Las mujeres dedican hasta cinco horas al día a recoger leña y cocinar.
©FAO/Luis Tato
Cinco horas. Ese es el tiempo que las mujeres de hogares con escasos recursos energéticos dedican cada día a tareas relacionadas con la cocina, tiempo que no pueden dedicar a ir a la escuela, generar ingresos o cuidarse a sí mismas. Cinco horas, multiplicadas por los 2 100 millones de personas que aún cocinan con combustibles tradicionales, representan un obstáculo significativo al progreso que recibe mucha menos atención de la que merece.
No es solo una cuestión de conveniencia. La contaminación del aire en los hogares provocada por los métodos para cocinar tradicionales causa 3,7 millones de muertes prematuras cada año. Cocinar con combustibles insostenibles y contaminantes le cuesta al mundo billones en daños al medio ambiente y a las economías locales, pero son las mujeres quienes pagan el precio más alto.
Las mujeres suelen dedicar alrededor de dos horas al día a recoger combustible y otras tres horas a alimentar el fuego y cocinar. Este trabajo no remunerado e invisible limita la educación de las niñas y las expone a la violencia de género.
En algunas comunidades, las mujeres cargan con hasta el 91 % del tiempo y el esfuerzo dedicados a recoger combustible y agua para sus hogares. En promedio, su jornada laboral dura entre 11 y 14 horas, en comparación con alrededor de 10 horas en el caso de los hombres.
La situación es crítica en el África subsahariana, donde cuatro de cada cinco personas siguen cocinando con combustible de madera tradicional.
Los sistemas para cocinar limpios —estufas eficientes que funcionan con biogás u otras fuentes de energía de combustión limpia— ofrecen un cambio práctico en la forma de preparar los alimentos, especialmente en regiones donde la leña y el carbón vegetal siguen siendo la norma. Estas tecnologías reducen los riesgos para la salud derivados de la contaminación del aire interior, alivian la presión sobre los recursos naturales y liberan tiempo y abren oportunidades de generar ingresos para los hogares. Sin embargo, a pesar de sus claros beneficios, las soluciones para cocinar limpias reciben atención y apoyo limitados, por lo que miles de millones de personas carecen de acceso a algo tan fundamental como una forma segura de cocinar.
La FAO ha documentado cómo los sistemas para cocinar limpios, como las estufas de biogás, facilitan la vida de las mujeres, reducen los efectos sobre los bosques y minimizan las emisiones contaminantes que perjudican tanto a las personas como al planeta.
Los desechos orgánicos, como el estiércol animal o los residuos agrícolas, pueden fermentarse en un biodigestor a fin de producir biogás para cocinar y fertilizante rico en nutrientes. Es una solución limpia, rentable y respetuosa con el clima.
En algunos países, innovaciones como la conversión de residuos agrícolas y ganaderos recogidos de forma sostenible en pienso en gránulos y biogás tienen el potencial de ampliar significativamente el acceso a la cocina limpia. En Rwanda, por ejemplo, podrían aumentar el acceso a combustibles para cocinar limpios hasta en un 33 %, mientras que en Zambia podrían alcanzar hasta el 12 % del objetivo nacional respecto de tales combustibles.
Algunos estudios muestran que adoptar soluciones para cocinar limpias puede ahorrar a una persona casi 29 días al año en tiempo dedicado a recoger combustible y cocinar.
La contaminación del aire en los hogares provocada por los métodos para cocinar tradicionales causa 3,7 millones de muertes prematuras cada año. © FAO/Giulio Napolitano
La FAO trabaja para ampliar el acceso de todas las personas a soluciones para cocinar limpias, mediante el uso de combustibles y tecnologías adaptadas a las necesidades locales, ya sea en zonas rurales, en ciudades o en contextos humanitarios. Esto incluye apoyar la instalación de sistemas de biogás, proporcionar estufas de cocina más limpias y eficientes, probar combustibles sostenibles alternativos y fomentar la capacidad local para la producción y el mantenimiento de estufas.
A nivel normativo, la FAO está promoviendo prácticas clave para facilitar este acceso. Un estudio de la FAO de 2025 sobre el bioetanol para la cocina limpia en África destaca algunas de ellas, como la eliminación del impuesto sobre el valor añadido (IVA) y los aranceles de importación sobre los combustibles y las estufas limpios, la adopción de normas internacionales para combustibles y la integración de la cocina limpia en las estrategias nacionales de seguridad alimentaria, salud y clima. Los planes de financiación basados en resultados y los microcréditos también han potenciado el papel de las emprendedoras en la cadena de valor de la cocina limpia.
La cocina limpia no es solo una cuestión energética o climática: está relacionada con la igualdad, la salud y las oportunidades. Las tecnologías de cocina limpia ayudan a las familias a preparar una mayor variedad de comidas al acortar el tiempo de cocción, reducir las limitaciones de combustible y minimizar la exposición a humo nocivo. Contribuyen a una mayor inocuidad alimentaria y liberan recursos del presupuesto de los hogares, lo que permite a las familias comprar una mayor variedad de ingredientes nutritivos. El resultado es una alimentación más saludable y equilibrada.
La tendencia está extendiéndose lentamente, pero la cocina limpia aún no recibe la atención que merece, a pesar de ser profundamente transformadora.
Las mujeres rurales de la India mostraron cómo una humilde estufa de biogás, alimentada con estiércol de vaca aún más humilde, les había permitido respirar mejor, enviar a sus hijas a la escuela y poner en marcha huertos domésticos. Los sistemas de cocina de biogás las liberaron del trabajo de recoger leña, de los residuos insalubres en sus patios y del humo en sus hogares, al tiempo que les proporcionaban combustible y fertilizante gratuitos. Se convirtieron en defensoras del clima, apoyando a otras personas para que se pasaran a la energía limpia.
La cocina limpia es más que una mejora doméstica: es un paso hacia medios de vida más seguros y estables.
Para lograr un progreso real, la cocina limpia debe incluirse en debates más amplios sobre salud, seguridad alimentaria, acceso a la energía e inversión a largo plazo en las comunidades. La oportunidad es clara. Lo que se necesita ahora es el compromiso de actuar.
Porque lo que enciende la estufa impulsa el cambio.
Para obtener más información:
Labor de la FAO sobre la energía
Categories: Biodiversidad y Protección de los ecosistemas , Clima