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III. DEFINICIONES Y CONCEPTOS


3.1 LAS DEFINICIONES BÁSICAS
3.2 UNIDAD DE OBSERVACIÓN
3.3 CARACTERÍSTICAS QUE DEBEN SER IDENTIFICADAS EN TODO TIPO DE EXPLOTACIONES
3.4 INFORMACIÓN QUE DEBE RECOLECTARSE EN FUNCIÓN DEL TIPO DE EXPLOTACIÓN

Este capítulo presenta los conceptos que se deben tener en cuenta para elaborar estadísticas que permitan conocer el funcionamiento de las explotaciones agropecuarias y disponer de elementos para evaluar los factores relativos a la pobreza, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del desarrollo en el sector agropecuario. Se destacan, en particular, los aspectos que requieren una atención particular para evitar el subregistro de la participación de la mujer en la producción agropecuaria.

La División de Estadística de la FAO tiene una producción importante de documentos que tratan sobre los distintos tópicos relacionados con la realización de las encuestas y los censos agropecuarios. Entre ellos se encuentran dos trabajos recientes de la colección sobre "Desarrollo Estadístico": el documento número 5, Programa del Censo Agropecuario Mundial 2000, (FAO, 1995) y el número 6, Realización de censos y encuestas agropecuarios, (FAO, 1996). Es esencial que todas las personas que trabajen en la creación de estadísticas agropecuarias los consulten permanentemente. Estos estudios constituyen la base de este capítulo y el siguiente, pero no los substituye.

Las propuestas que aquí se presentan, se basan en los documentos citados y otros de la misma FAO y en investigaciones sobre el sector agropecuario, especialmente las aplicadas a la mujer rural. Las propuestas se refieren, en primer lugar, a los aspectos que deben ser observados para evitar los sesgos que comúnmente existen en la captación de datos sobre la participación de la mujer en la producción agropecuaria y en segundo lugar, a la necesidad de destacar aquellos elementos donde existan diferencias en los roles que desempeñan hombres y mujeres. El desconocimiento de estos aspectos puede conducir a políticas y acciones de fomento que ignoren las diferencias de género existentes en la realización de las actividades agropecuarias.

Para abordar el tema de la recolección de datos, particularmente si se está llevando a cabo con una perspectiva de género, es fundamental tener en cuenta la heterogeneidad presente en el sector agropecuario. No hay que olvidar que éste comprende desde el trabajador de subsistencia[25] hasta el sector agrícola empresarial. Ello obliga a recurrir a dos diferentes unidades de observación: los hogares y los establecimientos.

3.1 LAS DEFINICIONES BÁSICAS


3.1.1 La explotación
3.1.2 El productor
3.1.3 La noción de productor vista desde una perspectiva de género

Dos conceptos se deben precisar como punto de partida: la explotación y el productor.

3.1.1 La explotación

La unidad de análisis en las estadísticas agropecuarias es la explotación destinada a la producción agrícola, pecuaria o forestal.

Una explotación agraria[26] es una unidad económica de producción agrícola sometida a una gerencia única. Comprende todo el ganado contenido en ella y toda la tierra dedicada total o parcialmente a la producción agropecuaria, independientemente del tamaño, título o forma jurídica. La gerencia única puede ser ejercida por una persona; por un hogar; por dos o más personas u hogares conjuntamente; por un clan o una tribu; por una persona jurídica, como una empresa o una colectividad agropecuaria; una cooperativa o un organismo oficial.

Las tierras de la explotación pueden constar de una o más parcelas situadas en una o más áreas separadas, en una o más divisiones territoriales o administrativas. Forman parte de una misma explotación todas las parcelas que comparten los mismos medios de producción, como mano de obra, edificios, maquinarias o animales de tiro[27].

En la identificación de las explotaciones es necesario considerar características adicionales, especialmente importantes para la medición del trabajo de la mujer[28].

1. Las explotaciones pueden carecer de un área importante de tierra, p. ej. granjas agropecuarias para guardar ganado en las cuales la tierra no es un insumo de producción indispensable;

2. Varias unidades económicas de producción agrícola bajo la misma propiedad o bajo la misma gerencia general pueden ser consideradas como explotaciones separadas si son manejadas por personas distintas;

3. Puede haber más de una explotación en un hogar;

4. Pueden existir explotaciones manejadas conjuntamente por dos o más personas.

Dos de estos aspectos, aquel relacionado con el problema de las explotaciones sin tierra y el relativo a las diferentes unidades productivas requieren algunas precisiones.

Tener en cuenta las explotaciones sin tierra es crucial para las estadísticas con perspectiva de género. La necesidad de mayor información y de estadísticas adecuadas e indicadores sobre la población rural carente de tierra, fue recalcada por la FAO en distintos foros y constituye una de las recomendaciones de la consulta entre organismos sobre estadísticas con perspectiva de género, de 1991[29].

Si bien en el pasado los censos agropecuarios solían considerar las explotaciones sin tierra, normalmente se referían sólo a los establecimientos que podían tener una alta rentabilidad. El factor tierra no era indispensable debido al tipo de producción agrícola que realizaban (p.ej. explotaciones ganaderas).

Sin embargo, la falta de tierra o la disponibilidad de poca tierra se presenta en otras situaciones que deben ser consideradas con sumo cuidado. El caso más común es el de los campesinos más pobres, en el que justamente la carencia de este recurso es una de las principales causas de la pobreza. Otra circunstancia, que puede difundirse en el futuro, es aquella relativa a las granjas basadas en nuevas tecnologías de alto rendimiento y que requieren poca tierra (hidroponía, viveros verticales de algunas especies como champiñones, etc.).

En cuanto a la captación de datos relativos a la extensión de la tierra debe contemplarse la posibilidad de abarcar todas las unidades, aún aquellas sin tierra, para luego poder construir tipologías basadas únicamente en la extensión, o combinar esta característica con factores como el ingreso obtenido o el trabajo involucrado.

En muchas regiones en los países en desarrollo, numerosas mujeres trabajan explotaciones sin o con muy poca tierra. Se encargan de la cría de ganado y de actividades agropecuarias, del cultivo de hortalizas o de granjas caseras. Vale anotar que explotaciones de este tipo existen incluso en las áreas urbanas[30].

El segundo aspecto, aquel relacionado con las diferentes unidades productivas es importante para enumerar a las mujeres titulares de explotaciones. En el seno de un hogar puede haber más de una explotación. Se debe respetar el principio básico de que ésta es la unidad de enumeración. Asimismo, hay que considerar todas las explotaciones y toda la información relativa a las mismas, independientemente del hecho de que los titulares pertenezcan al mismo hogar. Lo importante es no omitir el registro de quién o quiénes toman las decisiones, especialmente hay que evitar que se excluyan las mujeres como protagonistas de la actividad productiva. Un caso típico es el de la mujer que trabaja a tiempo parcial o durante temporadas en la explotación del "marido" y que también maneja una propia. Su desempeño en uno y otro caso debería ser tomado en cuenta: en el primero se registraría como "trabajadora familiar no retribuida" y en el otro como "titular".

Una unidad de producción agrícola manejada por una mujer, aún si la gerencia general está en manos del hombre, será considerada como una explotación separada y la mujer titular será enumerada como tal. Sin embargo, la superposición de actividades productivas y las actividades domésticas dificulta la distinción. En efecto, aún si las tareas son realizadas por distintas personas, en conjunto forman una unidad económica. En estos casos se debe optar por considerar a una unidad con varios titulares o productores.

Si no se pueden diferenciar las explotaciones, el registro de las actividades específicas permitirá a posteriori, la identificación de todos los responsables de la explotación individual o compartida.

Dado que la titularidad puede ser conjunta o compartida, el número de explotaciones es menor o igual que el de productores o titulares. Se debe tener cuidado al registrar a todos los responsables de la unidad. En general, en caso de omisiones, el sesgo desfavorece a la mujer.

Tan sólo en el caso de la agricultura empresarial, es posible que una persona cuente con más de una explotación. Las pequeñas unidades que desempeñan varias actividades pero siempre comparten todos los recursos se consideran como una sola explotación. La regla básica consiste en recordarse que en el censo agropecuario la unidad de análisis es la explotación. Por lo tanto, no se registra si un individuo es dueño de más de una, pero sí se debe censar el hecho de que una explotación tenga más de un responsable o titular. Todas las combinaciones posibles de titularidad compartida (que se pueden dar dentro de un hogar, entre dos o más hogares, etc.) se presentarán más adelante, cuando se exponga la manera en que se debe llevar a cabo la identificación.

3.1.2 El productor

El documento número 5 de la FAO, citado anteriormente, define: "El productor es una persona civil o jurídica que adopta las principales decisiones acerca de la utilización de los recursos disponibles y ejerce el control administrativo sobre las operaciones de la explotación agropecuaria. El productor tiene la responsabilidad técnica y económica de la explotación, y puede ejercer todas las funciones directamente o bien delegar las relativas a la gestión cotidiana a un gerente contratado" (p.33).

En el mismo documento, se presentan varias opciones para caracterizar los diferentes tipos de productores. La primera división comprende dos tipos: 1) los privados y 2) de la administración pública. Entre los privados se consideran las siguientes posibilidades: a) individuo, b) hogar, c) dos o más individuos de diferentes hogares o dos o más hogares, d) empresa y e) cooperativa, f) otras (categoría abierta para toda forma de organización particular que se dé en la región en estudio). Para las explotaciones del sector público no se hace ninguna especificación.

Más adelante se señala que en los casos en que dos o más miembros del mismo hogar exploten conjuntamente la misma finca, se considera que el productor es el "jefe del hogar" (párr. 5.17, p. 34), pero como se verá en la siguiente sección esta indicación contradice a otras del mismo documento.


3.1.3 La noción de productor vista desde una perspectiva de género

En primer lugar, cabe señalar que la etiqueta "productor", frecuentemente usada, no es muy afortunada: inevitablemente el término remite a un sólo individuo y del sexo masculino. La ambigüedad persiste aún si se emplea la etiqueta "productor o productora", porque permanece la idea de registrar solamente a una persona, a pesar de que la definición indica que en una explotación puede haber varios responsables. En el caso de considerar sólo a uno, es muy probable que se omita a las mujeres. La situación es aún más crítica cuando dos o más miembros del mismo hogar explotan conjuntamente la misma finca, ya que se señala expresamente que debe considerarse que el productor es el jefe del hogar.

Esto conduce a varios problemas. En primer lugar, no sólo la hipótesis que más de una persona pueda tomar decisiones en una misma unidad productiva ni siquiera se contempla, sino que más grave aún, una persona que no está involucrada en la producción como productor puede ser registrada como tal. En segundo lugar, existe la tendencia a registrar como jefe del hogar a un hombre, generalmente el de más edad, que, en muchos casos, no toma las decisiones relativas a la explotación agropecuaria.

En consecuencia, es urgente escoger y utilizar una etiqueta que refleje el concepto de responsabilidad individual o compartida de la explotación, además de encontrar la solución técnica para captar a todas las personas que asumen tal responsabilidad. Si bien la solución necesariamente va a ser más compleja que las formas existentes hasta ahora, de ninguna manera constituye un problema insuperable. Su aporte será el de eliminar los sesgos que se mantienen en contra de la captación de las personas verdaderamente responsables y mejor informadas acerca de la explotación. Las acciones para aumentar la productividad podrán dirigirse a estas personas[31], en forma más específica.

En resumen, el centro de la cuestión consiste en encontrar la respuesta a la siguiente pregunta ¿Quién o quiénes toman las decisiones técnicas y económicas de la explotación o finca? La etiqueta adecuada tendría que designar a la(s) persona(s) que decide(n) los aspectos trascendentales, es decir qué y cuándo sembrar, qué animales criar, cuándo vender, en qué invertir. Se podría pensar en adoptar el término "TITULAR", que también ha sido utilizado y que es un poco más neutral respecto al género. Sin embargo dicho concepto encierra una connotación jurídica de titularidad del derecho sobre la tierra que no necesariamente corresponde a quien se hace cargo de la explotación. En el siguiente capítulo se formulan algunas propuestas para captar la información relativa a estas cuestiones, pero desde ahora se puede anticipar que el procedimiento apunta a evitar la clasificación automática tanto por parte del entrevistado como del entrevistador y a recabar los elementos que permitan detectar a las personas que verdaderamente toman las decisiones fundamentales de la explotación.

Por otro lado, existen casos en los que el productor cede, mediante un contrato, parte de las responsabilidades y de las tareas cotidianas a un o una gerente. No obstante, esta delegatoria no sustituye la responsabilidad general; es decir, puede o no haber un gerente, pero siempre existirán una o varias personas, físicas o morales, que asuman la responsabilidad técnica y económica.

De hecho, la naturaleza de algunas explotaciones exige la contratación de un gerente (por ejemplo las empresas estatales, las cooperativas, empresas privadas). En las cooperativas, si bien probablemente las determinaciones importantes se acuerdan en la asamblea de cooperativistas, las decisiones cotidianas serán adoptadas por un gerente, ya sea un cooperativista o una persona externa a quien se contrata. En el caso de las empresas privadas puede o no haber un gerente, pero siempre existen una o varias personas que toman las decisiones técnicas y económicas trascendentales y a quienes tradicionalmente se les ha denominado "productor" o "titular".

Visto que en una explotación puede haber más de un titular, el número de productores debe ser mayor o igual al de las explotaciones. En cada caso se debe censar a todos y señalar sus características básicas (como mínimo: sexo y edad). Para las cooperativas se deberán registrar todos los miembros de la organización[32] y para los hogares, todas las personas que participan en la toma de decisiones. Posteriormente, hay que anotar las características laborales y socio-demográficas de todos los miembros de los hogares presentes en las pequeñas unidades de producción. Por otra parte, para los establecimientos que cuenten con una gerencia, se deben captar las particularidades de la persona contratada, (al menos sexo, edad, grupo étnico y nivel de instrucción).

Si se resuelve adecuadamente la problemática del registro de la "titularidad" en el sentido de la persona que toma las decisiones centrales en la explotación, especialmente en las pequeñas unidades productivas (que son la mayoría), muchos de los problemas respecto a la captación de la información con enfoque de género quedarán superados, incluyendo la incorporación de las mujeres. Después sólo será necesario asegurarse de que se haga su diferenciación por sexo en las tabulaciones e indicadores. Las otras dificultades pueden ser resueltas con la especificación de las actividades de hombres y mujeres (estos aspectos se detallan en las siguientes secciones).

3.2 UNIDAD DE OBSERVACIÓN

Para la recolección de datos en el terreno operativo, se deberán definir unidades de observación que permitan captar la información de las unidades de análisis, o explotaciones. La ubicación de las unidades de observación se realizará a partir de las distintas formas de organización de la actividad productiva. Se pueden distinguir dos situaciones extremas: por un lado, las empresas agropecuarias y por el otro, las unidades de producción en pequeña escala, estrechamente vinculadas a la vida cotidiana de la unidad doméstica. Mientras que las empresas pueden ser localizadas a través de registros administrativos de unidades productivas como la lista de productores o el registro en las oficinas recaudadoras de impuestos, las pequeñas sólo pueden detectarse a través de los hogares.

Cabe destacar que la atención a las pequeñas unidades ha cobrado importancia recientemente y ello se asocia con la necesidad de conocer la contribución de la mujer a la producción agropecuaria. En las décadas pasadas, el énfasis de los censos agrícolas se centraba en la producción agrícola comercial, dado que los mayores volúmenes de producción se concentran en esos establecimientos. Si bien no siempre se excluía a las pequeñas unidades, tampoco se tomaron las medidas necesarias para captar la información pertinente sobre ellas.

En algunas ocasiones el subregistro en los censos agropecuarios era intencional, pues se recomendaba que se omitieran las unidades cuya producción fuera menor de una cierta cantidad. Esto se puede justificar en países desarrollados donde la cantidad de estas unidades no es significativa. Probablemente, en esos países la subsistencia de la familia no está supeditada a la producción agropecuaria. Sin embargo, en los países subdesarrollados, donde el sustento de un gran número de las familias depende de las pequeñas unidades agrícolas y una parte significativa de la población vive en condiciones mínimas de subsistencia, no se pueden establecer normas mínimas para el registro.

Cuando se tienen fines específicos o se quieren realizar análisis particulares se pueden definir a posteriori, categorías diferentes por volumen de producción, productividad, extensión de tierra, número mínimo de personal ocupado, etc. Los análisis pueden recurrir a las categorías que deseen, pero las pequeñas unidades no deben ser eliminadas de antemano en la recolección de la información, visto que su importancia frente a la necesidad de combatir la pobreza extrema es indiscutible.

Pese a que las pequeñas unidades siempre han sido importantes, paradójicamente en la época actual de globalización económica éstas han adquirido una singular relevancia para la seguridad alimentaria. En un contexto en el que la política económica neo-liberal es dominante, la agudización del desempleo urbano ha causado que las alternativas no agropecuarias para subsistir sean cada vez más limitadas. El aumentar la productividad de las pequeñas unidades agrícolas puede contribuir a disminuir la migración de la población rural hacia las grandes ciudades, evitando con ello agravar los problemas urbanos, además de mejorar las condiciones de vida de los campesinos.

Aún cuando los márgenes de maniobra de los países subdesarrollados son reducidos, es esencial que éstos desarrollen sus potencialidades para alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Es preciso aumentar la productividad para mejorar las condiciones de nutrición de la población. Para ello se requiere conocer cómo actúan los productores (qué, cuánto y cómo producen) con el fin de promover cambios positivos que favorezcan a las personas que dependen de las pequeñas unidades.

En estas unidades, estrechamente vinculadas a los hogares, el trabajo es efectuado principalmente por las mujeres, los ancianos y los niños. Desafortunadamente cuando se realizan los censos agropecuarios, no solamente se presentan subregistros en las unidades pequeñas, sino que se suele confundir la actividad de producción agropecuaria con el trabajo doméstico.

3.3 CARACTERÍSTICAS QUE DEBEN SER IDENTIFICADAS EN TODO TIPO DE EXPLOTACIONES



Para todas las explotaciones, grandes o pequeñas, se deben recolectar con la misma metodología los siguientes datos:

- Datos de identificación;
- Recursos y servicios productivos: tierra, agua, tecnología, maquinaria, herramienta y equipo, edificios y otras estructuras, recursos financieros, capacitación y participación en organizaciones vinculadas a la producción;
- Producción agrícola o pecuaria;
- Destino de la producción.


3.3.1 Datos de identificación

Los datos de identificación deben permitir la ubicación de cada explotación. En el caso de que esté asociada a uno, dos o más hogares, éstos deben poder identificarse de manera inequívoca, con el fin de relacionar posteriormente la información de los hogares con la de las explotaciones.

Para la sección de "Datos de Identificación" es conveniente indicar con precisión la ubicación geográfica de la explotación. Se asignarán un número de folio único para cada explotación y dígitos adicionales para sus componentes. Los códigos corresponderán a la división político administrativa. Asimismo, se asignará un espacio adicional para un dígito que indique si la explotación está asociada o no a un hogar. Por ejemplo, puede reservarse el 1 para explotaciones asociadas por lo menos a un hogar; el 2 para las explotaciones empresariales; y el 3 para situaciones mixtas, es decir para aquellas que operan como empresas, pero que su organización permanece ligada a la estructura familiar de los dueños.

Para todas estas unidades es necesario captar sus especificidades, incluyendo las características del hogar. Después de registrar los datos para la explotación, se compila el folio único correspondiente al hogar. Cabe aclarar que los folios de los hogares y de las explotaciones deben ser diferentes porque no necesariamente se presenta una relación unívoca. Las situaciones que se pueden presentar son:

En el capítulo 4 se expondrán algunas recomendaciones para asignar los folios de identificación. Se ilustrará igualmente el procedimiento para evitar los sesgos en el reconocimiento de las mujeres como responsables de la producción, pues en ausencia de una estrategia específica, se tiende siempre a asignar el rol de responsable de la producción al hombre.

3.3.2 Los recursos productivos

Los recursos productivos más importantes son: tierra, agua, tecnología, maquinaria, instalaciones y equipo, medios financieros, capacitación y participación en las organizaciones agropecuarias. En el capítulo precedente se mencionaron algunos de los errores cometidos por las políticas al desconocer la participación real de la mujer en la producción agropecuaria. Para evitar la repetición de esos desaciertos, se enunciarán los aspectos que deben tenerse en cuenta en la recolección de información estadística.

TIERRA

La tierra es uno de los factores de producción más importantes. Una visión precisa y completa de cómo mujeres y hombres comparten este recurso es decisiva para la formulación de políticas apropiadas. La categoría 5 del Programa del Censo[33], propone dos subdivisiones: una a nivel de la explotación y la otra a nivel de la parcela. Las categorías de tenencia de la tierra recomendadas por el Programa para cada parcela incluyen (todas son importantes para el análisis de la tenencia de la tierra con perspectiva de género):

Además de la extensión de tierra que se posee, se debe detallar la superficie utilizada (cultivada, sembrada y cosechada), la calidad de la tierra (de temporal, jugo o humedad, con riego, con drenaje), el área con pastos naturales y el acceso a áreas forestales.

AGUA, RIEGO Y DRENAJE

Los servicios de agua, riego y drenaje son esenciales en la agricultura. Visto que mujeres y hombres no tienen un acceso paritario a estos servicios, resulta importante identificar y tomar acto de las diferencias existentes.

El Programa del Censo recomienda la recolección de los datos relativos al riego y drenaje a nivel de parcela. También sería pertinente considerar el acceso al agua de las explotaciones de traspatio sin tierra. Se deben detallar las fuentes de agua y los servicios de irrigación y drenaje con sus costos, así como las diferentes alternativas como bordo u olla de agua, pozo profundo para riego, canales de riego y drenaje y otras instalaciones para riego o para abrevaderos.

Igualmente, es menester recolectar datos sobre la distancia que separa la explotación de la fuente de agua y el tiempo que se requiere para llegar a ella, precisando la persona encargada de la actividad. Además de la distancia lineal, entra en juego la orografía, las técnicas de extracción (bomba mecánica u otro instrumento) y si es necesario esperar turno para obtenerla, etc.

TECNOLOGÍA EN PLANTAS Y ANIMALES

Los estudios han demostrado que las mujeres no comparten en condiciones de igualdad los distintos insumos de producción. Es importante determinar cual es el real acceso de hombres y mujeres a los insumos para el control de plagas y enfermedades, pues no hay que olvidar que éstas tienen un impacto considerable sobre la productividad.

Como en el caso de los servicios de riego y drenaje, sería interesante obtener, en la medida de lo posible, la información por parcela, especificando quién la dirige y quién trabaja en ella. Además del valor que tiene esta información para el sector agropecuario, en algunos casos también puede ser relevante para el sector salud por los efectos que los pesticidas y fertilizantes pueden tener en la salud humana.

El programa de censos recomienda igualmente que se recolecten los datos relativos a los insumos para los cultivos, la producción forestal y los animales.

En los cultivos1. fertilizantes: abonos orgánicos y fertilizantes inorgánicos;
2. pesticidas: herbicidas o insecticidas;
3. semillas: tipo de semillas utilizadas, semillas de alto rendimiento u otras;
4. árboles injertados;
5. cultivos bajo cubierta de protección u otras formas modernas de producción (tomate con bastón, hidroponía, etc.);
6. producción en vivero o invernadero.

Tecnología para animales: la información de interés está relacionada con las vacunas, los alimentos complementarios, las sales minerales, la mecanización, la eliminación de parásitos y la inseminación artificial.

En la tecnología forestal: reforestación, control de plagas, limpieza y selección de árboles para corte.

MAQUINARIA, EQUIPO, INSTALACIONES Y TRANSPORTE

El Programa de censos desarrolla una amplia sección sobre maquinaria y equipo que incluye apartados detallados sobre tipo de maquinaria, equipo, instalaciones y acceso a transportes, a nivel de la explotación y da una luz sobre la información que debe ser recolectada. Dependiendo del país, se puede preparar una lista precodificada con las especificaciones que interesen para recolectar datos de maquinaria y equipo. Cabe recordar la importancia de recoger datos relativos a los equipos utilizados por la mujer, sean éstos tradicionales o sofisticados, dado el papel trascendental que ella desempeña en las labores de beneficio (desgranar, pilar o descascarar, secar, etc.). Asimismo es preciso captar información sobre la energía utilizada en la explotación: electricidad, motor con gasolina, tracción animal y eventualmente fuentes alternativas de energía, como la solar.

Ejemplos de maquinaria: tractor, trilladora, cosechadora, sembradora, desgranadora, secadora, deshidratadora, seleccionadora, empacadora, beneficiadora de café, arroz o cacao, desfibradora, maquina fumigadora, molino (para maíz, yuca, coco), motosierra, motogrúa, sierra cinta, tractor y yunta.

Ejemplos de instalaciones: establo, gallinero, troje, corral de engorde, nave para aves, nave para cerdos, tanque enfriador, incubadora, silo forrajero, mezcladora de alimentos.

Ejemplos de transporte: camionetas, camiones, carretas, botes, lanchas, animales de tiro o carga.

La recolección de información desde una perspectiva de género exige que no sólo se tengan en cuenta los aspectos relativos a la tenencia de maquinaria, transporte y equipo, sino que también se considere el acceso a éstos.

Los bajos niveles de ingresos de los pequeños productores se deben entre otras cosas, a la falta de acceso a mercados diversificados. Frecuentemente, al no tener alternativas de comercialización, los agricultores venden sus productos a acaparadores que se desplazan hasta los lugares de producción. En efecto, la falta de acceso al transporte privado o público, o incluso la carencia de vías de comunicación (caminos, carreteras, ferrocarriles y/o transporte fluvial) en numerosas localidades de los países subdesarrollados dificulta o limita la capacidad de movilización de los productores.

RECURSOS FINANCIEROS

La dificultad de obtener crédito limita el uso de insumos, lo que condiciona a su vez la productividad. Los obstáculos que enfrentan las mujeres, así como las alternativas desarrolladas recientemente por las instituciones de crédito comerciales para superar dichos problemas fueron expuestas precedentemente. En el caso de los créditos hay que considerar los siguientes aspectos:

También existen subsidios gubernamentales al productor. En cada país, es posible hacer preguntas específicas sobre los programas existentes. Además del apoyo monetario, la asistencia técnica contable, financiera y administrativa es de gran valor.

CAPACITACIÓN

Algunos problemas acerca de la forma en que se han llevado a cabo las políticas de capacitación y extensión fueron señalados cuando se discutieron los asuntos relativos a la tenencia de la tierra. En dicha ocasión se hizo hincapié en la necesidad de no excluir a las mujeres de los programas. Es necesario identificar a las personas que participan por tipo de entrenamiento y aquellas que no participan en actividad alguna.

El análisis de la situación global puede conducir a revisar las estrategias de los programas de extensión y capacitación con perspectiva de género. De esta manera se puede evaluar si las personas no participan porque los programas no corresponden a sus necesidades o si, a pesar de que sean adecuados, la realización de los mismos no es compatible con sus múltiples roles. Esto conllevaría a buscar estrategias para sobrepasar los factores que obstaculizan la participación de las mujeres en estos programas. Por ejemplo, quizás antes de promover los servicios de extensión, podría ser pertinente solucionar los problemas concernientes al alivio de la carga de trabajo, la duración y programación de las sesiones, etc.

TOMA DE DECISIONES

La participación en la toma de decisiones a nivel del hogar y de la comunidad influye en el acceso a los recursos y en el papel global en el proceso de desarrollo. Si bien es difícil captar la participación real en la toma de decisiones, hay algunos criterios que pueden permitir dilucidar la situación. Por ejemplo, la pertenencia a una cooperativa de productores mostraría una cierta capacidad a participar en debates y hacer escuchar su voz; la participación en asociaciones femeninas denota una cierta aptitud para salir del aislamiento familiar (imposible en algunas sociedades), hacer arreglos familiares para ausentarse del hogar y la parcela, así como para intercambiar ideas.

La participación en organizaciones rurales y agrícolas fortalece las capacidades de gestión de la parcela o explotación (obtención de asesoría y en algunos casos, capacitación). Sin embargo, la afiliación de la mujer a organizaciones agropecuarias sigue siendo muy baja. Algunos estudios revelaron que mientras la condición de las mujeres afiliadas como miembros es importante en las cooperativas industriales, artesanales o de gestión relacionadas con la vivienda (adquisición, mejoramiento, introducción de servicios), en las cooperativas agrícolas no es significativa dicha presencia[34].

Es conveniente recolectar información a nivel comunitario acerca de la participación de la población rural en varios tipos de organizaciones. La pregunta podría dirigirse a todos los miembros del hogar involucrados en el trabajo agrícola. Habría que tener en cuenta la afiliación a organizaciones y el rol desempeñado (miembro, consejo de administración, de gestión, de dirección etc.). Las organizaciones se pueden clasificar por objetivos, tal y como sigue a continuación:

En los casos en que se verifique una ausencia de participación, hay que especificar si la limitación es impuesta por reglas establecidas formalmente o por costumbres.

3.3.3 Producción

El tipo de producción se puede clasificar desde varios puntos de vista:

En todo caso, lo mejor es centrar la atención en los productos específicos y explorar las contribuciones diferenciadas de hombres y mujeres a la producción agrícola y la cría de animales. Por ejemplo, es más frecuente la presencia de las mujeres en la producción de hortalizas y en la cría de especies menores. La especialización de cultivos por sexo se da tanto en la producción de pequeñas unidades, como en los cultivos comerciales. Por lo tanto, fomentar o inhibir el cultivo de un determinado producto puede tener repercusiones diferentes sobre el empleo de hombres y mujeres.

En el ámbito específico de la producción se deben recoger los siguientes datos:

3.3.4 Destino de la producción

Conocer el destino de la producción es particularmente relevante para las políticas de seguridad alimentaria y lucha contra la pobreza. Es importante distinguir entre la producción destinada para consumo de la propia explotación o para la venta. En el primer caso se puede distinguir entre: a) consumo humano, y b) consumo animal. En el segundo, es decir cuando el destino es la comercialización, se puede dirigir: a) mercado interno (local, regional y nacional) o b) exportación.

De cualquier forma, es importante examinar la capacidad de almacenamiento y conservación. Igualmente hay que tener en cuenta que la fluctuación de los precios del mercado internacional, el deterioro en los términos de intercambio y unos precios relativos desfavorables para la agricultura tradicional son algunas de las causas principales de la pobreza de los campesinos. Por último, es oportuno recabar datos sobre los sistemas de comercialización, ya que las deficiencias en el mercadeo es uno de los determinantes de los bajos niveles de ingreso de los campesinos. Se pueden distinguir los siguientes sistemas de comercialización:

- Venta directa a los consumidores;

- Venta a través de un intermediario en un centro de acopio, que puede ser: a) único y siempre el mismo; b) varios, con posibilidad de elección; 2) en la propia explotación;

- Venta de la producción a) ya cosechada; b) en pie, o sea aún sin cosechar (cuando el comprador contrata a jornaleros que cosechan);

- Otras modalidades que corresponden a procesos muy difundidos en algunas industrias (como la costura), en que el trabajador o trabajadora, aparentemente independiente, en realidad vende su trabajo incorporándolo en la renta de algunos recursos productivos. En el sector agropecuario esto ocurre en las pequeñas granjas de pollos, por ejemplo. Con frecuencia el campesino recibe en sus propias instalaciones un número de pollos y el alimento que debe suministrarles y después de que los animales alcanzan la madurez deseada, quien hizo el encargo pasa a recogerlos y paga únicamente el servicio.

3.4 INFORMACIÓN QUE DEBE RECOLECTARSE EN FUNCIÓN DEL TIPO DE EXPLOTACIÓN



El factor trabajo es esencial para todas las actividades agropecuarias. El análisis y la medición de la mano de obra y el empleo, primordial para evaluar la contribución de hombres y mujeres a la producción, debe hacerse por tipo de explotación y tener en cuenta las particularidades de cada una de ellas. La razón de existir de las empresas son las ganancias, es decir funcionan con la lógica del beneficio y el desarrollo de su actividad productiva depende de la mano de obra contratada. En cambio, en las pequeñas unidades la utilización de los recursos, principalmente mano de obra, -algunas veces son autosuficientes, otras requieren transferencias de otras unidades productivas, agrícolas o no agrícolas- está en función de satisfacer las necesidades de subsistencia del núcleo familiar.

Obtener información sobre el empleo y caracterizarlo en un sector tan heterogéneo como el agropecuario es, sin lugar a dudas, una tarea compleja. Además, la estacionalidad propia de la actividad obliga a una ocupación temporal que no sólo cambia en el tiempo, sino también en el espacio. Evidentemente las variaciones por género son de central importancia. La captación de la información de las personas involucradas en la actividad agropecuaria se tiene que adecuar a las diferentes formas de organización y enfrentar las dificultades que cada una de ellas encierra:

Si bien la información relativa al acceso a la propia unidad, los insumos disponibles, el tipo de producción y el destino de la misma[35] permiten, en la mayoría de los casos, identificar la categoría de la unidad, los datos relativos al tipo de trabajadores que participan en la actividad productiva contribuyen a confirmar la clasificación. De manera general, en las explotaciones, la mano de obra puede ser:

Dos comentarios esenciales se desprenden de la relación explotación/mano de obra:

3.4.1 La mano de obra en las empresas

Se debe recolectar la siguiente información:

En consecuencia, vista la improbabilidad de captar las características laborales y sociodemográficas de los trabajadores temporales en las explotaciones, sus datos tienen que recabarse en los hogares. Aún así, es preciso tener en cuenta que es posible que no se logre censar a muchas mujeres, como por ejemplo las jornaleras temporales o las migrantes dado que ellas se desplazan de una región a otra en busca de trabajo. De hecho, el que ellas vivan por temporadas en varias regiones, e incluso formen corrientes migratorias de especialistas por cultivos (por ejemplo, el de tomate en México) dificulta enormemente la definición del lugar de su residencia habitual. Más adelante se retomará el caso de este tipo de trabajadores.

A pesar de esas limitaciones, a continuación se menciona la información que debe recolectarse en las empresas agrícolas que contratan trabajadores temporales:

- Sexo, edad, etnia o lengua materna;

- Lugar de residencia: dentro o fuera de la comunidad;

- Localización geográfica del lugar de residencia: lejanía o cercanía;

- Estacionalidad (temporalidad);

- Lugares de procedencia: regional o local, interregional o nacional, internacional;

- Formas de contratación: individual o colectiva;

- Lugares de contratación: plaza, asentamiento, colonias;

- Vías de contratación: indirecta: anuncios, sindicato, intermediarios (instituciones o individuos "coyotes o enganchadores"). directa: patrón, gerente;

- Costos de contratación: traslado, pago a intermediarios o enganchadores, etc.

Aún si las empresas no cuentan con registros nominativos de los trabajadores temporales, se puede obtener una medida aproximada del volumen de trabajo realizado por esta mano de obra[36]. Se trata de convertir el número de jornadas pagadas a un número equivalente de traba-jadores permanentes. Por ejemplo, si se pagaron 24 jornadas, ello equivale a un trabajador contratado durante un mes tiempo completo (30 días menos 1,5 de descanso cada semana).

Las condiciones de trabajo en el sector agropecuario tiene características diferentes a las de otros sectores[37]. La intensidad del trabajo agropecuario y la mano de obra contratada son muy variables a lo largo del año. Generalmente, la actividad diaria en el campo sobrepasa ampliamente las 8 horas. En los países subdesarrollados, el horario de trabajo legal más común para las tareas no-agrícolas oscila alrededor de 45 horas a la semana (5 días de 9 horas o 5 de 8 y un sexto día de 4 a 6 horas). Encuestas realizadas en países tropicales, donde el número de horas-luz del día de verano no es muy diferente al del invierno, revelaron que cuando a los agricultores se les pregunta por el horario de trabajo responden de sol a sol, o sea, aproximadamente 12 horas, incluyendo por lo general el tiempo de traslado. Sin dejar de reconocer la arbitrariedad de establecer una norma, se podría pensar en una jornada promedio de 10 horas. Dada las limitaciones para determinar el número de jornaleros y jornaleras, es preciso identificar las jornadas contratadas en las empresas. El número de jornaleros en un período determinado, sólo se puede captar mediante un censo (o encuesta) realizado en los hogares.

3.4.2 La mano de obra en las pequeñas unidades

La característica esencial que identifica a las pequeñas unidades es su estrecho vínculo con el hogar. Es menester conocer los datos relativos a la mano de obra familiar y a aquella asalariada. Si el número de personas contratado es pequeño, sólo se captarán las características básicas sin entrar en detalles sobre los mercados de trabajo.

El concepto de hogar[38] se define en función de las estrategias adoptadas por las personas para satisfacer sus necesidades alimentarias y de otros artículos esenciales para subsistir. El hogar puede estar compuesto por una o varias personas. Sus miembros suelen juntar sus ingresos, en medida variable, y tienen un presupuesto único. Un hogar puede estar formado únicamente por personas sin parentesco, emparentadas o una combinación de ambos tipos.

El jefe de hogar es la persona, hombre o mujer, que los demás miembros del hogar reconocen como tal. Este tiene la autoridad y la responsabilidad primordial del manejo de los recursos y decisiones del hogar[39]. La identificación de "la cabeza del hogar" es importante para detectar las relaciones de parentesco y efectuar las clasificaciones pertinentes. Los estereotipos dominantes conducen a que dicho papel se asocie a un hombre adulto y por ende, existe una fuerte tendencia a subregistrar a la mujer, aún si ésta representa la verdadera autoridad y la principal fuente de ingresos. Tan sólo se suele contar como "jefe de familia" a las mujeres cuando no hay un adulto masculino en el hogar, es decir si son viudas, separadas, divorciadas, solteras solas o bien cuando el marido o compañero ha emigrado.

Cabe recordar que cuando se discutió el concepto de "productor" desde el análisis de género (sección 3.1.3), se subrayó que el jefe del hogar no es necesariamente el responsable de la unidad de producción. La diferenciación debe hacerse cuidadosamente en el momento de la recolección de datos (ver capítulo siguiente).

Es necesario relevar la información de cada uno de los miembros del hogar con respecto a la situación laboral en la explotación familiar, al trabajo agropecuario realizado (época, duración, especialización, lugar de trabajo) en otras explotaciones (retribuido en dinero o en especie, por intercambio o no retribuido) y a las tareas no-agropecuarias desempeñadas.

Es preciso tener un cuidado especial con algunas actividades que por su carácter suelen ser consideradas como parte del trabajo doméstico y que por lo tanto, se omiten en las estadísticas, aún si son parte del ingreso generado en hogares. A título de ejemplo, se pueden mencionar las actividades para el aprovechamiento de productos forestales no maderables:

Mientras que el trabajo doméstico no es considerado en las estadísticas como una actividad económica, las tareas de procesamiento (desgranar, pilar o descascarar, secar al sol) si lo son, aún si su destinación es el autoconsumo. Hay que estar alerta y especificarlas claramente ya que es muy fácil confundirlas con las labores domésticas. Por ello, el cuestionario deberá incluir preguntas directas acerca de las actividades económicas específicas que se omiten con frecuencia en las estadísticas.

También interesa conocer las actividades productivas no agropecuarias: aquellas para el consumo de la familia (bienes producidos) y para el mercado de trabajo (ocupación principal, situación en el trabajo, rama de actividad e ingresos obtenidos). Esto permitirá evaluar, en parte, la dependencia de la pequeña unidad de las transferencias de otros sectores.

Además de la participación de los miembros del hogar en el trabajo agropecuario en cada explotación, se debe verificar si se contrata personal especializado y señalar sus características: sexo, número de jornadas, tareas específicas asignadas, forma de pago (por período de tiempo determinado, por día trabajado, por tarea, proporcional al producto obtenido). Las unidades familiares se distinguen porque las funciones de gerencia son ejercidas por un miembro del hogar; en los casos de mujeres sin cónyuge, a menudo esta responsabilidad la asume un familiar cercano, a quién se retribuye con parte de la producción.

En síntesis, para tratar la cuestión de la mano de obra en las pequeñas unidades de explotación se debe recoger la siguiente información:

- las características del hogar;

- las condiciones generales de la vivienda;

- las características sociodemográficas de cada uno de los miembros del hogar;

- las características laborales de cada uno de los miembros del hogar.


CARACTERÍSTICAS DEL HOGAR

En el documento de la FAO del Programa de Censo Mundial se propone una tipología de hogares (páginas 36 y 37). Otra clasificación desarrollada por la ONU (1984) relaciona el parentesco, la edad y el sexo, por ejemplo:

Existen otras tipologías que se basan sólo en las relaciones de parentesco. En la actualidad la tecnología informática disponible facilita la introducción de nuevas variables y por ende, es factible idear distintas formas de visualizar las estructuras familiares. Cualquiera que sea la tipología adoptada, debe estar en capacidad de establecer la relación productores/consumidores, en particular la carga de consumidores que descansa sobre la mujer productora o el hombre productor, de tal forma que se puedan efectuar análisis comparativos por género.

CONDICIONES GENERALES DE LA VIVIENDA

Cuando se trabaja con un enfoque con perspectiva de género y de desarrollo sostenible, la información relevante con relación a la vivienda es aquella vinculada con las fuentes de agua y energía utilizadas para cocinar. La urgencia de obtener datos confiables radica, entre otras cosas, en que en muchas zonas rurales la necesidad de leña es tal, que se requerirían tecnologías ahorradoras de energía y fuentes alternativas, con el fin de aliviar la carga de trabajo y de proteger el medio ambiente.

CARACTERÍSTICAS DE LOS MIEMBROS DEL HOGAR

Características socio-demográficas de los miembros del hogar

Datos que hay que recolectar:

Sexo y edad

Es necesario registrar siempre el sexo y la edad de todos los miembros del hogar. Evidentemente, mientras la variable sexo es una información indispensable para el análisis de género, la edad es fundamental para estudiar el aporte de mujeres y hombres y su acceso a los recursos a lo largo de su ciclo de vida. Los niños y los ancianos suelen contribuir al trabajo en la agricultura, sobre todo en la granja familiar. El trabajo infantil tiene serias implicaciones sobre la salud y la educación de los menores.

En muchos países, es frecuente ver a un niño ayudando en la granja familiar o trabajando en actividades remuneradas, bien sea que haya sido contratado directamente por empleadores o que ayude a sus familiares adultos contratados para llevar a cabo un trabajo que se paga por volumen realizado (en este caso lo que produce el menor se suma a la producción de su familiar adulto). A menudo el nivel de escolarización de los niños es bajo o nulo, debido a que deben trabajar desde muy pequeños o a causa de la carencia general de servicios educativos y de transporte. Las limitaciones a las que se enfrentan para acceder a la educación y a la capacitación agrícola formal, los margina de otras oportunidades de empleo en el futuro. La situación en que se encuentran las niñas es aún más crítica.

Visto que cada país fija una edad mínima para trabajar, las preguntas sobre la actividad económica suelen estar dirigidas solamente a aquellas personas que superan ese mínimo establecido. Sin embargo, con frecuencia no se respeta esa norma. Dadas las dificultades que se presentan para identificar el trabajo infantil y determinar su contribución, es importante apoyarse en diferentes técnicas, como por ejemplo las antropológicas. Además, en las áreas rurales, los hombres y las mujeres trabajan por necesidad hasta una edad muy tardía, sobre todo donde no hay seguridad social u otras formas de asistencia a los ancianos.

Estado civil y número de hijos

La condición social de hombres y mujeres está estrechamente relacionada con su estado civil. En el sector agropecuario ello tiene una fuerte incidencia sobre el acceso a la tierra y sobre las responsabilidades en el seno del hogar y en la actividad agropecuaria.

En las zonas rurales la procreación tiene una particular importancia. El hecho de no tener hijos puede significar la marginación social para una mujer adulta. Si bien un número elevado de niños pequeños representa para los padres una gran carga de trabajo y un esfuerzo notable para garantizar su subsistencia, los hijos pueden ser su única posibilidad de sobrevivencia en algún momento.

Educación

En la agricultura, un mínimo de instrucción básica es un pre-requisito indispensable para acceder a la información, la tecnología y para participar en los programas de capacitación técnica y extensión. Algunos estudios han examinado la relación entre el nivel de educación del agricultor y su eficiencia[40]. En las áreas rurales donde los servicios comunitarios son escasos, la educación ejerce un fuerte impacto sobre la salud de las personas y sus familias, así como en la participación de las personas en la vida comunitaria.

Grupo étnico o lengua materna

Los procesos históricos han instaurado diferencias entre los grupos étnicos en lo relativo al acceso a los factores de producción y al conocimiento sobre el manejo de los recursos naturales, entre otras. En algunos países, muchos aspectos del desarrollo agropecuario no se comprenden porque no se consideran las diferentes formas de proceder de los distintos grupos étnicos.

Migración

La movilidad de las personas entre áreas geográficas generalmente se da en función de las oportunidades de trabajo. El desplazamiento puede ser definitivo o estacional (migración permanente o temporal). Los trabajadores que cruzan diariamente límites geográficos también se definen como parte de la población migratoria. Los movimientos migratorios definitivos, e incluso algunos de los temporales, se dan de manera individual o en grupos familiares completos. En algunas regiones el índice de migración de las mujeres solas es más elevado que el de los hombres solos.

Las características laborales generales

Se deben recopilar los siguientes datos:

La combinación de esas informaciones debe permitir la construcción de tipologías de explotaciones que consientan distinguir:

Ellas consienten luego examinar algunos aspectos de central importancia, tales como "sector informal agrícola" y "agricultura de subsistencia". En el capítulo 4 se hacen propuestas para la elaboración de categorías.

Actividad económica

El modo de definir, evaluar y medir la variable "trabajo" es decisivo para la construcción de estadísticas con perspectiva de género. En los primeros dos capítulos se señalaron los sesgos principales que conducen al subregistro de las trabajadoras; en el sector agropecuario estos problemas son mucho más agudos.

La carencia de definiciones y conceptos adecuados para cuantificar el trabajo de las mujeres y de los hombres ha sido ampliamente reconocida y, en consecuencia, las instancias internacionales las han revisado y han producido recomendaciones para que las estadísticas reflejen mejor la realidad. El concepto de actividad económica fue ampliado por la XIII Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo en 1982. A partir de allí, el Sistema de Cuentas y Balances Nacionales, de las Naciones Unidas (SCN)[41] incluye dentro de la población económicamente activa todas las personas, de uno u otro sexo, que mediante su trabajo producen bienes y servicios económicos durante un período específico de tiempo.

La última revisión del SCN, adoptada en 1993 por la Comisión Estadística de las Naciones Unidas, amplía la noción de actividad económica para abarcar algunas actividades domésticas. En la actualidad, la producción doméstica de bienes para el autoconsumo así como toda la producción de bienes y servicios para el mercado quedaron incluidas y consideradas como "económicas". De esta forma, actividades que hasta entonces eran percibidas como "no económicas" se les asignó un valor económico y con ello, se dio un importante mejoramiento en la medición del trabajo de las mujeres económicamente activas[42]. De hecho quedaron incluidas:

Es importante reconocer que se incorporaron la mayor parte de las actividades de la economía de subsistencia, las cuales están fundamentalmente a cargo de la mujer. No obstante, hay que anotar que el nuevo sistema SCN aún excluye de la esfera de la producción, los servicios domésticos y personales realizados por miembros del hogar, por cuenta propia o para su consumo, como por ejemplo, las tareas no retribuidas del hogar (preparación de comida, limpieza) y el cuidado de los niños y ancianos, tareas que primordialmente son responsabilidad de la mujer.

Para examinar las evoluciones de tendencia, identificar lo que se debe a la nueva definición y determinar el impacto de la modificación del concepto, es recomendable que a la hora de la recolección y presentación de los datos, se mantenga una diferenciación entre los que corresponden a la antigua definición y aquellos que incumben a los nuevos rubros.

Población económicamente activa

Todas las personas en edad de trabajar y las que superan el límite de edad fijado por la ley que hayan realizado actividades, durante el período de referencia, reconocidas por el SCN, deben ser contabilizadas como personas económicamente activas[43]. Por ejemplo, las mujeres que cultivan hortalizas para la familia, hacen mantequilla, acarrean agua y leña, almacenan cosechas o procesan y almacenan alimentos para su consumo posterior, durante el período de referencia, forman parte de la fuerza laboral, aun si la producción no se destina al mercado.

El período de referencia recomendado por el Programa del Censo para el registro de los miembros del hogar que trabajan en la explotación es el año agrícola, dado que la actividad del campo fluctúa a lo largo de las distintas estaciones. Un período de referencia suficientemente amplio resulta esencial para medir el alcance de la participación de la mujer en la agricultura, pues su mayor contribución a la explotación agrícola se lleva a cabo durante los períodos de punta.

Las recomendaciones de la OIT en ese sentido sugieren medir a la población económicamente activa con relación a:

Mientras que el período habitualmente activo se fija según las realidades del país[44], el actualmente activo se utiliza para obtener una visión instantánea de la población en un momento dado. La información que se obtiene de esta manera es más precisa en cuanto al universo que abarca y su calidad es mejor. Sin embargo, no permite registrar a todas las personas que contribuyeron al logro de la producción durante todo el ciclo agrícola.

Ninguna de las opciones mide los cambios y las fluctuaciones que se producen en un período más largo y que son particularmente importantes en el sector agropecuario. Por lo tanto, para adquirir una idea concisa del empleo agropecuario, es conveniente captar primero el universo más amplio y luego, profundizar sobre el tipo de participación, tiempo dedicado, etcétera, a través de encuestas retrospectivas o periódicas. Paralelamente, el empleo no-agropecuario reviste unas características tales, que sugieren que la mejor alternativa es considerar un período breve y efectuar levantamientos periódicos.

Cuando el objetivo consiste en identificar a quienes participan en la actividad agropecuaria, es oportuno formular las preguntas directamente. De hecho, no se puede esperar obtener una respuesta precisa con un cuestionario articulado sobre la base de actividad principal o secundaria. Al momento del empadronamiento, la persona puede desempeñar otras labores más remunerativas y por lo tanto, considerar su trabajo agropecuario poco relevante o no considerarlo digno de mención, aún si su contribución es fundamental en las estaciones de actividad intensa, como la siembra y la cosecha.

La población inactiva (no económicamente activa) se clasifica por categorías: amas de casa, estudiantes y otros. En todas las recomendaciones alusivas a la captación de la actividad económica, se aconseja que si una persona realiza contemporáneamente una actividad económica y una no económica, se dé prioridad a la primera. Si bien el criterio es claro, el problema consiste en hacer que se respete, venciendo los estereotipos que inducen a lo contrario.

Problemas en la medición de la población económicamente activa

A pesar de todos los esfuerzos para aplicar las recomendaciones internacionales formuladas con miras a reflejar la realidad del trabajo de la mujer y del hombre, todavía persisten deficiencias en cuanto al registro de la participación de la mujer en la actividad económica. Además, varios países no han logrado adoptar las nuevas recomendaciones y continúan a aplicar los viejos conceptos, definiciones y métodos en la recolección de datos. Sin embargo, aún si se respetaran los nuevos parámetros, la cuantificación del trabajo no remunerado puede resultar poco confiable.

La medición de la actividad económica en la agricultura de subsistencia -recolección de leña y agua, actividades de beneficio, cultivo de hortalizas, etc.- a través de los métodos tradicionales de recolección de datos es una operación particularmente difícil, no obstante se apliquen conceptos y definiciones adecuadas. La frontera entre lo que se considera agricultura de subsistencia y trabajo del hogar -por tanto, no económico- no está claramente delineada en la realidad. Las mujeres realizan ambos tipos de trabajo, a menudo con las mismas herramientas, en el mismo lugar e, incluso, simultáneamente.

Asimismo, en la medición de la agricultura de subsistencia y, en general, del trabajo no remunerado, las circunstancias y el contexto mismo del país pueden determinar dificultades adicionales vinculadas con: el lenguaje de los cuestionarios y la formulación de las preguntas, los estereotipos en materia de género, el modo como las mujeres perciben su trabajo, la capacitación de los encuestadores y la selección de los entrevistados.

El diseño de la pregunta o secuencia de preguntas debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

La manera en que se formula la pregunta o secuencia de preguntas debe evitar que las mujeres se identifiquen a sí mismas sólo como amas de casa. Igualmente, la pregunta debe referirse, clara y explícitamente, no sólo al trabajo remunerado, sino también al trabajo de subsistencia, dando ejemplos de actividades económicas que las mujeres suelen realizar en el país/área.

Medición del desempleo

El desempleo es un fenómeno complejo y su definición y medición plantean considerables dificultades tanto en los países desarrollados, como en aquellos en desarrollo. En las naciones más pobres, son muy pocos los trabajadores cubiertos por la seguridad social, el seguro de desempleo no existe y tan sólo una parte ínfima de la población puede darse el lujo de estar sin empleo. El concepto de desempleo plantea serias limitaciones para mostrar la situación laboral en los países subdesarrollados, porque no refleja adecuadamente la necesidad efectiva de fuentes de trabajo retribuido.

Según la definición internacional del desempleo establecida por la citada XIII Conferencia de Estadísticos del Trabajo, en 1982[45], desempleadas son todas las personas que rebasan una edad específica y que durante el período de referencia cumplían estas tres condiciones:

Como se mencionó anteriormente, las agudas condiciones de pobreza en que vive gran parte de la población rural hacen que la gente no se pueda permitir la posibilidad de permanecer sin trabajo; por ello es difícil que cumplan con la primera condición aún cuando el autoempleo es extremadamente precario. Por otro lado, rara vez se cumple con la tercera condición. Visto que las oportunidades de empleo son limitadas, es poco probable que la gente dé pasos concretos para buscar un trabajo. No obstante, ello no significa que no tengan problema de empleo. Lo que sucede es que el concepto es inapropiado para las economías en desarrollo.

Aspectos estructurales de la mano de obra

Para conocer la forma en que está estructurada la mano de obra hay que examinar la rama de actividad, la ocupación principal desempeñada y la situación en el trabajo (categoría, posición o status).

Rama de actividad

Cuando se trata de actividades agropecuarias, la cuestión relacionada con la rama de actividad, en su versión más agregada, ya está resuelta. De hecho, toda la actividad de producción se engloba en el sector agropecuario, que se subdivide en agricultura, ganadería y silvicultura y éstos a su vez se pueden clasificar por especies. Para catalogar actividades de servicios a la agricultura o agroindustrias, es necesario consultar la Clasificación Internacional Uniforme de Actividades Económicas de Naciones Unidas o del propio país.

La ocupación principal

En términos técnicos, la ocupación se refiere al oficio (definido por las tareas o funciones específicas) o profesión que ejerce el trabajador. En todos los países, los trabajos que desempeñan mujeres y hombres difieren considerablemente. En general, las mujeres realizan actividades menos retribuidas y con peores condiciones laborales. Se ha observado que cuando ellas pasan a encargarse de trabajos que antes eran considerados como masculinos, estas ocupaciones pierden status y retribución[46].

Para analizar la discriminación, en materia de género, en el mercado laboral, hay que considerar todas las ocupaciones a un nivel razonable de desglose, para evitar agrupar trabajos de distinto prestigio y retribución. En la recolección de datos hay que registrar todas las ocupaciones con el mayor detalle posible. Si bien es cierto que con la clasificación de la OIT de 1988 (ISCO-88) se lograron avances importantes, aún se deben realizar esfuerzos para incluir una perspectiva de género. En el sector agropecuario, se registran rubros muy generales que no permiten diferenciar grados de especialización, obstaculizando de esta forma el análisis de la división técnica del trabajo dentro de la agricultura y los estudios cualitativos de la población, por ejemplo, del impacto de una actividad sobre la salud.

Cabe recordar que cada país tiene libertad para diseñar las subdivisiones adecuadas a su realidad, pero es conveniente que éstas sean compatibles con las grandes categorías de la clasificación internacional.

En la más reciente clasificación internacional ISCO-88, la mayoría de los trabajadores agrícolas está catalogada en el grupo 6, "Trabajadores Agrícolas y Pescadores Calificados", que agrega en el sub-grupo principal 62, "Trabajo Agrícola, Pesquero y Afines", tanto a los que orientan su producción hacia la comercialización, como a los trabajadores agrícolas y pesqueros de subsistencia[47].

Situación en el trabajo

Por situación en el trabajo se entiende la relación o vínculo que las personas tienen con su actividad: si son o no retribuidos, si trabajan por cuenta propia, si trabajan con otros empleados, o si emplean a otros trabajadores, etc. Lo cierto es que la clasificación de la "situación en el trabajo" (categoría, posición o status) no ha logrado un consenso definitivo ni siquiera en el seno de la OIT (discutida en la XV Conferencia de Estadísticos del Trabajo, de 1993).

En general, mujeres y hombres figuran en distintas categorías. Por ejemplo, algunos países suelen excluir a las mujeres del empleo retribuido o asalariado, y por lo tanto conforman el grupo más numeroso entre los trabajadores familiares no retribuidos. En la agricultura, una buena parte de los trabajadores no son retribuidos porque son familiares que participan en la explotación familiar, o bien porque entran en la categoría de trabajadores de subsistencia, entre los cuales las mujeres suelen constituir la mayoría.

La Clasificación Internacional de la Situación en el Trabajo (CISE-93), incluye, con algunas precisiones adicionales, los siguientes grupos[48]:

Los trabajadores de subsistencia son trabajadores independientes que producen los bienes o servicios que se consumen en su propio hogar y cuyo valor económico es fundamental para la subsistencia del hogar. Estos trabajadores se pueden ubicar en alguna de las clasificaciones anteriores y por lo tanto no se considera como una categoría en sí misma.

Las mujeres representan un alto porcentaje de los "trabajadores familiares no retribuidos". Por lo general, su trabajo es subestimado y se suele confundir con las tareas domésticas. En el pasado, las personas pertenecientes a una empresa familiar eran consideradas económicamente activas sólo si trabajaban por lo menos un tercio del tiempo de una semana normal de trabajo, que se solía definir de manera arbitraria, como de 45 horas. Esta restricción excluía a un alto número de mujeres que combinaban su trabajo en el negocio familiar con los quehaceres domésticos.

En 1982 se suprimió esta restricción y se recomendó aplicar el mismo criterio utilizado para todos los trabajadores, en general una hora durante el período de referencia. De esta forma se otorga un mayor reconocimiento a la contribución de las mujeres que trabajan en las empresas familiares. Una hora puede parecer muy poco tiempo, pero cualquier otro límite es arbitrario. Después de que todas las personas han sido registradas se puede proseguir a la clasificación por horas trabajadas.

En la revisión de 1993, la categoría de trabajadores familiares no retribuidos fue reemplazada por trabajadores familiares contribuyentes. Con la nueva definición, todos los miembros de la familia que participan en la empresa familiar están incluidos en esta categoría. Aquéllos que gestionan una empresa familiar son clasificados como trabajadores por cuenta propia y si la mujer y el marido administran la empresa en calidad de asociados, ambos deberán registrarse como empleadores o trabajadores por cuenta propia, dependiendo de la contratación de empleados.

3.4.3 Las empresas ligadas a una estructura familiar

Existen algunas unidades de explotación que no pueden definirse como pertenecientes a una de las dos categorías descritas anteriormente: se trata de aquellas que funcionan como una empresa, pero cuya organización está basada en la estructura familiar. Es probable que su identificación tan sólo pueda hacerse a posteriori, es decir después de haber recolectado un conjunto de datos. Luego deberán relevarse los datos de la empresa y del hogar de los responsables de la explotación.

3.4.4 Jornaleros y trabajadores a destajo en empresas

Las empresas suelen contratar trabajadores y trabajadoras a los que se les paga por día trabajado o resultado (por ejemplo, kilos de café recogidos). En el último caso, la persona contratada recurre a sus familiares para aumentar la cuota de producción[50]. La información que se debe obtener sobre estos trabajadores abarca las características laborales y los aspectos socio-demográficos. Para garantizar una validez cuantitativa, los datos deberán captarse en sus hogares. Algunas informaciones cualitativas pueden obtenerse en las explotaciones, mediante estudios de caso. Ello permitirá analizar sus condiciones materiales en los campamentos o zonas de residencia temporal. Este tipo de estudios tiene un valor incuestionable para conocer como operan los mercados de trabajo agrícola, pero no hay que olvidar que los datos recabados sólo son parciales por su carácter cualitativo y su cobertura limitada.

Las características laborales:

- Condiciones de trabajo: duración del contrato, formas de pago (asalariados, jornaleros, a destajo), antigüedad en el empleo; remuneraciones; prestaciones;
- Instrumentos y equipo (como requisito para ser contratado);
- Tareas específicas en el sector agrícola y en el agro-industrial, descripción de las ocupaciones, análisis de los puestos; etapas del proceso productivo (siembra, cosecha);
- Trabajadores especializados o calificados;
- Movilidad interna y externa.


Las características socio-demográficas:

- Sexo, edad;
- Lugar de nacimiento;
- Lengua materna, origen étnico;
- Relación de parentesco;
- Estado civil;
- Número de hijos para mujeres en edad fértil;
- Nivel de instrucción;
- Situación migratoria: a) nativo, b) emigrante.


Características específicas de los trabajadores migrantes:

- Historia migratoria: edad de la primera migración; movilidad territorial; diferentes lugares de residencia; tiempo de permanencia y actividad desarrollada;
- Migración laboral:

  • Transmigrante: traslado diario de su lugar de residencia al lugar donde trabaja. Migrante permanente: sin lugar fijo de residencia, se mueve entre varias regiones pero siempre las mismas, va de una zona a otra de acuerdo con las oportunidades de trabajo.
  • Migrante temporal: emigra del lugar de residencia al de trabajo por temporada, estancia de días, meses, o ciclos; puede ser una migración individual, en familia o en grupo desde la misma localidad de origen.


Condiciones de vida de los trabajadores migrantes temporales

- Tipos de vivienda o alojamiento de los jornaleros temporales: albergues, galerones, campamentos, colonias; cuartos o viviendas en renta; construcción improvisada sin pago;
- Organización para el cuidado de hijos de las trabajadoras agrícolas: los deja en la casa materna; los lleva al campo, se coordina con otras trabajadoras para contratar a quien los cuide, hace arreglos personales, el empresario provee servicio de guardería;
- Condiciones de salubridad (asistencia médica);
- Transporte;
- Abastecimiento (tiendas, comercio en general);
- Co-residencia (con quienes viven);
- Seguridad personal.

En el siguiente capítulo se presentan los lineamientos generales para la captación de los datos en función de las recomendaciones hechas a lo largo de todo el documento. Igualmente, se proponen algunas combinaciones útiles para desarrollar tipologías e indicadores para el análisis. También se describen y examinan las distintas fuentes de información, destacando el alcance y las limitaciones del Censo Agropecuario como fuente que no puede captar todo lo necesario, pero que constituye la columna vertebral del sistema estadístico agropecuario.


[25] La clasificación internacional de situación en el empleo (CISE-93) define los trabajadores de subsistencia como trabajadores con auto-empleo y que, en esa condición, producen los bienes o servicios que consumen en su proprio hogar y constituyen una base económica para la vida de éste.
[26] FAO. Programa Censo Agropecuario Mundial 2000, Colección FAO: Desarrollo Estadístico, Roma, 1995, pag 28.
[27] Ibid, página 31.
[28] Ibid, página 28 y 29.
[29] FAO, Informe Consulta entre Organismos sobre Estadísticas y Bases de Datos sobre Género en la Agricultura y el Desarrollo Rural, Roma, 24-26 septiembre 1991, FAO, Roma, 1992.
[30] Cabe recordar que para el concepto de urbano no se ha llegado a un consenso en las recomendaciones internacionales. Lo urbano en una sociedad puede parecer rural en otro contexto.
[31] En el capítulo 2 del documento se hizo referencia al hecho que las políticas han fracasado al no tener en cuenta el rol que desempeñan las mujeres en el sector agropecuario.
[32] Existen cooperativas muy grandes, generalmente organizadas, que por lo tanto deben contar con el registro de sus miembros con sus características básicas: mínimo, sexo y edad. Si son pequeñas y no cuentan con registros organizados se debe captar el sexo, edad, grupo étnico y nivel de instrucción.
[33] En varias ocasiones se ha hecho referencia al documento Programa Censo Agropecuario Mundial 2000, Colección FAO: Desarrollo Estadístico, Roma, 1995. Para abreviar, de aquí en adelante sólo se hará referencia en el texto, al Programa del Censo, o simplemente al Programa.
[34] Naciones Unidas, The World´s Women 1995: Trends and Statistics, Sales No. E.95.XII.2. Nueva York, 1995.
[35] Es decir los datos a los cuales se hizo referencia en la sección 3.3.
[36] Registrar el número de trabajadores (cuando las empresas disponen de esta información) conlleva el riesgo de contar dos veces a una misma persona: el trabajador puede prestar sus servicios en varias empresas durante el período de referencia.
[37] Esta es una de las razones por las que la OIT sólo recolecta estadísticas de horas trabajadas en los sectores no-agropecuarios.
[38] En el documento de la FAO del Programa...en la p. 36 se presenta un concepto de hogar muy amplio; aquí, la definición es más compacta, sólo contiene los elementos básicos.
[39] Hay casos en que la jefatura es compartida, pero la experiencia estadística al respecto es aún insuficiente.
[40] Jamison and Lau, 1982, cited in Saito, K.A. and Weidemann, C.J. "Agricultural Extension for Women Farmers in Africa", World Bank Discussion Papers, No. 103, The World Bank, Washington D.C., 1990.
[41] International Conference of Labour Statisticians (ICLE), "Resolution concerning statistics of the economically active population, employment, unemployment and underemployment", in Bulletin of Labour Statistics, International Labour Office, Geneva, 1983-3.
[42] Unión Europea, Fondo Monetario Internacional, Organización para la Cooperación y el Desarrollo, Naciones Unidas y Banco Mundial, Sistema de Cuentas Nacionales 1993, Nueva York, 1993.
[43] Comprende igualmente las personas que estuvieron desocupadas durante el período de referencia. Este punto se tratará más adelante.
[44] Ralf Hussmanns, Farhad Mehran and Vijay Verma, Surveys of economically active population, employment, unemployment and underemployment: an ILO manual on concepts and methods, International Labour Office, Geneva, 1990.
[45] ILO, XIII International Conference of Labour Statisticians, "Resolution concerning statistics of the economically active population, employment, unemployment and underemployment", in Bulletin of Labour Statistics, International Labour Office, Geneva, 1983-3.
[46] Naciones Unidas, The World´s Women 1995: Trends and Statistics, Sales No. E.95.XVII.2, Nueva York, 1995.
[47] ILO, International Standard Classification of Occupations, ILO, Geneva, 1989.
[48] ILO, Fifteenth International Conference of Labour Statisticians (ICLS), "Resolution concerning the International Classification of Status in Employment (ICSE)", in Bulletin of Labour Statistics, International Labour Office, Geneva, 1993-2.
[49] Hasta la Conferencia de los Estadísticos del Trabajo de 1993 la denominación de "familiar no remunerado" se cambió a familiar contribuyente.
[50] En el caso del café, por ejemplo, el trabajo infantil es más productivo para la recolección del café en la parte baja de la planta.


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