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UTILIZACIÓN DEL PESCADO

De los 89 millones de toneladas en que se estima la producción mundial de pescado de 2000 con exclusión de la de China, casi el 71 por ciento (63 millones de toneladas) se utilizó para el consumo humano directo. El resto (alrededor del 29 por ciento) se empleó para fabricar distintos productos no destinados al consumo humano, sobre todo harina y aceite. Las cifras correspondientes de China, que se basaron en la producción notificada de la pesca de captura y la acuicultura y de la fabricación de harina de pescado, así como en estimaciones de la FAO relativas a otros usos no alimentarios (véase el Recuadro 2), indican una producción total de casi 42 millones de toneladas, de las que casi 34 millones de toneladas (81 por ciento) se destinaron al consumo humano directo. El resto se empleó para la fabricación de harina de pescado y otros usos distintos del consumo humano, especialmente la utilización directa como pienso en la acuicultura.

El pescado, por ser un producto muy perecedero, requiere una notable elaboración. En 2000, más del 60 por ciento de la producción pesquera mundial se sometió a alguna forma de elaboración. Los productos pesqueros más importantes destinados al consumo humano directo fueron el pescado fresco (53,7 por ciento del total), seguido del congelado (25,7 por ciento), el enlatado (11,0 por ciento) y el curado (9,6 por ciento).

Durante los años noventa, aumentó notablemente la proporción de la producción pesquera utilizada como pescado fresco/refrigerado, en lugar de otros productos (Figura 24). Creció la demanda de pescado fresco, pero este crecimiento se compensó parcialmente con un ligero descenso de otros usos. El volumen del pescado fresco (equivalente del peso en vivo) aumentó de unos 28 millones de toneladas en 1990 a 52 millones en 2000. El volumen del pescado elaborado (congelado, curado, enlatado) aumentó (en equivalente del peso en vivo) de 43 millones de toneladas en 1990 a unos 45 millones en 2000. La congelación es el método principal de elaboración del pescado para consumo humano ya que se aplicó al 55 por ciento de los productos elaborados en 2000. En los países desarrollados, la proporción del pescado que se congela ha ido aumentando constantemente y el pescado congelado ha llegado a ser la forma más común del producto, representando el 40 por ciento de la producción pesquera. En cambio, en los países en desarrollo, la proporción de los productos congelados se mantiene muy constante en torno al 12 por ciento.

figura 24

Casi todos los productos pesqueros utilizados para fines distintos del consumo humano directo en 2000 (33,7 millones de toneladas) procedían de poblaciones naturales de peces pelágicos pequeños, los cuales representan casi un tercio de la captura total. La mayor parte de tales productos elaborados se utilizaron como materia prima para la fabricación de piensos y otros productos. Como las capturas de peces pelágicos pequeños destinados a la transformación volvieron a alcanzar los niveles predominantes antes de El Niño, la cantidad destinada a tales usos en ese año fue alrededor de 9 millones de toneladas mayor que en 1998.

Consumo de pescado

El suministro mundial de pescado para la alimentación humana, con exclusión de China, ha ido creciendo a la tasa del 2,4 por ciento aproximadamente al año desde 1961, mientras que la población ha crecido el 1,8 por ciento al año. Sin embargo, desde fines de los años ochenta, el crecimiento de la población fuera de China ha sido en algunas ocasiones superior al aumento del suministro pesquero mundial para la alimentación, por lo que se ha reducido el suministro de pescado per cápita de 14,6 kg en 1987 a 13,1 kg en 2000 (Figura 2). En cuanto a China, los aumentos anuales correspondientes son del 6,4 por ciento en el suministro de pescado para la alimentación desde 1961 y del 1,7 por ciento en la población (Figura 9). El crecimiento anual fue constante hasta mediados de los años ochenta (3,8 por ciento de 1961 a 1985) y después se triplicó repentinamente durante los 15 años siguientes (10,8 por ciento de 1985 a 2000).

La proporción del aporte de proteínas animales de toda la población humana que se deriva de pescados, crustáceos y moluscos aumentó del 13,7 por ciento en 1961 al 16,1 por ciento en 1996 y después disminuyó ligeramente al 15,8 por ciento en 1999.

En los países industrializados (Cuadro 8), donde la dieta contiene en general una gama más diversificada de proteínas animales, el suministro de pescado aumento de 13,2 millones de toneladas en 1961 a 25,4 millones en 1999, lo que provocó un crecimiento de las disponibilidades per cápita de 19,9 a 28,3 kg. La tasa de este crecimiento fue constante hasta fines de los años ochenta y se ha vuelto a estabilizar desde entonces. En este grupo de países, la proporción del pescado en el aporte total de proteínas fue creciendo hasta 1989 (entre el 6,5 y el 8,5 por ciento), pero ha disminuido gradualmente desde entonces y, en 1999 (7,7 por ciento), volvió al nivel predominante a mediados de los años ochenta.

CUADRO 8
Suministro total y per cápita de pescado para el consumo humano, por continentes y agrupaciones económicas en 1999

 

Suministro total
(millones de toneladas,
peso en vivo)

Suministro per cápita
(kg por año)

Mundo

95,5

16,0

Mundo excluida China

64,3

13,6

África

6,2

8,0

América del Norte y Central

8,1

16,8

América del Sur

2,9

8,5

China

31,2

25,1

Asia (excluida China)

32,5

13,7

Europa

13,9

19,1

Oceanía

0,7

22,5

Países industrializados

25,4

28,3

Economías en transición

3,7

12,7

PBIDA (excluida China)

20,8

8,3

Países en desarrollo excluidos los PBIDA

13,7

14,8


En los PBIDA a comienzos de los años sesenta, el suministro medio de pescado per cápita era un quinto del disponible en los países más ricos. Sin embargo, la diferencia se ha ido reduciendo gradualmente y, en 1999, el promedio del consumo de pescado en los PBIDA era próximo a la mitad del registrado en las economías más ricas. Si se excluye China, el suministro per cápita aumentó en los PBIDA de 5,0 a 8,3 kg durante el período, lo que equivale a una tasa anual del 1,3 por ciento.

Aunque el consumo de pescado en peso es relativamente bajo en los PBIDA, su contribución al aporte total de proteínas animales es considerable (casi el 20 por ciento), y podría ser superior a lo que indican las estadísticas oficiales, debido a la contribución a la alimentación de la pesca de subsistencia no declarada. No obstante, durante los cuatro últimos decenios, la parte correspondiente al pescado en el aporte de proteínas animales ha registrado una tendencia ligeramente negativa debido al crecimiento más rápido del consumo de otros productos animales.

La función del pescado en la nutrición muestra notables diferencias continentales, regionales y nacionales, así como variaciones relacionadas con los ingresos (Figuras 25 y 26). Por ejemplo, de los 95,5 millones de toneladas disponibles para el consumo en todo el mundo en 1999, en África se consumieron solamente 6,2 millones de toneladas (suministro per cápita de 8,0 kg); en Asia se consumieron los dos tercios del total: 32,5 millones de toneladas fuera de China (13,7 kg per cápita) y una cantidad semejante en China solamente (de lo que resulta un suministro aparente de 25,1 kg per cápita).

figura 25

figura 26

Actualmente, los dos tercios del suministro total de pescado para el consumo humano se obtienen de la pesca marina y continental, mientras que el tercio restante se deriva de la acuicultura. La contribución de la pesca de captura marina y continental al suministro de pescado per cápita se estabilizó entre 10 y 11 kg per cápita en el período 1970-2000. Por lo tanto, los incrementos recientes de la disponibilidad per cápita se han derivado de la producción de la acuicultura tanto tradicional rural como comercial e intensiva y de especies de valor elevado. Por término medio, en todos los países del mundo, con excepción de China, la contribución de la acuicultura a la disponibilidad de pescado per cápita creció de 0,5 kg en 1970 a 1,8 kg en 2000, lo que representa una tasa anual media del 4,5 por ciento. En China, donde las prácticas de piscicultura tienen una larga tradición, el suministro per cápita derivado de la acuicultura ha aumentado, según informes, de casi 1 kg a casi 19 kg en el mismo período, lo que equivale a una tasa anual del 11 por ciento.

La cantidad total del pescado consumido y la composición por especies del suministro para el consumo humano varían según los países y las regiones, como consecuencia de los distintos niveles de disponibilidad natural de recursos acuáticos en aguas adyacentes, así como de la diversidad en las tradiciones alimentarias, gustos, demanda y niveles de ingresos. Los peces demersales son los preferidos en Europa septentrional y América del Norte, mientras que el consumo de cefalópodos está muy extendido en varios países del Mediterráneo y de Asia, pero es mucho menor en otras regiones. Pese a la contribución rápidamente creciente de la acuicultura a la producción, los crustáceos son todavía productos de precio elevado y su consumo se concentra sobre todo en las economías ricas. De los 16,0 kg de pescado per cápita disponibles para el consumo en 1999, la gran mayoría (75 por ciento) eran peces propiamente dichos. Los mariscos suministraron el 25 por ciento, es decir alrededor de 4 kg per cápita, subdivididos en 1,4 kg de crustáceos, 2,1 kg de moluscos y 0,4 kg de cefalópodos.

Del suministro total, 27 millones de toneladas fueron de especies de agua dulce y diadromas, mientras que 44 millones de toneladas fueron de especies de peces marinos, desglosadas en 17 millones de toneladas de especies demersales, 19 millones de pelágicos y 8 millones de peces marinos sin identificar. El restante 20 por ciento del suministro mundial consistió en mariscos, de los que 8,6 millones de toneladas fueron de crustáceos, 2,7 millones de cefalópodos y 12,5 millones de otros moluscos. No se han registrado cambios espectaculares a lo largo de los años en las partes correspondientes a los distintos grupos en el consumo mundial medio: el consumo de especies de peces demersales se ha estabilizado en 2,9 kg per cápita y el de peces pelágicos en 3,2 kg. Constituyen excepciones a esta regla dos grupos cuya disponibilidad per cápita ha aumentado considerablemente entre 1961 y 1999: la de crustáceos per cápita se triplicó con creces pasando de 0,4 a 1,4 kg, debido sobre todo a la producción de langostinos y camarones en la acuicultura, y la de moluscos que creció también de 0,6 a 2,1 kg per cápita.

El pescado llega a aportar hasta 180 calorías per cápita al día, pero se alcanzan niveles tan elevados sólo en unos pocos países donde no hay otros alimentos proteínicos de producción local o donde se ha desarrollado y mantenido una preferencia por el pescado (Japón, Islandia y algunos pequeños Estados insulares); más en general, el pescado aporta de 20 a 30 calorías al día. Las proteínas de pescado son esenciales y decisivas en la dieta de algunos países densamente poblados, en los que el aporte total de proteínas puede ser bajo, y es muy importante en las dietas de muchos otros países (por ejemplo, el pescado contribuye con cerca del 50 por ciento o más al aporte total de proteínas animales en Gambia, Ghana, Guinea Ecuatorial, Indonesia, Sierra Leona, el Togo, Guinea, Bangladesh, la República del Congo y Camboya).

En todo el mundo, más de 1 000 millones de personas dependen del pescado como fuente importante de proteínas animales, es decir, el pescado proporciona al menos el 30 por ciento de su aporte de proteínas animales (Figura 27). La dependencia del pescado suele ser mayor en las zonas costeras que en las continentales. Alrededor del 56 por ciento de la población mundial obtiene del pescado, al menos, un 20 por ciento de su aporte de proteínas animales, mientras que en algunos pequeños Estados insulares se depende del pescado casi exclusivamente.

figura 27


RECUADRO 6

La biodiversidad acuática derivada de sistemas de producción basada en el arroz mejora los medios de subsistencia rurales

Arrozales: mucho más que arroz

En las llanuras inundables del alto y bajo Mekong, en la Provincia de Yunnan, China, y en la de Kampong Thom, Camboya, se ha intentado documentar la disponibilidad de recursos acuáticos vivos y las formas de utilización de las mismas por los productores de arroz. Los agricultores usaban sus propios instrumentos y técnicas para recoger especies acuáticas en los arrozales. Mediante enfoques participativos se facilitó el aprendizaje de los conocimientos tradicionales de la población local, incluyendo los de muchas minorías étnicas1.

Se obtuvieron ideas muy importantes. Estos ecosistemas de arrozales sustentan una rica biodiversidad acuática que es importante no sólo como fuente de alimentos diarios e ingresos para los hogares rurales, sino también como hábitat de especies raras y endémicas. Los peces son el grupo más importante en lo que respecta a la diversidad de especies y para la población local. En las plantaciones de arroz de China y Camboya hay, respectivamente, un total de 60 y 70 especies diferentes de peces. La mayoría de ellos se consumen frescos o fermentados como pasta de pescado. Otras especies se fermentan (como filetes o en trozos menores), secan, salan, ahuman o utilizan para preparar salsa de pescado.

El pescado fresco o elaborado es la fuente principal de proteínas de la población local en estas zonas y se suele consumir en todas las comidas. En Kampong Thom, una familia media de cinco personas probablemente consume alrededor de 1 kg de pescado fresco cada día durante la estación de pesca, es decir, cuando los arrozales están inundados. La misma familia necesita alrededor de 20 kg de pasta de pescado fermentada para la estación seca. Todo lo demás que se captura se vende en el mercado. Según el aparejo que se emplee, un agricultor puede capturar de 15 a 20 kg de pescado en un día bueno, si bien las capturas medias durante la estación de pesca son inferiores a 10 kg por día. En China, hay una amplia variedad de pescados, crustáceos, moluscos, anfibios, insectos, reptiles y plantas acuáticas que se obtienen de los sistemas de producción de arroz y son parte esencial de la dieta, especialmente para la minoría Dai productora de arroz en Xishuangbanna. El nivel del consumo de organismos acuáticos se ha mantenido bastante constante; hoy en día, entre un quinto y un tercio del consumo se derivan de la captura de organismos acuáticos en los arrozales, pero hace un decenio se obtenía de ella la mitad del pescado necesario en la dieta. La utilización de organismos acuáticos como pienso o cebo, o para fines medicinales, es importante además de su valor para el consumo humano.

La disponibilidad de estos recursos acuáticos está disminuyendo. El aumento de la población humana provoca la sobreexplotación de las poblaciones ícticas estacionales. El empleo de plaguicidas, la destrucción de los fondos de cría de los peces y los métodos ilegales de pesca contribuyen también a dicha disminución. Parece probable que se padezcan amenazas análogas en otras regiones productoras de arroz del mundo, en las que se obtienen organismos acuáticos de los arrozales, los cuales contribuyen a satisfacer las necesidades nutricionales2.

1 FAO. 2002. Traditional use and availability of aquatic biodiversity in managed ecosystems, M. Halwart y D. Bartley, eds. Roma.
2 FAO. 2002. Recent FAO initiatives on the availability and use of aquatic organisms in rice-based farming, por M. Halwart. Roma.
Fuente: M. Halwart, Departamento de Pesca de la FAO.

COMERCIO PESQUERO

Además de su función como fuente de alimentos y medios de subsistencia, la pesca es en muchos países una fuente importante de ingresos en divisas. En algunos casos las exportaciones pesqueras son esenciales para la economía. Por ejemplo, en 2000 representaron más de dos tercios del valor total de productos comercializados en Groenlandia, Seychelles, las Islas Feroe e Islandia. En muchos países hay un notable comercio pesquero de importación y exportación. Entre ellos, gozan de una balanza comercial favorable los de América Latina, África, China y Oceanía (Figura 28). Asimismo, está aumentando la proporción de los productos derivados de la acuicultura en el comercio internacional total de productos pesqueros (véase el Recuadro 7).


RECUADRO 7

Comercio en productos de la acuicultura

Los productos de la acuicultura principalmente comercializados1 son los camarones y langostinos, el salmón y los moluscos. Otras especies cuyo comercio está aumentando considerablemente son las de tilapia, lubina y pargo.

Los crustáceos

El producto de la acuicultura más importante en el comercio internacional es el camarón marino, y la acuicultura ha sido la gran fuerza impulsora del crecimiento del comercio del camarón en el último decenio. El camarón es ya el producto alimenticio de origen marino más comercializado internacionalmente, y aproximadamente el 26 por ciento de la producción procede de la acuicultura (1,1 millones de toneladas en 2000). Desde finales de los años ochenta, el cultivo de camarones ha tendido a actuar como agente estabilizador en la industria camaronera. Por consiguiente, las importantes pérdidas registradas en los últimos años en Asia y América Latina han afectado las tendencias generales de la oferta, la demanda, los precios y el consumo. El camarón es considerado en muchos mercados como producto de lujo, y su demanda depende mucho de la situación económica de los países, por lo que el comercio y consumo en cada país pueden sufrir grandes variaciones de un año a otro. Actualmente, la demanda japonesa es baja, así como la estadounidense después de septiembre de 2001.

Los mercados principales son el Japón, los Estados Unidos y la CE, y los exportadores principales de camarones cultivados son Tailandia, el Ecuador, Indonesia, la India, México, Bangladesh y Viet Nam. Se prevé que la demanda de camarones y langostinos aumentará a plazos medio y largo. Crecerán los mercados asiáticos, como China, la República de Corea, Tailandia y Malasia, a medida que se desarrollen las economías locales y los consumidores quieran más marisco. Esta tendencia ya está reduciendo las disponibilidades de camarones para los importadores tradicionales y llegará a presionar a los precios al alza si no aumentan los suministros. La subida de precios alentará la participación de nuevos productores en la industria del cultivo del camarón y, si se practican métodos de producción sostenibles, una mayor estabilidad de los precios.

El comercio de especies de cangrejos ha crecido con el aumento de la producción de la acuicultura (140 300 de toneladas en 2000). Las exportaciones totales de cangrejos frescos, congelados y en conserva (silvestres o cultivados) ascendieron a 240 000 toneladas y alcanzaron un valor de 1 500 millones de dólares EE.UU. en 2000.

Peces

Dentro de la producción total de la acuicultura, la de peces propiamente dichos es la principal y ascendió a 23 millones de toneladas en 2000, lo que representa un 65 por ciento aproximadamente de la producción total de la acuicultura. La mayor parte de este total fue de carpas (el 68 por ciento de la producción total de peces en 2000), que se consumen localmente en los países productores (principalmente China y la India).

El comercio internacional de salmón cultivado ha crecido de casi cero a 1 millón de toneladas (2001) aproximadamente, en menos de dos decenios. Las especies que se comercian son principalmente el salmón del Atlántico y, en medida mucho menor, el salmón plateado, que en 2001 representaron el 88 y el 10 por ciento de la producción, respectivamente. El crecimiento del comercio ha estado determinado por el aumento de la producción, ya que la mayor parte de ésta se concentra en unos pocos países con mercados internos limitados: Noruega, Chile y el Reino Unido. Noruega es el mayor exportador de salmón del Atlántico, y Chile el mayor exportador de salmón plateado y el segundo exportador principal de salmón del Atlántico. El principal mercado de Noruega es la CE, que absorbe un 70 por ciento de las exportaciones noruegas; los principales mercados de Chile son el Japón y los Estados Unidos, que reciben respectivamente el 55 y el 30 por ciento, de las exportaciones chilenas.

Noruega ha centrado el crecimiento futuro de su mercado en Asia (aparte de una penetración ulterior en los mercados europeos), y la industria salmonera noruega ha gastado casi 150 millones de dólares EE.UU. en promoción y publicidad internacional en los últimos años. Los productores chilenos, en cambio, prevén un fuerte crecimiento en los mercados de los Estados Unidos, América Latina y Asia, con exclusión del Japón. Al contrario de Noruega, Chile produce gran cantidad de filetes frescos que se envían por avión al mercado estadounidense.

La industria mundial del salmón cultivado se está reestructurando rápidamente, con un puñado de compañías que controlan amplios sectores de la producción y que con frecuencia poseen fuertes vínculos con la industria de los piensos. Como los volúmenes de la producción han aumentado, los costes y precios han bajado y, con los precios actuales (de 2,60 a 3,40 dólares EE.UU. por kg, incluidos costo, seguro, flete [c.i.f.]), el salmón se ha convertido en un producto de precio medio en el mercado internacional de alimentos de origen marino.

El comercio internacional de la trucha es menor que el del salmón, ya que en 2000 se exportaron unas 140 600 toneladas de una producción total de truchas cultivadas de 511 000 toneladas. El consumo se concentra en los países productores de truchas, pero Noruega y Chile han podido cultivar calidades específicas de trucha muy pigmentada y de gran tamaño para el mercado japonés (Japón importó 84 000 toneladas de truchas en 2001).

Otra especie cuya producción ha tenido un aumento espectacular es la tilapia (la producción acuícola de tilapia y otros cíclidos totalizó aproximadamente 1 265 800 toneladas en 2000). El comercio internacional, aunque es limitado, está creciendo, sobre todo entre los productores centroamericanos (Costa Rica, Ecuador y Colombia) y los Estados Unidos, y entre los productores asiáticos (Taiwán Provincia de China, Indonesia y Tailandia) y los Estados Unidos y el Japón. También hay un comercio más modesto entre Jamaica y el Reino Unido. El mayor exportador, Taiwán Provincia de China, suministra al Japón filetes de tilapia de alta calidad para su mercado de sashimi, así como tilapia congelada al mercado de los Estados Unidos (40 000 toneladas en 2001). Taiwán Provincia de China exporta aproximadamente el 70 por ciento de la producción interna de tilapia. Tailandia e Indonesia exportan menos de 5 por ciento de su producción. Viet Nam ha entrado recientemente en el mercado internacional de la tilapia, y China exportó 12 500 toneladas a los Estados Unidos en 2001. Ahora también Zimbabwe produce filetes frescos y congelados para el mercado de la CE.

En los Estados Unidos, la tilapia es ahora en peso el tercer producto de la acuicultura más importado (56 000 toneladas en 2001), después del camarón y el salmón. Las importaciones en los Estados Unidos han crecido rápidamente y se prevé que seguirán haciéndolo en el futuro. Es probable que los precios de la tilapia bajen a largo plazo, lo que haría aumentar las exportaciones a los Estados Unidos, así como a Europa, que es todavía un mercado subdesarrollado para la tilapia.

En Europa, la industria de la lubina y el pargo ha crecido notablemente en el último decenio. La producción ascendió a 120 000 toneladas en 2001, y la mayoría fue exportada principalmente a Italia y España. El principal exportador fue Grecia, que exportó aproximadamente el 70 por ciento de su producción. Al principio Italia era casi el único mercado para la producción griega, pero gracias a los esfuerzos de desarrollo de mercados, las exportaciones griegas han penetrado en nuevos mercados, como el Reino Unido, Alemania y Francia, así como España para determinados tamaños. En contraposición, el comercio de alevines se realiza de Italia, España y Francia, a Grecia, Malta y Croacia.

El crecimiento de la producción de lubina y pargo ha provocado la reducción de los costos, por lo que los precios del mercado han bajado en más de dos tercios entre 1990 y 2002, de 16 a 4-5 dólares EE.UU. por kg. La rápida saturación del mercado y el descenso paralelo de los precios (entre el 60 y 70 por ciento en diez años, frente al 50 por ciento del salmón del Atlántico) se atribuye a que el mercado tradicional de estas especies (principalmente el sur de Europa) es más pequeño que el del salmón del Atlántico, así como a la falta de productos diversificados y un desarrollo de mercado y promoción limitados. Aún así, la caída notable de los precios de estas especies está abriendo nuevos mercados y ampliando los actuales, si bien sólo pueden mantener unos márgenes de ganancias aceptables los productores que han logrado más mejoras en la productividad y en la diversificación del producto. Lo mismo que la del salmón cultivado, la industria de la lubina y el pargo se está consolidando, y varias compañías ya se cotizan en los mercados bursátiles de Grecia y Noruega.

El bagre pardo es en la actualidad el quinto pescado que más se consume en los Estados Unidos (0,5 kg de peso comestible per cápita en 2000), y la producción interna alcanzó 280 000 toneladas en 2000. Las exportaciones son mínimas porque la producción va dirigida al mercado interno, mientras que ha crecido rápidamente la cuota de mercado de las importaciones procedentes de Viet Nam en los mercados estadounidenses (7 700 toneladas) y europeo. La razón del éxito del bagre pardo es parecida a la de la tilapia: hay una fuerte demanda de parte de los consumidores de filetes de pescado blanco fáciles de preparar.

Productos derivados de algas

La producción de algas cultivadas ha crecido en el último decenio (10 millones de toneladas en 2000), y actualmente aporta el 88 por ciento de los suministros totales de productos derivados de las algas. La mayor parte de la producción se utiliza internamente para la alimentación, pero hay un comercio internacional creciente. China, el principal productor, ha comenzado a exportar productos alimenticios derivados de algas a la República de Corea y al Japón. La República de Corea, a su vez, exporta algunas cantidades de Porphyra undaria (algas rojas) y (algas pardas) al Japón (23 500 toneladas en 2000).

Filipinas, la República Unida de Tanzanía e Indonesia exportan cantidades importantes de Eucheuma (algas rojas) a los Estados Unidos, Dinamarca y al Japón. Las importaciones totales de productos derivados de las algas efectuadas por la CE en 2000 fueron de 61 000 toneladas. Chile es un importante extractor, elaborador y exportador de agar y condrus.

Moluscos

El comercio internacional de moluscos es relativamente pequeño en comparación con su producción total, ya que se comercia menos del 10 por ciento de ésta. Los mercados importadores principales son el Japón, los Estados Unidos y Francia, mientras que los principales exportadores son China y Tailandia. La contribución de los productos cultivados al comercio es incierta. Está creciendo el comercio internacional de todas las clases de moluscos.

Las importaciones totales de vieiras frescas y congeladas han aumentado de 28 000 toneladas en 1985 a 78 000 en 2000, alcanzando un valor de 563 millones de dólares EE.UU. Las importaciones de almejas se incrementaron de 33 000 a 171 000 toneladas en el mismo periodo, con un valor de 563 millones de dólares EE.UU. Las importaciones de mejillones registraron una tendencia a la baja después de haber alcanzado el volumen máximo de 175 000 toneladas en 1992, ya que totalizaron 137 000 toneladas en 1993 y 151 000 en 1994. Sin embargo estas importaciones tendieron a aumentar en los años siguientes, ascendiendo a 200 000 toneladas con un valor de 310 millones de dólares EE.UU. en 2000. Las importaciones de ostras han ido creciendo regularmente desde menos de 10 000 toneladas en 1985 hasta 47 000 toneladas en 2000, en que su valor fue de 200 millones de dólares EE.UU.

Organismos vivos

Asia está aumentando rápidamente su consumo de especies alimentarias marinas vivas debido a las preferencias culturales y al mayor bienestar económico. El mercado de las especies alimentarias marinas vivas se limita generalmente a la industria restauradora y a consumidores que disponen de elevados ingresos. Se prevé una notable expansión del mercado causada por la demanda en China, pero también en Malasia, Singapur y Taiwán Provincia de China, así como en zonas de América del Norte y Europa donde hay importantes comunidades chinas o asiáticas. El potencial que tiene la acuicultura para abastecer el mercado es prometedor. El sector ya está suministrando grandes cantidades de marisco y cantidades más limitadas de mero, cangrejo y otras especies. Los avances tecnológicos en el cultivo de las especies alimentarias vivas preferidas harán que aumente la contribución de la acuicultura a los suministros.

Las exportaciones anuales de peces ornamentales alcanzan un valor de unos 200 millones de dólares EE.UU., es decir, menos del 1 por ciento del comercio total mundial de pescado. No obstante, se estima que el valor total de la venta al por mayor de peces ornamentales asciende a casi 1 000 millones de dólares EE.UU., y el comercio al por menor, a unos 3 000 millones de dólares, sólo en los Estados Unidos.

La importancia del comercio de peces ornamentales no sólo reside en la parte que representan en el comercio internacional. El sector es una fuente de ingresos importante para las comunidades rurales, insulares y de la costa de países en desarrollo y, frecuentemente, contribuye en buena medida a crear oportunidades de empleo e ingresos de exportación.

Más del 50 por ciento de la oferta mundial de peces ornamentales, corresponde a Asia, si bien nuevos exportadores como la República Checa y Malasia compiten ahora con los abastecedores tradicionalmente dominantes. Los principales importadores son los Estados Unidos (24 por ciento), el Japón (14 por ciento) y Europa, sobre todo Alemania (9 por ciento), Francia (8 por ciento) y el Reino Unido (8 por ciento). En el comercio internacional, las especies de agua dulce representan aproximadamente el 90 por ciento del valor comerciado, mientras a las especies marinas corresponde el 10 por ciento. Las especies de agua dulce son principalmente cultivadas, mientras que los peces marinos son silvestres. No obstante, la acuicultura marina está creciendo vigorosamente ya que tanto los problemas relacionados con el medio ambiente como la falta de prácticas de recogida sostenibles hacen de ella una alternativa más viable a largo plazo.

Parece haber un comercio regional e internacional importante en semillas de organismos acuáticos cultivados, principalmente procedentes de la acuicultura. En la mayoría de los casos, sin embargo, esto está muy mal documentado. Además del comercio regional en el Mediterráneo de alevines de lubina y pargo, también existe el comercio de anguilas en etapas larvales (por ejemplo, la compra reciente por parte de China de grandes cantidades de anguilas), de varios tipos de camarones, carpas chinas y de la India, y de otras especies cultivados en etapas larvales. También hay un comercio más limitado (en términos de cantidad) de material reproductivo. La documentación sobre el comercio de semillas de organismos acuáticos mejorará gradualmente en respuesta a las preocupaciones por la propagación de enfermedades y el traslado de material genético.

1 El alcance del comercio regional e internacional de productos de la acuicultura es difícil de analizar debido a que el de muchos productos aún no está bien documentado en los países productores. Con frecuencia, las estadísticas del comercio internacional no distinguen entre el pescado de origen silvestre y el cultivado y, por ello, el desglose exacto está sujeto a cualquier interpretación. Está situación cambiará gradualmente a medida que se creen asociaciones de productores en los países productores y se empiecen a mantener registros, así como en respuesta a los nuevos requisitos ambientales y de etiquetado que distinguen entre productos silvestres y cultivados. Un importante desarrollo lo representa la legislación sobre etiquetado de la UE que, a partir del 1 de enero de 2002, impone a la mayoría de los productos pesqueros a que lleven información que especifique si proceden de pesca de captura o de acuicultura.
Fuente: A. Lem, Departamento de Pesca de la FAO.
Fuente: A. Lem, Departamento de Pesca de la FAO.

figura 28

En 2000, el comercio mundial total de pescado y productos pesqueros aumentó hasta alcanzar un valor de exportación de 55 200 millones de dólares de EE.UU., registrando un crecimiento del 8 por ciento desde 1998. Este aumento se debió principalmente al crecimiento del volumen de los productos comercializados (Figura 29). En comparación con 1998, los precios de los productos alimenticios bajaron marginalmente y los de los piensos lo hicieron de forma pronunciada. Tailandia sigue siendo el principal país exportador con un valor de exportación de 4 400 millones de dólares EE.UU. China registró un gran incremento de las exportaciones que alcanzaron los 3 700 millones de dólares EE.UU. en 2000 -un 36 por ciento más que en 1998- y actualmente es el segundo país exportador. Además de las exportaciones derivadas de la producción interna, China también reelabora materias primas importadas para la exportación, incrementando notablemente su valor añadido en el proceso. Noruega, que hasta ahora había sido el segundo país exportador, registró unos valores de exportaciones más bajos. Estos se deben en parte al descenso del precio del salmón, pero también al bajo valor del euro, la moneda utilizada en la principal zona de comercio del pescado noruego.

figura 29

Las importaciones de productos pesqueros alcanzaron un nuevo valor récord de 60 000 millones de dólares EE.UU. en 2000, correspondiendo a los países desarrollados más del 80 por ciento del valor total de las mismas. El Japón volvió a ser el mayor importador de productos pesqueros, absorbiendo un 26 por ciento del total mundial; sus importaciones pesqueras representaron el 4 por ciento de su comercio de mercancías total. Tras la recesión económica, que provocó un descenso en 1998, el valor de las importaciones japonesas de pescado y productos pesqueros volvió a alcanzar en 2000 los niveles de 1997. La CE continuó aumentando su dependencia de las importaciones para su abastecimiento de pescado. A excepción de España, que actualmente es el tercer mayor importador de productos pesqueros, todos los países principales de la zona del euro registraron en 2000 un descenso del valor de sus importaciones. Los Estados Unidos, aparte de ser el cuarto mayor exportador, también fue el segundo mayor importador. Sus importaciones se incrementaron en 2000, debido principalmente al aumento de las de camarones.

Los ingresos netos en divisas de los países en desarrollo (deduciendo sus importaciones del valor total de sus exportaciones) crecieron de 3 700 millones de dólares EE.UU. en 1980 a 18 000 millones en 2000, es decir 2,5 veces más en términos reales (ajustados a la inflación). En 2000 aumentaron casi un 10 por ciento en valores corrientes en comparación con 1999, tras varios años de estabilidad en torno a unos 16 000 millones de dólares. Este incremento fue mayor que el de las exportaciones netas de otros productos agrícolas como el arroz, el café o el té (Figura 30). Para muchos países en desarrollo, el comercio pesquero representa una fuente importante de ingresos en divisas.

figura 30

La producción y el comercio de pescado han aumentado considerablemente en los últimos decenios, gracias a las mejoras en la tecnología, el transporte y las comunicaciones y a la persistencia de la demanda. Una gran proporción de la producción pesquera entra en los canales de comercialización internacionales: en 2000 se exportó un 37 por ciento de ella (equivalente de peso en vivo) en distintas formas de productos alimenticios y piensos. Los PBIDA tienen un papel activo en este comercio y actualmente representan casi el 20 por ciento del valor de las exportaciones pesqueras. En 2000, los países en desarrollo en conjunto obtuvieron algo más del 50 por ciento del valor total de las exportaciones. Si bien hay un comercio importante de pescado y productos pesqueros entre las economías más desarrolladas, el comercio tiende a fluir de los países menos desarrollados a los más desarrollados. Aproximadamente un 76 por ciento del valor de las importaciones se concentra en tres zonas principales: el Japón, la CE y los Estados Unidos. Aunque el comercio entre los países en desarrollo está creciendo, aún no es importante y representó aproximadamente un 20 por ciento de las exportaciones totales de estos países en 1998-2000.

Debido a la naturaleza altamente perecedera del pescado, más del 90 por ciento del comercio pesquero consiste en productos que han sido elaborados de alguna manera. El pescado vivo, fresco o refrigerado con hielo sólo representa una parte pequeña, aunque creciente, del comercio pesquero mundial; el crecimiento de este comercio se debe a la mejora logística y al aumento de la demanda. El producto más importante del comercio pesquero en términos de valor es el camarón, seguido de las especies demersales (merluza, bacalao, eglefino y colín de Alaska), los túnidos, el salmón, los peces pelágicos pequeños, los cefalópodos y la harina de pescado.

Los productos pesqueros que se intercambian entre los países industrializados son: los de especies demersales, que se comercializan frescos y congelados enteros o en filetes; especies pelágicas de menor valor, como arenques y caballas, comercializadas frescas y congeladas; y el salmón fresco y congelado. Las exportaciones de los países en desarrollo consisten principalmente en túnidos, pelágicos pequeños, camarones, langostinos, langostas y cefalópodos (pulpos, calamares y sepias). En el pasado, los países en desarrollo exportaban sobre todo materias primas para la industria pecuaria de los países desarrollados, pero en los últimos años se dedican cada vez más a dar un valor añadido a sus productos antes de exportarlos. Además, una gran parte del comercio mundial de la harina de pescado procede de países en desarrollo de América Latina. Las importaciones de los países en desarrollo consisten principalmente en pelágicos pequeños congelados y pescado curado, ahumado y secado. También hay importaciones de materias primas (por ejemplo, atún congelado) para elaborarlas (por ejemplo, atún enlatado) y volver a exportarlas. Los mercados emergentes (Región administrativa especial China de Hong Kong, Taiwán Provincia de China, República de Corea, Malasia y Singapur) importan cada vez más productos de alto valor (langostas, calamares, etc.) para su consumo interno.

Es necesario señalar que el cuadro global presentado en los mapas de la Figura 31 no es exhaustivo. Aunque los países que comunicaron sus importaciones (unos 137 países en el periodo 1998-2000) representan al 98 por ciento del total mundial calculado, los datos de algunos grupos continentales son incompletos (por ejemplo, sólo el 40 por ciento de los países africanos comunicaron sus importaciones). En tales casos no hay que interpretar los datos indicados como el flujo comercial total de los grupos continentales a los cuales se refieren.

figura 31

figura 31 (continuación)

En los últimos años se han planteado en el comercio internacional de productos pesqueros las siguientes cuestiones importantes: cambios en las medidas de control de calidad aplicadas por los principales países importadores con vistas a aplicar una estrategia preventiva basada en el Análisis de peligros y de puntos críticos de control (HACCP); el concepto de evaluación de riesgos; la preocupación del público en general por la sobreexplotación de los recursos; las preocupaciones ambientales con respecto a la acuicultura; y la discusión sobre la posibilidad de identificar la proveniencia de los productos y el etiquetado. La CE y los Estados Unidos hicieron obligatorios los planes HACCP para todas las instalaciones que elaboran productos pesqueros para sus mercados. Mientras los Estados Unidos aplican estas medidas por medio de sus importadores, la CE realiza su control por medio de las autoridades competentes en los países exportadores. La evaluación de riesgos (el análisis del riesgo de que los consumidores caigan enfermos tras haber consumido pescado) se halla todavía en fase de desarrollo en muchos países. La sostenibilidad del comercio del pescado -tanto silvestre como cultivado- preocupa a los consumidores, sobre todo en los países desarrollados. La información divulgada sobre la presencia de antibióticos peligrosos en especies de pescado cultivado y la sobrepesca de los recursos alejan a los consumidores de los productos pesqueros. Recientemente el agotamiento de manglares debido al cultivo de camarones ha recibido una cobertura negativa por parte de la prensa. El 1 de enero de 2002, la CE aplicó una ley sobre la identificabilidad que obliga a los productores a indicar en las etiquetas de los productos: los nombres comerciales y latinos de las especies; si el pescado es silvestre o de cultivo; el país de origen de las especies silvestres y cultivadas de agua dulce; y el océano de origen de las especies marinas silvestres. Se están elaborando y utilizando para los productos pesqueros varios tipos de etiquetado, como el ecoetiquetado o el etiquetado de productos orgánicos, y esto está creando cierta confusión entre los consumidores.

Camarones

La crisis económica del Japón hizo bajar la demanda de camarones. Los principales países abastecedores tuvieron que reducir los precios y buscar otras salidas para poder vender su producción. El mercado de los Estados Unidos se mantuvo firme en 2000, pero cayó precipitadamente en 2001. Los dramáticos acontecimientos del 11 de septiembre aumentaron la desaceleración del mercado. En Europa la demanda de camarones mejoró paralelamente a la situación económica en general, pero el bajo nivel del euro impidió lograr un crecimiento sustancial en este mercado. El 29 de enero de 2002, la CE paralizó las importaciones de camarones de China, debido a la presencia considerable de antibióticos en los camarones cultivados procedentes de ese país. En otros países asiáticos, la CE realizó controles minuciosos para averiguar la presencia de antibióticos. Estos países prefieren vender su producción en otros mercados, en vez de arriesgarse a que sus envíos sean destruidos en la frontera de la CE. Esta situación trastornó el mercado internacional de camarones en los primeros meses de 2002, y los precios fueron extremadamente bajos (Figura 32).

figura 32

Las enfermedades registradas en el Ecuador y América Central en 1999 provocaron la reducción de la producción de camarones cultivados tanto en 2000 como en 2001. Tailandia sigue siendo el mayor productor de camarones cultivados, con una producción de 250 000 toneladas que está aumentando tras los descensos causados por las enfermedades en 1996 y 1997.

Túnidos

Las capturas de túnidos fueron abundantes en 1999, y los precios del barrilete bajaron a un nivel sin precedentes, haciendo que la pesca no fuese rentable. A mediados de 2000, los principales armadores de atuneros formaron una organización con el objetivo de normalizar el mercado. Esta organización introdujo programas rígidos de reducción de capturas, que ejercieron un efecto inmediato sobre los precios. Durante el 2001, los miembros de la organización se reunieron regularmente para asegurar que continuara la reducción de las capturas. Los precios del barrilete, que habían bajado a 350 dólares EE.UU. por tonelada a mediados de 2000, se recuperaron a niveles entre 700 y 750 dólares por tonelada en mayo de 2002 (Figura 33).

figura 33

Tailandia sigue siendo el exportador principal de atún enlatado al mercado de los Estados Unidos, aunque en 2001 disminuyeron estas exportaciones. Filipinas se mantuvo en segundo lugar. Sigue aumentando la utilización de lomos de atún por parte de los conserveros italianos. Colombia y Ecuador se benefician de su franquicia aduanera como países miembros de la Comunidad Andina y están incrementando sus envíos a la CE.

Peces de fondo

La oferta de peces de fondo fue muy limitada en la primera mitad de 2001. Los suministros de colín de Alaska se redujeron en todos los mercados principales, y también se registraron menores capturas de bacalao y merluza, con el consiguiente descenso de la oferta. Los precios no subieron lo esperado (Figura 34) ya que otras especies (salmón y tilapia) están sustituyendo a los peces de fondo en muchos mercados.

figura 34

Cefalópodos

Las capturas de calamares fueron escasas a lo largo de todo el año 2001, sobre todo las del recurso Illex del Atlántico suroeste. Al contrario, las capturas de pulpos en el Atlántico centro-este fueron bastante buenas a comienzos de 2001, lo que hizo que aumentara el volumen de las exportaciones al Japón. Esto llevó a que el Gobierno de Marruecos tratara de proteger su industria del pulpo, fijando un precio mínimo, el cual, no obstante, fue considerado demasiado alto por los operadores japoneses, provocando que las ventas en este mercado cayeran de un 40 por ciento en 2001 en comparación con las realizadas en el año 2000 (Figura 35).

figura 35

Harina de pescado

Todos los años, la mayor parte -aproximadamente un 60 por ciento- de la producción de harina de pescado se destina a la exportación. Se calcula que en 2001 la producción de harina de pescado fue de 5,4 millones de toneladas, un 12 por ciento menos que en 2000. Las causas principales de ello fueron la reducción de las capturas como consecuencia de varias prohibiciones de pesca y de problemas relacionados con los recursos de jurel en aguas chilenas. La producción peruana también fue relativamente baja. En 2001, la alarma sobre la encefalopatía espongiforme bovina ensombreció el mercado de la harina de pescado en Europa, porque, a comienzos de ese año, la CE prohibió su utilización en la alimentación de los rumiantes. En la mayoría de fábricas de la CE, los piensos de los rumiantes se elaboran en las mismas líneas de producción que los destinados a los no rumiantes, por lo que el resultado de la ley fue que se utilizó menos harina de pescado también en la elaboración de piensos para cerdos y aves de corral. El Perú y Chile presentaron una reclamación al Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en octubre de 2001, para persuadir a la CE a que levante las restricciones actuales respecto del uso de la harina de pescado. Se espera que los precios de la harina de pescado suban como consecuencias de la firme demanda, sobre todo de parte de China y otros países asiáticos.

Aceite de pescado

La situación general en el mercado del aceite de pescado fue buena en 2001, con mejoras firmes en los precios. La producción de aceite de pescado en 2001 fue algo menor que en 2000, y la oferta en el mercado fue baja a principios de 2002. La oferta de los aceites vegetales que compiten con el de pescado fue menor de lo previsto en un principio y se espera que sus precios suban. Como consecuencia, es probable también una subida de los precios del aceite de pescado.

figura 36

POLÍTICAS Y GESTIÓN INTERNACIONALES DE LA PESCA

Cambios de fuerzas en la ordenación pesquera

Las estrategias de las políticas y ordenación pesqueras se hallan en evolución en todo el mundo. Los responsables de las políticas y administradores pesqueros reconocen cada vez más que es preciso desarrollar los recursos pesqueros y utilizarlos de forma sostenible. Sin embargo, los intentos continuos de utilizar la pesca como clave para resolver un complejo entramado de cuestiones sociales y económicas pueden hacer perder de vista el hecho fundamental de que, si se pescan en exceso estos recursos, no podrán sostener ni el desarrollo social ni el económico.

Especialmente en los casos en que no existe una ordenación integrada de zonas, los esfuerzos de ordenación pesquera se complican cada vez más debido a los efectos de varias otras actividades, como la urbanización, la navegación, el turismo, la deforestación y los desperdicios industriales, en los elementos del entorno acuático que dependen esencialmente entre sí. Se reconoce cada vez más que es necesario establecer principios, políticas y mecanismos para determinar los usos de las zonas acuáticas y establecer prioridades entre ellos a fin de poder afrontar los efectos de las actividades de otros sectores en la pesca. También se está destacando la necesidad de aplicar una ordenación pesquera basada en los ecosistemas (véase Aplicación del enfoque de ecosistemas en la ordenación de la pesca de captura, Parte 2).

Las presiones del uso intensificado de los recursos, tanto en la pesca marina como en la continental, unidas a la utilización intensificada, por parte de otros sectores, de las zonas en que se realiza la pesca, están haciendo que la ordenación pesquera se reoriente de forma lenta, pero segura, hacia la determinación de las formas mejores de asignar los limitados recursos pesqueros entre un número creciente de interesados. Se reconoce cada vez más que no se puede pretender que unos recursos explotados en exceso sirvan de redes de seguridad social o fuentes de alimentos sin que surjan conflictos civiles sobre quién consigue el acceso al pescado que queda y quién lo consume; se reconoce asimismo que unos recursos pesqueros sometidos a sobrepesca no pueden servir de base para sostener la rentabilidad de las flotas industriales que se están promoviendo actualmente. Los conflictos y la gestión de los conflictos están convirtiéndose en elementos fundamentales de las actividades de ordenación pesquera a medida que los objetivos de la legislación y ordenación pesqueras se amplían rápidamente para incluir consideraciones sociales, económicas y ambientales.

Resumiendo, las exigencias de la ordenación de la pesca no se limitan a la necesidad de afrontar las cuestiones meramente biológicas, y es preciso afrontar y tratar de resolver una serie de preocupaciones sociales y cuestiones relacionadas con los usos múltiples. Como consecuencia de ello, es urgentemente necesario reexaminar la utilización de muchos enfoques de gestión aplicados hasta la fecha.

Ordenación actual

Existe en la comunidad internacional de políticos y en la sociedad civil una voluntad colectiva cada vez mayor de reconocer y apoyar la función fundamental de la pesca en el desarrollo económico, la seguridad alimentaria, la mitigación de la pobreza y la salud humana.

Los países en desarrollo siguen esforzándose por aclarar la vinculación entre las actividades de desarrollo y la utilización sostenible de los recursos. Tanto el crecimiento económico como el demográfico añaden enormes presiones sobre los recursos de la pesca continental y marina en cuanto medios que contribuyen a la seguridad alimentaria y proporcionan una red de seguridad social. Al mismo tiempo, la utilización de las pesquerías nacionales para obtener divisas está agravando los problemas de asignación entre las flotas artesanales e industriales. Los desafíos con que se enfrentan los países en desarrollo, junto con la necesidad de creación de capacidad, hacen que la ordenación (especialmente la asignación de los recursos) sea una tarea difícil, pero hay cada vez más señales de que estos esfuerzos tendrán un efecto positivo duradero en el desarrollo civil y económico.

En los países desarrollados, los principios de sostenibilidad aplicados por ley están impulsando a la ordenación pesquera a invertir los efectos de la sobrepesca anterior y se está prestando notable atención a la cuestión del exceso de capacidad, si bien los progresos son lentos. No obstante, a medida que los países desarrollados centran su atención en la reducción del exceso de capacidad, cuestiones sociales y técnicas cada vez más entrelazadas complican los esfuerzos de los responsables de la ordenación pesquera. Los efectos del desplazamiento y redistribución tanto de las personas como de los barcos se están convirtiendo en los elementos más importantes, difíciles y controvertidos de la ordenación pesquera.

Medidas técnicas (como las restricciones de artes, períodos y zonas) continúan predominando en la ordenación pesquera como métodos para alcanzar la conservación de las poblaciones ícticas. Se reconoce en todo el mundo que tales medidas tienen posibilidades de ser eficaces, especialmente en pesquerías donde no hay problema de sobrecapitalización. Sin embargo, se reconoce también cada vez más que hay problemas de sobrecapitalización en muchas pesquerías y que, en tales casos, estos tipos de medidas de ordenación pesquera no han conseguido la conservación o utilización sostenible de las poblaciones ícticas, o lo han conseguido sólo con notables costos para la sociedad.

Además, a medida que los recursos son más escasos y los comparte un número creciente de usuarios, aumenta el reconocimiento de que es necesario compensar la escalada de los costos económicos y sociales derivados del empleo de medidas técnicas. Por ello, como la sociedad civil está pidiendo tanto la sostenibilidad de las poblaciones como la rendición de cuentas de los costos económicos y sociales de la ordenación de los recursos pesqueros, se crea inevitablemente una presión sobre los responsables de la ordenación para que estudien enfoques nuevos o, al menos, diferentes.

Se está prestando gradualmente una mayor atención al empleo de incentivos que influyan en el comportamiento de los pescadores y creen oportunidades tanto de conservación como de eficiencia económica. Pese a los beneficios inherentes de tales estrategias de ordenación basada en incentivos como cuotas basadas en la comunidad, derechos de uso territoriales y sistemas de cuotas transferibles, ni se empiezan a aplicar ni se generalizan con rapidez en el sector pesquero. Una alternativa posible a la utilización de enfoques que beneficien a todos es el fomento coherente y persistente de estrategias empresariales basadas en el mercado, tales como los planes de ecoetiquetado, cuya finalidad es aprovechar las fuerzas del mercado y crear recompensas económicas para las personas que trabajan en el sector pesquero y satisfacer los criterios de sostenibilidad y sociales de distinto tipo.

En muchos casos, los debates sobre la adopción de sistemas basados en incentivos tienden a estar dominados por preocupaciones relacionadas con las fórmulas de asignación inicial, con la concentración de caladeros y con el acceso o exclusión de participantes, todo lo cual puede tenerse en cuenta en el proceso de diseño. Tales preocupaciones son comprensibles debido a que dichas estrategias de ordenación crean incentivos de mercado muy fuertes y se tiende a aplicarlas como último recurso cuando las poblaciones ícticas se hallan bajo presión, se detecta la presencia de sobrecapitalización y hay muy pocas probabilidades de que los participantes estén en condiciones de modificar sus estrategias de inversión. Por desgracia, sin embargo, los debates tienden también a ignorar muchas de las lecciones aprendidas de las numerosas y variadas soluciones que surgieron en todo el mundo para afrontar precisamente tales preocupaciones de diseño2.

Actualmente, debido en parte a que no se tienen en cuenta los incentivos creados por muchos controles regulatorios, los esfuerzos de ordenación pesquera en relación con la sobrecapacidad se centran principalmente en medirla, afrontarla y reducirla. Aunque tales esfuerzos son muy necesarios, hay que hacer más hincapié en estrategias de ordenación que impidan el desarrollo inicial de la sobrecapacidad, evitando así las consecuencias difíciles y socialmente perturbadoras del intento de reducirla.

Nuevas necesidades

Están surgiendo varios enfoques diferentes de la ordenación como medio para afrontar las presiones de la misma. Cada vez más, los responsables de la ordenación están tratando de organizar la utilización de los recursos pesqueros públicos descentralizando la ordenación a nivel local, en el que la gente tiene un sentido más fuerte de que es algo propio, y por medio de una definición más clara de la comunidad a la que puede pertenecer un recurso.

Se están realizado en todos los niveles, desde el internacional hasta el local, esfuerzos para ampliar la participación de los grupos interesados y hacer que la adopción de las decisiones sobre la ordenación pesquera se realice con la inclusión y representación de más personas. Por desgracia, no obstante, a falta de la correspondiente descentralización de la capacidad legislativa, de gestión, financiera y administrativa, así como de la tan necesaria voluntad política, muchos de estos esfuerzos no realizan su potencial de aprovechar los conocimientos y técnicas locales. Como consecuencia de ello, tienden sencillamente a transferir las responsabilidades de la ordenación sin transferir necesariamente los instrumentos y oportunidades que hacen falta para el éxito de la misma (véase, Gestión regional de la pesca).

En otras situaciones (especialmente cuando han surgido conflictos sobre la repartición y sobre la asignación de hecho, si no explícita, de recursos pesqueros limitados o especiales), los interesados han comenzado a dirigirse a otros foros posibles, tales como acuerdos contractuales privados, para resolver las cuestiones administrativa y de gestión de la pesca. Se han adoptado ya tales tipos de acuerdos entre empresas pesqueras particulares y comunidades locales, entre pescadores y elaboradores y entre miembros de organizaciones pesqueras. Quizás los ejemplos más extremos de los esfuerzos encaminados a obtener resultados más duraderos, eficaces y eficientes son las iniciativas no gubernamentales del sector de la conserva, del sector privado y de las asociaciones mixtas industriales y de conservación. Recusando o suplantando los procesos administrativos existentes mediante el uso intensificado de plataformas jurídicas y/o políticas para alcanzar sus resultados, tales acuerdos eluden los actuales procesos de las autoridades de ordenación pesquera para aportar soluciones más rápidas.

Es preciso que cambie rápidamente el tipo de base de conocimientos técnicos para la administración de la ordenación pesquera. Se exige más de los administradores lo que, unido a las limitaciones presupuestarias, está poniendo a prueba la capacidad y los medios de las administraciones pesqueras en todo el mundo. A medida que se adoptan los principios del desarrollo sostenible, se exige a los administradores una responsabilidad cada vez mayor en cuestiones sociales, económicas, financieras, jurídicas y de gestión, además de la relativa a los asuntos convencionales de conservación en los que se aprovecha la información de las ciencias naturales.

Las exigencias crecientes tanto de los consumidores como de los pescadores, así como la capacidad relativamente limitada de los recursos pesqueros, están creando conflictos por la repartición de los recursos. Como consecuencia de ello, tanto los administradores como los interesados necesitan aprender y utilizar una amplia gama de técnicas de gestión de conflictos, solución de controversias y mediación.

Las diferencias crecientes que se están dando en los países desarrollados entre las normas internacionales y las exigencias legislativas regionales y nacionales, así como los límites inevitables en los presupuestos y la información científica, determinan la necesidad urgente de crear capacidad. La difusión de métodos alternativos, incluyendo enfoques precautorios y basados en evaluación de riesgos, está comenzando a mitigar la falta de información detallada sobre las poblaciones con medidas prácticas y eficientes. Al mismo tiempo, los aspectos prácticos de la ampliación de la ordenación pesquera para incluir ecosistemas enteros (véase Aplicación del enfoque de ecosistemas en la ordenación de la pesca de captura, Parte 2) ponen de manifiesto los límites administrativos y presupuestarios de los organismos de ordenación pesquera.

Tanto los países desarrollados como en desarrollo se están enfrentando con el impacto del comercio globalizado en todos los aspectos de la industria pesquera. Las cuestiones en rápida evolución y de amplio alcance de la certificación de las capturas, la documentación del comercio y la garantía de calidad de los alimentos están creando incentivos para modificar las estrategias de captura, producción y comercialización con una rapidez mucho mayor que la que muchas administraciones y procesos de reglamentación de la pesca pueden mantener (véase Certificación y documentación de las capturas, Parte 2). Aunque tales cambios son inevitables y no necesariamente indeseables, muchas estrategias actuales de ordenación no están equipadas para afrontarlos. Los problemas de la creciente globalización del comercio, especialmente en los países en desarrollo, están modificando los incentivos relacionados con la pesca industrializada y su capacidad de ser fuente de divisas e impulsar el desarrollo económico, pero los grupos de política o planificación estratégica de los organismos de ordenación pesquera frecuentemente no cuentan con especialistas en comercio y desarrollo.

Gestión regional de la pesca

La comunidad internacional atribuye gran importancia a la cooperación subregional y regional en la conservación y ordenación de la pesca. Ello se debe a que muchas poblaciones ícticas son transfronterizas y no las puede ordenar un único Estado.

Desde 1945, se han establecido unos 30 acuerdos u organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP) a nivel regional o subregional. En el capítulo 17 del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), en el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, y en el Código de conducta para la pesca responsable de la FAO, de 1995, se pone de relieve la función de las OROP en la aplicación de medidas de ordenación encaminadas a garantizar resultados sostenibles y responsables a largo plazo.

La tarea principal de la mayoría de las OROP está relacionada con la ordenación de la pesca. Algunas de ellas lo hacen bien, otras no. Por qué algunas de ellas no consiguen los resultados que debieran? Cómo se puede fortalecer la gestión regional de la pesca?

En foros internacionales, como el Comité de Pesca (COFI) de la FAO y en revistas académicas, se examina la función y las actividades de las OROP. Los debates suelen centrarse en la eficiencia organizativa y en la naturaleza y amplitud de su labor, pero es difícil evaluar sus resultados a falta de puntos de referencia acordados. En una reunión de la FAO celebrada en 2001, representantes de las OROP apoyaron en principio la necesidad de elaborar indicadores de los rendimientos de las OROP y directrices conexas, reconociendo a la vez que algunas organizaciones utilizaban ya indicadores de desarrollo sostenible para evaluar sus resultados.

La falta de adopción de medidas es la principal manifestación de la insuficiencia de los resultados y constituye un problema para la mayoría de las OROP debido a que funcionan por consenso, lo que frecuentemente es muy difícil de alcanzar. La reducción de las posibles fuentes de conflictos sería una buena forma de fortalecer la confianza entre los miembros. A tal efecto, se ha propuesto que cada OROP establezca normas científicamente acordadas para la evaluación de poblaciones, procedimientos para revisar la asignación, medios para compartir la información sobre flotas extranjeras y normas sobre las responsabilidades del Estado del puerto.

Pese a las deficiencias de la gestión pesquera regional, algunas OROP han centrado sus esfuerzos en una cooperación regional innovadora como medio para mejorar la ordenación. Se han adoptado innovaciones para afrontar la pesca INDNR. Tanto las partes contratantes como las no contratantes en las OROP, así como barcos de pabellón de registros abiertos, han participado en la pesca INDNR, lo que socava los esfuerzos encaminados a una ordenación responsable de la pesca. Un número creciente de OROP están fomentando y han aplicado medidas relacionadas con los puertos y el comercio para impedir el desembarque de pescado capturado de forma INDNR. Tales medidas son bastante revolucionarias y, hasta tiempos recientes, no habrían sido consideradas apropiadas para resolver los problemas de ordenación pesquera. Esta nueva situación indica un cambio en la actitud de parte de la comunidad internacional en su deseo de reducir la pesca INDNR y las prácticas afines.

Una cuestión peliaguda para las OROP es su capacidad y voluntad de acoger a nuevos participantes de forma equitativa y coherente. El fracaso en afrontar debidamente cuestiones relacionadas con sus miembros, la capacidad, la asignación y la equidad pueden poner en peligro la labor futura de las OROP y provocar un aumento de la pesca INDNR. La falta de criterios acordados causó una ruptura en la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (CICAA) en años recientes, entorpeciendo la capacidad de la organización para afrontar productivamente otros problemas. Sin embargo, a fines de 2001, la CICAA llegó a una solución innovadora de la cuestión de las asignaciones, incluidas las correspondientes a nuevos participantes.

Las OROP deben facilitar y fortalecer la cooperación regional. En el próximo decenio, se enfrentarán con la tarea de aplicar partes del Programa 21 de la CNUMAD, el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, y el Código de conducta para la pesca responsable de la FAO, de 1995. Sin embargo, si sus miembros no cooperan más estrechamente y están dispuestos a adoptar decisiones difíciles, que podrían implicar costos sociales y económicos para alcanzar aumentos en la sostenibilidad a plazo más largo, ni siquiera con grandes cantidades de investigación científica, financiación y medidas coercitivas se mejorará la eficacia de tales organizaciones.

Para fortalecer la labor de las OROP de forma real y eficaz, hay que resolver algunos problemas fundamentales relacionados con su rendimiento. Los Estados se deben comprometer a aplicar iniciativas que prevean las medidas necesarias de mitigación, incluso cuando tales iniciativas puedan causar inconvenientes a los pescadores a corto plazo. Hay que hacer elecciones difíciles para apoyar soluciones sostenibles. Una mayor intervención de todos los interesados, incluida la industria, en la labor de las OROP podría fortalecer el funcionamiento y la eficacia de éstas, especialmente si están convencidas de la necesidad de aplicar decisiones duras y difíciles.

Aplicación del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces de 1995

El Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982, relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios (Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995) fue aprobado el 4 de agosto de 1995. Entró en vigor el 11 de diciembre de 2001, un mes después de que se depositara ante el Secretario General de las Naciones Unidas el trigésimo instrumento de ratificación o adhesión.

La finalidad del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, es facilitar la aplicación de determinadas disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convención de 1982) relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorias. El Acuerdo complementa el Acuerdo de la FAO de 1993 para promover el cumplimiento de las medidas internacionales de conservación y ordenación por los buques pesqueros que pescan en alta mar (Acuerdo de la FAO sobre el cumplimiento, de 1993) y el Código de conducta para la pesca responsable de la FAO, de 1995.

La aplicación del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, constituye una de las tareas principales tanto para los Estados como para las organizaciones regionales y subregionales de ordenación pesquera. El apoyo a su aplicación es el requisito fundamental para una cooperación internacional concertada. Los Estados que han adherido a uno o a ambos de estos acuerdos, o bien directamente o bien por medio de las OROP, están obligados a cooperar para asegurar la conservación y ordenación efectivas de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorias.

Incluso antes de que entrara en vigor el Acuerdo, hubo Estados que, individualmente o en cooperación entre ellos, se habían empeñado en una serie de iniciativas encaminadas a promover su aplicación. Desde 1995, algunos Estados han adoptado nuevas leyes y/o reglamentos para asegurar que se hallen en condiciones de ejercer un mayor control, como Estado del pabellón, sobre las actividades de los barcos de su pabellón, cuando estos faenen en alta mar. Las iniciativas encaminadas a fortalecer tales controles han obtenido un mayor apoyo a medida que se han acentuado las preocupaciones relacionadas con la pesca INDNR en foros internacionales como las reuniones de las Naciones Unidas, la FAO y las OROP (véase el Recuadro 8). Se ha subrayado que, para afrontar estas preocupaciones, es imprescindible que los Estados tengan la voluntad política para resolver estos y otros problemas conexos de conservación y ordenación que socavan la labor y la eficacia de las OROP.


RECUADRO 8

Pesca ilegal, no declarada y no reglamentada

La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y sus repercusiones en la sostenibilidad de los recursos son objeto de grave preocupación internacional. Se reconoce que, si no se afrontan de forma eficaz y conjunta la pesca INDNR y sus actividades conexas, se desvanecerán los esfuerzos de las administraciones nacionales y las OROP encaminados a la ordenación responsable de la pesca.

Teniendo en cuenta esta situación, el 2 de marzo de 2001, el COFI aprobó por consenso en su 24 período de sesiones el Plan de acción internacional para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (PAI-INDNR). Posteriormente, el 23 de junio de 2001 el Consejo de la FAO, en su 120 período de sesiones, ratificó el PAI-INDNR.

El PAI-INDNR es un instrumento voluntario concertado en el marco del Código de conducta para la pesca responsable de la FAO, de 1995. Estimula la adopción de medidas por los Estados y las OROP para resolver el problema de la pesca INDNR. El Plan es innovador en varios aspectos, especialmente en relación con la utilización de medidas relacionadas con el mercado y acordadas internacionalmente para combatir la pesca INDNR. Es importante que el Plan pide a los Estados que elaboren y apliquen planes de acción nacionales para alcanzar los objetivos del Plan, a más tardar tres años después de su adopción (es decir, el 23 de junio de 2004).

Para apoyar la aplicación del PAI-INDNR, la FAO ha publicado el N 9 de las Orientaciones técnicas para la pesca responsable, Implementation of the International Plan of Action to Prevent, Deter and Eliminate Illegal, Unreported and Unregulated Fishing (2002, Roma). Este documento ofrece orientaciones prácticas sobre la aplicación del PAI-INDNR para los Estados, las OROP y otras partes interesadas. Con el fin de difundir información sobre el Plan, la FAO ha publicado también un documento no técnico titulado Stopping illegal, unreported and unregulated fishing, cuya finalidad es facilitar información a los pescadores, a las comunidades pesqueras y al público.

Fuente: D. Doulman, Departamento de Pesca de la FAO.

El Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, asigna a las OROP una función central y decisiva para su aplicación; deberán constituir el mecanismo principal a través del cual los Estados participantes cooperen para conseguir una mejor conservación y ordenación de los recursos. Algunas OROP, cuyos mandatos incluyen la conservación y ordenación de poblaciones de peces transzonales y altamente migratorias, han examinado o están examinando determinadas disposiciones de sus respectivos convenios con el fin de garantizar que estén en consonancia con el Acuerdo. En algunos casos, se han propuesto o introducido cambios sustanciales en sus propios convenios. No obstante, a pesar de estos adelantos, las OROP tienen que resolver problemas relacionados con aspectos prácticos de la aplicación del Acuerdo, tales como la forma de aplicar el enfoque precautorio en la ordenación pesquera, cómo aplicar la ordenación de ecosistemas y cómo actuar con transparencia.

El Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995, ha dado lugar a dos nuevas OROP: Una se ocupa de la ordenación de las poblaciones de peces transzonales y la otra, de las poblaciones de peces altamente migratorias.

Las iniciativas para establecer la Organización de Pesca para el Atlántico Sudoriental (SEAFO) y la Comisión del Atún para el Pacífico Occidental y Central se adoptaron esencialmente por las mismas razones y tenían los objetivos de:

Organización de pesca para el Atlántico sudoriental

El Convenio sobre la conservación y ordenación de los recursos pesqueros en el océano Atlántico sudoriental, que preparó el camino para el establecimiento de la Organización de Pesca para el Atlántico Sudoriental (SEAFO), quedó abierto para la firma el 20 de abril de 2001. Su finalidad es asegurar la conservación a largo plazo y la utilización sostenible de los recursos pesqueros en la zona del convenio mediante la aplicación eficaz del mismo. Las negociaciones para el establecimiento de la SEAFO se realizaron durante un período de cinco años. Cuando quedó abierto para la firma, el convenio fue firmado por siete Estados y la CE.

La zona del convenio está basada en el Área Estadística 47 de la FAO y abarca sólo zonas de alta mar, limitando con las ZEE de cuatro Estados ribereños: Angola, Namibia, Sudáfrica y el Reino Unido (el territorio de ultramar de Santa Helena y sus dependencias de Tristan da Cunha y la Isla de la Ascensión).

La SEAFO se encargará de la ordenación de poblaciones que están dentro y fuera de las ZEE de los Estados ribereños y las zonas de alta mar adyacentes. Entre las especies sujetas a la ordenación podrán figurar las de alfonsino, reloj anaranjado, sagitaria, cherna y merluza de aguas profundas. La SEAFO se encargará también de la ordenación de poblaciones de alta mar separadas que no son objeto de las disposiciones del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995. La ordenación de estas últimas poblaciones es una consecuencia lógica y práctica de las características de la geografía de la región, de las poblaciones y su distribución y de las necesidades de la ordenación de la pesca. El convenio no plantea la ordenación de poblaciones muy migratorias, ya que estas son ya objeto de las actividades de ordenación de la CICAA.

Constituyen aspectos fundamentales del Convenio de la SEAFO: el establecimiento de una comisión, una secretaría y comités científico y de observancia; la aplicación del enfoque precautorio, las obligaciones de las partes contratantes3, deberes del Estado del pabellón, deberes del Estado del puerto y medidas adoptadas por el Estado del puerto; observación, inspección, cumplimiento y observancia; adopción de decisiones; cooperación con otras organizaciones; asegurar la compatibilidad de las medidas de conservación y ordenación y las oportunidades de pesca; reconocimiento de las necesidades especiales de los Estados en desarrollo de la región y de los que no son partes en el convenio; y aplicación.

El Gobierno de Namibia ha establecido una secretaría interina para facilitar la aplicación del convenio. Desempeñará su función en espera de que el convenio entre en vigor y se apliquen plenamente las disposiciones administrativas. La secretaría interina aplicará disposiciones provisionales relacionadas con la autorización y notificación de los barcos pesqueros, requisitos y observación científica de los barcos y compilación de información en apoyo de la evaluación de poblaciones.

Comisión para la Conservación y Ordenación de poblaciones de peces altamente migratorias en el océano Pacífico occidental y central

El Convenio sobre la conservación y ordenación de poblaciones de peces altamente migratorias en el océano Pacífico occidental y central quedó abierto para la firma el 5 de septiembre de 2000 después de cuatro años de complejas e intensas negociaciones. Durante el período de 12 meses en que el convenio estuvo abierto para la firma, lo firmaron 19 Estados. Además, un representante de Taiwán Provincia de China firmó un acuerdo para la participación de entidades pesqueras el 5 de septiembre de 2000.

El convenio establece un equilibrio entre los intereses del Estado ribereño y el Estado que pesca en aguas distantes (EPAD) en una serie de sectores importantes (por ejemplo, entrada en vigor del convenio y adopción de decisiones). Entrará en vigor 30 días después del depósito de los instrumentos de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión de tres Estados situados al norte del paralelo 20 N (es decir EPAD) y siete Estados situados al sur del paralelo 20 N (Estados ribereños de la región). Si en el plazo de tres años desde su adopción (para septiembre de 2003) el convenio no ha sido ratificado por tres Estados situados al norte del paralelo 20 N, entrará de todas formas en vigor seis meses después del depósito del decimotercer instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.

La finalidad del convenio es asegurar la conservación y utilización sostenible de poblaciones de peces altamente migratorias en el océano Pacífico occidental y central mediante la ordenación eficaz, de conformación con las disposiciones de la Convención de 1982 y del Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, de 1995. El convenio se aplica a la ordenación de todas las poblaciones de peces altamente migratorias de la región, pero principalmente a las especies numerosas y de gran valor de túnidos existentes en la zona del convenio, especialmente las poblaciones de listado, rabil, patudo y atún blanco del sur.

La zona del convenio es amplia, ya que abarca una zona del océano Pacífico definida por coordinadas geográficas en el sur y el este. En el oeste y el norte, debido a distintas dificultades y a delicadas cuestiones de política, se definen los límites por referencia al ámbito migratorio de las poblaciones. De esta forma, la Comisión, basándose en sus acuerdos de cooperación con otras OROP competentes, definirá la zona de aplicación de las medidas de conservación y ordenación para especies concretas.

El convenio trata de aprovechar las disposiciones regionales establecidas y experimentadas (por ejemplo, el plan de observadores regionales) y de reducir al mínimo los costos y evitar la duplicación mediante la utilización de organizaciones regionales existentes (por ejemplo, los conocimientos científicos de la secretaría del Programa de pesca oceánica de la comunidad del Pacífico).

El convenio prevé, entre otras cosas, el establecimiento de una comisión, una secretaría y comités científicos y técnicos y de cumplimiento; la adopción de decisiones, la transparencia y la cooperación con otras organizaciones; las obligaciones de los miembros de la comisión; derechos del Estado del pabellón; sistemas para hacer cumplir las decisiones, un programa de observadores regionales y la reglamentación de los trasbordos; necesidades de los países en desarrollo; solución pacífica de controversias; y requisitos relacionados con los que no son partes en el convenio.

En preparación para la entrada en vigor del convenio, la Conferencia del Atún para el Océano Pacífico Occidental y Central estableció una conferencia preparatoria, que comenzó a trabajar en abril de 2002. Su finalidad es establecer el marco orgánico y financiero para la nueva comisión y sus órganos auxiliares, con el fin de asegurar que, cuando se establezca formalmente, comience sus operaciones con eficacia y con el mínimo retraso. La conferencia comenzará también a recoger y analizar datos sobre el estado de las poblaciones ícticas y, si es necesario, recomendará medidas de conservación y ordenación. Se prevé que la conferencia preparatoria completará sus trabajos para septiembre de 2003.

2 Véase, por ejemplo, los debates sobre asignaciones iniciales de cuotas transferibles de (esfuerzo de) pesca o (captura de) pescado para más de 23 pesquerías en: FAO. 2001. Case studies on the allocation of transferable quota rights in fisheries. Documento técnico de pesca N 411. Roma.
3 Las obligaciones de las partes contratantes incluidas en el Artículo 6(a) exigen que cada parte asegure que sus nacionales que pescan en la zona del convenio y sus industrias cumplan las disposiciones del convenio.


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