En la isla de Nevis, Richard Paris está cultivando un legado. “Paris’ leafy greens” (Las verduras de hoja verde de Paris): Es su negocio hidropónico de cosecha propia, que sirve lechuga fresca empaquetada por toda las islas de Saint Kitts y Nevis.
Arquitecto de formación y antiguo gerente de alimentos y bebidas de un hotel, Richard vio cómo se perdían comidas excelentes por la dependencia de la lechuga importada, que a veces se marchitaba al llegar a la cocina. “Me di cuenta de que había una necesidad real, no sólo de agricultura, sino de producción comercial de verduras frescas”, dice.
Richard empezó a dedicarse a la agricultura, en particular a la hidroponía, tras inspirarse en Ronald "Bankie" King, un mentor local que había construido un pequeño sistema casero. “Cuando vi su instalación, todo encajaba”, comparte. Obtuvo un préstamo, permisos agrícolas, importó un sistema especializado y, en un período de dos años, construyó él mismo el primer invernadero hidropónico a gran escala de Nevis.
Su producto, lanzado en 2019, fue un éxito inmediato: Escarola sin amargor gracias al agua filtrada y enriquecida con minerales. Además, tiene una vida útil de cuatro semanas, aunque rara vez dura tanto. A las 7.00 de la mañana, los clientes ya están esperando su lechuga en el aparcamiento de algunos supermercados.
En la actualidad Richard suministra lechuga a siete supermercados: Dos en Nevis y cinco en Saint Kitts. Sin embargo, las entregas a Saint Kitts requieren una planificación y coordinación meticulosas, como si fueran escenas de una película de acción.
A las 6.30 de la mañana, carga rápidamente bolsas frescas de “Paris’ Leafy Greens" en cajas mientras el motor zumba con ansiedad. Carga el camión, con los neumáticos crujiendo sobre la grava mientras mira el reloj, y llega al astillero a las 7.00 de la mañana para descargar rápidamente las cajas. A las 7.10, el ferry parte para su trayecto de 35 minutos hacia Saint Kitts, donde los camiones de reparto esperan el envío. A las 8.30 se reciben y se apilan cuidadosamente en los estantes de los supermercados. ¡Misión cumplida!
Para aumentar la producción y satisfacer la demanda creciente, Richard asistió al taller impartido por la FAO "Fortalecimiento de la agricultura protegida para mejorar los medios de vida de las personas, la seguridad alimentaria y nutricional". Allí, recibió sensores y aprendió a utilizarlos en sus operaciones diarias, supervisando componentes clave, tales como la temperatura del aire, la humedad relativa, el pH del agua y la temperatura. Ahora puede identificar problemas críticos en tiempo real y los datos muestran que, en seis meses, la productividad aumentó de 1 098 unidades al mes a 1 555.
Richard no se detiene ahí: Está construyendo un segundo invernadero, tres veces más grande que el primero, para aumentar la producción y expandirse a las hierbas aromáticas como la albahaca. “Mi objetivo es reducir la importación de lechuga, aliviar la factura alimentaria de la isla y construir un legado agrícola para mis hijos”, afirma.