Objetivos de Desarrollo Sostenible

El diablo está en los detalles – cómo medir el desarrollo sostenible

10/09/2015

Aunque será la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno sobre la Agenda de Desarrollo Post-2015  en septiembre que ocupe este año los titulares de la prensa internacional, una gran parte del trabajo realmente importante se está realizando entre bastidores.

Mientras que los estadísticos se están rompiendo la cabeza para crear un marco de indicadores viable, capaz de medir y monitorear la ambiciosa Agenda, Vikas Rawal, Profesor asociado en el Centro de Estudios Económicos y Planificación en la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, nos explica el diseño y el valor de lo que es un indicador sólido, aclarando asimismo la compleja tarea de evaluar el progreso.

¿Qué papel jugarán los indicadores en la Agenda de Desarrollo Post-2015?

Los indicadores permiten a los países evaluar los avances logrados respecto a las metas acordadas. Desempeñan, por lo tanto, un papel muy importante. La experiencia de los ODM ha demostrado que, en gran medida, es lo que se mide que al final se implementa. Eso creo que es un problema grave, porque no se puede medir todo, a menos que se invierta todo nuestro dinero exclusivamente en la medición. Es posible que muchos aspectos esenciales de la Agenda de Desarrollo no estén cubiertos por indicadores. También en algunos casos los indicadores son enormemente restrictivos – por ejemplo, se podría uno preguntar si es que medir sólo la extrema pobreza y la indigencia corresponde con la ambición de la meta de acabar con todas las formas de pobreza.

¿En qué consiste un buen indicador?

Un buen indicador debe ser capaz de proporcionar una medición sólida de los avances logrados respecto a la meta. En caso de que la meta sea multidimensional, un buen indicador proporciona una medición compuesta (compilada) de todas las dimensiones, o bien mide la dimensión más importante de la meta. En caso de que el indicador no mida todas las dimensiones de la meta, pueden ser necesarios otros indicadores.

Cabe entender que los indicadores compuestos tienen sus propias limitaciones. Los métodos para la agregación de distintas dimensiones suelen ser arbitrarios (o en el mejor de los casos se basan en un razonamiento puramente estadístico). Además, los índices compuestos son, por su propia naturaleza, más abstractos. Los indicadores que son menos abstractos - y basados en mediciones concretas y directas – son más fáciles de comprender y traducir en iniciativas políticas claras. Los responsables políticos, el público en general y las demás partes interesadas  deben poder comprender fácilmente lo que son los indicadores y cuál es su relación con lo que se está observando. Por último, los indicadores deben basarse en datos disponibles, fiables y rentables de obtener en el futuro.

La propuesta del GTA de las Naciones Unidas consta de 17 ODS y 169 metas, comparado con 8 y 18 respectivamente para los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El número de ODS propuestos y de las metas crea un reto importante. Para que el marco de indicadores sea practicable (económicamente), el número de indicadores a nivel internacional deberá mantenerse al mínimo. El conjunto principal de indicadores debe medir directamente el resultado previsto de la meta. También tienen que ser universales, es decir, que todos los países tienen que recoger datos sobre ellos. La medición de los procesos, los causantes de resultados y los medios de ejecución deberán mantenerse fuera de este conjunto principal.

Dado que parece que nos estamos dirigiendo a una Agenda de Desarrollo que tendrá un alcance considerablemente más amplio que los ODM, no todo será medido por indicadores principales, pues no es posible hacerlo. Seguramente hará falta una lista adicional de indicadores complementarios para medir los procesos y los medios de ejecución. Puede darse el caso que los países puedan elegir cuales de estos indicadores quisieran financiar. Al fin y al cabo, muchos países tendrán que invertir bastantes recursos en sus sistemas estadísticos para generar datos para los indicadores principales.

¿Qué papel desempeñaran los organismos de la ONU en el desarrollo de indicadores?

Los organismos de la ONU tienen un papel fundamental que desempeñar en el desarrollo de indicadores para los temas abordados por el nuevo marco de los ODS que no estaban cubiertos por los ODM, especialmente con vistas a abordar las tres dimensiones del desarrollo sostenible - social, económica y ambiental. Los organismos tendrán que definir la metodología y establecer normas para la colección de datos. Deberán organizar actividades de cooperación técnica para apoyar la capacidad de los países a producir indicadores con periodicidad. Los organismos de la ONU también tendrán que configurar bases de datos internacionales a las que los países miembros aporten datos de acuerdo con las normas y metodologías acordadas.

Desarrollar indicadores que puedan ser medidos  de manera regular y rentable para todos los países es un reto importante. En este contexto la FAO está trabajando en dos frentes: está mejorando las mediciones estadísticas sobre el hambre, la desnutrición, la resiliencia y la agricultura en pequeña escala, necesarias para el seguimiento del ODS-2; y también está robusteciendo el conjunto de indicadores que abarcan el uso y la gestión sostenible de los recursos naturales para la erradicación del hambre y de la pobreza, bajo varios otros ODS, incluyendo el 14 y el 15.

¿Estamos confiando demasiado en los datos? ¿Es medible todo lo que es importante?

Los datos son imprescindibles para medir. Gracias a los increíbles avances en nuestras capacidades técnicas para gestionar grandes volúmenes de datos, se habla en este periodo de una "revolución de datos” para apoyar a la Agenda de Desarrollo Post-2015.

Quisiera destacar tres observaciones al respecto.

En primer lugar, existe todavía una gran disparidad en la capacidad de los sistemas estadísticos de los diferentes países. La naturaleza de las relaciones económicas y sociales en los países menos desarrollados a menudo hace que la medición de los cambios socioeconómicos resulte costosa y difícil. Las organizaciones estadísticas de muchos de estos países tienen una capacidad muy limitada, y tienen que depender de los donantes y los organismos internacionales para la recopilación de datos en caso de que la medición sea compleja y exija grandes inversiones. Por lo tanto, el desafío consiste en desarrollar normas y metodologías que sean sencillas y rentables, además de ser robustas y relevantes.

En segundo lugar, es importante no dejar que los datos y la medición determinen la agenda. Los sistemas estadísticos de los organismos internacionales como la FAO y los de los países miembros tienen que servir a la agenda de desarrollo que está evolucionando, y no al revés.

Finalmente, la cuestión no es saber si todo es medible o no. Mucho más importante es que si se mide todo lo que potencialmente se puede medir, el coste de la medición será excesivo. El reto para los estadísticos en los organismos de la ONU es desarrollar indicadores que sean pertinentes, concretos y al mismo tiempo rentables. Por lo tanto, queda en manos de los responsables políticos - los países miembros – elegir y acordar sobre cuales piensan que son los más importantes. Mientras que los organismos de la ONU deben proporcionar asesoramiento técnico al respecto, la decisión final ha de ser política.

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