Estados Unidos en ruta a eliminar las grasas trans: implicaciones para Latinoamérica y El Caribe
12.11.2013

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado de prensa el pasado 7 de noviembre para informar sobre sus planes futuros de reconocer a los aceites parcialmente hidrogenados como aditivos alimentarios, los cuales no serán "generalmente considerados seguros" para su uso en alimentos procesados en el país. Esta medida se basa en la evidencia científica que demuestra el efecto perjudicial de las llamadas grasas trans artificiales (cuya fuente principal son los aceites parcialmente hidrogenados) sobre los niveles sanguíneos de colesterol y el sistema circulatorio.

El comunicado afirma que en los últimos años se ha reducido considerablemente el consumo de este tipo de grasa en la dieta de los estadounidenses, gracias a reducciones y reformulaciones voluntarias de los productores de alimentos y a la educación del público sobre sus efectos; no obstante "la ingesta actual sigue siendo un problema importante de salud pública", sumado a que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en el país. 

Esta medida, si se hace definitiva, podría ser aprovechada por los países Latinoamericanos y del Caribe para retomar la discusión sobre la situación actual en la región, además de las obvias implicaciones que tendría para las exportaciones a los Estados Unidos.

En los últimos años, varios países latinoamericanos han incorporado medidas regulatorias y de etiquetado en miras a reducir el consumo nacional de este tipo de grasas, como el caso de Brasil, Argentina, Uruguay y Colombia, además de medidas no regulatorias, como las negociaciones intersectoriales realizadas en Costa Rica. Similarmente, se ha introducido el tema de las grasas trans en guías alimentarias y otras iniciativas de educación al consumidor en países como Chile, sumado a la cuantificación de las mismas en encuestas de consumo y su inclusión en tablas de composición de ácidos grasos en alimentos, como el caso de Brasil. 

Finalmente, iniciativas específicas han realizado esfuerzos importantes para reducir los ácidos grasos trans de la cadena alimenticia lo largo del continente, como el Grupo de Trabajo de la OMS/OPS Las Américas Libres de Grasas Trans; sin embargo, se necesita de mayores compromisos por parte de la industria alimentaria y más esfuerzos y abogacía por parte de la comunidad de profesionales en salud para lograr la eliminación homogénea de ingredientes que no aportan ningún beneficio comprobado a la salud de los consumidores (recomendado por la OMS). La educación nutricional es clave para lograr un verdadero cambio en la demanda de productos libres de trans por parte de los consumidores y cambios voluntarios por parte de los productores. 

 

Para más información sobre la determinación de la FDA puede acceder:

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