El Director General llama a abrir los mercados y a proteger a las personas vulnerables ante un panorama incierto
Acto de presentación de la edición de 2026 del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo en la Sede de la FAO en Roma.
©FAO / Giuseppe Carotenuto
Roma. El Sr. QU Dongyu, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), afirmó el martes en la presentación de la edición de 2026 del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI) que tres años consecutivos de progresos en la reducción del hambre a escala mundial demuestran que el hambre no es inevitable.
Según el informe SOFI, se calcula que 645 millones de personas (el 7,8 % de la población mundial) padecían hambre en 2025. Esta cifra supone casi 14 millones de personas menos que en 2024 y 43 millones menos que en 2022, cuando se registró el nivel máximo.
También se produjo una mejora considerable en cuanto a la inseguridad alimentaria. En 2025, alrededor de 2 100 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, esto es, casi 86 millones de personas menos que un año antes. Los principales avances se registraron en América del Sur y Asia, en particular en Asia meridional.
Durante su intervención en el acto de presentación celebrado en la Sede de la FAO, el Sr. QU indicó que las conclusiones del informe demuestran que la actuación decidida en materia de políticas puede lograr resultados.
“Estas cifras son importantes porque demuestran que el hambre no es inevitable”, dijo el Director General. “Con políticas económicas sólidas, protección social e inversiones sostenidas en sistemas agroalimentarios más eficientes, más inclusivos, más resilientes y más sostenibles podemos invertir la tendencia del hambre”.
En el acto de presentación, pronunciaron también alocuciones los jefes de tres de los cuatro organismos de las Naciones Unidas que ayudaron a la FAO a compilar el informe; a saber, el Sr. Álvaro Lario, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el Sr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud, y el Sr. Carl Skau, Director Ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos.
En un debate de expertos, ministros de varios gobiernos compartieron las experiencias de sus países en la lucha contra el hambre y la malnutrición, entre ellos el Sr. José Ignacio Paliza, Ministro de la Presidencia de la República Dominicana; el Sr. Cheikhou Oumar Ba, Ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Ganadería del Senegal, y el Sr. Abdurakhmonov Ibrokhim Yulchievich, Ministro de Agricultura de Uzbekistán. La Sra. Fernanda Machiaveli Morão De Oliveira, Ministra de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar del Brasil, pronunció las observaciones conclusivas
Los progresos siguen siendo frágiles y desiguales
A pesar de las tendencias positivas que se destacan en la edición de este año del SOFI, el informe advierte de que los avances siguen siendo desiguales y vulnerables a múltiples perturbaciones.
En África, por ejemplo, se registró un importante punto de inflexión, ya que la prevalencia del hambre disminuyó del 20,3 % en 2024 al 20,0 % en 2025, lo que supuso la primera interrupción de la tendencia al alza del hambre en el continente desde 2017. Sin embargo, aproximadamente 309 millones de personas siguen padeciendo subalimentación en África y, debido al rápido crecimiento demográfico, el número absoluto de personas que padecen hambre podría seguir aumentando en los próximos años.
A escala mundial, las perspectivas siguen siendo preocupantes. En el informe se prevé que, a pesar de los progresos logrados recientemente, alrededor de 520 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre en 2030, lo que aleja al mundo de la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre cero). El Director General de la FAO advirtió de que este cálculo estimativo podría subestimar los riesgos, ya que no tiene plenamente en cuenta los posibles efectos de un fenómeno de El Niño fuerte ni las recientes reducciones de la financiación destinada al desarrollo y a la ayuda humanitaria.
El Sr. QU señaló que el hambre es solo una de las dimensiones del desafío que plantea la seguridad alimentaria mundial: casi un tercio de la población mundial sigue sin poder permitirse una dieta saludable, lo que expone a millones de personas a la malnutrición y a enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta.
Aunque la producción de alimentos se ha incrementado en muchas regiones, el SOFI 2026 pone de manifiesto que los alimentos nutritivos continúan siendo con frecuencia caros debido a los gastos que se acumulan a lo largo de las etapas de almacenamiento, elaboración, transporte y venta al por menor. La infraestructura inadecuada, los sistemas de cadena de frío deficientes, el suministro energético poco fiable y los mercados ineficientes siguen incrementando el precio de las frutas, las hortalizas y los alimentos de origen animal, lo que limita el acceso de los hogares de bajos ingresos.
Prioridades en materia de políticas
En su intervención, el Director General instó a adoptar medidas urgentes para mantener y acelerar los avances recientes.
Entre las prioridades esenciales se incluyen mantener abiertos los mercados de alimentos, energía e insumos agrícolas, evitar las restricciones a la exportación y reforzar los programas de protección social específicos para las poblaciones vulnerables. Se insta asimismo a los gobiernos y a los asociados para el desarrollo a que garanticen que los agricultores puedan acceder a fertilizantes, semillas de calidad, agua, crédito y otros insumos esenciales antes de que las decisiones de siembra sean irreversibles.
Se necesitan inversiones a más largo plazo en todos los aspectos de los sistemas agroalimentarios, en particular en lo que se refiere al riego, las instalaciones de almacenamiento, las cadenas de frío, la infraestructura de transporte, los sistemas de alerta temprana y los mecanismos de acción anticipatoria. Esas inversiones pueden reducir el costo de los alimentos nutritivos, mejorar la resiliencia ante las perturbaciones y lograr que las dietas saludables resulten más asequibles.
“En un mundo marcado por crisis continuas y superpuestas, el progreso no se puede dar por sentado; es imperativo protegerlo, acelerarlo y ampliarlo a todas las personas, en todas partes, para garantizar las cuatro mejoras: una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás”, sostuvo el Sr. QU.
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