Comienza en Samoa la Conferencia de la ONU sobre los pequeños Estados insulares en desarrollo

La FAO apoya a los países insulares a abordar desafíos similares del desarrollo sostenible

1 de septiembre de 2014, Apia – Un compromiso político renovado para hacer frente a los numerosos desafíos del desarrollo sostenible a los que se enfrentan los pequeños Estados insulares del mundo, es el resultado principal que pretende una conferencia de las Naciones Unidas que comenzó hoy en Samoa.
 
La Tercera Conferencia Internacional sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), que tiene lugar del 1 al 4 de septiembre en Apia, Samoa, busca también construir alianzas para abordar temas como la seguridad alimentaria, la protección y el aprovechamiento de los recursos acuáticos, el cambio climático y la degradación ambiental.
 
Los PEID son un grupo de países, en su mayoría de las regiones del Pacífico, Caribe, Atlántico y el Océano Índico que comparten desafíos de desarrollo similares.
 
Entre estos retos figuran el contar con una escasa población, recursos limitados y el ser susceptibles a desastres naturales y vulnerables a los vaivenes externos y con una dependencia excesiva del comercio internacional.
 
El crecimiento y desarrollo de los PEID se ven obstaculizados además por los elevados costes del transporte y las comunicaciones, un coste desproporcionado de la administración y las infraestructuras públicas, y limitadas oportunidades para crear economías de escala.
 
La FAO, representada en la conferencia de Apia por su Director General, José Graziano da Silva, trabaja estrechamente con los pequeños Estados insulares para reforzar sus esfuerzos de desarrollo sostenible.
 
La FAO ha invertido más de 40 millones de dólares EEUU en los últimos dos años para apoyar a los PEID a hacer frente a las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición, la agricultura, la pesca, la silvicultura y la gestión de los recursos naturales.
 
Aprovechar el potencial del “mundo azul”
 
La Iniciativa Global de Crecimiento Azul, una de las más emblemáticas de la FAO, tiene una relevancia especial para los PEID, ya que busca impulsar la contribución de la pesca y la acuicultura a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de millones de personas que viven lo largo de costas y vías fluviales del planeta.
 
La iniciativa se centra en el equilibrio de prioridades entre el crecimiento y la conservación, entre la pesca industrial y la artesanal y familiar. Asimismo, pretende garantizar que las comunidades disfruten de una parte equitativa de los beneficios derivados del comercio y las oportunidades de empleo creadas por la “economía azul”.
 
La pesca de captura es una riqueza de la mayoría de los pequeños Estados insulares en desarrollo y desempeña un papel importante en muchas economías nacionales, especialmente en el Pacífico, donde la pesca de captura puede contribuir hasta en un 10 por ciento del PIB.
 
Por ejemplo, la FAO trabaja en colaboración con las partes interesadas locales y regionales para aprovechar el potencial para generar ingresos de los 2,4 millones de toneladas de atún capturado en el Océano Pacífico Occidental.
 
La acuicultura -que a escala mundial se está haciendo cada vez más importante como medio de producción alimentaria- tiene también potencial para contribuir de manera importante en beneficio de los PEID.
 
Por ejemplo, se estima que en el Caribe, el desarrollo de la acuicultura podría incrementar la producción total de pescado en un 30 por ciento en 10 años. Para lograr tales objetivos, los países insulares tendrán que invertir en políticas y marcos legales apropiados, investigación, creación de capacidad e información.
 
El Crecimiento Azul tiene igualmente un componente clave que busca garantizar medios de vida y sistemas alimentarios sostenibles. En la pesca en pequeña escala, la FAO apoya las políticas que empoderen a las comunidades pesqueras, promuevan el uso sostenible de los recursos y garanticen los derechos sociales, el acceso a los programas de bienestar y protección social, y además mejoren las condiciones de trabajo y la igualdad de género.
 
Los países tienen que utilizar y gestionar de manera sostenible los recursos acuáticos en beneficio de las generaciones presentes y futuras protegiendo, restableciendo y mejorando la salud y productividad de los océanos y de los ecosistemas costeros y de interior, y manteniendo su biodiversidad acuática.
 
Para ello, a través de la Iniciativa de Crecimiento Azul la FAO tiene como objetivo ayudar a los PEID a desarrollar políticas y medidas a nivel nacional -incluyendo impuestos a la contaminación- y contribuir con su experiencia en la creación de resiliencia. Entre las diversas áreas figuran explorar el potencial de los manglares como defensa contra la erosión costera y los daños de las tormentas y el oleaje y la producción combinada de peces y cultivos -por ejemplo en los arrozales- y el cultivo de algas marinas.
 
Actividades en tierra
 
Los PEID cuentan también con el potencial de las actividades en tierra –de carácter diverso y a menudo interrelacionadas e interdependientes- como la producción agrícola y ganadera.
 
La FAO, por ejemplo, trabaja en colaboración con los actores locales y regionales en las Islas Cook para orientar la producción frutícola y hortícola a atender las necesidades del mercado interno, incluido el turismo.
 
En el Caribe, a raíz de las fuertes lluvias y vendavales ocurridos recientemente, la FAO respondió a las peticiones de San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía ayudando a la rehabilitación del sector agrícola y la creación de resiliencia en áreas forestales y costeras vulnerables.

Foto: ©FAO/Mario Marzot
Pesca del atún en Cabo Verde