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Paneles, papel y cartón hechos con residuos agrícolas

Leo Lintu

LEO LINTU es Oficial sobre productos básicos y análisis de mercado en la Dirección de Comercio e Industrias Forestales del Departamento de Montes de la FAO.

Ya antes de comenzar a usar como materia prima la madera que actualmente, junto con el papel viejo, es la principal materia para fabricar papel, se usaban algunos residuos agrícolas. La paja y el bagazo son los más importantes para la industria del papel, y el bagazo y las astillas de lino para la de los paneles, pero se usan también otros varios residuos. Teóricamente se puede palpar toda planta fibrosa para obtener celulosa para la fabricación de papel, pero el número de especies utilizables tiene limitaciones técnicas y, con más frecuencia, económicas.

Antes de emplear, para hacer papel, cualquier materia prima fibrosa, ya sea madera, paja, bambú, etc., hay que transformarla en pasta, desfibrándola; para hacer tableros de fibras, también hay que proceder en esta forma.

Con mucha frecuencia, las fábricas de pasta y papel son integradas, especialmente cuando se emplean residuos agrícolas como materia prima. La producción de tableros de fibra es siempre integrada. La idoneidad técnica de la materia prima fibrosa para la fabricación de papel se determina por la facilidad con que se puede transformar en pasta y por las propiedades obtenidas de la misma, que determinan el tipo de papel que se puede producir. A continuación, se consideran el empleo de residuos agrícolas en fábricas integradas de pasta y papel y su idoneidad.

Sólo se pueden hacer estimaciones cuantitativas aproximadas de su empleo en la actualidad. La Encuesta anual de la FAO sobre la capacidad mundial de producción de pasta y papel contiene estimaciones de la capacidad de producción de pasta de todas las materias primas fibrosas no madereras. Los residuos agrícolas constituyen sólo una parte de este total. En 1975, la capacidad mundial total de producción de todos los tipos de pasta para papel era de 136,1 millones de t, de los que 9,3 millones, o sea, casi el 7%, correspondían a pasta de materias primas no madereras, entre las que figuraban los residuos agrícolas. Se prevé que el porcentaje de la capacidad de producción de pasta de materias fibrosas no madereras aumentará algo hasta llegar a unos 2,6 millones de t de nueva capacidad en 1980. No hay datos completos para estimar qué parte del total de la capacidad mundial de producción de pasta de materia prima no maderera corresponde a residuos agrícolas. No hay estimaciones oficiales sobre China, que es la región más significativa, donde la paja y el bagazo se emplean en la producción de pasta y papel, pero se piensa que su capacidad total de producción de pasta de estas materias primas no es inferior a 4,7 millones de t, o sea, alrededor de la mitad del total mundial.

La importancia global que tienen las materias primas fibrosas no madereras para los países en desarrollo representa alrededor de un tercio de la capacidad total de producción de pasta para papel. La capacidad de producción de la pasta de bagazo solamente representa alrededor del 40% de la capacidad total de fabricación de pastas de materias primas no madereras en estos países. Su importancia es sumamente grande en América Latina.

En las economías de mercado desarrolladas, la capacidad de producción de pasta de fibras no madereras es inferior aproximadamente en medio millón de t a la de las economías de mercado en desarrollo, pero la capacidad total de producción de pasta de fibras no madereras es sólo inferior en menos de 2% a la capacidad total de producción de pasta para papel en estos países. La paja, especialmente en Europa occidental, es la principal materia prima fibrosa no maderera.

Como los rendimientos en pasta varían mucho con los procedimientos de palpación y con el tipo de materia prima empleada, sólo se pueden hacer estimaciones de los órdenes de magnitud respecto al insumo fibra en forma de paja y bagazo. Las cantidades de paja y bagazo exentos de humedad empleadas en el mundo, excluida China, en 1975 para hacer papel y cartón se estima son del orden de los 4 y 3 millones de t respectivamente. Estas estimaciones se basan en la suposición de que se necesitan alrededor de 3 t de paja y 3,5 t de bagazo exentos de humedad para producir 1 t de pasta para papel y que la utilización media de la capacidad de producción de pasta es alrededor del 75%.

Con respecto a los paneles, las materias primas más empleadas son las astillas de lino, con las que se fabrican alrededor de 600 000 t anuales de tableros de partículas, el 70% de las cuales en Bélgica, y el bagazo, con el que se producen alrededor de 100 000 t anuales. Las otras materias primas empleadas en escala limitada son el cáñamo, los tallos de maíz, los tallos de algodón, los palos de yute y las fibras de palma.

Al parecer, de la capacidad mundial de producción de tableros de partículas de materias primas no madereras, que se estima era en total de casi 1,7 millones de m³ en 1973, algo así como el 85% (una cifra del orden de 1,45 millones de m³) correspondía al lino y alrededor de 12% (unos 212 000 m³) al bagazo. Cabe observar que en esa fecha correspondía a Europa no menos de alrededor de 1,42 millones de m³ (o sea, 99%) de la capacidad de producción de tableros de lino.

Al parecer también, en 1973, de la capacidad estimada mundial de producción de tableros de partículas, alrededor del 5% correspondía a materias primas fibrosas no madereras (en comparación con el 6% de la capacidad de producción de pasta y papel)

En algunos países de Europa ha disminuido la proporción de paneles a base de astillas de lino o de cáñamo en relación con el total producido, debido a la escasez de estas materias primas más que al desinterés de los consumidores. Se ha comprobado que se pueden hacer paneles satisfactorios con muchos otros residuos vegetales entre los que figuran el kenaf, el abacá, la cáscara de arroz, la paja de trigo y la cáscara de maní.

En base a los datos sobre la producción total de cereales y de caña de azúcar, se puede estimar que en 1975 había disponibles algo así como 1500 millones de t de paja y cerca de 60 millones de t de bagazo, ambos exentos de humedad.

Esta comparación del orden de magnitud de las cantidades disponibles y de la utilización actual de residuos agrícolas en la fabricación de papel y de paneles revela que hay grandes potenciales teóricos; pero conviene subrayar que las cantidades recolectables de bagazo, y especialmente de paja, son mucho menores, debido en gran parte a las limitaciones económicas que impone la dispersión de estos materiales. Es claro que se pueden usar además con otros fines, tales como la producción de energía, la mejora de los suelos, forraje, camas, etc., lo que hace disminuir mucho las disponibilidades; pero, incluso tomando en cuenta estas otras formas de utilización, las cantidades restantes teóricamente serían suficientes para el funcionamiento de grandes fábricas de papel y de paneles. La explicación de por qué no se han utilizado estos residuos al máximo de su potencial teórico, evidente en la industria del papel y de los paneles, pueden ser los factores económicos y técnicos limitantes que emanan de la índole específica de estas industrias, así como la disponibilidad de residuos agrícolas.

UN ROLLO DE CARTÓN - no necesariamente empleando madera

Algunas de las restricciones que impiden una mayor utilización de residuos agrícolas como materia prima para la producción de papel y de paneles se deben a las características específicas de la industria. Estas industrias, en particular la de pasta y papel, requieren mucho capital y las economías de escala suelen jugar un papel importante. Esto de por si ya impone dos exigencias con respecto a la materia prima: que tiene que ser relativamente abundante, y que el suministro debe ser uniforme durante todo el año. Además, para cada tipo de materia prima y de producto acabado hay que «hacer a la medida» un proceso de fabricación y las modificaciones que hay que hacer cuando cambian la materia prima o las exigencias del mercado son sumamente costosas. Esto impone un tercer requisito a la materia prima, a saber, que se debe garantizar su suministro por lo menos mientras dure la maquinaria de la fábrica. Por último, la calidad y, sobre todo, la homogeneidad continua de la calidad de la materia prima son de vital importancia para el éxito de la industria, porque ésta fabrica productos semimanufacturados a granel que deben tener calidad homogénea para poder garantizar mercados seguros en las etapas sucesivas de elaboración.

UNA DESMOTADORA DE ALGODÓN EN SUDÁN - se dejan las fibras de algodón por papel de alta calidad

La materia prima suministrada a cada fábrica tiene que cumplir estos cuatro requisitos, dentro de ciertos límites técnicos y particularmente económicos. La naturaleza específica de los residuos agrícolas hace que, con frecuencia, les sea difícil cumplir todos estos requisitos. En el grupo de los residuos agrícolas figuran residuos vegetales de diversa índole, producidos en condiciones climáticas diferentes, por lo que, como es lógico, la posibilidad de que cumplan con dichos requisitos varía mucho.

Los residuos agrícolas se caracterizan por el hecho de encontrarse muy dispersos, lo que hace aumentar los gastos de recolección y transporte. Esto se aplica especialmente a residuos tales como la paja, disponibles sólo en la época de la cosecha principal. Incluso cuando los residuos se encuentran disponibles en forma más concentrada, como en el caso del bagazo y de las astillas de lino, que son subproductos de procesos industriales, a menudo se hace necesario suplementar las cantidades entregadas por una fábrica con las de otra, lo que puede hacer subir mucho los costos de transporte. Otro factor que influye en los gastos de recolección y transporte es la baja densidad de los residuos. A veces se hace necesario transportar material inútil, que sólo se puede separar económicamente en las fábricas de pasta y de paneles, como esos residuos que contienen mucha humedad o médula.

Los residuos agrícolas provienen exclusivamente de plantas anuales, que se cosechan en un periodo de pocos meses. Como el funcionamiento de las fábricas no se puede interrumpir dados los altos costos fijos y el personal, éstas tienen que almacenar los residuos agrícolas que emplean como materia prima. Esto influye no sólo en los gastos de capital y de operación, sino también a veces en la calidad de la materia prima.

Como los residuos son subproductos agrícolas, el interés principal no se concentra en ellos, sino en el producto. La demanda del producto y sus especificaciones determinan las disponibilidades de residuos. Por ejemplo, la aparición de nuevas variedades de cereales puede hacer disminuir mucho la producción de paja. Un cambio de política agrícola también puede causar una reducción repentina de la cantidad de residuos disponibles necesarios, como ha sucedido con las astillas de lino. Esto puede significar un desastre económico para una fábrica en la que necesariamente se han hecho inversiones a largo plazo y, por tal motivo, uno de los puntos más vitales al proyectar una industria de este tipo es el suministro garantizado a largo plazo de materia prima de calidad uniforme.

La idoneidad de la pasta para hacer diversos tipos de papel la determinan las características de la materia prima y los procesos de conversión en pasta. Una de las características principales de la materia prima, que determina su idoneidad para hacer diversos papeles, es la longitud de la fibra. Los residuos agrícolas, en su mayor parte, contienen fibras cortas en comparación con las obtenidas de latifoliadas, si bien hay excepciones notables. Una elevada proporción de fibra corta limita sus posibilidades de utilización a papeles en los que la resistencia tiene poca importancia, es decir principalmente papeles culturales y cartones de embalaje de calidad inferior. El proceso de conversión en pasta depende del producto que se hará con la pasta y de las propiedades de la materia prima. En general, para la conversión en pasta de residuos agrícolas se utilizan varios procesos conocidos, relativamente diferentes, muchos de los cuales son adaptaciones de los utilizados para la conversión en pasta de maderas. Esto significa, además, que los problemas técnicos relacionados con la conversión en pasta de residuos agrícolas, por regla general, no limitan las posibilidades de generalizar su uso.

Características específicas de los residuos agrícolas más importantes

A continuación se hacen breves descripciones de la utilización, características especificas y tecnología aplicada actualmente cuando se emplean bagazo, paja, borra de algodón y estopa de lino, como materia prima en las fábricas de materiales de construcción y en las de papel y cartón. (Gran parte de la información de esta sección se tomó de Guía para planificar empresas y fábricas de pasta y papel, FAO, Roma, 1973.)

Bagazo

El bagazo es el residuo fibroso de la caña exprimida en los ingenios azucareros. El bagazo fresco tiene alrededor del 50% de humedad, 2-3% de azúcar residual y cerca de 50% de fibra. La médula constituye el 35% del volumen seco de la fibra de bagazo. La médula es químicamente semejante a la celulosa, pero no tiene la estructura fibrosa necesaria para las materias primas empleadas en la fabricación de pasta y de paneles y, por eso, hay que eliminarla. Sólo el bagazo sin médula es idóneo para la fabricación de pasta y de paneles. La longitud media de la fibra es de 1,7 mm (máximo 2,6 y mínimo 0,8 mm), o sea, más corta que la de madera de coníferas, pero algo más larga que la de madera de latifoliadas corrientes. Por su composición química se asemeja a la fibra de madera de latifoliadas, especialmente por su contenido de lignina.

Basándose en la producción mundial de azúcar de caña, que ascendió a unos 50 millones de t en la zafra de 1975-76 y suponiendo que, por cada tonelada de azúcar, se producen 1,15 t de bagazo seco, se estima que su producción alcanzó un total de 57,5 millones de t.

La cantidad de bagazo disponible como materia prima para las fábricas de papel y de paneles se limita, en gran medida, porque los ingenios azucareros usan bagazo como combustible en las calderas.

Incluso sin emplear combustibles alternativos, con una mayor eficiencia térmica en los ingenios se podría economizar el 20% del bagazo producido, después de satisfacer con exceso las necesidades de combustible. Esto significaría un excedente de alrededor de 11 millones de t de bagazo seco, que se podrían transformar en más de 3 millones de t de pasta para papel. La capacidad de producción de pasta de bagazo en 1975 era sólo de 1 millón de t aproximadamente. La de tableros de partículas se estimaba en 212000 t en 1973.

Uno de los factores que limita el empleo de bagazo como materia prima es, fuera de la dificultad de emplear otros combustibles en su lugar en los ingenios azucareros, el hecho de ser éstos con frecuencia pequeños y de estar muy dispersos. El bagazo es voluminoso, por lo que su transporte a larga distancia constituye una desventaja económica significativa; pero los nuevos ingenios azucareros son más grandes y sus necesidades de combustible se planifican mejor, de manera que quedan disponibles cantidades de bagazo mayores y más concentradas.

La índole estacional de la elaboración de la caña en la mayoría de los países significa disponer de gran espacio para el almacenamiento del bagazo, a fin de contar con un abastecimiento ininterrumpido de materia prima para las fábricas de papel y de paneles, cuyo funcionamiento no puede interrumpirse ni cambiarse para emplear otras materias primas.

SE AMONTONA PAJA EN UNA GRANJA EXPERIMENTAL DE TÚNEZ - tres toneladas de paja = una tonelada de papel

Por tanto, para obtener buenos resultados en una fábrica de papel o de paneles es indispensable que la manipulación, embalaje, transporte y almacenamiento del bagazo sean económicos.

Se emplean diversos procesos para la conversión en pasta del bagazo, según el producto final. Las pastas químicas de bagazo se emplean para hacer casi todas las calidades de papeles y cartones; pero, con frecuencia, debido a la corta longitud de la fibra de la pasta de bagazo, hay que agregar pasta química de fibra larga para hacer paneles a fin de darles mayor resistencia. En la conversión en pasta del bagazo para la fabricación de medio corrugado, que es el alma del cartón corrugado, se emplean los procesos semiquímico y mecanoquímico. Todavía no se ha hecho pasta mecánica del bagazo a nivel comercial, pero las investigaciones en la materia son activas. El desarrollo positivo de un proceso mecánico de conversión en pasta del bagazo, comercialmente viable, constituiría un gran paso en la producción de papel de diario a partir del bagazo, cosa que hasta la fecha no ha sido posible económicamente.

Paja

A diferencia del bagazo, la paja no constituye un grupo uniforme de materias primas, sino que abarca la paja de varios cereales, la del arroz y los tallos del maíz, todos los cuales tienen propiedades de conversión en pasta y fabricación de papel algo diferentes. Se considera que las pujas de centeno y de trigo son las mejores entre las de cereales, mientras que los tallos de maíz y la paja de cebada, por tener una mayor proporción de hojas y otros materiales extraños, se consideran menos idóneos. La paja de arroz, que es quizá la más difícil de usar entre todas las pujas, tiene, además del drenaje sumamente lento característico de todas ellas, un contenido de sílice muy alto, que dificulta aún más la recuperación de reactivos. Las pujas de cereales y los tallos de maíz tienen fibras cuya longitud media es de alrededor de 1,5 mm y una proporción significativa de fibras largas. En esto se parecen al bagazo. Químicamente tienen poca lignina - las pujas de cereales, alrededor de 17-19%, y la de arroz, alrededor de 12% - por lo que resulta fácil su conversión en pasta. El contenido de celulosa de las pujas de cereales de Europa y de América del Norte es de 36 a 42%, y el de la paja de arroz, de 34 a 38%. Todas las pujas tienen un alto contenido de hemicelulosa, lo que las hace particularmente idóneas para la producción de papeles impermeables a las grasas y de papel cristal.

Para producir un tipo especial de panel troquelado, utilizado en la construcción, también se ha empleado paja desfibrada comprimida. Para hacer 1 t de papel, se estima que se necesitan, por término medio, 3 t de paja exenta de humedad.

TRIGO - excelente para paja

El rendimiento en paja de 1 t de cereal varia según la ubicación y el tipo de planta. Al calcular la cantidad de paja a disposición de una fábrica de papel, es poco probable que más del 50% se considere como excedente de la necesaria para la agricultura y, además, hay que tomar en cuenta la sequía, los temporales, las enfermedades y las malas cosechas. A continuación se da a conocer el rendimiento en paja por tonelada de cereal, estimado en los Estados Unidos, que da una idea del orden de magnitud según el tipo de plantas:


Toneladas por t de cereal

Trigo

2,3

Centeno

3,1

Avena

1,6

Cebada

1,5

Arroz

1,5

Una superficie de 80 km de radio, en el sur de Europa, se calculó que produce anualmente 320 000 t de trigo, cantidad suficiente para suministrar con seguridad 125 000 t de paja al año a una fábrica de pasta y papel. Estas cifras equivalen a 0,4 t de paja por t de cereal.

La época de la cosecha de la paja de cereales es corta, lo que significa que hay que almacenar este voluminoso material en la fábrica de pasta y papel para casi un año. Siempre se estropea la paja almacenada, si bien en climas benignos, secos, se puede dejar a la intemperie. En regiones húmedas o tropicales, hay que hacerlo obligatoriamente bajo techo. En algunas regiones, la cosecha de paja de arroz se hace dos veces al año, o tres veces cada dos años, de manera que sólo suele ser necesario almacenarla al menos por seis meses. Los problemas de la utilización de tallos de maíz, por lo general, son semejantes a los de las pujas de cereales.

Los procesos utilizados para la conversión en pasta de la paja, por lo general, se asemejan a los empleados para la del bagazo. La gran voluminosidad de la paja hace que el rendimiento por m³ de digestor sea relativamente bajo. La pasta de paja tiene drenaje lento y las secciones de formación de la hoja de la máquina de papel suelen ser relativamente largas en comparación con la de papeles de fibra de madera. También tienen que tener mayores dimensiones las lavadoras de la fábrica de pasta.

Las pastas de paja se pueden usar en la pasta de casi todos los papeles y cartones, desde los más ordinarios hasta los más finos. Los cartones y el medio corrugado suelen hacerse con pasta de paja en un 100%, pero a los de mejor calidad se les suele agregar algo de fibra larga. Respecto a las pastas de madera de latifoliadas, conviene agregarles una pequeña cantidad de pasta de paja para mejorar la calidad de impresión. Se han usado algo en la fabricación de papel de diario.

Borra de algodón

La borra de algodón son las fibras cortas que quedan en la semilla después de quitar las fibras largas con la desmotadora. Hay máquinas que cortan la borra de las semillas. La borra es de fibra demasiado corta para usarla en la fabricación de tejidos, pero sirve para muchos usos afines, incluso el afieltrado, el batanado, etc. Hay varias calidades, a saber, de primer corte, de segundo corte y corriente. Las fibras de primer corte son las más largas y las de mejor calidad. Las fibras de la borra tienen de 2 a 7 mm de largo.

La borra de algodón se limpia en fábricas de pasta no integradas y se vende para hacer papel, pasta soluble, etc. Durante algunos años fue la principal materia prima en la fabricación de pasta soluble de alta graduación, de ésteres de celulosa y de cuerdas para neumáticos. El algodón ha ido perdiendo importancia como materia prima para pasta soluble hasta casi desaparecer. En los Estados Unidos, se emplearon en 1945-55 más de 100 000 t anuales de borra de algodón para fabricar pasta soluble, pero en 1965 esta cifra había disminuido a menos de I 000 t. Esta cantidad se empleó en productos especiales, tales como ésteres de celulosa transparentes, para moldear y para películas de radiografías, pero se sigue empleando fibra de algodón en la fabricación de papeles de alta calidad. En los Estados Unidos, la producción total de borra purificada es de 250000 t aproximadamente, pero las fábricas de papel suelen comprar fibra en bruto para purificarla ellas mismas. La borra purificada tiene muchas otras aplicaciones, a saber: papeles de escritura y de protección de la más alta calidad, papeles impregnados y papel filtro.

Para hacer pasta para papel o pasta soluble, la borra se purifica con procesos clásicos a la sosa, que son relativamente sencillos. La fibra de algodón, a la entrega, tiene más de 90% de celulosa, de manera que el proceso de purificación consiste en quitarle las ceras y los cuerpos extraños. En los Estados Unidos hay tres grandes plantas purificadoras de borra, una en Hopewell, Virginia, otra en Memphis y otra en Chattanooga, en Tennessee. También hay una planta purificadora de borra en Reynosa, México. En estas plantas, primero se limpian los fardos de borra y, enseguida, se someten a la acción de la sosa cáustica a presión en digestores horizontales, cilíndricos giratorios, o verticales. La pasta así obtenido se lava, se blanquea, se lamina, se seca, se corta y se enfarda para la entrega, o se seca a granel, se comprime y se embala. Hay una gran diferencia entre la longitud de las fibras de la pasta a granel y de la pasta en láminas refinada mecánicamente (fibrilación). La longitud media de la fibra de la pasta a granel purificada es de 2,2 a 3 mm, y la de la pasta laminada, de 1,1 a 2,7 mm. Estas pastas contienen 98% o más de alfa-celulosa. La pasta laminada se vende también en rollos.

La cantidad de fibra de algodón empleada en la pasta para papel puede variar entre 25 (o menos) a 100%. Sólo el 15% de esta pasta tiene fibra de algodón en un 100%, y alrededor del 70% tiene 25% o menos. El papel moneda suele tener 75% de fibra de lino y 25% de fibra de algodón.

Lino

El lino se cultiva mucho para producir fibras y semillas oleaginosas. El residuo que queda después de extraer las fibras largas se conoce con el nombre de astillas de lino. Las astillas contienen alrededor del 45% de celulosa (la fibra pura tiene más de 80% de celulosa) y 13% de lignina. El rendimiento en paja por hectárea sembrada de lino es bajo y el rendimiento por tonelada de paja en fibra descortezada y en astillas satisfactorias también es bajo. El rendimiento medio en pasta fluctúa entre 25 y 60%, según la pureza de la paja, y se considera más bien bajo. Todo esto hace que esta pulpa sea sumamente cara y sólo se pueda usar en productos de muy alto precio, tales como el papel de cigarrillo, en el que se usa mucha pasta de lino y otros papeles delgados que necesitan mucha resistencia, tales como el papel moneda y el papel para cartas aéreas. Se estima que la producción mundial de pasta de lino es de poco menos de 100 000 t. Se prevé que su consumo seguirá aumentando, pero se mantendrá a un nivel relativamente modesto por su alto precio. Por otra parte, las astillas de lino, como ya se dijo, son una materia prima importante para la fabricación de tableros de partículas.

LINO - resulta caro

Para concluir, el uso de residuos agrícolas en la fabricación de paneles lo limitan principalmente los factores económicos, ya que la mayoría de los problemas técnicos se pueden resolver. Las numerosas limitaciones económicas se deben a las características especificas, tanto de las industrias como de los residuos agrícolas, que están relacionadas específicamente con la economía de la cosecha, del transporte, del almacenamiento, del consumo de reactivos, de los rendimientos en fibra y de la calidad del producto.

Limitaciones

No obstante las muchas limitaciones que tiene el empleo de residuos agrícolas, en muchos casos particulares han logrado superarse las limitaciones económicas, como lo demuestran las muchas fábricas que ofrecen productos de calidad satisfactoria a los mercados locales. Pero, al determinar la factibilidad del empleo de residuos agrícolas en industrias que tienen un coeficiente de capital tan alto como la del papel y del cartón, es indispensable hacer un estudio detallado para determinar si hay disponibilidad económica ininterrumpida de materia prima a largo plazo. Esto, sumado a una correcta línea de producción, puede ser la mejor garantía de éxito de la fábrica.

El empleo de bagazo en estas industrias aumentará con más rapidez que el de otros residuos agrícolas, porque se encuentra disponible en forma más concentrada. El aumento del empleo de paja se verá limitado por sus aplicaciones competitivas y el hecho de encontrarse disponible en forma dispersa. La importancia de otros residuos agrícolas sigue limitándose a productos caros que tienen una demanda reducida.

En cuanto a los paneles, el empleo de materias primas fibrosas no madereras ha aumentado en los últimos diez años, pero con mayor lentitud que la producción total de paneles. Sigue representando una parte muy pequeña del total de las materias primas empleadas, a saber: 2-3%.


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