El Director General de la FAO y los líderes mundiales esbozan las vías para acabar con el hambre

Los actos previos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios se clausuran con un llamamiento conjunto a la acción

28 de julio de 2021, Roma - El Sr. QU Dongyu, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dijo hoy a los líderes mundiales y a otros participantes en los actos previos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios que existía una necesidad imperiosa de renovar las inversiones para acabar con el hambre y la malnutrición para 2030, tal y como se prevé en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pero al mismo tiempo que pedía un aumento de la financiación, el Sr. QU reclamaba una mayor eficiencia, así como un impulso sostenido en favor de "la innovación científica y las tecnologías digitales".

El Sr. QU intervino en la clausura de los actos preparatorios de tres días para la Cumbre principal, que se celebrará en Nueva York a finales de este año. Se trata de la primera asamblea mundial dedicada a la reforma profunda del modo en que se cultivan, comercializan y consumen los alimentos, y del primer acto híbrido de las Naciones Unidas de estas magnitudes, llevado a cabo en una modalidad mixta, tanto presencial como virtual.

Optimismo contra todo pronóstico

El discurso del Director General de la FAO puso fin a una serie de debates en los que participaron partes interesadas en los sistemas alimentarios, incluidas muchas personas cuyas voces rara vez se escuchan en foros oficiales, como los pequeños agricultores. Hubo un amplio acuerdo en que los sistemas alimentarios actuales no funcionaban para gran parte de la población mundial, ni tampoco para el planeta. Tal y como se puso de manifiesto en el último informe dirigido por la FAO sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, entre 720 y 811 millones de personas padecían hambre en 2020: las cifras han ido empeorando año tras año, y aún más en el contexto de la recesión económica provocada por la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

Hay aún más personas sumidas en una situación de inseguridad alimentaria, sin acceso fiable y durante todo el año a alimentos adecuados o lo suficientemente nutritivos. Además, para 3 000 millones de personas, las dietas saludables siguen siendo una costosa quimera. Al mismo tiempo, la biodiversidad se está degradando, socavando aún más las posibilidades que tenemos para alimentarnos en el futuro. A pesar de ello, el Sr. QU se mostró convencido de que los esfuerzos combinados en los ámbitos económico, ambiental e incluso cultural aún podían lograr la transformación.

Al concluirse los actos previos a la Cumbre, el Excmo. Sr. Luigi Di Maio, Ministro de Asuntos Exteriores italiano, destacó el papel de liderazgo de Italia en la promoción de la seguridad alimentaria, tanto históricamente como de cara a 2030, año en que está prevista la consecución de los ODS. El Sr. Di Maio se refirió a la alimentación como un "derecho fundamental de toda persona" al tiempo que esbozó tres grandes vías de actuación en materia de políticas: la participación del sector privado; la búsqueda de un planteamiento encaminado a eliminar los residuos; y ubicar en un lugar destacado los sistemas alimentarios locales, arraigados en la comunidad e impregnados de conocimientos centenarios, junto a los modernos sistemas alimentarios transnacionales.

Entorno italiano, objetivos globales

Los actos, celebrados en la Sede de la FAO en Roma, han sido copatrocinados por las Naciones Unidas junto con el Gobierno de Italia, que ha promovido una iniciativa conocida como la Coalición alimentaria. Esta iniciativa, dirigida por la FAO, está diseñada para movilizar el capital político y económico a fin de reforzar la resiliencia ante la emergencia de la COVID-19. Este compromiso quedó patente en la Declaración de Matera de junio: el documento toma su nombre de la ciudad en la que el Gobierno italiano, que presidía el G20, sitúa la seguridad alimentaria y la nutrición en el centro de la agenda diplomática mundial.

Más de 60 ministros de gobierno asistieron a los actos previos a la Cumbre, o tomaron la palabra en ellos, incluido el Primer Ministro de Italia Mario Draghi. También intervinieron en ellos: el Sr. António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas; la Sra. Amina Mohammed, Vicesecretaria General de las Naciones Unidas; la Sra. Agnes Kalibata, Enviada Especial para la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios; el Excmo. Sr. Paul Kagame, Presidente de Rwanda; el Príncipe de Gales; funcionarios del Banco Mundial y de otros organismos multilaterales; y una gran cantidad de participantes en primera línea respecto de los sistemas alimentarios, desde empresas grandes y pequeñas hasta representantes de pequeños Estados insulares, y desde chefs hasta activistas de los derechos de los campesinos.

En los actos previos a la Cumbre se habló de la urgencia de capacitar a las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas, si queremos lograr unos sistemas alimentarios más equitativos, pero también de la necesidad de reorientar algunas subvenciones agrícolas de las zonas rurales a las urbanas, donde ahora se consume la mayor parte de los alimentos. Este último punto -respecto del que se habla mucho de "ciudades circulares inclusivas"- encaja con la propia Iniciativa ciudades verdes de la FAO, cuyo objetivo consiste en reforzar la resiliencia de las comunidades y economías urbanas ante perturbaciones externas.

Al concluirse los actos previos a la Cumbre, el Director General de la FAO se refirió a la Organización como un proveedor de servicios a los Miembros y a la comunidad internacional en general, dispuesto a apoyarlos en la transformación de los sistemas agroalimentarios. "Pero necesitamos tanto solidaridad como fraternidad. Ha llegado el momento", concluyó, "de pasar a la acción".

Photo: ©FAO / S. Venturi
Cultivo algas en Filipinas.