Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala 
en el contexto de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza

Pueblos indígenas

Hay más de 370 millones de personas que se consideran indígenas en más de 90 países del mundo. Los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición de muchos de ellos dependen en gran medida de la pesca en pequeña escala. Por ejemplo, se estima que más de 30 millones de indígenas de las costas viven en el Ártico y en el Pacífico Sur. La pesca en pequeña escala también es importante para la cultura de los pueblos indígenas, para su legado y para sus formas de vida.

El conocimiento tradicional de los pueblos indígenas contribuye a la gestión y al mantenimiento de los principales ecosistemas del planeta y los sistemas alimentarios correspondientes. Los pueblos indígenas desempeñan, por lo tanto, una importante función en los esfuerzos necesarios para lograr la gestión responsable de los recursos y el desarrollo sostenible. También pueden ser innovadores y servir de catalizador para lograr la seguridad alimentaria y poner fin a la pobreza.

A pesar de su vigorosa gestión, muchos pueblos indígenas de todo el mundo afrontan obstáculos para tener acceso sus recursos pesqueros, utilizarlos y hacerse cargo de su gestión de manera efectiva. El cambio climático también ha producido un considerable impacto en los medios de subsistencia y las prácticas pesqueras tradicionales de los pueblos indígenas. Es importante dar apoyo y reconocer a los pueblos indígenas como titulares de derechos y, en particular, su derecho a la pesca en pequeña escala, tanto para los pueblos mismos como para la sostenibilidad de los ecosistemas donde viven.

Los derechos de los pueblos indígenas en las Directrices PPE
Uno de los principios rectores de las Directrices PPE es la consulta y participación. Para los pueblos indígenas esto significa una participación activa, libre, efectiva, significativa e informada en el proceso de toma de decisiones para la gestión de los recursos pesqueros de los que dependen. Deberá reconocerse el acceso habitual o bien preferencial a los recursos pesqueros, respetados y protegidos en formas congruentes con los marcos internacionales de los derechos humanos, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (UNDRIP), así como las normas correspondientes como el consentimiento libre, previo e informado (CLPI). 

Las Directrices PPE además reconocen el conocimiento tradicional y local de los pequeños pescadores y trabajadores del pescado, incluidos los pueblos indígenas. Exhortan a los Estados y a otros participantes a reconocer y aprovechar este conocimiento para restablecer, conservar, proteger y llevar a cabo una gestión conjunta de los ecosistemas acuáticos y costeros locales.

Los Estados y otros agentes también tienen la responsabilidad de asegurar que los conocimientos, la cultura, las tradiciones y prácticas de los pueblos indígenas se tengan en cuenta dentro de la gobernanza local y de los procesos de desarrollo. Por ejemplo, las Directrices PPE piden a los Estados y a otros participantes que proporcionen a las comunidades de pequeños pescadores apoyo técnico y financiero para organizar, mantener, intercambiar y mejorar los conocimientos tradicionales sobre los peces y las técnicas pesqueras, al mismo tiempo que se actualiza el conocimiento relativo a los ecosistemas acuáticos.  

En las Directrices PPE se hace hincapié en los derechos de los pueblos indígenas