Trabajando juntos, los gobiernos y los asociados deben diseñar políticas para apoyar a los pequeños agricultores, proporcionarles asistencia financiera, innovaciones y acceso a los mercados, a créditos asequibles y tecnologías modernas, mientras que invierten en infraestructura rural, incluidas las carreteras, instalaciones de almacenamiento y sistemas de riego. Deberían ofrecer asimismo capacitación participativa, transformadora en cuestiones de género e inclusiva para mejorar las prácticas agrícolas y la productividad de los pequeños productores, promoviendo modelos como las escuelas de campo para agricultores.