"Solo nos oían; ahora nos escuchan": el poder de la juventud como estrategia de cambio de sistemas
Desde Ecuador a Europa, profesionales jóvenes comparten sus lecciones sobre el replanteamiento de mercados, sobre la gobernanza y sobre estructuras de conocimiento, con lo que brindan vías concretas para la transformación de los sistemas agroalimentarios
Sofía García Muguerza, una empresaria joven del Ecuador, durante el lanzamiento de la iniciativa Empleo AgroJOVEN, apoyada por la FAO, en mayo de 2024.
©FAO/Santiago Bastidas
Cuando sus hornos se calientan en la provincia de Manabí del Ecuador, Sofía García está haciendo mucho más que hornear. Sus pasteles y su repostería, elaborados con fruta de temporada y el preciado cacao Arriba Nacional del Ecuador, son su forma de aportar valor añadido a una región con una cultura alimentaria que ella adora. Su ambición está clara: hacer crecer su negocio y realzar los sabores locales y regionales mediante productos horneados con identidad.
Sin embargo, esta joven de 27 años reconoce que, hasta hace poco, estaba totalmente inmersa "en la rutina" de la venta diaria, sin las herramientas ni la confianza necesarias para crecer. Esto cambió cuando Sofía se sumó a una iniciativa para los jóvenes dirigida por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) del Ecuador con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
"Esta iniciativa me dio la confianza que necesitaba para explorar nuevos espacios", explicó. “Al igual que otros jóvenes que participaron en ella, me di cuenta de que, como persona joven, podía llegar mucho más lejos aportando valor añadido a mis productos —al combinar ingredientes locales con mi propia identidad—, demostrando mi talento e innovando".
Gracias a la iniciativa, Sofía conoció a otras personas como ella, tanto de provincias costeras como amazónicas del Ecuador, que también intentaban levantar negocios enraizados en tradiciones alimentarias locales. Empezó a comprender que el sistema en el que se movía era más amplio, aprendió a calibrar la demanda del mercado, a encontrar clientes potenciales, a adaptar sus productos y a fijar precios razonables.
La experiencia de Sofía ilustra un aspecto importante de los sistemas: la transformación se produce cuando se sitúa a los jóvenes en ecosistemas relacionales e institucionales que amplifican su capacidad de acción. Su relato pone de manifiesto el poder de las redes, del diálogo, del fortalecimiento de la confianza, del conocimiento del mercado y de la identidad comunitaria, elementos que son sistémicos, no secundarios.
De esta idea se hizo eco la sesión virtual La juventud como motor de la transformación de los sistemas agroalimentarios, que reunió a unos 60 participantes de 16 países. Funcionarios gubernamentales, académicos, profesionales del sector agroalimentario y personal de la FAO se sumaron a esta conversación, que también inauguró la Serie de aprendizaje entre países sobre la transformación de los sistemas agroalimentarios, acogida por la Organización. A diferencia de un seminario web convencional y lineal, el diálogo del 27 de noviembre se movió orgánicamente entre relatos centrales, debates en grupos reducidos y aportaciones espontáneas. Las ideas fluyeron en la sala y entre los participantes, y demostraron el principio sistémico según el cual el aprendizaje y el cambio no viajan en línea recta, sino por diversas vías interconectadas.
Vías para los jóvenes que están enraizadas en la educación y la gobernanza
Los grandes avances de Sofía no son una excepción en el Ecuador. Gradualmente, el país ha ido sentando las bases para que los jóvenes se apropien de manera similar de los futuros agroalimentarios. Tal como explica Gabriela Valenzuela, al cargo de la Dirección de Gestión y Transferencia de Conocimiento Innovativo Agropecuario del MAGP, el Ecuador se enfrenta a un desequilibrio generacional, ya que la mayoría de los productores tienen más de 50 años. "Nuestros campos están envejeciendo", advirtió. No se trata tan solo de rejuvenecer la fuerza de trabajo: hay que plantearse cómo se podrán seguir transmitiendo los conocimientos agronómicos, la cultura alimentaria y la identidad territorial en el futuro.
El Gobierno del Ecuador ha intentado dar respuesta a estas preguntas por medios enfocados a un apoyo más sistémico a los jóvenes en lugar de con la inclusión simbólica de este colectivo. Una de estas acciones es la red de escuelas de emprendimiento rural, que ya llega a más de 3800 jóvenes. En estas escuelas se combina la tecnología, la estructuración empresarial y el aprendizaje entre pares con la intención de sustituir las prácticas aisladas de prueba y error por prácticas compartidas y la resolución colectiva de problemas. La iniciativa todavía está evolucionando, pero refleja un intento de alinear el desarrollo de aptitudes con dinámicas institucionales y territoriales más amplias.
El cambio más profundo se debió a la gobernanza. "No queremos que se imponga una política de arriba abajo a los jóvenes", explicó Valenzuela. "Queremos que se apropien de los procesos de gobernanza que les afecten". Por esta razón, el Comité Agrojoven, creado por decreto presidencial, plasma las prioridades de los jóvenes en acuerdos institucionales en los que participan nueve instituciones públicas estructuradas, a su vez, en seis subcomités temáticos: educación, finanzas, acceso al mercado, empleo, producción sostenible y asociación y cooperación juveniles.
Valenzuela también subrayó el poder de la colaboración intergeneracional: los agricultores jóvenes introducen herramientas digitales; los mayores transmiten experiencia agronómica. La transformación de los sistemas no se produce por sustitución, sino por la integración de roles, capacidades y conocimientos.
Este modelo resonó con los participantes. Abdelkader Ftouhi, coordinador de capacitación para el emprendimiento agropecuario responsable dirigido por jóvenes y miembro del agroacelerador de la FAO en Marruecos, valoró positivamente la forma en que el Ecuador enlaza el desarrollo de los jóvenes, las políticas y las economías territoriales. Mostró especial interés por los grupos temáticos del Comité Agrojoven y sugirió que se podría proponer un enfoque similar en Marruecos para hacer más atractivas las empresas rurales y mejorar la viabilidad económica de estas.
La agroecología y el poder de los jóvenes más allá del simbolismo
Mientras que la experiencia del Ecuador prestaba apoyo institucional, Cristina Laurenti, coordinadora de la red de jóvenes de Agroecology Europe, mostró qué forma adopta el cambio de sistemas cuando está impulsado desde las bases. La Sra. Laurenti es nutricionista y agroecologista, y desde 2018, junto con sus homólogos, ha formado coaliciones de profesionales jóvenes para propiciar la transición agroecológica en Europa mediante el aprendizaje colectivo, la investigación y la promoción.
Su red de jóvenes, con más de 300 miembros en todo el continente, elaboró aportaciones a la estrategia de relevo generacional de la Unión Europea, dando forma a propuestas concretas sobre el acceso a la tierra, las finanzas y la capacitación para la siguiente generación de agricultores de Europa. Sin embargo, muchas de estas propuestas no se recogieron en el redactado definitivo. Para la Sra. Laurenti, esto demuestra que las instituciones, a veces, convierten la participación de los jóvenes en algo simbólico, sin dotarlos realmente de poder ni definir políticas que satisfagan sus demandas. En su opinión, se consulta a los jóvenes, pero no se les integra plenamente en la toma de decisiones. La financiación, la representación en espacios políticos y la coherencia institucional son fundamentales, pero no bastan para asegurar una adopción significativa de medidas y perspectivas compartidas por las personas afectadas más directamente.
Visto que la UE parecía tomar su aportación como algo simbólico, la red de jóvenes aprendió la lección y le dio la vuelta para hacer más nítido su enfoque aplicando un espíritu crítico. Abrió una reflexión interna "descolonizadora e antiimperialista" dentro de Agroecology Europe que llevó a la organización anfitriona a plantearse preguntas incómodas, como "Dada la implicación del continente europeo en procesos de colonización históricos y actuales, ¿qué significa hablar de agroecología para una asociación que trabaja en Europa?", lo que demuestra que los jóvenes tienen mensajes elocuentes que compartir y que son capaces de aportar perspectivas más progresistas de la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Gracias a este proceso, que se formalizará mediante un documento de posición, Laurenti aprecia que se está produciendo un cambio en el seno de la organización: los agroecologistas jóvenes no acceden a los espacios políticos para cumplir el expediente; se están incorporando como poseedores de conocimientos estratégicos que son capaces de replantear debates y revelar contradicciones ante las "crisis políticas, ambientales y sociales" que se producen en todo el mundo. “Antes solo nos oían; ahora están empezando a escucharnos", reflexionó, y añadió que ahora aprecia un mayor reconocimiento del rol y la influencia de los jóvenes.
Lo que el trabajo, los mercados y las instituciones hacen posible
El enfoque sistémico volvió a surgir durante la sesión cuando se abrió el turno de aportaciones. Harry Bleppony, director adjunto de Agricultura del Ministerio de Alimentación y Agricultura de Ghana, advirtió que muchos programas para jóvenes fracasan porque se han diseñado para estos sin contar con su implicación, un fallo estructural que trata a los jóvenes como beneficiarios en lugar de actores. "Las políticas tienen que elaborarse con los jóvenes; no solo estar enfocadas hacia ellos", argumentó. Los ejemplos a seguir, como los líderes visibles en cargos políticos de alto nivel que se dedican a la agricultura y comparten su viaje, pueden atraer a los jóvenes. El Sr. Bleppony cree que, recurriendo a organizaciones o instituciones de base juvenil para promover programas agropecuarios, la agricultura puede desplegar su potencial para atraer a los jóvenes.
Conectándose desde Argentina, Griselda Muñoz, directora de la Dirección de Derechos Humanos y Género de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Rosario, señaló cómo los mercados laborales condicionan la transformación. La Sra. Muñoz explicó que las oportunidades laborales mejor renumeradas y más estables para los jóvenes graduados son las ofrecidas por grandes agronegocios que operan en el llamado "núcleo sojero", que abarca la región central de la Pampa argentina y está orientado a la exportación de commodities, lo que refuerza la producción de monocultivos y la dependencia de los productos agroquímicos. Para los profesionales jóvenes que desean trabajar en iniciativas de transición agroecológica, el panorama es muy diferente. En este campo, los puestos suelen ser más escasos y tener salarios inferiores. De ahí que a los graduados les resulte más difícil desarrollar una carrera respetuosa con valores ecológicos. Para la transformación, sugirió, se requiere no solo determinación moral, sino también estructuras que premien las prácticas alineadas con la biodiversidad, la nutrición y el territorio.
Faviana Scorza Agüero, una especialista en sistemas agroalimentarios procedente de Costa Rica, argumentó que esta es, precisamente, la razón por la cual se debe rediseñar la estructura de los mercados locales de alimentos. En su país, señaló, las empresas agroecológicas dirigidas por jóvenes no pueden competir para acceder a las cadenas de producto tradicionales, que se caracterizan por su gran escala, la homogeneización y los reducidos márgenes de beneficio para los productores. Estas iniciativas tienen que participar en la infraestructura existente del país a través de los mercados locales y acceder a fuentes de financiación, incubadoras y programas de compra pública diferenciados en los que se aprecien los valores ecológicos y sociales. Estos no son privilegios, remarcó, sino factores estructurales favorables que reequilibran el poder y la capacidad de negociación, y que deben contar con el apoyo de los organismos públicos.
Como cofacilitadores de la FAO, Laura De Matteis, experta en sistemas agroalimentarios, y Elena Ambühl, profesional subalterna, mantuvieron la sesión centrada en la reflexión. "Sin los jóvenes, la transformación es matemáticamente imposible", aseguró la Sra. De Matteis citando datos de la FAO según los cuales 1300 millones de jóvenes, un 44 % de la mano de obra joven del mundo, ya trabajan en los sistemas agroalimentarios. "A pesar de estas cifras, muchos de ellos son invisibles en la toma de decisiones, limitados por barreras estructurales, lo que motiva a movimientos juveniles de todo el mundo a luchar contra desigualdades que vienen de lejos", añadió.
Los participantes reforzaron este punto destacando la diversidad dentro del propio colectivo, un aspecto que suele pasarse por alto en la práctica y las políticas agroalimentarias. En algunos comentarios extraídos de la conversación se recalcó que las personas jóvenes viven los sistemas agroalimentarios de manera diferente en función de su género, su ubicación, su educación, su situación laboral y su capacidad. Los jóvenes con discapacidades, en concreto, se enfrentan a más dificultades a la hora de participar en el trabajo agrícola, plantas procesadoras y cadenas de valor, sobre todo cuando los enfoques tradicionales no adaptan las tecnologías, la infraestructura ni las condiciones laborales. Otros participantes se refirieron a las mujeres jóvenes y a las personas jóvenes en situación de empleo informal en áreas rurales, cuyas aportaciones son importantes, pero tienen poco reconocimiento o carecen de apoyo suficiente en forma de financiación, protección y estrategias con perspectiva de género.
La reflexión y la acción colectivas como herramientas del sistema
"Los avances se producen cuando los gobiernos, las empresas, la sociedad civil, los investigadores y las comunidades aúnan fuerzas para poder pasar de planificar el cambio a acometerlo realmente", dijo Corinna Hawkes, directora de la división de Sistemas Agroalimentarios e Inocuidad de los Alimentos de la FAO. El cambio, argumentó, no surge exclusivamente de los planes técnicos, sino también de los procesos que rodean a estos.
Al acabar la sesión, se tenía la impresión clara de que los jóvenes no son votantes a los que hay que habilitar, sino actores que ya están redefiniendo los sistemas agroalimentarios. En Manabí, Sofía crea valor con cacao de la región. En Europa, agroecólogos jóvenes generan masa crítica para aportar ideas progresistas a los debates sobre políticas. En Argentina y Costa Rica, profesionales jóvenes se enfrentan a mercados que penalizan la sostenibilidad. En Marruecos, los programas de formación de jóvenes conectan las políticas con las realidades territoriales para conseguir que las áreas rurales sean más atractivas para los negocios. Estas acciones no son periféricas: forman parte integral de la transformación de los sistemas agroalimentarios.
El primer diálogo no fue una conclusión, sino el inicio de un camino de aprendizaje. Cada diálogo futuro de la serie explorará un punto de entrada diferente para la transformación, que estará basado en las realidades, las tensiones y las aspiraciones que aporten los participantes. Esta serie no se ha diseñado como una línea recta de recomendaciones, sino como un ciclo de reflexión, experimentación y acción colaborativa, una práctica continuada de cambio de sistema para cada participante, tanto individual como colectivamente.
"Todos formamos parte del sistema. Somos nosotros quienes tenemos que cambiarlo, también mediante estos espacios de aprendizaje", recalcó José Valls Bedeau, oficial de políticas de la FAO, que anima a los participantes a mantener viva la conversación y a difundir sus conocimientos cuando vuelvan a sus propias instituciones y territorios.
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Conclusiones principales: de la planificación a una acción colaborativa impulsada con un propósito por los jóvenes
- Los jóvenes son polifacéticos: debe reconocerse su diversidad y su interseccionalidad. Las barreras a las que se enfrentan y los recursos a su disposición varían en función de su ubicación, su género, su educación, su capacidad y su situación laboral. No existe una solución universal para fomentar el liderazgo de los jóvenes. Las acciones deberían implementarse sobre la base de realidades contextuales e inspirarse en experiencias documentadas de todo el mundo.
- Integración intergeneracional: un enfoque prometedor sustituye el "relevo generacional" por la colaboración entre generaciones y combina los puntos fuertes y las perspectivas de estas para una transformación inclusiva.
- Transformación mediante ecosistemas: el cambio se produce cuando los jóvenes forman parte de redes relacionales e institucionales que amplifican su capacidad de acción mediante el diálogo, el fortalecimiento de la confianza, el conocimiento del mercado y la identidad comunitaria.
- Los jóvenes como poseedores influyentes de conocimientos: las personas jóvenes aportan perspectivas progresistas para afrontar crisis políticas, ambientales y sociales. Cuando se las escucha, en lugar de solo oírlas, su participación en los espacios de gobernanza no se queda en el simbolismo y las consultas. Compartir realmente el poder e integrar a los jóvenes en la toma de decisiones permite definir políticas que satisfagan las demandas de este colectivo.
- Las políticas tienen que elaborarse conjuntamente: hay que evitar los enfoques de arriba abajo. Las políticas y los programas deberían diseñarse en colaboración con los jóvenes, no para ellos, y deberían tratar a las personas de este grupo como actores en lugar de beneficiarios. Además, las políticas deberían asegurar vías para que los jóvenes apliquen sus conocimientos mediante el acceso a la tierra, la financiación y vínculos con valor añadido.
- Recompensar el valor ecológico y social: para la transformación se requieren factores estructurales favorables que recompensen las prácticas respetuosas con la biodiversidad, la nutrición y el territorio. La estructura y las políticas de los mercados de alimentos tienen que rediseñarse para apoyar a las empresas agroecológicas dirigidas por jóvenes mediante mercados territoriales, financiación cooperativa, compra pública e incubadoras.
Más sobre este tema
- Publicación: Transformar la alimentación y la agricultura mediante un enfoque de sistemas
- Informe (en inglés): The Status of Youth in Agrifood Systems
- Blog (en inglés): Youth Voices for an Agroecological Future: The Agroecology Europe Youth Network at the European Commission
- Noticia: Gobierno crea Comité Interinstitucional para ejecución del programa Agrojoven