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Suelos sanos para lograr ciudades más resilientes y verdes


Cómo los suelos configuran nuestras ciudades actuales y futuras

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Los suelos desempeñan un papel esencial en el cultivo de alimentos nutritivos y el mantenimiento de un entorno saludable. Asimismo, constituyen la base para lograr que las ciudades sean sostenibles y resilientes. © FAO/Matteo Sala

05/12/2025

Nuestras ciudades crecen con rapidez: albergan ya alrededor del 55 % de la población mundial, y se prevé que esta cifra aumente al 68 % para 2050. A medida que las zonas urbanas crecen, también lo hace la presión para proporcionar alimentos frescos, inocuos y nutritivos y crear espacios que puedan resistir los cambios del clima. La clave para responder a estos desafíos se encuentra justo bajo nuestros pies: los suelos, la base a menudo ignorada sobre la que estos espacios se construyen.

Los suelos en las ciudades no se limitan a sostener edificios, carreteras y otras infraestructuras, sino que sustentan ciudades resilientes y verdes. Entender esta conexión puede ayudarnos a diseñar y construir mejores casas y comunidades en el futuro. También refuerza el enfoque de “Una sola salud”, en el que se reconoce que unos suelos sanos sustentan la salud de las personas, los animales, las plantas y el medio ambiente.

Este año, con motivo del Día Mundial del Suelo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) nos recuerda que unos suelos sanos constituyen la base de ciudades saludables y sostienen el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la resiliencia al cambio climático.

He aquí cuatro formas importantes de conexión entre los suelos y las ciudades:

1. Los suelos proporcionan alimentos para la población urbana y periurbana

Más del 80 % de los alimentos que se consumen en las ciudades provienen de agricultores familiares que dependen de que los suelos estén sanos en las zonas rurales. La inversión en prácticas agrícolas más sostenibles y en la salud de los suelos en las zonas rurales ayuda a satisfacer las crecientes necesidades alimentarias de las poblaciones urbanas en expansión, al tiempo que protege los medios de vida de los agricultores y refuerza la seguridad alimentaria mundial.

Los suelos urbanos sanos proveen actualmente en torno al 10 % de las hortalizas, las legumbres y los tubérculos para consumo urbano en el mundo. Pueden ayudar a alimentar a las poblaciones urbanas y periurbanas al garantizar que los alimentos inocuos y frescos cultivados en parcelas, huertas o incluso en azoteas sigan estando disponibles y accesibles en los mercados urbanos. La agricultura urbana sigue siendo una parte importante de los sistemas socioeconómicos urbanos y brinda nuevas oportunidades de empleo para los residentes urbanos.

Mediante la planificación integrada del uso de la tierra, el crecimiento urbano compacto y la integración de los sistemas agroalimentarios, podemos salvaguardar los suelos, obtener alimentos y construir ciudades más sostenibles. La planificación de los sistemas alimentarios de las regiones urbanas ofrece un enfoque que fomenta el cultivo en las ciudades y sus alrededores para impulsar la seguridad alimentaria y las economías locales.

Izquierda/arriba: La agricultura urbana provee actualmente en torno al 10 % de las hortalizas, las legumbres y los tubérculos a escala mundial. La agricultura sigue siendo una parte importante de los sistemas socieconómicos y ecológicos urbanos. © FAO/Riccardo De Luca. Derecha/abajo: La integración de árboles urbanos filtra los contaminantes en las ciudades, mientras que el aumento de la cobertura verde puede disminuir la temperatura de la superficie. © FAO/Simone Borelli

2. Los suelos pueden reducir la contaminación, los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos y las temperaturas en las ciudades

Las ciudades son centros de tráfico y fuentes de contaminación industrial, residuos y aguas residuales. Por ello, los suelos urbanos pueden contaminarse fácilmente y plantear graves riesgos para la salud de los residentes. Se deben adoptar medidas para determinar, gestionar y recuperar estos suelos urbanos contaminados. La integración de espacios verdes, alcorques y corredores verdes puede ayudar a filtrar los contaminantes.

Por su parte, los suelos sanos favorecen una mayor cobertura verde, que absorbe menos calor que el hormigón y el asfalto, disminuye la temperatura de la superficie, absorbe el agua de lluvia y limita los deslizamientos de tierras y las inundaciones. A medida que se construyen más carreteras y edificios, se produce un mayor sellado de los suelos urbanos. Prevenir y revertir el sellado de los suelos mediante el reverdecimiento de las ciudades puede, por otro lado, mantener las ciudades frescas y mitigar los efectos del clima extremo mediante la captación de carbono, la retención de agua y el fomento de la biodiversidad.

3. Los suelos ayudan a impulsar la salud y el bienestar humanos

Unos suelos sanos son la base en la que se apoyan los bosques urbanos y periurbanos, los parques, los jardines y los árboles urbanos.

Vivir en ciudades rodeadas de árboles y parques ofrece esparcimiento y contribuye a la salud y el bienestar humanos. Se ha comprobado que los espacios verdes mejoran la salud mental, pues reducen el estrés, la ansiedad y la depresión, y el simple hecho de pasar tiempo en torno a los árboles puede favorecer las emociones positivas. Asimismo, puesto que los parques y jardines fomentan también la actividad física para todos, si los suelos están cada vez más sanos y las ciudades reverdecen, las comunidades también prosperan.

Los espacios verdes brindan oportunidades de esparcimiento y fomentan la actividad física, lo que contribuye a la salud y el bienestar humanos. © FAO/Simone Borelli

4. La salud de los suelos es un buen factor para impulsar una mejor gestión de los residuos en las ciudades

Las ciudades generan aproximadamente el 70 % de los residuos mundiales. Mejorar la forma en que las ciudades gestionan los residuos puede beneficiar directamente a los suelos urbanos. Cuando los materiales orgánicos se separan de manera inocua y se transforman en compost, biocarbóno residuos biológicos a través de la mosca soldado negra, y luego se aplican a plantas perennes o granjas urbanas, devuelven los nutrientes a los suelos y contribuyen a la agricultura urbana y a suelos urbanos más sanos.

La Iniciativa ciudades verdes tiene como objetivo crear lugares dinámicos, inclusivos y resilientes que sean buenos para las personas y la naturaleza. Para reconfigurar las ciudades a fin de que sean realmente sostenibles, es necesario volver a idear la forma en que gestionamos nuestros espacios, producimos nuestros alimentos y usamos nuestros recursos. Esta transformación puede empezar por un elemento fundamental: la salud de los suelos.

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