Nuevos superhéroes en Colombia: Los superbagrinos
Por su valor económico y por ser un pez de gran tamaño (alcanza hasta 150 cm de longitud) el bagre rayado Pseudoplatystoma magdaleniatum es una de las especies emblemáticas de la cuenca del río Magdalena (Colombia). Pero, lamentablemente, su estado de conservación es delicado, siendo una especie que ha sido declarada como amenazada.
Sin embargo, su pesquería aún es muy importante. Actualmente es un eje articulador de tres comunidades de pescadores del Magdalena medio que históricamente no dialogaban entre ellas, hasta que en el 2014 la Fundación Humedales a través del proyecto de Vida Silvestre logró que la protección del bagre se convirtiera en una estrategia de unión a través de un interés común: “la conservación del bagre rayado y del bienestar de los pescadores”.
Esta unión de fuerzas e intereses les permitió a los pescadores que sus voces fueran escuchadas, visibilizándolos ante el Estado colombiano, dando el primer paso hacia relaciones más armónicas, con espacios de diálogo y concertación como las llamadas las Mesas del Bagre. En ellas, el conocimiento local ha prevalecido traduciéndose en la generación de cuatro acuerdos comunitarios para la conservación de la especie.
Y si bien este proceso ha generado efectos positivos, ejemplarizante por sus acciones de transformación social y de manejo ambiental y pesquero en el territorio, también evidenció la necesidad de despertar la conciencia a las nuevas generaciones representadas por los hijos de los pescadores. Por ello, que en una primera fase se trabajó con niños y niñas de segundo y tercer grado escolar de cinco escuelas ubicadas en el paisaje Carare-Chucurí- Barrancabermeja. Allí, con el apoyo de los rectores y profesores de las respectivas instituciones educativas se compartieron saberes, desde los aprendidos por los padres o familiares hasta los adquiridos a través de la ciencia, ofrecida por los diez más importantes expertos en peces del país. Dichos encuentros permitieron dialogar sobre las condiciones ambientales, ecológicas y biológicas que requiere el bagre para su sostenibilidad.
Terminados los talleres con los expertos, se desarrolló una segunda fase donde se elaboró una historia o cuento para los niños que recogió, de manera lúdica, los conocimientos científicos adquiridos. Esto permitió a los niños y niñas entender lo que sucede en su ambiente, en los ecosistemas con los que interactúa y cómo lo afecta su deterioro. Se identificó un archienemigo como fue la contaminación, y se aprendió la importancia de que no desaparezcan los peces grandes. Además, la historia destaca la necesidad del cambio de los paradigmas de la pesca tradicionalmente direccionada justamente a extraer los más grandes, para propender por un modelo de pesca más equilibrada.
Al final se acordó conformar a los superbagrinos (héroes y heroínas para rescatar el bagre). El proceso tuvo tan buena acogida que los rectores de las cinco escuelas han construido conjuntamente una propuesta académica llamada PROCEDA (Procesos Comunitarios de Educación Ambiental) la cual se ha convertido en una estrategia educativa formal a ser implementada en sus escuelas, constituyendo un hecho ejemplar en el país.

