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El responsable de la FAO expone ante el Consejo de Seguridad de la ONU medidas para romper el círculo vicioso entre los conflictos y el hambre

QU Dongyu pide una respuesta coordinada para abordar los factores que perpetúan las crisis alimentarias

21 de abril de 2020, Roma/Nueva York - Los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos, las langostas del desierto, las crisis económicas y ahora la COVID-19 están empujando cada vez a más personas a una inseguridad alimentaria aguda, por lo que se necesitan acciones coherentes por parte de los actores humanitarios, de desarrollo y los que trabajan en la consolidación de la paz, para abordar las causas profundas que perpetúan las actuales crisis alimentarias, aseguró hoy el Director General de la FAO, QU Dongyu.

Qu hizo estas observaciones en una sesión informativa virtual organizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el tema "La protección de los civiles frente al hambre provocada por los conflictos".

Al analizar las crisis alimentarias mundiales, el responsable de la FAO subrayó que es imposible ignorar las repercusiones de la actual pandemia de COVID-19 en la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables del mundo, y aseguró a los participantes que la FAO está trabajando a todos los niveles con sus Estados miembros para reducir el riesgo de que la pandemia altere los sistemas alimentarios y provoque una crisis alimentaria mundial.

Durante el evento, Qu repasó también las principales conclusiones del Informe mundial sobre las crisis alimentarias -presentado conjuntamente por la Unión Europea, la FAO, el Programa Mundial de Alimentos y otros 12 socios- que muestran claramente el vínculo entre los conflictos y el aumento de los niveles de inseguridad alimentaria aguda, por un lado, y entre las intervenciones en materia de medios de subsistencia y los procesos de paz, por otro. Con ese fin, el Director General de la FAO destacó la importancia de la alerta temprana y la acción rápida para prevenir la inseguridad alimentaria causada por los conflictos.

"Necesitamos la prevención, ya que las previsiones sobre la seguridad alimentaria en 2020 parecen sombrías", dijo, en referencia a las principales conclusiones del informe.

Según el estudio, incluso antes de que los efectos de la pandemia de COVID-19 afectaran a los sistemas alimentarios mundiales y a los medios de subsistencia de millones de personas a principios de año, 135 millones de personas de 55 países se encontraban ya atrapadas en situaciones de crisis alimentaria y se enfrentaban a los elevados niveles de hambre.

Se trata de la cifra más alta de los últimos cuatro años. Casi el 60 por ciento de todas esas personas se enfrentaban en 2019 al hambre aguda en contextos de conflictos o inestabilidad.

Por este motivo, Qu expresó su preocupación por la situación en Sudán del Sur, donde se prevé que más de la mitad de la población se enfrente a niveles de crisis -o peores- de inseguridad alimentaria, y en el Yemen, que sigue siendo la peor crisis alimentaria y de malnutrición del mundo, y donde se espera que el número de personas con inseguridad alimentaria aguda supere los 17 millones en 2020.

La experiencia de la FAO demuestra que las intervenciones que apoyan los medios de vida y la seguridad alimentaria contribuyen a la paz local y a procesos de paz a más amplio nivel, según dijo Qu, subrayando la necesidad de abordar no sólo las consecuencias, sino también las causas profundas de los conflictos.

Como ejemplo, citó la naturaleza de los conflictos en el Sahel, donde 12 millones de personas experimentaron el año pasado inseguridad alimentaria aguda, cifra que podría aumentar a 17 millones durante el próximo período de carestía.

En muchas zonas, dijo, la relación entre agricultores y ganaderos que practican el pastoreo -que antes era de cooperación-, se ha vuelto conflictiva, ya que compiten por los mismos escasos recursos, añadió Qu.

Si se sigue de cerca la evolución de estas perturbaciones, es posible intervenir rápidamente para mitigar sus efectos, y la FAO y sus asociados ya están trabajando para reforzar la resiliencia de estas comunidades, centrándose en las zonas transfronterizas.
"Estamos comprometidos -subrayó- a afrontar este desafío y hemos movilizado nuestras organizaciones de una forma que no se había visto desde la fundación de las Naciones Unidas".

El Director General concluyó diciendo que la FAO seguirá apoyando al Consejo de Seguridad de la ONU con asesoramiento profesional e información y análisis actualizados sobre la seguridad alimentaria en contextos de conflicto y facilitar actuaciones oportunas del Consejo para evitar las crisis alimentarias.

Durante la reunión intervinieron además el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley; y el Secretario General del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland. El evento había sido convocado por iniciativa de la República Dominicana, que preside el Consejo durante este mes.

Photo: ©FAO©FAO/Stefanie Glinski / FAO
Durante la temporada de siembra en el Sudán del Sur, las ferias de semillas de todo el país alientan a los campesinos a plantar y a luchar contra el hambre, Rumbek, Sudán del Sur.