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Versión 2016

Resumen general - América del Sur, Centroamérica y Caribe


Introducción Geografía, clima y población Economía, agricultura y seguridad alimentaria
Recursos hídricos Uso de agua Riego Tendencia Marco institucional Medio ambiente
Perspectivas Principales fuentes de información Tablas resumen Mapas resumen

Riego

Superficie potencial de riego

Los métodos utilizados por los países para estimar su potencial de riego varían, lo que influye significativamente en los resultados. Para calcular el agua disponible para el riego, algunos países sólo consideran los recursos hídricos renovables, mientras que los países más áridos tienden a incluir la disponibilidad de fuentes no convencionales y agua dulce secundaria. Además, algunos países consideran sólo las tierras aptas para el riego sin tomar en cuenta la disponibilidad de agua. En pocos de ellos además se tienen en cuenta otras consideraciones de carácter económico, social o medioambiental. Por esta razón, la comparación entre países debe hacerse con precaución.

La superficie potencial de riego en la región se estima en 86.4 millones de ha (Tabla 10), de las cuales sólo 17.8 millones de ha están equipadas para riego, es decir una quinta parte del área potencial. En el Estado Plurinacional de Bolivia, las condiciones climáticas, la topografía accidentada y la escasez de agua en parte del país definen un menor potencial de riego. En Argentina y la República Bolivariana de Venezuela la baja disponibilidad de recursos hídricos en las áreas de mayor aptitud para el riego limita el potencial.

Tabla 10. Superficies bajo riego

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Superficie bajo riego

Desde épocas precolombinas, el riego ha tenido un papel substancial en el desarrollo agrícola y económico de la región. Durante los años 50 se hicieron inversiones importantes en obras de riego, inicialmente con un enfoque de crecimiento hacia adentro y luego debido al auge agroexportador. Por su rol en la intensificación y diversificación productiva, el riego hace parte de las políticas agrarias de casi todos los países de la región. En la década de los años 60 hubo altas tasas de crecimiento del riego, que posteriormente se redujo desde mediados de los 70 y finales de los años 80. El incremento medio del riego en los últimos 10 años en la región ha sido de un 4 por ciento. En el Caribe, durante el mismo periodo la tasa ha sido negativa en 1.6 por ciento, mientras que en América del Sur el crecimiento ha sido de 4.4 por ciento y en Centroamérica de 5.8 por ciento.

El término riego se refiere a las superficies equipadas para suministrar agua a los cultivos para su crecimiento. La superficie total equipada para riego en la región en 2012 alcanzaba 17.8 millones de ha, lo que equivale al 5.5 por ciento de la superficie equipada a nivel mundial. Esta superficie equipada representa un 20.5 por ciento de la superficie con potencial de riego de la región.

La Tabla 10 muestra que la mayor superficie equipada para riego se encuentra en América del Sur con casi un 90 por ciento de la superficie equipada en toda la región, concentrada en tres países, Argentina (15 por ciento del total subregional), Brasil (34 por ciento), y Perú (16 por ciento) (Mapa 7 y Mapa 8).

No obstante, el riego se practica sólo en un 11 por ciento de la superficie cultivada en la región, lo que está por debajo del promedio mundial (21 por ciento) (Tabla 10, Tabla 20 y Mapa 9). Aun cuando en el Caribe por la condición de escasez de los países se tiene una mayor proporción de riego respecto al área cultivada (16 por ciento), esta relación sigue siendo menor al promedio global.

En términos absolutos Brasil tiene más superficie equipada para riego (5.4 millones de ha), seguido por Perú (2.5 millones de ha) y Argentina (2.36 millones de ha). No obstante, mientras que esto representa un 40 por ciento de la superficie cultivada en Perú, en Argentina es tan sólo un 6 por ciento y en Brasil un 7 por ciento. En Paraguay sólo un 3 por ciento de la superficie cultivada está equipada para el riego.

En Ecuador un 58 por ciento de su superficie cultivada está equipada para el riego, lo que corresponde a un 48 por ciento de la superficie con potencial de riego. En Chile el 64 por ciento de la superficie cultivada está equipada para el riego, lo que corresponde a un 48 por ciento de la superficie con potencial de riego.

En Centroamérica, Guatemala tiene el mayor potencial de riego (2.6 millones ha) y la mayor superficie equipada para el riego (312 000 ha), lo que representa aproximadamente el 40 por ciento de la subregión. Por su parte, Cuba posee mayor potencial de riego (2.7 millones ha) y la mayor superficie equipada con riego (558 000 ha), que representa el 55 por ciento del equipamiento del Caribe.

La porción de la superficie equipada que efectivamente es regada en la región es el 80 por ciento. Centroamérica tiene una tasa de uso efectivo mayor en las superficies equipadas para tal efecto (92 por ciento). En América del Sur sobresale el caso de Colombia con apenas un 38 por ciento del área equipada en uso. Ecuador tiene una baja tasa de uso con un 63 por ciento de riego efectivo. Las bajas tasas de uso se pueden explicar por el deterioro de la infraestructura debido a la falta de mantenimiento, ausencia de formación en el uso de técnicas, o por razones políticas y económicas. En Colombia la inestabilidad debido al conflicto armado puede explicar el abandono de zonas equipadas para riego.

Técnicas de riego con dominio total

El riego por superficie es, por mucho, la técnica de riego más extendida en la región. En algunas zonas de América del Sur, Centroamérica y el Caribe, la escasez de agua y las características de las explotaciones han conducido a una mayor utilización del riego presurizado (por aspersión y localizado). En la Tabla 11 y Figura 4 se presenta la información sobre las técnicas de riego. Cuando no se contó con información sobre la técnica de riego, la tabla se completó como si todo fuera riego por superficie.


En América del Sur, Brasil posee 334 800 ha equipadas con riego localizado (6.2 por ciento del total de la superficie equipada). Brasil también destaca en el riego por aspersión representando un 45 por ciento de su superficie equipada, siendo el promedio en la región de 22 por ciento. En la República Bolivariana de Venezuela un 26 por ciento y en Ecuador un 20 por ciento del riego es por aspersión. Chile posee la mayor proporción de superficie con riego localizado con 250 000 ha, lo que representan un 22.5 por ciento de la superficie equipada para riego con dominio total en el país.

En Centroamérica, el riego por aspersión corresponde al 14 por ciento, siendo Guatemala su principal exponente con un 30 por ciento de la superficie equipada para riego. El riego localizado tiene una baja expresión en la subregión (4 por ciento), aunque en Panamá éste alcanza un 14 por ciento.

En el Caribe, si bien la información sobre técnicas de riego es limitada, destacan los casos de Antigua y Barbuda y Saint Kitts y Nevis con un 100 por ciento de superficie equipada con riego localizado, San Vicente y las Granadinas con un 90.8 por ciento y Granada un 80.5 por ciento. La superficie de riego por aspersión en Cuba representa el 25 por ciento y en Jamaica el 17 por ciento.

Tabla 11. Técnicas de riego

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Fuente de agua en superficies equipadas para el riego

Los recursos hídricos superficiales son la principal fuente de suministro de agua del riego en la región con un 74 por ciento, seguido por aguas subterráneas con un 17.3 por ciento, aguas mixtas con un 7 por ciento y tan solo un 1.4 por ciento de uso directo de aguas residuales tratadas (Tabla 12 y Figura 5).


Se observa que el uso mixto de aguas subterráneas y superficiales y las aguas residuales de uso directo son menos relevantes, y su participación está únicamente registrada en América del Sur. Los antecedentes sobre uso de agua residual tratada para riego están disponibles sólo en algunos países. Paraguay tiene mayor participación de uso directo de agua residual tratada en riego (39 por ciento) seguido por Chile (6 por ciento).

En el Caribe y Centroamérica existe una mayor proporción de suministro de aguas subterráneas para riego (31 y 24 por ciento respectivamente) que en América del Sur (16 por ciento). En Barbados y Granada, si bien los datos son extrapolaciones, se calcula que el suministro de aguas subterráneas podría alcanzar el 90 por ciento. En Cuba las aguas subterráneas abastecen el 35 por ciento de la superficie equipada para riego.

Tabla 12. Fuente de agua utilizada en superficies equipadas para el riego

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Tamaño de las explotaciones equipadas para el riego con dominio total

La definición de tamaño de explotaciones depende del país. Mientras que en el Estado Plurinacional de Bolivia las explotaciones sobre 500 ha se clasifican como grandes, en Ecuador, Perú y Chile estas lo son a partir de 100 ha y en la República Bolivariana de Venezuela a partir de 25 ha. En Centroamérica las explotaciones grandes lo son cuando superan las 40 ha. La Tabla 13 muestra el tamaño de las explotaciones y sus criterios de corte, cuando esta información está disponible.

En el Estado Plurinacional de Bolivia y en el Perú, el equipamiento de riego se concentra principalmente en explotaciones pequeñas y medianas (72 y 88 por ciento respectivamente). Mientras que en la República Bolivariana de Venezuela las explotaciones grandes constituyen el 70 por ciento de la superficie equipadas para el riego y en Chile un 55 por ciento.

Tabla 13. Tamaño de las explotaciones equipadas para el riego con dominio total

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Intensidad de cultivo

La intensidad de cultivo, es otro indicador de la utilización de superficie equipadas para riego. Se calcula basándose en la superficie de cultivos regados cosechada sobre la superficie equipada para riego con dominio total y regada efectivamente (Tabla 14). El cálculo hace referencia sólo a cultivos regados. Esto quiere decir que en un país con una o más estaciones húmedas sólo se consideran los cultivos regados. Los cultivos que crecen en la superficie equipada durante la estación húmeda sin riego (pero usando la humedad residual del suelo) no se incluyen en la superficie cosechada de cultivos regados para calcular la intensidad de cultivo.

El cálculo de la intensidad de cultivo es por lo tanto directo para los países áridos debido a que el riego es esencial para el crecimiento de los cultivos en todas las estaciones. Sin embargo, el cálculo es más problemático para países con una estación seca y húmeda, durante la cual los cultivos utilizan la humedad del suelo proporcionada por la precipitación. En estas áreas la intensidad de cultivos es del 100 por ciento, mientras que la superficie cosechada es mayor. Esto significa que en un país con una o dos estaciones de crecimiento, se consideran sólo los cultivos que fueron regados. Es decir, los cultivos que crecen en el área totalmente equipada para riego durante una estación húmeda, sin riego pero usando la humedad residual del suelo, no se incluyen al calcular la intensidad de cultivo.

En 2008 en toda la región, un 84 por ciento de la superficie equipada para riego fue efectivamente regada, y en esa superficie la intensidad de cultivo fue de 110 por ciento en promedio, vale decir, con más de una cosecha por año.

En América del Sur, la intensidad de cultivos en superficie de regadío con sistemas de riego con dominio total, oscila entre el 140 por ciento en Guyana, 133 por ciento en Colombia, 120 por ciento en Brasil y 100 por ciento en Chile, Paraguay y la República Bolivariana de Venezuela. En Centroamérica la intensidad de cultivo es cercana al 100 por ciento en la mayoría de los países, salvo en Panamá llegando al 139 por ciento. En promedio, la subregión del Caribe tiene mayor intensidad de cultivo con 113 por ciento, aunque en algunos casos los datos de superficie regada y cultivada difieren de años o están incompletas.

Tabla 14. Intensidad de cultivo en superficies efectivamente regadas

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Cultivos regados en superficie equipada con dominio total

La Tabla 15 y Tabla 16 muestran la distribución de las superficies cosechadas de cultivos regados en superficie equipada y efectivamente regada. A pesar de que, en muchos países no se hace ninguna distinción para las estadísticas de riego y de secano para los cultivos, se ha hecho un intento en esta encuesta para proporcionar los datos más precisos para los cultivos de regadío. La información disponible sobre cultivos regados cosechados representa 15.7 millones de ha, en una superficie efectivamente regada de 14.2 millones de ha.

Tabla 15. Cultivos regados cosechados en hectáreas

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

Los cereales representan el 32.3 por ciento de toda la superficie de cultivo de regadío cosechada en la región (Tabla 16). Sólo el arroz representa alrededor del 20 por ciento de la superficie de la región, siendo muy importante en varios países de América del Sur y Centroamérica, así como en las Antillas mayores del Caribe. El maíz constituye un 10 por ciento de la superficie de cultivos regados cosechados en superficies equipadas para el riego. La caña de azúcar es el segundo cultivo de regadío cosechado más extendido, con un 19 por ciento en promedio en la región. El cultivo de forraje temporal representa un 6 por ciento de la superficie.

Tabla 16. Cultivos regados cosechados en porcentaje

                (a) Toda la región; (b) América del Sur; (c) Centroamérica; (d) Caribe

En América del Sur el arroz constituye el 89.4 por ciento de toda la superficie de cultivo regado cosechada en Suriname, el 73.4 por ciento en Guyana, 68.8 por ciento en Uruguay, 58.7 por ciento en Paraguay, 46.7 por ciento en Colombia y Brasil con un 21 por ciento. El maíz regado cosechado tiene mayor participación en Perú (19.5 por ciento) y el Estado Plurinacional de Bolivia (18.6 por ciento). El trigo tiene una baja representatividad puesto que se produce esencialmente en condiciones de secano, principalmente en Argentina, Brasil y Uruguay. La superficie cosechada regada de cultivos frutales es importante en el caso de Argentina y Chile, con alrededor de 23 por ciento de la superficie en ambos casos. La caña de azúcar es un cultivo importante en Paraguay donde alcanza un 39 por ciento de la superficie nacional regada cosechada, así como en Brasil y Colombia (ambos con 32 por ciento) y en Guyana (23.2 por ciento).

La superficie cosechada regada de cultivos frutales en la América del Sur es importante en el caso de Argentina y Chile, con alrededor de 23 por ciento de la superficie en ambos casos. Chile además ostenta casi un 10 por ciento se la superficie de cultivos regados cosechados dedicados a uvas. También destaca el riego en cultivo de forraje temporal en Chile (25.8 por ciento), Argentina (16.5 por ciento) y Perú (14.3 por ciento).

En Centroamérica la participación del arroz es más importante en Costa Rica donde representa el 60 por ciento de la superficie nacional cosechada cultivada bajo riego, en Panamá el 46 por ciento, en Belice 37.7 por ciento y en Nicaragua el 28.8 por ciento. El maíz regado cosechado tiene mayor participación en Honduras (35.5 por ciento) y Guatemala (19.9 por ciento).

En el Caribe, en Haití y República Dominicana el cultivo de arroz representa más del 50 por ciento de la superficie cosechada cultivada con riego y en Cuba un 41 por ciento. En Cuba la participación de las legumbres es de un 13.5 por ciento de los cultivos regados cosechados, de igual modo la caña de azúcar representa el 12.7 por ciento. En Haití, después del arroz las hortalizas (12.7 por ciento) y la caña de azúcar (9.13 por ciento) tienen una alta participación. La dispersión de cultivos regados cosechados en el Caribe es grande, con una alta composición de cultivos temporales en la mayoría de las Antillas menores.


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