Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

16 de octubre de 2022

Día Mundial de la Alimentación

Zeinabou Mint Smail

“Ahora está claro para todos que es un derecho de las mujeres participar en el sector y que los ingresos que generan ayudan a reducir la pobreza dentro de las familias, los hogares y las comunidades”.
06/09/2022

Mauritania 

Zeinabou Mint Smail proviene de la región tradicionalmente pastoril de Assaba en Mauritania. Los miembros de su familia eran pastores, pero años de gran sequía los ahuyentaron de la tierra y los llevaron a Nouakchott, la capital, como a muchos otros. 

Fue solo después de que se convirtió en maestra de escuela y fue enviada de regreso a su ciudad natal, Kiffa, que se reconectó con sus raíces. Allí, se casó con una familia agropastoral, que revivió su pasión por el pastoreo y la crianza de ganado, un sector tradicionalmente dominado por hombres. 

Hoy, Zeinabou forma parte de varias asociaciones pastorales, donde hace un esfuerzo particular para involucrar a más mujeres en la antigua forma de vida nómada. 

Junto con otras mujeres pastoras, Zeinabou estableció una unidad de transformación de productos lácteos en las afueras de la ciudad, donde recogen la leche de los pastores y la transforman en yogur y otros productos de larga duración. La unidad, que aumenta los ingresos de unas 20 mujeres, también produce lamederos de sal para camellos que venden a los pastores. 

“Las mujeres cada vez estamos más involucradas en todos los sectores de la producción animal, y esto es cada vez más aceptado por los hombres”, dice Zeinabou. Esto se debe en parte a los nuevos comités de trashumancia, dice, que brindan orientación y tratan de involucrar a hombres y mujeres pastores por igual. 

Recientemente, la FAO apoyó el establecimiento de tres comités regionales de trashumancia en Mauritania, que ayudan a los pastores y las comunidades vecinas a gestionar los recursos naturales que comparten, como el agua y las tierras de pastoreo, y evitar conflictos. También sensibilizan a los pastores acerca de la legislación existente que protege sus derechos sobre la tierra. 

Zeinabou, que participa en todas las reuniones, ve a los comités como el eslabón perdido que une a todos los que trabajan o son afectados por el sector, incluidos los agricultores, las autoridades locales y, cada vez más, las pastoras. 

A pesar de la gran reticencia a trabajar juntos entre hombres y mujeres, “ahora está claro para todos”, dice, “que es un derecho de las mujeres participar en el sector y que los ingresos que generan ayudan a reducir la pobreza dentro de las familias, los hogares y las comunidades”.