Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura


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Derechos del Agricultor: Honrar el patrimonio, cultivar un futuro compartido

Por Kent Nnadozie, Secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y Lionel Dabbadie, Representante de la FAO en Filipinas

15/09/2025

Mientras el mundo se reúne en Manila para celebrar el Segundo Simposio Mundial sobre los Derechos del Agricultor, que generosamente ha acogido el Gobierno de Filipinas, nos vemos obligados a reflexionar no solo sobre las lecciones y el legado del pasado, sino también sobre las aspiraciones y responsabilidades para el futuro.

El tema del Segundo Simposio Mundial, "Derechos del Agricultor: Honrar el Patrimonio, Preservar la Biodiversidad y Cultivar la Seguridad Alimentaria para un Futuro Compartido", captura la esencia de una realidad fundamental, pero que no siempre viene reconocida, que los agricultores no son solo productores de alimentos. Son administradores de la agrobiodiversidad, agentes innovadores en la adaptación de los cultivos y guardianes de los recursos genéticos que nos sustentan y enriquecen nuestro planeta.

El Artículo 9, «Derechos del agricultor», constituye el núcleo del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. No se trata sólo de una cláusula secundaria, sino del reconocimiento moral y jurídico de la profunda y continua contribución de los agricultores a la conservación y el desarrollo de los recursos fitogenéticos, especialmente de aquellos que se cultivan y mantienen desde hace generaciones en los sistemas agrícolas tradicionales.

Honrar el patrimonio

Los cultivos de los que dependemos hoy en día (trigo, arroz, maíz, mijo y otros muchos) llevan consigo las historias y huellas de innumerables agricultores, pueblos indígenas y comunidades locales que, durante milenios, seleccionaron semillas no solo por su rendimiento, sino también por su resistencia, sabor, valor nutricional y significado cultural.

En Filipinas, la agrobiodiversidad no es solo un concepto científico. Es un catálogo vivo de resiliencia, nutrición y patrimonio cultural. Desde las terrazas de la Cordillera hasta las granjas del lago Sebu, los agricultores y los pueblos indígenas han cultivado y conservado una gran variedad de arroz, verduras, tubérculos, frutas y otros cultivos tradicionales que alimentan a las familias, sustentan los medios de vida y afianzan las economías locales. No se trata de reliquias del pasado, sino de la base de la seguridad alimentaria y la resiliencia climática.

Iniciativas como el Proyecto de Conservación de la Agrobiodiversidad de la FAO son vitales ya que apoyó a los bancos de semillas comunitarios y la integración de políticas, y las nuevas propuestas en el marco del Fondo Marco Mundial para la Biodiversidad. Homenajear esa herencia significa algo más que recordarla. Significa garantizar la protección de los conocimientos tradicionales, apoyar los sistemas de semillas de los agricultores y evitar que las prácticas tradicionales queden marginadas por enfoques uniformes de la producción y el desarrollo agrícolas. El reconocimiento de las terrazas de arroz de Ifugao como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) nos recuerda además que proteger la biodiversidad significa proteger las comunidades y los paisajes que la sustentan.

Conservar la biodiversidad

El mundo se enfrenta a una multitud de crisis: la pérdida de biodiversidad, las crisis climáticas, los conflictos geopolíticos y la erosión de la diversidad de cultivos figuran entre sus víctimas silenciosas. Cuando las variedades locales se descuidan o se pierden, cuando se restringe el intercambio informal de semillas, no sólo perdemos rasgos genéticos, sino también opciones para el futuro.

Los derechos del agricultor, incluido el derecho a conservar, utilizar, intercambiar y vender semillas conservadas en finca, son esenciales para conservar la biodiversidad en las explotaciones agrícolas y en todos los paisajes. Gracias a estos derechos, los agricultores conservan el rico material fitogenético necesario para adaptarse al cambio climático, las plagas y los ecosistemas cambiantes. Los agricultores son los guardianes silenciosos de la sabiduría genética, ya que cultivan la diversidad que necesitamos para hacer frente a las tormentas del mañana.

Cultivar la seguridad alimentaria

La seguridad alimentaria se cultiva en los campos de los pequeños agricultores, en los bancos de semillas comunitarios, gracias a las mujeres guardianas de semillas y los agricultores-mejoradores. Estas son las personas que trabajan y ayudan a alimentar al mundo.

Garantizar los derechos de los agricultores también significa crear un espacio político y permitir su participación en la toma de decisiones, así como garantizar una distribución equitativa de los beneficios. Asimismo, implica reconocer la diversidad de los sistemas jurídicos y culturales que determinan cómo se entienden y se aplican esos derechos en todo el mundo.

Un futuro compartido

A lo largo de los años, el Tratado Internacional ha respaldado el creciente diálogo mundial sobre los derechos del agricultor, especialmente mediante la elaboración de un Inventario de Medidas Nacionales, Mejores Prácticas y Lecciones Aprendidas, que muestra ejemplos reales de cómo los países y las comunidades están avanzando en la aplicación del Artículo 9.

Además, las Opciones para la Realización de los Derechos del Agricultor proporcionan una caja de herramientas flexibles y prácticas para orientar a los gobiernos, las partes interesadas y los socios a la hora de plasmar los distintos compromisos en medidas concretas que respondan a las necesidades, los contextos y las prioridades nacionales.

El Segundo Simposio Mundial sobre los Derechos del Agricultor no es solo un foro, es un hito. Desde el Primer Simposio Mundial sobre los Derechos del Agricultor celebrado en la India en 2023, hemos sido testigos de una mayor sensibilización, pero también de nuevos retos. La información sobre secuencias digitales, la evolución de las políticas nacionales e internacionales y los impactos del cambio climático, incluida la pérdida de biodiversidad, plantean cuestiones urgentes sobre cómo se pueden hacer realidad los derechos del agricultor en la práctica, y no limitarse a ser una promesa en principio.

Al reunirnos en Manila, reafirmemos que el futuro de la alimentación no reside en la homogeneidad, sino en la diversidad: de semillas, de conocimientos, de prácticas y de las personas que las cultivan. Reconozcamos los derechos de los agricultores como agentes fundamentales para la sostenibilidad de la seguridad alimentaria mundial.

Pasemos del compromiso a la implementación, del diálogo a la acción, porque cuando protegemos los derechos del agricultor, sembramos las semillas de un mundo más justo, resiliente y con mayor seguridad alimentaria.

 

@PlantTreaty

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