Políticas para la utilización sostenible
De conformidad con el artículo 6 del Tratado Internacional, las Partes Contratantes elaborarán y mantendrán medidas normativas y jurídicas apropiadas que promuevan la utilización sostenible de los RFAA. Dichas medidas constituyen una parte esencial del sistema mundial de utilización de los RFAA, sin la cual las actividades de utilización sostenible podrían verse limitadas u obstaculizadas. Por consiguiente la elaboración y la eficaz aplicación de políticas apropiadas son esenciales para la utilización sostenible de los RFAA.
Las medidas normativas adoptan muchas formas y son pertinentes para todos los aspectos de la utilización sostenible de los RFAA en distintos niveles, desde el local al mundial. Suelen consistir en declaraciones de principios, conjuntos de directrices, o estrategias focalizadas que abarcan metas y acciones específicas. Aunque no tienen que ser instrumentos jurídicamente vinculantes, su preparación y adopción por parte de los organismos gubernamentales ofrece oportunidades para promover y aplicar acciones encaminadas a lograr sus objetivos. Es importante que en la elaboración y aprobación de políticas sobre la utilización sostenible intervengan todas las partes interesadas pertinentes, incluidas las organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, los agricultores y las comunidades locales, que pueden contribuir y participar en las decisiones de política adoptadas por los gobiernos.
La elaboración de políticas en apoyo de la utilización sostenible de los RFAA puede implicar no solo la formulación y adopción de políticas nuevas o la mejora de las existentes, sino también una revisión y enmienda de todas aquellas que pudieran de manera involuntaria ser adversas para las actividades de conservación y utilización sostenible. Un ejemplo son las consecuencias no deseadas que podrían tener las políticas nacionales sobre semillas que solo reconocen los sistemas de semillas formales. Fundamentalmente, para que puedan aplicarse de manera eficaz, las políticas tienen que estar respaldadas por un adecuado desarrollo de las capacidades, que puede llevarse a cabo, entre otras vías, mediante la provisión de educación y capacitación, mecanismos de financiación u otros mecanismos de incentivación adecuados, respaldo técnico a largo plazo, así como empoderamiento de los agricultores y de las comunidades locales.
Asimismo, para que puedan aplicarse y llevarse a cabo con éxito las políticas de utilización sostenible, es fundamental que existan colaboración y coordinación eficaces entre las autoridades públicas, las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil y entre los sectores público y privado, así como también una sensibilización de las partes interesadas y la opinión pública sobre la importancia que tiene para la seguridad de los medios de vida y la seguridad alimentaria mantener la diversidad de los RFAA.
En esta esfera temática, los recursos informativos se clasifican por política en cuatro campos temáticos: 1) política para reconocer el papel de los agricultores y las comunidades locales, 2) política para la conservación y utilización sostenible, 3) política de acceso y distribución de beneficios y 4) integración de las políticas para la utilización sostenible.
Políticas destinadas a reconocer el papel de los agricultores y las comunidades locales
Políticas destinadas a reconocer el papel de los agricultores y las comunidades locales
Para aplicar eficazmente las disposiciones del Tratado Internacional sobre la utilización sostenible, es necesario que las políticas reconozcan y promuevan las actividades de los agricultores y las comunidades locales en el mantenimiento y la diversificación de los RFAA. Estas actividades no solo prestan servicios fundamentales de abastecimiento a la humanidad en forma de alimentos y de recursos genéticos, sino que ayudan a las personas a lograr la soberanía sobre las semillas, la seguridad alimentaria y de los medios de vida, así como una buena nutrición y salud. Unas políticas apropiadas pueden, por ejemplo, fomentar la certificación y comercialización de las variedades de los agricultores, reconocer los derechos de los agricultores, apoyar la innovación de los agricultores y los sistemas de semillas locales, y promover enfoques participativos de mejoramiento de cultivos. Para que estas políticas sean eficaces, es fundamental que los agricultores y las comunidades locales participen durante la elaboración de las mismas en los procesos de toma de decisiones.
Las políticas sobre semillas constituyen un medio importante para el reconocimiento y la promoción del papel de los agricultores y las comunidades locales en la utilización sostenible de los RFAA. Las políticas sobre semillas son esenciales para posibilitar el acceso de los agricultores y otros mantenedores agrícolas a semillas de calidad de cultivos que se ajusten a sus necesidades. En muchos países, la principal fuente de semillas la constituyen los sistemas de semillas “informales”, que implican el intercambio entre hogares y agricultores particulares y en el seno de redes más extensas, así como el abastecimiento en los mercados locales. Los bancos de semillas comunitarios pueden desempeñar también un papel importante en dichos sistemas. Por consiguiente, las políticas deben reconocer y apoyar estos servicios y procesos de suministro de semillas por el papel fundamental que tienen en la seguridad alimentaria y económica para millones de personas en todo el mundo. Actualmente, muchas de las políticas nacionales sobre semillas solo reconocen los sistemas de semillas “formales”, si bien algunos países están examinando y enmendando sus políticas para garantizar que se respete el derecho de los agricultores y de las comunidades locales a utilizar semillas conservadas por ellos mismos e intercambiadas a escala local.
Políticas para la conservación de los RFAA
Políticas para la conservación de los RFAA
La elaboración de políticas para la conservación de la biodiversidad (incluidos los recursos fitogenéticos) tiene una larga historia, que culmina en la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). Desde la puesta en marcha del CDB en 1992, las Partes en el Convenio han elaborado estrategias y planes de acción nacionales en materia de diversidad biológica destinados a aplicar sus disposiciones. Estos planes y estrategias han prestado gran parte de su atención al establecimiento de áreas protegidas para la conservación de hábitats importantes y especies clave o emblemáticas, así como programas ex situ para los recursos genéticos de los cultivos y especies amenazadas.
El principal procedimiento para la conservación de los RFAA han sido tradicionalmente los bancos de germoplasma nacionales; sin embargo, el CDB y el Tratado Internacional subrayan la importancia decisiva de la conservación in situ de la diversidad tanto de los RFAA silvestres como de los cultivados. Por consiguiente, la elaboración y aplicación de políticas que favorezcan la conservación in situ y la gestión en la explotación son fundamentales para cumplir los objetivos de ambos tratados. Es imprescindible lograr la complementariedad entre los enfoques in situ y ex situ a la hora de elaborar dichas políticas, y es fundamental que existan unas disposiciones adecuadas para financiar ambos tipos de medidas.
Políticas relativas al acceso y la distribución de beneficios
Políticas relativas al acceso y la distribución de beneficios
El acceso a los RFAA y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización, esto es, el acceso y la distribución de beneficios, es uno de los principales objetivos: del Tratado Internacional, en sintonía con el CDB. A través del Sistema multilateral de acceso y distribución de beneficios del Tratado, las Partes Contratantes acuerdan facilitar el acceso a los recursos genéticos de 64 cultivos que son fundamentales para la seguridad alimentaria mundial, así como a facilitar la investigación, la innovación y el intercambio de información. La distribución de beneficios a través del Sistema multilateral se realiza en forma de beneficios monetarios y no monetarios, como el intercambio de información, la transferencia de tecnología y la creación de capacidad. Es por ello fundamental que las Partes Contratantes dispongan de mecanismos adecuados para facilitar el acceso al material de RFAA que forma parte del Sistema multilateral.
Otras formas de distribución de beneficios pueden consistir en iniciativas voluntarias en las que participen empresas privadas de fitomejoramiento, organismos gubernamentales, institutos de investigación nacionales e internacionales, ONG y comunidades agrícolas locales. Por ejemplo, los actores que intervienen en programas de fitomejoramiento participativo se benefician del intercambio de conocimientos, habilidades y recursos genéticos. En otros tipos de iniciativas, los beneficios pueden adoptar la forma de apoyo a proyectos locales de desarrollo sostenible o la creación de capacidad, así como la transferencia de conocimientos y tecnología.
Integración de las políticas para la utilización sostenible en los marcos nacionales
Integración de las políticas para la utilización sostenible en los marcos nacionales
Los objetivos del Tratado Internacional en relación con la utilización sostenible de los RFAA están en armonía con varios otros acuerdos, instrumentos y marcos internacionales, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), el Segundo Plan de acción mundial para los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por consiguiente, los países pueden adoptar medidas para integrar dichas políticas en los marcos normativos nacionales existentes, sincronizando así y fortaleciendo las acciones de los países encaminadas a la utilización sostenible de los RFAA.
Por ejemplo, la Meta 13 de Aichi para la biodiversidad, correspondiente al Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 del CDB, tiene por objeto el mantenimiento de las variedades locales de cultivos en los sistemas de producción, así como las especies infrautilizadas y las especies silvestres afines a las plantas cultivadas, entre otros medios a través de un mayor reconocimiento del papel de los agricultores y las comunidades indígenas y locales en el mantenimiento de la diversidad genética in situ. Las políticas destinadas a favorecer medidas específicas para la conservación y utilización sostenible de los RFAA pueden, por lo tanto, integrarse en las estrategias y planes de acción nacionales revisados en materia de biodiversidad para cumplir los objetivos de la Meta 13 de Aichi, así como el programa del CDB sobre biodiversidad agrícola, en particular, la Iniciativa Internacional sobre Biodiversidad para la Alimentación y la Nutrición.
Las sinergias entre los objetivos del Tratado Internacional y el Plan de acción mundial son inherentes, puesto que el segundo es un elemento de apoyo del primero, con arreglo al artículo 14 del Tratado. Resultan especialmente pertinentes las esferas prioritarias 8 a 12 del Plan de acción mundial, consistentes en promover la utilización sostenible y en fomentar, en particular, la diversificación de los cultivos y el reconocimiento de las variedades de los agricultores. Las relaciones entre el Tratado Internacional y los ODS también son inherentes, en particular en el caso del Objetivo 2, cuyo propósito es poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

