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IV. Desarrollo del programa


IV. Desarrollo del programa

A. Aspectos operativos y metodología de trabajo

De acuerdo con la Agenda (ver Anexo II), preparada por las consultoras en colaboración con las representantes del IICA y la FAO, el primer día del taller estuvo dedicado a la presentación de las ponencias de cada participante, en sesión plenaria. Antes de comenzar las presentaciones, se explicó a los participantes los resultados esperados del taller y se solicitó la activa participación para el éxito del evento, señalándose a continuación una serie de aspectos de organización y desarrollo del taller.

La Dra. Brenda Kleisen dio la bienvenida a todos los asistentes y se refirió a la importancia del tema como base para avanzar en los programas de desarrollo agrícola. Puso de manifiesto de que a pesar de que la mitad de la población del campo son mujeres, en las estadísticas no se ve su activa participación. Sin esta visualización no se pueden planear los programas que las beneficien. Mencionó que existen experiencias negativas en los planes de desarrollo, que no han tenido impacto debido a que han estado mal dirigidas, en razón precisamente a la carencia de información pronta, oportuna y veraz sobre la población femenina del campo. Recalcó la necesidad de no olvidar a los actores importantes para los planes de desarrollo.

La Dra. Vilma Aray, agradeció a los participantes la positiva respuesta a la convocatoria para su asistencia al taller y resaltó el papel de ser los actores principales de este evento. Agradeció asimismo a la FAO y al IICA el apoyo a este taller, en respuesta a las demandas de América Latina para contar con indicadores claros que muestren el trabajo de la mujer rural. Explicó que el propósito del Taller es el poder identificar los instrumentos de recolección de información sobre la participación de la mujer en la fuerza laboral, y revisar de qué forma se recogen los datos, se analizan, se interpretan y se utilizan por los usuarios. Enfatizó que mediante la reflexión y el análisis en conjunto, espera que se detecten opciones metodológicas para las estadísticas de América Latina que reflejen efectivamente la contribución de la mujer al desarrollo económico y social de nuestros países. Puntualizó que el resultado final que se espera del taller es poder convertirse en transmisores de los posibles cambios que se puedan proponer en los sistemas sectoriales y de estadísticas a nivel de cada uno de los países representados. Para tal efecto ofreció la ayuda y colaboración de las expertas de las dos instituciones internacionales organizadoras del evento. Finalizó su intervención, solicitando asumir el compromiso con voluntad para llevarlos a una acción inmediata.

La Dra. Carmen Elisa Flores, consultora nacional, se refirió a la metodología general de trabajo del Taller, señalando que, en primer lugar, se tendría una sesión plenaria donde se presentarían, por país, los documentos nacionales y los sectoriales. En segundo lugar, se conformarían dos grupos de trabajo, que funcionarían paralelamente con la misma guía, y que deberían preparar conclusiones y recomendaciones para ser presentadas en la sesión plenaria Cada grupo tendría como coordinadora una consultora, recibiría apoyo técnico de una(s) funcionaria(s) de IICA, FAO o Ministerio de Agricultura de Colombia, y debería nombrar un relator(a) dentro de los demás miembros del grupo. En tercer lugar, el relator de cada grupo presentaría las conclusiones y recomendaciones en la plenaria para llegar a un consenso sobre las conclusiones y recomendaciones del Taller. Finalmente, solicitó la participación activa de cada uno de los participantes, y recalcó la importancia de las conclusiones y recomendaciones del Taller para mejorar la medición del aporte de las mujeres en el desarrollo rural.

Durante el segundo día se llevaron a cabo sesiones de trabajo en grupos, siguiendo las Guías de Discusión (ver Anexo III) preparadas previamente. Se conformaron dos grupos de trabajo. Uno integrado por los representantes de ambos sectores -de orden nacional y de orden sectorial- de Bolivia, Perú y Venezuela, y el otro por los representantes de Colombia y Ecuador, igualmente con la asistencia de ambos sectores. Las conclusiones y recomendaciones de cada grupo fueron presentadas en la sesión plenaria.

B. Presentaciones de los países participantes

Se presentaron dos ponencias por país, una de las cuales estuvo a cargo de un representante de entidad de orden nacional y la otra, a cargo del representante de una entidad de orden sectorial. A continuación se presenta un resumen de cada una de los documentos presentados (la lista completa de documentos se presenta en el Anexo IV):

Como introducción a la presentación, el autor enfatizó que, en Bolivia, el Instituto Nacional de Estadística (INE) es la oficina responsable de la producción de estadística a nivel nacional. Se mencionó que las nuevas reformas del Estado, que se han dado desde 1993, favorecen los aspectos sociales y evidencien la participación de actores, antes no tenidas en cuenta en la planificación, como son las mujeres y los grupos étnicos. Esto permitió, desde la Subsecretaría de Género, creada por la Reforma del Estado, generar acciones para que las estadísticas contemplaran el enfoque de género. Aunque ano no se tiene un banco de información, los primeros resultados indican que la desagregación por sexo no es suficiente, y que la información más rica proviene de la diferenciación de roles por sexo, de la percepción de necesidades diferenciadas y de la condición y posición de las mujeres rurales.

La presentación del documento se enfocó en los alcances de las boletas estadísticas y en sus limitaciones de género. Entre los instrumentos que el INE utiliza, se mencionaron: el censo nacional de población y vivienda, el censo agropecuario, el censo nacional indígena, la encuesta nacional de demografía y salud, la encuesta integrada de hogares, la encuesta de hogares rurales y la encuesta nacional agropecuaria El censo de población, aunque considera la desagregación por sexo en los tabulados, tiene limitantes de género que encubren la participación de las mujeres como trabajadoras, especialmente de las mujeres de hogares pobres y mujeres solas. La última encuesta integrada de hogares, por el contrario, contiene cierto lenguaje genérico que facilita la desagregación por sexo. La encuesta integrada de hogares rurales también cuenta con el enfoque de género e incorporó el quien hace qué; sin embargo, sólo se ha podido aplicar en un departamento de los 9 del país. El tercer censo nacional agropecuario se proyecta para 1996 y tiene dos boletas: la primera se refiere a la unidad de producción agropecuaria, y la segunda recoge información sobre el productor. Aunque en ambas boletas se incorpora la variable sexo, no logran superar una serie de limitantes: no permiten llegar a la familia y facilita el uso del lenguaje genérico masculino. La encuesta nacional agropecuaria, que se realiza desde 1984, no incluye secciones para conocer la población que trabaja en las unidades agropecuarias. El censo indígena del Oriente, Chaco y Amazonia es una de las pocas boletas que incorpora la desagregación por sexo a nivel relativamente profundo.

La presentación incorporó recomendaciones, basadas en las limitaciones mencionadas en los instrumentos, para facilitar el incorporar la dimensión de género. Se enfatizó en que la desagregación por sexo no es suficiente, sino que es necesario tener otros elementos como los roles, y el hecho de que la planificación debe ser participativa y contemplar proyectos de mujer integrados.

Los censos y encuestas relacionadas al sector agropecuario se realizan en coordinación entre el INE y la Secretaria Nacional de Agricultura y Ganadería Entre las encuestas están: Pronóstico de producción agropecuaria, encuesta de producción y coyuntura agropecuaria, encuesta nacional agropecuaria, encuestas subjetivas de producción y otras.

La presentación se centró en la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA), cuyo objetivo es el cuantificar la producción agropecuaria para el análisis macroeconómico del país, y difundir los resultados para la toma de decisiones del sector agropecuario. Tiene una cobertura nacional y una periodicidad anual. La ENA contempla dos estratos socioeconómicos, y su unidad de análisis es la unidad de explotación agropecuaria, la cual, generalmente, pertenece a un sólo productor aunque puede estar formada por una o más parcelas y tener lotes con diferentes cultivos. En la ENA no se utiliza el concepto de género, ni aún se hace distinción sobre el sexo del informante, pues sólo interesa el productor como tal. Se presentaron algunos conceptos básicos como: productor, jefe de familia, unidad de explotación agropecuaria, informante, estrato, parcela, lote, encuesta, etc. La presentación contempló también la presentación del proceso de generación de los datos como son el levantamiento y su seguimiento. En cuanto a la divulgación de la información se mencionó que no es posible hacerlo por sexo dado que en la encuesta no se pregunta por sexo del informante, en este caso el productor. Finalmente, se presentaron nuevas perspectivas conceptuales y metodológicas en donde se mencionó que la encuesta de hogares, que anualmente realiza el INE, era el instrumento más indicado para incluir el concepto de género en las estadísticas del área rural. Por el contrario, la ENA seria muy limitada en la inclusión de conceptos de género debido a su especialidad sectorial y a su objetivo específico sobre producción. Se planteó, en la presentación la posibilidad de incluir preguntas globales sobre grado de participación en las labores, en las decisiones laborales, de las mujeres y los nidos, sin que se ampliara mucho el contenido de la boleta.

El resumen presentado se orientó a destacar los aspectos metodológicos y técnicos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENH), y de algunas tabulaciones que se producen discriminadas por sexo. El objetivo básico de esta encuesta, la cual se realiza trimestralmente, es medir los niveles de empleo y subempleo y otras variables relacionadas con la fuerza de trabajo de la población colombiana Desde el inicio de este programa en el año de 1970 y hasta 1987, la encuesta media exclusivamente la fuerza de trabajo en las áreas urbanas de las ciudades más grandes y algunas intermedias del país. En Diciembre de 1988, por primera vez se realizó la encuesta con una representatividad rural y para cuatro regiones del país. Tres años más tarde (Diciembre, 1991) se vuelve a replicar utilizando el mismo concepto de ruralidad, y desde 1992, se está llevando a cabo durante la etapa de septiembre, paralelamente con la encuesta urbana

Se explicaron además los conceptos que se manejan en la encuesta como son la vivienda, el hogar, el informante, la población económicamente activa e inactiva. El concepto de ruralidad se basa no solamente en concentración de población, sino que además involucra los niveles de necesidades básicas insatisfechas de las viviendas, como por ejemplo, asistencia escolar, impuesto al valor agregado, disponibilidad de instituciones públicas y privadas destinadas al servicio de la comunidad. Dentro de los problemas que se observan en la medición de la fuerza de trabajo del área rural es el referente temporal - dos semanas anteriores a la encuesta- lo cual no permite la medición correcta de los ciclos asociados con la explotación agrícola, sujeta a variaciones estacionales, y en lo que respecta a la participación de la mujer, es la categoría de ama de casa -sin una clara definición de lo que se entiende por ello- dentro de la población económicamente inactiva.

La exposición finalizó con la presentación de algunos gráficos comparativos de las encuestas de 1991 y 1994 sobre nivel educativo alcanzado, ingreso y rango de salario discriminado para hombres y mujeres. Se hizo notar que la mujer a pesar de que ha aumentado ligeramente su participación en la fuerza laboral y su ingreso real, también ha aumentado su desempleo y se ha mantenido la brecha de los ingresos frente a la de los hombres, pese al deterioro subido en estos últimos.

El documento preparado por el representante del Ministerio de Agricultura de Colombia, hace un examen de la Encuesta Nacional de Hogares, que sirvió de base para la formulación y puesta en marcha de la Política para el Desarrollo de la Mujer Rural del país, en el año de 1994. Se reconoce que pese a que no existen instrumentos diseñados estrictamente con una perspectiva de género, la ENH es la fuente que provee la mayor información para hombres y mujeres sobre la estructura laboral del sector rural. Se recomienda examinar y ajustar los instrumentos estadísticos para una planificación más equitativa por género, teniendo en cuenta no solamente las redefiniciones conceptuales sino que abarquen otras dimensiones de orden social y cultural. Así mismo, debe haber un ajuste en la elaboración de las estadísticas, esto es, que estén más acordes con las necesidades de nivel departamental y no central, como se ha hecho hasta el momento. Varias son las limitaciones que detecta el autor del documento al examinar esta fuente. En primer lugar, de no tener el estricto enfoque de género puesto que está enmarcada dentro de un modelo productivista. En segundo lugar la no disponibilidad oportuna de la información. Al respecto se hace referencia que hacia finales de 1993, cuando se comienza el proceso de análisis para la formulación de la política para la mujer rural, se disponía de información del año de 1991, es decir con un atraso de dos años. En tercer lugar, menciona que su cobertura no fue total, quedando por fuera el 6.5% del total de población rural estimada.

Identifica igualmente el problema de la referencia temporal -una semana- que limita la medición de la población económicamente activa que no tiene un trabajo continuo o que está relacionado a actividades estacionarias o que se realizan en períodos más largos de tiempo. Por otro lado, en el código de ocupaciones se excluyen categorías ocupacionales que aunque generen ingresos son consideradas como secundarias. Afirma el autor que "esta separación conceptual entre actividades principales y secundarias, que en últimas permite la identificación en la estructura laboral de la PEA frente a los desocupados, somete a invisibilidad especialmente a las mujeres, quienes en muchos casos desempeñan trabajos no permanentes y que como tales quedan registrados como inactivos o asociados a especies menores, labores agrícolas en el predio y huerta casera". En cuanto a la actividad productiva del hogar, éste se hace en forma general sin establecer las necesidades y expectativas de los distintos miembros según el parentesco, la edad y el sexo.

En la parte final de la presentación se hace un esbozo de la perspectiva de género, sugiriendo como unidad de análisis el concepto de sistemas de producción puesto que redimensiona el concepto tradicional de hogar rural al reconocer que al interior de éste se desarrollan formas particulares de relación social que dependen de la cultura y de los valores de cada comunidad y que a la vez facilita la identificación de la diversidad de actividades productivas que se desarrollan en su interior.

La última encuesta sobre hogares rurales, realizada en el Ecuador, data del año de 1978, es decir tiene un atraso de 17 años, y el procesamiento y producción de resultados carece, por lo tanto de un enfoque de género. En el presente año se está llevando a cabo una encuesta sobre Condiciones de Vida, con cobertura urbana y rural. Aunque esta encuesta es puntual, ofrece información sobre características de la vivienda, datos demográficos, económicos, educacionales, ocupacionales, gastos e ingresos de los hogares, acceso a servicios de salud, cuidados del niño, fecundidad, consumo, hacinamiento de los hogares, negocios del hogar y actividades agropecuarias.

El Censo de Población de 1990 es otra fuente de información que ofrece en alguna medida información sobre el sector rural en cuanto a características básicas de las viviendas y servicios, características demográficas, educacionales y de ocupación de la población.

Debido a la falta de encuestas específicas para el área rural, el documento se centra en la descripción de los instrumentos, conceptualización y proceso de generación de tabulados del modulo de Ingresos y Gastos de la última encuesta de hogares, cuya cobertura fue urbana. La unidad de análisis es el hogar y el individuo, cuya definición es la aceptada internacionalmente. Se utilizan además dos conceptos de jefe de hogar. El demográfico y el económico. El primero de ellos es el aceptado por Naciones Unidas como de autoreconocimiento y el segundo hace relación al miembro del hogar que mayor cantidad de dinero aporta al presupuesto del hogar. En cuanto al informante, la definición especifica que preferentemente sea el jefe del hogar o su cónyuge, y en su ausencia, cualquier persona mayor de 12 años de edad que tenga un buen conocimiento de las actividades del resto de los miembros del hogar. El resto de conceptos utilizados para medir fuerza de trabajo son las utilizadas internacionalmente de la OIT.

La definición de los tabulados para publicación dependen de los objetivos de la investigación y la desagregación de las variables por género se dan respecto del jefe económico del hogar.

Percibe la autora del documento que para impulsar la perspectiva de género se precisan dos tipos de gestión En primer lugar, es necesario relevar la importancia del uso de la información a través de la difusión de los modelos de análisis con este enfoque, y en segundo lugar, el establecimiento de objetivos de política social, laboral, económica de largo alcance.

Finaliza el documento con una reflexión sobre la dificultad financiera para poder realizar investigaciones de una forma más continua en el país y la necesidad de elaborar un marco teórico que involucre el enfoque de genero en el tratamiento de todas las variables, para poder llegar a una cuantificación de la participación femenina en el mercado de trabajo y en el financiamiento de los gastos del hogar. Para lograr un consenso al respecto se requiere de capacitación en este enfoque tanto a investigadores como a todo el personal que participe en la investigación.

El documento destaca que la participación de la mujer en la fuerza de trabajo se ha incrementado en los últimos 8 años, de 20% a más del 25%, y que aproximadamente un 24% de su participación se hace en el sector terciario de la economía. Se afirma además que las mujeres del sector rural han mantenido un protagonismo poco o nada reconocido, lo cual se evidencia en su no inclusión dentro de las Estadísticas Nacionales, en el PIB, y en la políticas sociales.

De acuerdo con el mandato del Ministerio de Agricultura, se debe promover el desarrollo armónico y sostenido del sector agropecuario, para lo cual realiza investigaciones relacionadas con la producción, en las cuales no se recoge información sobre el comportamiento de los hogares.

El autor del trabajo hace una somera revisión de las diferentes fuentes de información como son los censos de población, la encuestas de presupuesto familiar, de condiciones de vida, de hogares y de empleo, subempleo y desempleo, todas ellas producidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Se incluyen en el documento, además, las definiciones de los principales conceptos utilizados en las ENH como son los conceptos de hogar, vivienda, miembros del hogar, ingresos, PEA y PEI, todos ellos de acuerdo con las definiciones provistas por la OIT.

Uno de los problemas percibidos con la producción de los datos, es la carencia de tabulaciones por sexo, debido a que los usuarios de la información no solicitan los datos discriminados por esta variable. Asimismo, no existe coordinación entre los productores de la información y los usuarios de la misma. Se sugiere seleccionar un conjunto de indicadores con perspectiva de género del sector rural, unificar los criterios metodológicos que permitan la comparabilidad de los datos e impulsar la educación estadística, para aprender utilizar los indicadores producidos.

El documento menciona los diferentes programas que el INEI realiza para cumplir con su responsabilidad de conducir las actividades estadísticas e informáticas. Entre estos programas están los censos y encuestas de hogares y establecimientos, y en especial la encuesta nacional de hogares (ENAHO), la cual incluye el área rural desde 1995. Además, el INEI ha conformado la Comisión Interinstitucional del Sistema de Indicadores Sociales de la Niñez, el Adolescente y la Mujer, para fortalecer la generación de estadísticas de dichos niveles.

El autor hace luego una descripción detallada de las diferentes etapas en la generación de datos, incluyendo conceptos básicos hasta criterios de divulgación, de la Encuesta Nacional de Hogares, el Censo de Población y Vivienda, y el Censo Nacional Agropecuario. En cuanto a las limitaciones de la información de la ENAHO, el autor menciona dos aspectos conceptuales como son: la jefatura de hogar y la condición de actividad. Según el autor, aunque la conceptualización de Jefe de Hogar es correcta, la indiosincracia hace que este papel generalmente corresponda al hombre, aunque en la realidad no sea así. En cuanto a la condición de actividad, se considera que es necesario incidir en las encuestadoras para que realmente se capte la actividad que efectivamente realiza la mujer, ya que muchas veces las tareas que realizan en las zonas rurales no se consideran trabajo. El autor menciona que la divulgación de la información siempre se efectúa por sexo, por lo cual no considera que existan problemas de este tipo. En cuanto al Censo Nacional Agropecuario, cuyo objetivo principal es conocer la estructura del Sector Agropecuario (principalmente de las unidades agropecuarias), incluyó un capítulo relacionado con las características del hogar y del empleo: rol de la mujer campesina en la producción agropecuaria. En dicho capítulo se investigó el número de miembros del hogar, por edad y sexo, y su participación en las labores relacionadas con el proceso de producción agropecuaria, dentro o fuera de la unidad agropecuaria Además, menciona el autor, este capítulo también indagó por el número de trabajadores eventuales y/o permanentes, por sexo. Por lo tanto, fue posible divulgar alguna de la información sobre las características del productor por sexo.

El autor presenta también algunas perspectivas conceptuales y metodológicas entre las cuales sobresalen: 1) debe haber una cuantificación especial de la actividad económica de la mujer para lo cual se necesita elaborar una serie de preguntas que determinen la condición de actividad de la mujer en el área rural; 2) debe darse quiebre por genero en todas las variables de los cuadros de salida; 3) debe abolirse el esquema tradicional de no considerar como trabajo las tareas domésticas; 4) la periodicidad de medición de las encuestas debe ser diferenciado entre el área urbana y la rural, en la primera debe aplicarse trimestralmente, mientras que en el área rural debe ser semestralmente.

El documento inicia mostrando la activa participación de la mujer en la actividad agraria. Según la encuesta de hogares rurales de 1983, el 14% de las unidades agropecuarias eran conducidas directamente por mujeres, y más del 15% de la PEA ocupada del sector agrario son mujeres. Este porcentaje, dice el autor, se ampliaría si se toma en cuenta el trabajo de los miembros del hogar en las unidades agropecuarias que no son remunerados ni investigados en las estadísticas. Actualmente, se están desarrollando actividades para fortalecer las organizaciones de base desde una perspectiva de género, como también se está tomando conciencia en la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la generación de información agraria con el fin de redefinir los roles de los miembros de la familia, desagregados por edad y sexo.

El Censo Nacional Agropecuario, realizado en Octubre de 1994, introdujo preguntas con perspectiva de género, relacionadas con la identificación del sexo del productor, la participación directa de la mujer no productora (trabajadora) en la actividad agropecuaria, y el rol de la mujer en la generación del ingreso familiar y en trabajos no agropecuarios.

La Encuesta Agraria por muestreo a nivel departamental, que se realiza desde 1993, contiene también algunas preguntas con perspectiva de género, como: sexo del productor; participación de la mujer rural en la producción agropecuaria, en la generación de ingresos familiares, y otras. Se espera ampliar la cobertura de variables, incluyendo en forma explícita el rol de la mujer rural. El autor presenta luego una serie de conceptos y definiciones básicas utilizados en la encuesta agraria En cuanto al informante, se reseña que es el productor agropecuario o la persona encargada de la conducción de la unidad Agropecuaria El autor menciona algunas limitaciones para obtener información con perspectiva de género, entre las cuales está el escaso recurso económico.

El finaliza el documento presentando los resultados de la encuesta agraria en Arequipa, con especial énfasis en las características de la mujer productora agropecuaria y de la unidad agropecuaria.

En Venezuela se ha trabajo muy poco el enfoque de género, debido probablemente, de acuerdo con la autora, a que no existe claridad sobre lo que se entiende conceptualmente por enfoque de género. Durante la presentación se hizo un breve repaso de seis fuentes de información que contienen información por sexo. Estas seis fuentes fueron: el Censo de Población y Vivienda, el Censo Indígena, la ENH, la Encuesta Social, la Encuesta de Juventud y los Registros Administrativos.

Las limitaciones que presentan estas fuentes de información en lo que respecta a conocer la participación de la mujer en el desarrollo económico se pueden resumir en los siguientes puntos:

El documento centra su atención en una revisión histórica de los censos agrícolas llevados a cabo, desde el año de 1937 hasta el año de 1984, fecha en que se realiza el último censo de esta naturaleza, y año en que se hace la reforma agraria en Venezuela El censo de 1984, estaba programado para realizarse en dos fases. La primera de ellas consistía en elaborar el Registro de Unidades de Explotación, es decir el marco general de explotaciones agrícolas por sectores que serviría de marco muestral para estudios especiales o encuestas agrícolas. La segunda fase consistía en la realización de Encuesta Agrícola Nacional. Por motivos económicos, esta segunda fase no se llevó a cabo.

Para el año de 1996, está previsto la realización del VI Censo Agrícola, ideado igualmente hacerlo en dos fases. En una primera fase, se diligenciará el Registro de las Explotaciones Agropecuarias, la cual se ha programado para el tercer trimestre de 1996. Se contemplan variables relacionadas con la ubicación geográfica y características de la explotación, datos del productor (condición jurídica, sexo, nacionalidad y residencia en la explotación), información específica de los cultivos que tiene la explotación y datos sobre el informante (nombre y categoría de productor, administrador, caporal, familiar y otro).

C. Trabajo en grupo

De acuerdo con la metodología propuesta, los participantes fueron divididos en dos grupos de trabajo para discutir y analizar la perspectiva de género en las estadísticas del sector agropecuario, basados en las presentaciones de los documentos nacionales y sectoriales de los diferentes países, con ayuda de la guía preparada por las consultoras nacionales conjuntamente con las representantes de la FAO y el IICA. En términos generales, la guía contenía cuatro puntos básicos para discusión: 1) conceptos y definiciones básicas; 2) ámbito e indicadores permanentes; 3) sensibilización y concientización de la dimensión de género en los procesos de generación de información, y 4) comunicación entre productores y usuarios de la información (ver Anexo III para mayor detalle). Los grupos quedaron conformados de la siguiente forma:

Grupo A:

Países: Bolivia y Perú, representante del IICA: Brenda Kleisen; consultora nacional: Carmen Elisa Flores.

Grupo B:

Países: Colombia, Ecuador y Venezuela; representante del IICA: Laura Pérez; representante de la FAO: Vilma Aray; representante del Ministerio de Agricultura de Colombia: Diana Medrano; consultora nacional: Elena Prada.

Cada grupo nombró un relator (a) y contó con el apoyo de las participantes de la FAO y el IICA, quien debía recoger las conclusiones del grupo y presentarlos en la sesión plenaria.

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