para afrontar los múltiples objetivos que se le adicionan a la política sectorial agrícola.

A.N.: ¿En qué medida las iniciativas que promueven la colaboración entre territorios y la difusión de conocimiento sobre nuevos enfoques territoriales, pueden contribuir a mejorar las capacidades institucionales en ALC?

R.E.: A diferencia de otros momentos cruciales de la evolución de los modelos de desarrollo en América Latina en los cuales se aplicaron recetas venidas de organismos internacionales, principalmente (como, por ejemplo, en el caso del modelo sustitutivo de importaciones o las orientaciones del Consenso de Washington) las estrategias territoriales que emergen en las políticas públicas de los países de la Región, se están construyendo desde la práctica política y una amplia participación social y académica. Podría decir que hay una forma de gestionar políticas públicas basada en una nueva forma de gestión del conocimiento. 

Son múltiples los ejemplos de intercambios de experiencias, lecciones aprendidas e instrumentos compartidos, entre los países de América Latina, en modelos pragmáticos de cooperación horizontal. En esto se incluye también Europa, de donde se ha tomado una gran parte de los fundamentos, en reconocimiento de los importantes avances que ha tenido la aplicación de políticas de cohesión y convergencia territorial en las políticas comunitarias. América Latina avanza hacia la construcción colectiva de un lenguaje común en torno a los enfoques territoriales de políticas públicas, que es necesario destacar, aunque el camino por recorrer sea largo. 

Estrategias como el Programa Iberoamericano de Cooperación en Gestión Territorial, PROTERRITORIOS, es un ejemplo de ello que intenta, con un esfuerzo intergubernamental, hacer construcción colectiva de conocimiento, en torno a las políticas públicas de enfoque territorial. Es un conocimiento que se construye a partir de los desarrollos normativos, reformas institucionales, estructuras de inversión pública, sistemas de evaluación de política y experiencias locales y regionales, que viven los países. El fin último es hacer de este conocimiento un bien público internacional que mejore las capacidades nacionales, regionales y locales.

A.N.: Nos podría citar ejemplos en los que el llamado desarrollo territorial inteligente esté siendo aplicado el diseño de inversiones o programas en ALC.

R.E.: Uno de los aspectos que mayor interés ha despertado en los responsables de políticas públicas agrícolas, de desarrollo territorial y rural, ha sido la visión de los sistemas territoriales de innovación que reconocen la localización y la proximidad como factores centrales de la difusión de conocimiento. Se reconoce cada vez más claramente que la innovación, más allá de la tecnología, es un factor determinante del crecimiento y el desarrollo.

Es por ello que es posible identificar esfuerzos importantes en América latina para el reconocimiento del papel de la innovación como el bien público determinante y catalizador de todos los otros factores de desarrollo. Los debates y procesos de búsqueda se orientan a estrategias que incluyen la innovación en sus diferentes dimensiones: innovación de producto, de proceso, de institucionalidad, de mercado y la innovación social. Esto abre las puertas al debate y reflexión sobre el territorio inteligente, tal como lo concibe la nueva política europea. 

Un ejemplo destacable es la nueva estrategia de desarrollo introducida en el Plan de Desarrollo de México, denominada la Democratización de la Productividad, dentro de la cual se ha emprendido un esfuerzo por darle una dimensión territorial. En esta estrategia se considera que la productividad, como barrera al desarrollo, debe ser alcanzada con modelos de inclusión, esto es, con sistemas de innovación que amplíen la cantidad de actores involucrados, a diferencia de los modelos que privilegian las economías de punta, el monocultivo agroexportador o para la bioenergía, ejemplos clásicos de altas productividades e innovación. 

El territorio inteligente, de esta forma se consideraría como aquel que logre democratizar los incrementos de productividad en actores económicos con brechas significativas, por ejemplo pequeños y medianos productores agrícolas, y eslabones económicos de internase en las cadenas de valor. Este es un ejemplo afortunado, que recoge muchas de las experiencias que, en similar dirección, se encuentran en otros países de la región.

A.N.: Finalmente, como secretario técnico del Programa iberoamericano de Cooperación en Gestión Territorial, ¿cuál es la valoración de PROTERRITORIOS respecto a esta nueva iniciativa de generación de conocimiento y trabajo en red que han puesto en marcha la FAO y el Banco Mundial, y cuáles son las principales sinergias en las que podemos trabajar conjuntamente en el futuro en este ámbito?

R.E.: La territorialidad nos ha conducido a una ruta de construcción de un nuevo orden institucional, en el cual lo local y global, se enlazan a través de un sistema territorial escalar y anidado, desde la localidad, el municipio, el estado, la nación, la integración internacional y lo global. En esa estructura hay un ordenamiento de competencias y responsabilidades. 

El ámbito internacional, del cual formamos parte PROTERRITORIOS, la FAO y el Banco Mundial, tiene responsabilidades hacia los bienes públicos internacionales, así como la obligación de aplicar principios de subsidiaridad en apoyo a las instancias nacionales, regionales y locales. El conocimiento es uno de los bienes públicos de mayor valor y el conocimiento construido a partir de las experiencias y saberes de los países, un bien público privilegiado. 

Las formas de generar y gestionar el conocimiento en la actualidad, han dejado atrás la idea del 'experto', de la institución depositaria de conocimiento, para moverse más en estructuras de red, enormemente favorecidas por la revolución de la información y las comunicaciones. Ya no se trata de enseñar y capacitar, sino de formar o desarrollar capacidades mediante el intercambio de saberes y esto se hace en red. 

Las redes son las estructuras de una nueva cibernética organizacional que conduce a una riqueza insospechada de información. Justamente allí se encuentra el punto de intersección de las responsabilidades de nuestras instituciones, donde nos encontramos PROTERRITORIOS, la FAO y el Banco Mundial, junto con otros organismos internacionales tenemos la enorme responsabilidad de aprender a trabajar en red, de alcanzar estructuras y medios para hacer del conocimiento el bien público internacional que permita mejorar la calidad e impacto de las políticas públicas para el desarrollo, que es la misión fundamental de nuestro Programa. 

La apertura de Ventanas, como la que inicia la FAO, será muy útil en el propósito de la construcción colectiva de conocimiento, al igual que todas las redes sociales, en la medida en que seamos capaces de concitar a muchos otros actores para que participen en esta actividad innovadora y creativa.

Author: FAO - Centro de Inversiones

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