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Las “fuerzas aéreas” de África oriental contra la langosta podrían quedarse en tierra en el momento en que toma vuelo otra oleada del flagelo

Los déficits de financiación amenazan la continuidad de las operaciones

Nairobi/Nueva York/Roma, 19 de enero de 2021 - Las fuerzas de combate contra la langosta reunidas por países de África oriental para hacer frente a una invasión de esta plaga devoradora de cultivos corren el riesgo de que sus actividades queden paralizadas a medida que se agoten los fondos con los que se financian sus operaciones, según alertó hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De no recibirse fondos adicionales para el combustible, los vuelos y las horas de pilotaje, las 28 aeronaves que actualmente luchan contra la langosta patrullando los cielos para detectar y fumigar enjambres de langostas podrían dejar de operar en marzo, según informó la Organización a sus asociados en una reunión informativa virtual celebrada hoy.

"La máquina de lucha contra la langosta que se ha reunido en África oriental está ahora totalmente equipada y tiene capacidad para contener, suprimir y, a nuestro juicio, acabar erradicando este recrudecimiento sin precedentes", afirmó el Sr. Laurent Thomas, Director General Adjunto de la FAO.

"Los gobiernos han creado capacidad en un tiempo récord. El número de enjambres y su tamaño han quedado reducidos drásticamente. Sería trágico echar a perder estos logros en el momento preciso en que los países de África oriental empiezan a ver algo de luz al final del túnel", continuó el Sr. Thomas, y añadió: "Existe una posibilidad real de que a lo largo del año pusieran fin al recrudecimiento, pero deben poder seguir haciendo sin flaquear lo que ahora están haciendo".

Se necesitarán cerca de 38,8 millones de USD más para prolongar esa labor hasta junio, según informó la FAO a asociados humanitarios en la reunión informativa de hoy, en el curso de la cual los instó a que ayudaran a África oriental y al Yemen a recorrer el último trecho de su maratón de lucha contra la langosta del desierto.

Salto cualitativo en cuanto a preparación

Cuando a principios de enero de 2020 brotó en toda África oriental la primera oleada de langostas, espoleada por lluvias intensas aparejadas a un ciclón inusualmente tardío para la estación, muchos países tenían poca capacidad, por no decir ninguna, para vigilar los desplazamientos de la plaga u organizar actividades de control a gran escala. De hecho, en la mayoría de ellos hacía más de 50 años que no se veía una incursión de langostas de esa magnitud.

Hoy, transcurrido un año, gracias al apoyo de la FAO han conseguido desplegar una fuerza aérea y terrestre de lucha contra la langosta integrada por 28 aviones y helicópteros, 260 unidades terrestres y cerca de 3 000 observadores y operadores de control recién capacitados.

Han tenido lugar más de 6 000 horas de expediciones áreas para detectar y fumigar lugares infestados por la plaga. Se han aprovechado innovaciones como instrumentos digitales de eLocust3, imágenes por satélite, inteligencia artificial y modelos de trayectorias para vigilar a las langostas en tiempo real y trazar mapas de las infestaciones, las zonas de reproducción y las rutas migratorias.

Desde que la campaña comenzó en enero de 2020, se ha tratado una superficie de más de 1,5 millones de hectáreas en África oriental y el Yemen.

La FAO estima que gracias a estos esfuerzos se contribuyó a evitar pérdidas de cultivos y productos lácteos por un valor estimado en 1 200 millones de USD, con lo cual se han salvaguardado los medios de vida de 28 millones de personas.

2021 no es una repetición de 2020

Aunque las langostas siguen constituyendo una amenaza, África oriental ha empezado 2021 con mucho mejor pie.

El recrudecimiento iniciado el pasado enero se vio impulsado después sistemáticamente por condiciones meteorológicas favorables que provocaron una intensa actividad de reproducción a raíz de la cual una población de la plaga de proporciones inusualmente grandes se dispersó de forma persistente por toda la región, no obstante el éxito de las operaciones de control a gran escala que se ampliaron para hacer frente a la amenaza.

Los últimos meses, las copiosas lluvias y otro ciclón surgido a finales de la estación desencadenaron otra tanda de reproducción a raíz de la cual se formaron más enjambres. Como consecuencia de ello, Kenya y el sur de Etiopía vuelven a sufrir invasiones actualmente tras haber rechazado el año pasado la primera incursión. Incluso en la República Unida de Tanzanía brotó recientemente un enjambre en el nordeste.

Sin embargo, a pesar de esta reanudación de la actividad, la situación actual no es la que era hace 12 meses gracias al generoso apoyo de los donantes, según la FAO.

En primer lugar, los países de la región ahora están preparados, equipados y dispuestos.

En segundo lugar, la población de langostas del desierto ha quedado muy reducida, siendo inferior el número de enjambres, así como su densidad y su tamaño.

Por ejemplo, un megaenjambre detectado el año pasado en Kenya ocupaba una superficie de 240 000 hectáreas, equivalente a la superficie total de Luxemburgo. Sin embargo, los equipos de control tratan hoy a la vez enjambres más reducidos cuya extensión aproximada va de 100 a 1 000 hectáreas.

"La última vez que se produjo en África un recrudecimiento de langostas de proporciones semejantes, en el Sahel, hicieron falta dos años y más de 500 millones de USD para controlarlo. El actual recrudecimiento ha sido todavía mayor, pero África oriental va camino de ponerle fin, siempre y cuando los gobiernos puedan mantener en vuelo esos aviones", afirmó el Sr. Thomas, de la FAO.

Photo: ©FAO/Michael Tewelde
La FAO realiza reconocimientos aéreos en Etiopía.