Un ambicioso programa de 104 millones de USD aborda la degradación del suelo en países de África y Asia central

La presentación de la iniciativa dirigida por la FAO y financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial allana el camino para el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas

8 de junio de 2021, Roma. Con la presentación de una iniciativa mundial de 104 millones de USD se pone en marcha la ambiciosa labor de una serie de asociados encaminada a salvaguardar las tierras áridas en el contexto del cambio climático, la fragilidad de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y la deforestación en 11 países de África y Asia central.

Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y dirigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa sobre los efectos de la gestión forestal sostenible en la sostenibilidad de las tierras secas contribuye a allanar el camino de las iniciativas vinculadas al Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas. El programa se ejecutará en colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Banco Mundial y el Fondo Mundial para la Naturaleza.

El programa, presentado la semana pasada en el acto virtual Restoring Africa's Drylands, del Foro Mundial sobre Paisajes, trabajará en torno a tres biomas clave de las tierras secas (esto es, los ecosistemas de Miombo y Mopane de África meridional, las sabanas de África oriental y occidental, y los pastizales, sabanas y matorrales en las zonas templadas de Asia central) con el fin de evitar, reducir e invertir la degradación de la tierra mediante la gestión sostenible de las tierras y los bosques.

Los 11 países en cuestión son: Angola, Botswana, Burkina Faso, Kazajstán, Kenya, Malawi, Mongolia, Mozambique, Namibia, Tanzanía y Zimbabwe.

"Como iniciativa integrada y que abarca diversas esferas de actuación, gracias a este programa se ayudará a los países a abordar los problemas comunes de la gestión de las tierras secas y se obtendrán numerosos beneficios tanto desde el punto de vista de la degradación de la tierra, la biodiversidad y el cambio climático, como de la seguridad alimentaria", declaró en su intervención en el acto virtual la Sra. Maria Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO.

En el marco del programa se gestionarán de forma sostenible 12 millones de hectáreas de tierras secas, de las cuales 1,1 millones redundarán principalmente en beneficio de la biodiversidad y evitarán la deforestación de 10 000 hectáreas de bosques de alto valor de conservación. El programa también se dirigirá a más de 1 millón de beneficiarios directos, mejorará la eficacia de la gestión en 1,6 millones de hectáreas de zonas protegidas, restaurará casi 1 millón de hectáreas de tierras degradadas en las zonas áridas y reducirá 34,6 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero.

Durante los próximos cinco años, el programa sentará las bases para agilizar las medidas adoptadas en el marco del Decenio sobre la Restauración de los Ecosistemas, y hará avanzar los esfuerzos nacionales y mundiales en apoyo de los países para que cumplan sus compromisos en virtud de varios acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, el Desafío de Bonn, AFR100 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Las tierras secas ocupan más del 40 % de la superficie terrestre, representan el hogar para unos 2 mil millones de personas, abastecen alrededor del 60 % de la producción mundial de alimentos y mantienen una amplia gama de biodiversidad fundamental. Las tierras secas se enfrentan a una combinación cada vez mayor de amenazas como el cambio climático, el crecimiento demográfico, la demanda mundial de ganado y las nuevas dificultades que plantea la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Los problemas comunes de gestión, como la escasa conexión entre los conocimientos locales con las redes mundiales y los enfoques fragmentados, dificultan la capacidad de las comunidades y los países para cambiar el rumbo de la degradación de la tierra.

Un enfoque integrado entre sectores y regiones

El acto de presentación contó con la participación de países y de asociados, lo que permitió vincular las perspectivas locales y nacionales con las representaciones regionales y mundiales, como la Comunidad de África Meridional para el Desarrollo y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. En el acto quedó plasmado el enfoque integrado del programa, que conecta a los usuarios de las tierras con los gobiernos nacionales y los foros intergubernamentales para elevar la acción local y lograr una repercusión a gran escala.

El programa adopta un enfoque catalizador y dirigido por los países a fin de acelerar los cambios transformadores y duraderos a gran escala mediante el desarrollo de sistemas eficaces de planificación, gestión y gobernanza, la movilización de las partes interesadas nacionales e internacionales para fortalecer las cadenas de valor de las tierras secas y la producción conjunta de conocimientos basados en herramientas innovadoras de evaluación espacial. Tiene expresamente en cuenta el carácter similar y transfronterizo de muchos de los problemas a los que se enfrentan las zonas áridas.

El programa se ejecutará en un consorcio con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Reseña Mundial de Enfoques y Tecnologías de la Conservación (WOCAT) y se ampliará a otros países a través de mecanismos regionales y mundiales, como el Grupo de trabajo sobre los bosques y los sistemas agrosilvopastoriles de tierras secas del Comité Forestal de la FAO, con el fin de intercambiar conocimientos y mejores prácticas sobre los ecosistemas de tierras áridas.

Photo: ©FAO/Giulio Napolitano/FAO
En el marco del programa se gestionarán de forma sostenible 12 millones de hectáreas de tierras secas, de las cuales 1,1 millones redundarán principalmente en beneficio de la biodiversidad y evitarán la deforestación de 10 000 hectáreas de bosques de alto valor de conservación.