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©FAO/Soliman Ahmed

Resiliencia ante crisis prolongadas

Las crisis prolongadas son contextos en los que una parte significativa de la población es extremadamente vulnerable al hambre, a las enfermedades y a las perturbaciones en los medios de subsistencia durante periodos de tiempo prolongados. En estos contextos, la subalimentación es grave, duradera y casi tres veces más frecuente que en otros países en desarrollo. Actualmente, la FAO identifica 22 países en una situación de crisis prolongada. De estos, 16 ya pertenecían a esta categoría en 2010, 13 de los cuales están en África.

Fortalecer los medios de subsistencia en las crisis prolongadas mediante la orientación sobre políticas.

Casi todos los países que atraviesan una crisis prolongada han sufrido algún conflicto violento durante periodos de tiempo prolongados. En seis situaciones de este tipo, el conflicto se ha mantenido durante, al menos, 18 de los pasados 20 años.

La FAO proporciona orientación en materia de políticas, establece colaboraciones y apoya programas para reforzar los medios de subsistencia y los sistemas alimentarios sensibles a los conflictos en situaciones de crisis prolongada. Estos sistemas ayudan al mantenimiento de las comunidades y los hogares vulnerables al mejorar su situación alimentaria y nutricional, a la vez que desarrollan resiliencia ante futuras conmociones y factores de estrés.

Principales mensajes de políticas

  • En 2019, más de 135 millones de personas de 55 países y territorios necesitaron asistencia urgente para sus medios de subsistencia, su nutrición y su alimentación como resultado de conflictos, fenómenos climáticos extremos, conmociones económicas o una combinación de los tres factores.
    Esta cifra reflejaba no solo los índices crecientes de inseguridad alimentaria aguda en numerosos países, sino también la mayor disponibilidad de datos sobre la seguridad alimentaria, también de áreas que, hasta entonces, habían sido inaccesibles o en contextos que anteriormente habían facilitado datos de baja calidad.
  • Los conflictos y la inseguridad, los choques climáticos y la inestabilidad económica ‒las principales causas de la inseguridad alimentaria‒ siguen deteriorando los medios de subsistencia y destruyendo vidas.
    Los conflictos y la inseguridad se mantienen como los factores clave: en 2019, casi dos terceras partes de la población que sufría hambre aguda vivía en 21 países y territorios afectados por conflictos o inseguridad. Aunque todavía carecemos de información sistemática derivada de la observación directa para poder cuantificar plenamente los impactos, la pandemia de la COVID-19 y las medidas de contención están afectando la seguridad alimentaria y la nutrición por varias vías.
    Las consecuencias socio-económicas indirectas de la lucha para contener la propagación de la COVID-19 están agravando la frágil situación de la seguridad alimentaria alimentaria y la nutrición de millones de personas en todo el mundo.
  • La Red mundial contra las crisis alimentarias ofrece una plataforma para que la comunidad internacional coordine esfuerzos coherentes y concertados orientados a la prevención de las crisis nutricionales y alimentarias, la mitigación de sus repercusiones y el impulso de la rehabilitación y la recuperación sostenibles y resilientes tras las crisis, a fin de transformar la agricultura y los sistemas alimentarios.
  • Seguir abordando no solo los síntomas inmediatos de las crisis alimentarias, sino centrarse también en sus causas profundas, teniendo en cuenta los aspectos nacionales, regionales y globales de los riesgos. En las crisis prolongadas, las políticas deberían mirar hacia el futuro mediante vínculos con el nexo humanitario-desarrollo-paz (HDP) para aumentar la resiliencia de las comunidades, las familias, los sistemas alimentarios y los ecosistemas.
  • Las políticas y las acciones tienen que disponer de información de calidad que comprenda el contexto de las dinámicas y los factores complejos de la vulnerabilidad, como los conflictos y la inseguridad, el cambio climático, la degradación ambiental y los cambios demográficos.

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