FAO/SMIA - Cosechas y escaseces alimentarias No.3, Junio 2000 - Page 3

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SITUACION DE LOS CULTIVOS Y DEL SUMINISTRO DE ALIMENTOS

PANORAMA GENERAL

Los riesgos naturales, la sequía, los ciclones y las inundaciones registrados desde el principio del año han menoscabado gravemente la seguridad alimentaria de millones de habitantes de todo el mundo, provocado muchas muertes humanas y obligado a miles de personas a emigrar. Es más, en algunas zonas los problemas naturales se han visto agravados por las guerras y los disturbios civiles, mientras que en otros los problemas económicos continúan afectando a la producción y el suministro de alimentos. En el Africa oriental, alrededor de 16 millones de personas, de los cuales más de la mitad en Etiopía, están atravesando una grave situación de escasez de alimentos, debido principalmente a la sequía. Se supone que debido al retraso de las precipitaciones y a la reciente escalada de la guerra aumentará ulteriormente el número de las personas necesitadas de asistencia alimentaria tanto en Etiopía como en Eritrea. En Kenya, unos 3,7 millones de personas necesitan con urgencia asistencia alimentaria, mientras que en Somalia son más de 650 000 las personas que padecen una necesidad semejante, pese a alguna mejora registrada en los suministros alimentarios. En Tanzanía, Uganda y el Sudán, a pesar de una situación alimentaria en general estable, se necesita asistencia alimentaria para varios cientos de miles de personas afectadas por malas cosechas o conflictos civiles. En el Africa septentrional, con la excepción de Egipto, las perspectivas para las cosechas de cereales son en general desfavorables debido a la insuficiencia de las precipitaciones recibidas desde comienzos del año. En cambio, en el Africa austral, pese a la situación difícil del suministro de alimentos debida a las inundaciones y ciclones registrados en el sur de Mozambique y Madagascar, las perspectivas generales de las cosechas siguen siendo favorables en la subregión, con la probabilidad de que la producción total supere a la del año pasado.

En el Cercano Oriente y Asia, las emergencias alimentarias y humanitarias más recientes se deben a una grave sequía que devastó los cultivos y el ganado en algunos países. En el Afganistán, se pronostica un descenso de la producción a casi la mitad de la producción menguada del año pasado, mientras que millones de personas tienen poco acceso a los alimentos. Se necesita con urgencia ayuda alimentaria ya que es probable que la situación empeore en los meses venideros al ir agotándose los pocos medios de subsistencia que quedan. En la República Islámica del Irán, la producción agrícola corre peligro a causa de la sequía, aunque es probable que las pérdidas sean menos graves de lo previsto. En el Pakistán y la India, algunas zonas quedaron también asoladas por la sequía, que provocó grandes pérdidas de ganado y la emigración de miles de personas en busca de agua y alimentos. Mucho depende del comportamiento de las lluvias monzónicas que deberían comenzar ahora. En la RPD de Corea persisten las dificultades crónicas del suministro de alimentos, aunque van surgiendo signos optimistas a medida que van cobrando impulso las iniciativas concertadas para resolver los problemas económicos del país. En Mongolia, la situación alimentaria de los pastores nómadas sigue siendo inestable después de un invierno considerado el peor en treinta años. En los países asiáticos de la CEI, se pronostica una disminución de la producción de cereales de 2000. Es probable que la situación de los suministros alimentarios se mantenga estable en general, aunque sigue habiendo preocupación por las poblaciones vulnerables de Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Tayikistán, debido a la contracción económica y a unos disturbios civiles prolongados. En Tayikistán la producción de alimentos se ha visto afectada, además, por la sequía. Continúa la crisis humanitaria en Chechenia, donde se necesita una asistencia internacional en gran escala, lo mismo que en los Balcanes. Pero en la Provincia de Kosovo está disminuyendo el número de los beneficiarios gracias al mejoramiento de la situación económica. En los países sudamericanos y caribeños, no obstante la sequía imperante en algunas partes de México y Jamaica, la producción agrícola debería continuar recuperándose de los desastres naturales devastadores de 1998.

SITUACION POR REGIONES

Africa

En el Africa oriental, donde hasta ahora han sido escasas las precipitaciones caídas en la subregión durante la campaña actual, las perspectivas iniciales para las cosechas de 2000 son en general desfavorables, lo que hace pensar en la probabilidad de que la crítica escasez de alimentos experimentada actualmente persista hasta bien entrado el año 2001. Ya hay en la subregión 16 millones de personas que están atravesando una grave situación de escasez de alimentos.

En Etiopía, se prevé una pérdida casi total de la cosecha "Belg", debida a una sequía persistente. Ya hay más de 8 millones de personas para las que escasean gravemente los alimentos. El conflicto fronterizo con Eritrea continúa agravando las dificultades alimentarias. La situación es particularmente grave en las zonas pastorales del este y el sur, en las que se señalan muertes relacionadas con la inanición, particularmente entre los niños. En Eritrea, la reanudación de las hostilidades con Etiopía ha creado una crisis humanitaria que obligó a unas 750 000 personas a abandonar sus casas y fincas, y muchas de ellas se cruzaron al Sudán. Hay, además, 211 000 damnificados a causa de la sequía en las zonas del litoral del país. En Kenya, la situación del suministro de alimentos es alarmante en los distritos pastorales septentrionales, orientales y nordoccidentales, asolados por varias sequías consecutivas. También se ha perdido en gran parte la campaña actual de "lluvias largas", por lo que las perspectivas alimentarias para 2000/01 son malas. En vista del gran número de personas que están sufriendo una situación de grave escasez de alimentos, el Gobierno ha lanzado últimamente un llamamiento pidiendo asistencia internacional en gran escala. En Somalia, pese a alguna mejora experimentada en la situación del suministro de alimentos en el sur, donde al final de febrero se recolectó una cosecha secundaria Deyr mejor, más de 650 000 personas siguen haciendo frente a una grave escasez de alimentos y, además, unas lluvias fuertes han causado inundaciones y algunos daños en las partes centrales y meridionales del país. En Tanzanía, a pesar de que la situación del suministro de alimentos se ha estabilizado, se necesita asistencia alimentaria para cerca de 800 000 personas aquejadas de inseguridad alimentaria, principalmente en Dodoma, Mara, Shinyanga, Singida, Tabora, Tanga y sur de Mwanza, que sufrieron una tercera mala cosecha consecutiva. En el Sudán, pese a la estabilidad de los suministros de alimentos, alrededor de 2,4 millones de personas afectadas por la sequía y los prolongados conflictos civiles continúan dependiendo de la asistencia alimentaria. En Uganda, la situación del suministro de alimentos sigue siendo inestable en los distritos septentrionales de Kotido, Morito, Gulu y Kitgum y en el distrito occidental de Bundibugyo, debido principalmente a los disturbios civiles pero también a la mala cosecha obtenida en el norte en la última campaña.

El 6 de junio de 2000, las Naciones Unidas hicieron un llamamiento interinstitucional pidiendo 378 millones de dólares EE.UU. para prestar asistencia a alrededor de 13,4 millones de personas damnificadas de Etiopía, Kenya, Eritrea, Somalia y Djibouti.

En el Africa austral, la recolección de las cosechas de cereales está muy avanzada. Pese al tiempo seco imperante durante el período vegetativo, seguido de un exceso de lluvias, ciclones e inundaciones que causaron daños graves a la infraestructura y a los cultivos, en general la producción de la subregión debería ser buena. Los pronósticos más recientes indican una producción total de cereales superior a la del año pasado y a la media, gracias a las condiciones favorables reinantes en las principales zonas productoras de maíz. Sin embargo, el impacto de las condiciones atmosféricas en la producción de este año varía según los países y, dentro de éstos, de una región a otra. En Sudáfrica, el principal productor de la subregión, las estimaciones provisionales indican una producción de maíz de 9 640 000 toneladas, una tercera parte más que el año anterior y un volumen superior a la media. Ello se debe a un aumento de la superficie sembrada y de los rendimientos, no obstante los graves daños causados en algunas provincias por las inundaciones. El excedente exportable de maíz en la campaña comercial 2000/01 se estima en 1,5 - 2 millones de toneladas. En Malawi, gracias a las lluvias abundantes recibidas entre febrero y abril se pudo recuperar la cosecha de maíz, afectada por el tiempo seco registrado en las principales zonas productoras. La producción se calcula en 2,3 millones de toneladas, cifra casi igual a la del nivel máximo alcanzado el año pasado. Se prevén excedentes exportables por segundo año consecutivo. En Zimbabwe, pese a una mejora de las condiciones de crecimiento de los cereales, los crecientes disturbios civiles registrados a partir de abril, unidos a una grave escasez de combustible, han trastornado las operaciones de recolección y la producción podría resultar escasa. En Mozambique, los graves daños causados por las inundaciones en las partes meridionales y una ligera disminución de los rendimientos en las principales zonas productoras han redundado en una merma de la producción de maíz con respecto al buen nivel del año pasado, a 994 000 toneladas. Mientras en las zonas septentrionales hay excedentes de maíz, en las provincias meridionales el suministro de alimentos es extremadamente difícil. En Zambia, pese a unas inundaciones localizadas, las precipitaciones abundantes caídas desde febrero permitieron la recuperación de la principal cosecha de maíz, estimada en 918 000 toneladas, un 7 por ciento más que el año pasado. En Angola, la producción de cereales secundarios disminuyó del 6 por ciento respecto al año pasado, a 500 000 toneladas, debido principalmente a la irregularidad de las lluvias recibidas durante el período vegetativo. La persistente inseguridad continúa provocando desplazamientos de poblaciones en gran escala. El número de PDI ha aumentado a 2,6 millones, de los cuales 1,9 millones necesitan asistencia alimentaria de urgencia. En Swazilandia, el exceso de lluvias y las inundaciones registradas durante la campaña, así como la disminución del 10 por ciento de la superficie plantada, determinaron un fuerte descenso de la producción de maíz de este año. La cosecha principal de maíz se calcula en 72 000 toneladas, un 37 por ciento menos que en 1999. En cambio, en Namibia, las lluvias abundantes caídas durante la campaña beneficiaron a los cultivos de maíz y mijo. Los pronósticos más recientes indican que la producción de cereales secundarios duplicará con holgura el nivel medio del año pasado. En Lesotho, la producción de maíz se pronostica en 116 000 toneladas, 7 por ciento menos de la cosecha casi normal del año pasado. El tiempo seco imperante al comienzo de la campaña, seguido de unas lluvias excesivas caídas desde febrero, perjudicó a los rendimientos. En Botswana, los pronósticos más recientes indican una producción de cereales secundarios superior al nivel del año pasado; el aumento de la producción de sorgo compensó con creces la merma de la producción de maíz afectada por las grandes inundaciones registradas en las provincias orientales y meridionales.

En el Africa septentrional, las perspectivas para las cosechas de cereales de 2000 que se están recolec-tando ahora son en general desfavorables, excepto en Egipto. Como consecuencia de las precipitaciones insuficientes caídas desde mediados de enero, la producción total de cereales para la subregión se pronos-tica en alrededor de 22,9 millones de toneladas, 14 por ciento menos que el año pasado. La producción de trigo, situada en 9,2 millones de toneladas, debería ser inferior en un 18 por ciento a la de 1999, mientras que la de cereales secundarios se pronostica en 8,1 millones de toneladas, 15 por ciento menos que la pro-ducción inferior a la media del año anterior. En Argelia y Marruecos, las escasas precipitaciones recibidas desde mediados de enero, unidas a unas temperaturas anormalmente elevadas, provocaron pérdidas en más de la mitad de la superficie plantada con trigo y cebada. Como consecuencia, se prevé una producción muy menguada, que incluso podría llegar a ser la mitad de la producción reducida a causa de la sequía del año pasado. En Túnez, pese a una plantación de nivel medio, las precipitaciones inferiores a lo normal y mal distribuidas en marzo y abril afectaron gravemente a los rendimientos del trigo y la cebada. En cambio, en Egipto, gracias a unas condiciones de crecimiento satisfactorias, la producción de trigo se calcula oficialmente en 6,6 millones de toneladas, frente a la buena cosecha de 6,3 millones del año pasado.

En el Africa occidental, la estación de las lluvias comenzó en el Sahel a finales de abril y mayo en el sur de Burkina Faso, el Chad, Guinea Bissau y Malí, el extremo sudoeste del Níger y el extremo sudeste del Senegal. A principios de junio, predominaron condiciones secas en el resto del Senegal, Cabo Verde, Gambia y Mauritania, conforme al régimen meteorológico normal del Sahel. En el Níger, en cambio, las llu-vias se retrasaron algo, pero una vez empezadas han comenzado los preparativos de la tierra y las siem-bras. También se ha dado comienzo a la siembra de secano en Mauritania y el Níger. Los cultivos están despuntando satisfactoriamente en el sur de Burkina Faso, el Chad y Malí, pero se necesitan lluvias mejora-das en las semanas venideras. La disponibilidad de semillas es en general suficiente gracias a las cosechas entre superiores a la media y de nivel máximo obtenidas en 1999 en la mayoría de los países sahelianos. Con respecto a las plagas, la situación se mantiene tranquila. A mediados de abril aparecieron algunas langostas del desierto en el sudeste de Aïr, en el Níger, y durante mayo en Adrar (Mauritania). Es probable que aparezcan langostas adultas en el sur de Mauritania en número reducido, y que desoven al comenzar las lluvias.

En el sur de Benin, Côte d'Ivoire, Ghana, Nigeria y el Togo, se está desarrollando satisfactoriamente la cosecha principal de maíz plantada en marzo. Las escasas lluvias caídas a principios de marzo se vieron contrarrestadas por las abundantes precipitaciones recibidas al final del mes. En abril/mayo, la siembra del mijo y sorgo coincidió con el comienzo de las lluvias en el norte. En Liberia, la plantación del arroz está muy avanzada. En Sierra Leona, las actividades agrícolas y la distribución de semillas y aperos se vieron trastornadas por el recrudecimiento de los disturbios civiles en mayo.

En el Africa central, el maíz plantado últimamente se está desarrollando en forma satisfactoria en el Camerún y la República Centroafricana. Las perspectivas agrícolas mejoraron en la República del Congo después del acuerdo de paz. En cambio, en la República Democrática del Congo, en la que se está a punto de recolectar otra mala cosecha de la campaña B, la agricultura sigue viéndose limitada por los disturbios civiles.

Asia

La temporada principal del arroz está muy avanzada en los países de la zona ecuatorial, mientras que en muchos otros países han comenzado o están a punto de comenzar los preparativos de la tierra y la siembra, principalmente del arroz y los cereales secundarios, coincidiendo con la llegada de las lluvias monzónicas. En el Japón, Filipinas, la República Democrática del Congo y la República de Corea, la siembra de las cosechas de arroz y maíz de la temporada principal terminará en junio, y se recogerán en octubre/noviembre. Las perspectivas iniciales son satisfactorias, aunque se señalan condiciones excesivamente secas en la RPD de Corea. En China, se prevé que la siembra de los cultivos tempranos e intermedios de arroz terminará dentro de poco, mientras que en Tailandia, Camboya, Laos y Viet Nam ha comenzado la siembra de los cultivos de la temporada principal húmeda, que representa la mayor parte de la producción total de arroz. En el subcontinente, la plantación del arroz y los cereales secundarios de la temporada principal khariff comenzará en breve, en coincidencia coincidir con la llegada de las lluvias monzónicas del sudoeste, que comenzaron a su debido tiempo. Al sur del ecuador, está casi terminando la recolección de la cosecha principal de arroz, y dentro de poco dará comienzo la siembra de los cultivos de la segunda temporada, la temporada seca.

Las emergencias alimentarias y humanitarias más recientes que se produjeron en la región se deben a una grave sequía que ha devastado los cultivos y el ganado en algunos países, particularmente en el Afganistán, la República Islámica del Irán, el Pakistán y la India. En el Afganistán, una reciente misión de evaluación de cultivos y suministros alimentarios de la FAO y el PMA observó que el país está al borde de una crisis alimentaria de proporciones, ya que millones de personas tienen poco o ningún acceso a los alimentos debido a una grave sequía y a los continuos problemas económicos. La necesidad de importación de cereales en la actual campaña comercial se calcula en 2,3 millones de toneladas, cifra sin precedente y más del doble del volumen del año pasado (1,1 millones de toneladas). En la República Islámica del Irán, la producción de este año se ve nuevamente amenazada por la sequía en 18 provincias del país, prin-cipalmente en el sur, el este y el centro. Entre los grupos vulnerables, particularmente de las zonas rurales, la situación del suministro de alimentos es un motivo de preocupación. En el Pakistán, una grave sequía devastó la provincia de Baluchistán y parte de la provincia de Sindh, provocando una gran escasez de agua y alimentos en las zonas más afectadas. Además, varios millones de cabezas de ganado se encuentran en una situación precaria. En la India, algunos estados centrales y occidentales resultaron también gravemente damnificados por la sequía y la consiguiente escasez de agua y piensos. Entre los otros estados afectados figuran Rajastán, Madhya Pradesh, Andhra Pradesh y Orissa. En Orissa, la sequía se añade al ciclón devastador del año pasado que causó la muerte de varios miles de personas y la salinización de las zonas agrícolas. Como consecuencia, este año no hubo cosecha de invierno y una gran parte de la población de ese estado continúa dependiendo de la asistencia alimentaria prestada por el Gobierno.

En otras partes, la situación alimentaria de los pastores de Mongolia sigue siendo inestable después del invierno pasado, considerado el peor en 30 años, que causó la muerte de numerosas cabezas de ganado y destruyó los medios de vida de miles de pastores. El Gobierno ha pedido ayuda alimentaria y humanitaria internacional para la población damnificada. Continúan las dificultades crónicas del suministro de alimentos en la República Popular Democrática de Corea, lo que hace pensar que continuará dependiendo de la asistencia alimentaria. Hay, sin embargo, signos que permiten nutrir un moderado optimismo gracias al impulso que van cobrando los esfuerzos concertados para resolver los problemas económicos del país. La situación del suministro de alimentos continúa mejorando en Timor Oriental debido a la ayuda alimentaria internacional y a las cosechas mejoradas de maíz y arroz de este año, que se vieron menos afectadas de lo previsto por los disturbios civiles del año pasado.

En cuanto a los ocho países de la CEI situados en la región asiática, ahora se está plantando trigo en Kazajstán, el mayor productor. A principios de junio, se habían plantado 11 de 12 millones de hectáreas. Las langostas representan una amenaza potencial para los cultivos. Se prevé que la producción será inferior a la de la excelente cosecha del año pasado (14 millones de toneladas). En los restantes países, los infor-mes más recientes indican que la superficie total sembrada con cereales de invierno ha disminuido sólo en Georgia y Armenia, debido en parte a la competencia de las importaciones y al notable aumento de los pre-cios del combustible. Sin embargo, el tiempo caluroso y seco imperante en abril y mayo afectó gravemente a los cultivos de secano en los países de Asia Central. En Tayikistán, donde alrededor de la mitad de los cultivos es de secano, las perspectivas son malas debido también a la persistente escasez de insumos. En Uzbekistán y Turkmenistán, la superficie sembrada con cereales de invierno ha aumentado. Las condicio-nes de crecimiento han sido en general satisfactorias hasta ahora para las tierras de regadío, y, si continua-ra un tiempo normal hasta la terminación de la cosecha, la producción del trigo de invierno podría continuar aumentando. Se está terminando de plantar el arroz, los cereales secundarios de primavera y el algodón.

En general, las perspectivas iniciales indican que en los ocho países de la CEI clasificados como asiáticos la producción total de cereales y legumbres de 2000 será inferior a la de 1999 (24 millones de toneladas). Pese a que los pronósticos señalan una disminución de la cosecha de trigo, es probable que la situación del suministro de alimentos se mantenga en general estable, salvo en Tayikistán, donde es probable que, como efecto de una mala cosecha, la necesidad de importación de trigo exceda de la necesidad habitual de mercado de ese país, y aumente también la necesidad de ayuda alimentaria en vista del carácter endémico de la pobreza. En todos estos países, las estadísticas globales no dejan ver las disparidades cada vez mayores de los ingresos de los individuos ni la existencia de personas social y económicamente vulnerables que apenas logran sobrevivir. En Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Tayikistán, países en los que la fuerte disminución del PIB posterior a la independencia se vio agravada por prolongados disturbios civiles, las poblaciones vulnerables (incluidos los refugiados y las PDI) continúan necesitando asistencia alimentaria.

En el Cercano Oriente, la persistencia de la sequía y de la inseguridad continúa afectando a la producción agropecuaria en muchas partes. En el Iraq, dos años consecutivos de sequía y de insuficiente disponibilidad de insumos agrícolas esenciales afectaron gravemente a la agricultura, exacerbando una situación alimentaria ya de por sí difícil. En Jordania, pese a algunas lluvias beneficiosas caídas en la campaña agrícola de invierno, la insuficiencia general de las precipitaciones afectó a la producción en algunas partes. En Turquía, las lluvias favorables recibidas últimamente y una cubierta de nieve continúan beneficiando el desarrollo del trigo que se recogerá a partir de junio, modificando radicalmente los efectos que había producido al principio de la campaña el tiempo seco. Según las previsiones, la cosecha de trigo será buena.

 

América Latina

En América Central y el Caribe, entre las principales actividades agrícolas figuran la plantación, al comenzar la estación de las lluvias en mayo, de los cultivos de cereales y frijoles de la primera temporada de 2000/01. La superficie plantada con maíz, el cereal principal, en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua debería ser de nivel medio, semejante al de 1999/2000. En Honduras, las perspectivas han mejorado desde el pronóstico anterior y se prevé que la plantación de maíz estará en torno a la media, lo que representa una recuperación con respecto al año pasado. En México, donde varios estados del norte han sido declarados zonas de desastre debido a una sequía prolongada, se ha comenzado a plantar la cosecha de primavera/verano sobre todo en los principales estados de la zona centromeridional. La superficie prevista debería situarse en torno a la media. En el Caribe, una sequía grave y prolongada ha afectado a los cultivos alimentarios en Jamaica, principalmente las hortalizas, raíces y tubérculos. En cambio, en la República Dominicana, Cuba y Haití, el tiempo normal registrado últimamente benefició a los cultivos en desarrollo.

En las partes meridionales de América del Sur se ha comenzado a plantar la cosecha de trigo de 2000/01 y se está recogiendo la cosecha de maíz de 2000. En la mayoría de los países se prevé una superficie plantada de nivel medio. En la Argentina, la producción de maíz debería ser ligeramente superior a la media, lo que significa una importante recuperación respecto al año pasado. En el Brasil, también se prevé una producción entre media y ligeramente superior a la media. En Chile, se espera una recuperación sustancial de la producción de maíz respecto a la cosecha afectada por la sequía del año pasado. En el Paraguay y el Uruguay, ha vuelto a llover en forma normal pero la cosecha ha sido escasa debido a una grave racha seca que duró varios meses.

Europa

Las perspectivas para las cosechas de cereales de 2000 son en general favorables en la mayoría de los países de la CE. En las partes meridionales las condiciones mejoraron notablemente a finales de abril y principios de mayo gracias a unas buenas precipitaciones. La FAO pronostica ahora la producción total de trigo en 105,6 millones de toneladas (1999: 97,6 millones de toneladas) y la de cereales secundarios en 105,7 millones de toneladas (1999: 102,2 millones de toneladas). En otras partes de Europa, las perspectivas para las cosechas de cereales de este año han empeorado algo en los países sudorientales debido a la persistencia de un tiempo seco a lo largo de varias semanas. Los informes más recientes indican que en muchas partes los rendimientos serán semejantes a los niveles reducidos, a causa de la sequía, del año pasado. En los países balcánicos continúa prestándose asistencia internacional en gran escala a las poblaciones vulnerables. En la República Federativa de Yugoslavia (excluida la provincia de Kosovo), alrededor de 1,1 millones de beneficiarios continúan recibiendo asistencia alimentaria, incluidos los refugiados, las PDI y las personas marginadas económica y socialmente. En la provincia de Kosovo, el número total de los beneficiarios se ha reducido de 900 000 a 600 000, gracias a las mejoras de la situación económica de la provincia y a una disminución de los gastos invernales. En Albania y la ex República Yugoslava de Macedonia se sigue prestando asistencia a la población vulnerable damnificada por la guerra de Kosovo.

En los cuatro países de la CEI situados al oeste de los Urales (Belarús, Moldova, la Federación de Rusia y Ucrania) las perspectivas han empeorado. Las estimaciones más recientes indican que la superficie sembrada con cultivos de invierno (principalmente trigo y centeno) para la cosecha de este año es mayor que el año pasado. Las condiciones invernales han sido en general favorables, con predominio de temperaturas más benignas y precipitaciones suficientes en la mayoría de las zonas. En primavera, sin embargo, el tiempo ha sido muy variado. Unas heladas caídas a destiempo en mayo, así como la sequía, han causado daños a los cultivos en algunas partes de Belarús, Moldova, el sur de Ucrania y Rusia y han retrasado demasiado las plantaciones de cereales y legumbres de primavera en los Urales y las Nuevas Tierras. Como consecuencia, la superficie total sembrada con cereales y legumbres de primavera disminuirá. En otras partes, las siembras de primavera (con excepción del maíz) están casi terminando. En vista del empeoramiento de la situación de la cosecha, el pronóstico de la FAO relativo a la cosecha de cereales y legumbres de 2000 se ha rebajado a 67 millones de toneladas, frente a los 60 millones de toneladas de 1999. En Ucrania, la incertidumbre sobre la superficie sembrada en las fincas reorganizadas últimamente dificulta el acceso al crédito, y el uso cada vez más insuficiente de insumos apunta a una producción no mucho mayor que la mala cosecha del año pasado (27 millones de toneladas). En Belarús, las continuas dificultades económicas y el mal tiempo deberían limitar los rendimientos. En Moldova, la helada y la sequía han mermado el potencial de la cosecha, y se pronostica que la producción será inferior al bajo nivel de 2,2 millones de toneladas alcanzado en 1999.

La producción total de la cosecha de cereales y legumbres de 1999 en los cuatro países de la CEI que están en la región, calculada por la FAO en 93 millones de toneladas, superó sólo en un 3 por ciento a la mala cosecha de 1998 y fue muy inferior a la media. Como consecuencia, la situación del suministro de cereales y legumbres sigue siendo difícil en los cuatro países, y los precios de los cereales están subiendo. Las necesidades del consumo humano se están cubriendo con importaciones, pero la disponibilidad de piensos es muy limitada y es probable que la producción pecuaria se contraiga ulteriormente en 2000. Las importaciones totales de cereales para estos cuatro países se estiman actualmente en cerca de 10 millones de toneladas, más del doble del año pasado, debido a un aumento de las importaciones particularmente de Belarús y la Federación de Rusia. En la Federación de Rusia, pese a que ahora se estima que las importaciones de cereales aumentarán de forma pronunciada, de alrededor de 3 millones de toneladas en 1998/99 a cerca de 8 millones de toneladas en 1999/2000, no hay posibilidad de reponer las existencias utilizadas en 1998/99. Si se movilizaran fondos suficientes, las importaciones de cereales de Belarús podrían alcanzar los 1 350 000 toneladas, como consecuencia del mínimo histórico alcanzado por la cosecha del año pasado (3,6 millones de toneladas). La cosecha de 1999 en Moldova (2,2 millones de toneladas) es casi suficiente para cubrir las necesidades de consumo. Ucrania, a pesar de la muy mala cosecha obtenida en 1999 (estimada en 27 millones de toneladas), seguirá siendo un exportador neto con exportaciones de hasta 3,1 millones de toneladas de cereales, principalmente trigo y cebada.

Las poblaciones de Chechenia y de las repúblicas vecinas continuarán necesitando una dosis considerable de asistencia humanitaria para cubrir una amplia gama de necesidades básicas en materia alimentos, vivienda, salud, nutrición, agua y saneamiento. La salud sigue siendo un problema importante tanto en Chechenia como en Ingushetia, debido a la insuficiencia de los servicios de agua y saneamiento. En Chechenia, las perspectivas alimentarias para este año son malas, debido a los daños causados a la infraestructura, al ganado y a la industria vitivinícola, y a la muy limitada disponibilidad de fondos e insumos para reanudar la producción, así como a la necesidad de retirar las minas de las tierras cultivables. Las poblaciones repatriadas necesitarán una cantidad considerable de asistencia humanitaria en los meses venideros.

 

América del Norte

En los Estados Unidos, las perspectivas para la cosecha de trigo de 2000 siguen siendo en general favorables y la producción total de trigo (de invierno y primavera) se pronostica oficialmente en 60,9 millones de toneladas, sólo un 3 por ciento menos que el año anterior. La mayor parte de la cosecha de cereales secundarios se plantó al final de mayo, poco antes del calendario previsto, y unas lluvias importantes recibidas últimamente mejoraron las condiciones de crecimiento afectadas anteriormente por una sequía. En base a los informes sobre las superficies plantadas, y suponiendo precipitaciones suficientes durante el resto de la campaña, la producción total de cereales secundarios de los Estados Unidos se pronostica en 271,3 millones de toneladas, 2,8 por ciento más que el año anterior. Con respecto al arroz, se prevé para este año una disminución de la superficie plantada como efecto de los precios considerablemente bajos de ese producto en la campaña anterior. La superficie sembrada con trigo debería mantenerse prácticamente inalterada respecto al año anterior, mientras que todo pareciera indicar un aumento de la superficie plantada con cereales secundarios.

Oceanía

En Australia, unas condiciones atmosféricas favorables han beneficiado a la plantación de las cosechas de trigo y cereales secundarios de invierno de 2000. La superficie plantada con trigo de invierno debería ser de 11,8 millones de hectáreas, prácticamente sin modificaciones respecto del año anterior. Por lo que se refiere a la ce-bada, el cultivo principal de los cereales secundarios, todo parece indicar una fuerte recuperación de la super-ficie plantada a casi 3 millones de hectáreas, tras la disminución sufrida el año pasado. Sin embargo, aunque las condiciones atmosféricas para la plantación y el desarrollo inicial de los cultivos de cereales de invierno son favorables, las cosechas corren peligro a causa de un brote de langostas. Se necesitarán medidas de lucha intensiva en los meses venideros para prevenir el peligro de pestes muy perjudiciales más avanzado el año.


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