Millones de personas están atrapadas en una crisis de hambre cada vez más grave en la República Democrática del Congo, donde las necesidades superan con creces la capacidad de respuesta humanitaria

De la Oficina Regional de la FAO para África

©FAO/Alessandra Benedetti

Hoy en día, casi uno de cada cuatro congoleños tiene dificultades para satisfacer sus necesidades básicas de alimentos.

©FAO/Alessandra Benedetti

14/05/2026

Comunicado de prensa conjunto de la FAO y el PMA

Kinshasa (República Democrática del Congo) - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierten de que la República Democrática del Congo sigue haciendo frente a una de las crisis de hambre más graves y de mayor escala del mundo.

Según el análisis más reciente de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), hoy en día más de 26,5 millones de personas —casi uno de cada cuatro congoleños— tienen dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. De ellas, más de 3,6 millones se encuentran en situación de emergencia y sufren una escasez crítica de alimentos que pone en peligro su supervivencia si no reciben asistencia urgente.

Aunque las últimas proyecciones muestran una leve mejora con respecto a las estimaciones anteriores, se siguen superando los niveles registrados entre septiembre y diciembre de 2025, cuando había 24,8 millones de personas en situación de crisis o niveles de hambre aún peores, lo que pone de relieve la índole cada vez más grave y prolongada de la crisis. Esto refleja la persistencia de esa tendencia, especialmente en las provincias más afectadas —Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ituri y Tanganica—, donde los conflictos siguen obligando a las familias a abandonar sus hogares, destruyen los medios de vida, perturban los mercados y limitan el acceso a las tierras de cultivo.

Hay más de 7,8 millones de desplazados internos en todo el país, muchos de los cuales han perdido sus hogares, sus tierras de cultivo, su ganado y sus fuentes de ingresos. Al mismo tiempo, la persistencia de los altos precios de los alimentos, las perturbaciones de las cadenas de suministro y los brotes recurrentes de enfermedades, como el cólera, el sarampión y la viruela símica, están llevando al borde del abismo a comunidades ya de por sí frágiles.

La situación nutricional es particularmente alarmante. Se estima que 4,18 millones de niños menores de cinco años necesitan tratamiento contra la malnutrición aguda (enero‑junio de 2026). De ellos, más de 1,3 millones sufren o se prevé que sufran malnutrición aguda grave, una afección que pone en riesgo sus vidas y puede llegar a ser mortal en cuestión de semanas si no se trata. Además, se prevé que más de 1,5 millones de mujeres embarazadas y lactantes padezcan malnutrición aguda, lo que agrava aún más los riesgos para la salud tanto de las madres como de los niños.

La FAO y el PMA también advierten de que la asistencia humanitaria sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades y, sin una inversión urgente y sostenida, existe el riesgo de que la crisis se agrave aún más, lo que puede tener consecuencias irreversibles para millones de personas.

En 2026, la FAO ya está prestando apoyo a 55 500 familias afectadas por la crisis en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ituri y Tanganica mediante una asignación de 10 millones de USD con cargo al Fondo Humanitario para la República Democrática del Congo. Este apoyo incluye semillas, herramientas e insumos para los medios de vida, así como asistencia en efectivo cuando es posible, lo que ayuda a las familias a reanudar la producción de alimentos, proteger sus activos y reducir su dependencia de la asistencia alimentaria. La FAO necesita urgentemente 163 millones de USD para ampliar este apoyo agrícola vital antes de que finalicen los períodos cruciales de siembra.

“Si no se aprovecha la temporada agrícola, aumenta la dependencia de la asistencia humanitaria”, declaró el Sr. Athman Mravili, Representante interino de la FAO. “Cuando las familias reciben semillas, herramientas y un apoyo oportuno para sus medios de vida, pueden producir alimentos en cuestión de semanas, proteger su dignidad y evitar que el hambre se agrave aún más. No obstante, este apoyo debe llegar antes de que finalicen los períodos de siembra”.

La FAO y el PMA reiteran la urgente necesidad de adoptar un enfoque dual que combine la asistencia destinada a salvar vidas con un apoyo a más largo plazo a la agricultura, los medios de vida y los sistemas alimentarios, al tiempo que se garantiza un acceso humanitario seguro y sostenido.

Desde enero de 2026, el PMA ha prestado asistencia alimentaria y ayuda en efectivo de emergencia a casi 1,3 millones de personas, lo que representa solo una pequeña parte de las personas que necesitan ayuda en las provincias orientales más afectadas. De ellas, solo 389 000 niños y madres recibieron asistencia nutricional entre enero y marzo de 2026, una cifra muy por debajo de lo requerido. La inseguridad limita el acceso humanitario, y a ello se suma un déficit de financiación de 214 millones de USD hasta octubre, lo que sigue restringiendo la respuesta y obligando a tomar decisiones difíciles en cuanto al establecimiento de prioridades.

“Lejos de disminuir, la crisis se ha agravado y se ha vuelto cada vez más compleja, atrapando a millones de hogares vulnerables en un círculo de constante necesidad”, declaró el Sr. David Stevenson, Representante del PMA. “La asistencia humanitaria es un salvavidas, pero debe ampliarse urgentemente para estar a la altura de las necesidades. Más allá del apoyo de emergencia, es fundamental invertir de manera sostenida en sistemas alimentarios resilientes y soluciones integradas para ayudar a las comunidades a resistir las perturbaciones y avanzar hacia la recuperación”.

Nota para los redactores:

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) es la norma mundial que se utiliza para evaluar la gravedad de la inseguridad alimentaria aguda. La fase 3 (crisis) y superiores de la CIF indican que los hogares sufren carencias en el consumo de alimentos o solo pueden satisfacer sus necesidades mediante estrategias de supervivencia insostenibles. La fase 4 de la CIF (emergencia) refleja grandes carencias de alimentos y niveles muy elevados de malnutrición aguda.

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Zoie Jones FAO [email protected]