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APENDICE A

ALOCUCIÓN DEL DIRECTOR GENERAL

Señor Presidente,
Señoras y señores ministros,
Señoras y señores delegados,
Señoras y señores:

Introducción

Es para mí un honor y un gran placer volver a encontrarme en compañía de los dirigentes del sector agrícola de América Latina y el Caribe, reunidos para participar en la vigésimo novena Conferencia Regional de la FAO. Permítanme en primer lugar expresar, en nombre de la Organización, de su personal, y de los delegados y observadores también, nuestro agradecimiento al Presidente Hugo Chávez, al Gobierno y al pueblo de la República Bolivariana de Venezuela por haber hospedado esta Conferencia, brindándonos su generosa hospitalidad.

Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo y en la Región de América Latina y el Caribe

Hace diez años, los dirigentes de la comunidad internacional, reunidos en Roma en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, decidieron reducir a la mitad antes del año 2015 el número de personas que padecían hambre. Hoy en día, a mitad de camino, resulta claro que si no se redoblan los esfuerzos en los próximos diez años ese objetivo no se alcanzará hasta el año 2150.

Al hacer balance de los progresos realizados con vistas a la consecución de ese objetivo, es preciso constatar que, a pesar de las mejoras significativas hechas, el ritmo de avance en la mayoría de las regiones del mundo sigue siendo insuficiente para alcanzarlo. De mantenerse las tendencias actuales, la Región de América Latina y el Caribe sería la única Región en desarrollo que podría alcanzar en la fecha prevista el objetivo establecido en la Declaración del Milenio. En efecto, en los últimos años el número de personas subnutridas ha disminuido, de 59 millones de personas en 1990-1992 a 52 millones en 2001-2003. No obstante, estas cifras globales enmascaran el agravamiento de la situación en América Central y el Caribe, donde el número de personas subnutridas pasó de 12,7 millones en 1990-1992 a 14,1 millones en 2001-2003. Por lo tanto, sería necesario realizar progresos cuatro veces más rápidos que durante los primeros diez años, lo que es posible sobre todo para algunos países de América austral y para los que disponen de recursos energéticos y mineros, pero indudablemente más difícil para los demás.

La reducción del hambre no sólo es esencial en el plano humanitario, sino que es además un requisito indispensable para el desarrollo económico y social que tendrá un efecto directo en la reducción de la pobreza, el mejoramiento de la salud mediante una mejora de la nutrición y la realización de progresos en la educación gracias al aumento de los ingresos provenientes de la agricultura rural, pero también de la agricultura urbana y periurbana.

En América Latina y el Caribe se ha registrado un aumento del PIB del 5,9 por ciento en 2004 y del 3,8 por ciento en 2005. Se trata del progreso más rápido registrado por la economía de la Región desde los años setenta. En la Región existen por lo tanto unas condiciones macroeconómicas favorables que deberían de permitir avanzar rápidamente hacia una mayor justicia en la distribución de los frutos del crecimiento, en particular en beneficio de las poblaciones más pobres.

Desarrollo de la agricultura en América Latina y el Caribe en 2004-2005: resultados

Producción alimentaria

La producción alimentaria aumentó un 3,5 por ciento al año entre 2000 y 2004, es decir, a un ritmo muy superior a la tasa de crecimiento demográfico (1,4 por ciento) y ligeramente superior a la media registrada en los años noventa (3,4 por ciento).

• producción agrícola

La producción agrícola aumentó un 3,3 por ciento entre 1992 y 2004. La tasa de crecimiento alcanzó el 3,5 por ciento anual entre 2000 y 2004, por encima de las tasas de crecimiento en los decenios precedentes (2,4 por ciento en los años ochenta y 3,1 por ciento en los años noventa).

Cinco países de la Región sufrieron, sin embargo, crisis alimentarias en 2002, principalmente a causa de catástrofes de origen climático y del descenso de los precios del café.

• cultivos

El crecimiento de la producción de cultivos fue tan sólo del 1,6 por ciento en 2004, pero el año anterior había alcanzado el 7,1 por ciento. La tasa media de crecimiento de este subsector desde el inicio del siglo se sitúa en el 3,3 por ciento al año, es decir, considerablemente superior a la media mundial, del 2,2 por ciento anual, y superior a las tasas registradas en otras regiones en desarrollo (2,8 por ciento en Asia y 2,7 por ciento en África).

Estos resultados alentadores han podido obtenerse gracias a la reorientación del marco macroeconómico de la Región, que era fuertemente desfavorable al sector agrícola, pero también gracias al aumento de la participación en los intercambios, estimulado por la fuerte demanda internacional de varios productos básicos.

No obstante, diversos factores preocupantes exigen la atención de la Conferencia. Han sido sobre todo los países del Cono Sur los que han conseguido aprovechar las posibilidades ofrecidas por el comercio internacional de productos básicos, gracias a la adaptación de su marco institucional y al mayor potencial de sus recursos naturales. En estos países se ha registrado un notable aumento de las superficies cultivadas, especialmente de soja y de otros cultivos, que ha permitido el crecimiento acelerado de la producción pero que causa numerosos problemas para el equilibrio de los ecosistemas. Para reactivar la agricultura de los demás países, que a menudo han perdido condiciones comerciales preferenciales, es preciso adoptar medidas que permitan intensificar la producción del sector por medio de inversiones, especialmente en las infraestructuras rurales, y del incremento del valor agregado mediante el fomento de las actividades agroindustriales.

• ganadería

La ganadería representa el 43 por ciento de la producción agrícola, proporción similar a la de América del Norte y Europa y considerablemente superior a la tasa del 30 por ciento registrada en las demás regiones en desarrollo.

Entre 2000 y 2004 la producción animal aumentó en la Región a una tasa del 2,9 por ciento al año, frente al 3,6 por ciento durante el decenio anterior. El desarrollo de los sectores ganaderos dinámicos (aves de corral, porcino, bovino y producción lechera), en los que las perspectivas de la demanda son favorables, debería de permitir mantener el crecimiento a medio plazo. Sin embargo, es indispensable solucionar los problemas relativos a la inocuidad de los alimentos y sus efectos sobre la producción y sobre el comercio internacional.

Productos pesqueros

Los recursos pesqueros más importantes están plenamente explotados e incluso, en algunos casos, sobreexplotados. Teniendo en cuenta los fenómenos climáticos, el volumen de desembarcos muestra una tendencia a la baja cifrada en un 2,1 por ciento al año. A fin de evitar agotar las poblaciones es necesario reforzar la ordenación y adoptar nuevas disposiciones internacionales más conformes con el Código de Conducta para la Pesca Responsable.

El sector forestal

En América Latina y el Caribe existen 924 millones de hectáreas de bosques naturales, esto es, el 23 por ciento de la cubierta forestal mundial. Pero la pérdida anual neta de superficie forestal asciende a 4,7 millones de hectáreas, o sea el 64 por ciento de la superficie que se pierde en todo el mundo.

El desarrollo forestal de la Región no es satisfactorio y la situación no mejora, salvo en dos o tres países. Es necesaria una evolución rápida de las instituciones, al igual que la adopción de nuevos mecanismos para orientar a los agentes beneficiarios hacia una utilización sostenible de los recursos forestales.

Comercio de productos agrícolas

En 2004, las exportaciones de productos agrícolas de América Latina y el Caribe alcanzaron los 75 000 millones de dólares EE.UU., es decir, un aumento del 18,2 por ciento con respecto al año anterior.

Por otra parte, las importaciones de productos agrícolas alcanzaron un monto de 35 000 millones de dólares EE.UU., o sea un aumento del 10,5 por ciento con respecto al año 2003.

La balanza comercial de productos agrícolas registró en 2004 un excedente de 40 000 millones de dólares EE.UU., lo que constituye un resultado extremadamente positivo para la Región.

Las limitaciones

Agua

La viabilidad a largo plazo de la agricultura de la Región pasa por la ordenación sostenible de los recursos naturales, y en particular por un aumento de la eficacia de su utilización y conservación. Aunque la Región es relativamente privilegiada y recibe el 30 por ciento de las precipitaciones mundiales, los recursos de tierras y de aguas sufren, en numerosas zonas, una grave degradación provocada por las actividades humanas. Además, tan sólo el 13 por ciento de las tierras cultivadas está en regadío. La Región debería asegurar un mayor acceso de la población a agua de calidad, en el marco de un proceso de modernización institucional, de fomento de las inversiones y de adopción de medidas de protección ambiental.

La FAO alienta la participación de los usuarios en la toma de decisiones y en la definición de sistemas de ordenación y de conservación eficaces basados en las microcuencas hidrográficas.

Infraestructuras rurales

En vastas zonas de la Región los progresos registrados en materia de productividad agrícola no han ido acompañados de un desarrollo correspondiente de las infraestructuras de transportes y de comunicaciones ni de acceso a los servicios en las zonas rurales. Por lo tanto, es indispensable reducir los costos de transacción de los pequeños productores para aumentar sus ingresos y mejorar su seguridad alimentaria.

Financiamiento

La población rural representa el 23 por ciento del total y la agricultura proporciona el 18 por ciento del empleo, pero la parte del gasto público destinada a las zonas rurales no supera en promedio el 6,5 por ciento del gasto total. Por otra parte, durante los últimos diez años los gastos rurales por habitante se han reducido de 205 a 141 dólares EE.UU.

Los Estados Miembros de la FAO, reunidos en la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, celebrada en Puerto Alegre (Brasil) en marzo de 2006, han propuesto que la reforma agraria se centre en mayor medida en los pobres y sus organizaciones, que tenga una orientación social y que sea participativa. Debería contribuir a la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. Debe además fundarse en la garantía de los derechos de propiedad individuales, comunales y colectivos y en la equidad respecto del acceso a este importante factor productivo que presenta por añadidura una dimensión cultural, en particular para los campesinos sin tierra. Debe promover la productividad, el fortalecimiento de los mercados locales y nacionales, el empleo, la generación de ingresos y la inserción social. Debería igualmente favorecer la conservación de los recursos ambientales de las zonas rurales, respetando al tiempo los derechos y las aspiraciones de las poblaciones rurales.

El marco institucional

Los dispositivos institucionales en los que se apoyan los mercados rurales y laborales deben garantizar una utilización suficiente y sostenible de los recursos e ir acompañados de sistemas de evaluación y de control.

Enfermedades transfronterizas

Los países de la Región siguen estando libres del subtipo H5N1 de la gripe aviar. En el pasado, Chile, El Salvador, Guatemala y México han sufrido brotes de gripe aviar altamente patógena debida a otras cepas (H5N2 y H7N3), pero la enfermedad fue detectada a tiempo y eliminada, evitándose su difusión masiva en la Región. Esos brotes de gripe aviar entrañaron costos muy elevados: sólo en Chile, las consecuencias económicas del foco de 2002 ascendieron a 31 millones de dólares EE.UU. según las evaluaciones.

Otras enfermedades, como la fiebre aftosa, la encefalopatía espongiforme bovina, la peste porcina, la mosca del gusano barrenador del ganado y la rabia entrañan igualmente pérdidas de producción y restricciones comerciales. La FAO, en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal, ha puesto en marcha recientemente el Marco mundial para el control progresivo de las enfermedades transfronterizas de los animales. A ese respecto, la FAO financia también cuatro proyectos de cooperación técnica, en América Central, los países andinos, América del Sur y el Caribe, destinados principalmente a reforzar los servicios veterinarios.

Otras iniciativas

Al principio de este año, diversos especialistas en seguridad alimentaria latinoamericanos pusieron en marcha la iniciativa América Latina y el Caribe sin hambre para el 2025 (ALCSH-2025), que persigue cinco objetivos, a saber: el refuerzo de la organización institucional respecto de la seguridad alimentaria en los países de la Región; la cooperación Sur-Sur entre los países de la Región y de otros continentes; el desarrollo del capital humano gracias a la formación técnica; el apoyo a los gobiernos con vistas a vincular entre sí las iniciativas nacionales encaminadas a reducir el hambre y la pobreza; y la investigación aplicada a la seguridad alimentaria.

La FAO se complace de esta iniciativa, que reforzará los dispositivos de lucha contra el hambre en la Región, y está dispuesta a prestarle todo su apoyo.

Cuestiones incluidas en el programa de la Conferencia Regional

Tras haber examinado las importantes cuestiones técnicas incluidas en el programa y haber analizado las principales tendencias de la agricultura, del desarrollo rural y de la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe, los participantes en la Conferencia harán recomendaciones relativas a las medidas que deben adoptar los países y a la cooperación técnica que esperan de la FAO. La Conferencia Regional examinará los progresos realizados por los países de la Región con vistas a alcanzar los objetivos establecidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Asimismo deberá examinar las medidas adoptadas para aplicar las principales recomendaciones de la Conferencia Regional de 2004.

Por último, se organizarán dos mesas redondas para debatir los problemas y las perspectivas del mercado común agrícola regional así como los desafíos institucionales a los que se enfrenta la Región.

Resultados del trigésimo tercer período de sesiones de la Conferencia de la FAO

En su trigésimo tercer período de sesiones, celebrado en Roma en noviembre de 2005, la Conferencia de la FAO aprobó un presupuesto de 765,7 millones de dólares EE.UU. para el bienio 2006-2007, esto es, un crecimiento nominal cero completado con gastos de seguridad y con 6 millones de dólares EE.UU. para programas prioritarios. La Conferencia examinó asimismo mis propuestas de reforma de la Organización y aprobó, entre otras cosas, determinados cambios en la estructura orgánica de la Sede que ya se han llevado a cabo, así como la aplicación de las propuestas de descentralización en una Región y la apertura de una oficina subregional nueva. A este respecto, he decidido comenzar dicho proceso en la Región de África y en la Subregión del Asia Central y pienso proponer al Consejo, en su período de sesiones de noviembre de 2006, la ampliación de la descentralización a las demás regiones y la reestructuración de la Sede respetando el límite de ocho departamentos indicado por la Conferencia. En este marco, está previsto establecer nuevas oficinas subregionales encargadas de América Central, los países andinos y el MERCOSUR. Espero que las propuestas en este sentido reciban su apoyo.

El Programa de Labores y Presupuesto para 2006-2007, que se someterá a la aprobación del Comité de Finanzas y del Comité del Programa en el próximo mes de mayo, en el marco de las orientaciones impartidas por la Conferencia en noviembre de 2005, tiene en cuenta los cambios iniciales en la estructura orgánica tanto en la Sede como en las oficinas descentralizadas y hace especial hincapié en la difusión de conocimientos y el refuerzo de la capacidad en los países en desarrollo.

La FAO deberá además movilizar alrededor de 15 millones de dólares EE.UU., con cargo a contribuciones voluntarias, para sufragar los gastos de transición relacionados con la reforma.

Conclusiones

Excelencias,

Señoras, señores:

La mayor parte de las personas que padecen hambre vive en el campo. La población rural sigue estando sumamente marginada, especialmente en los terrenos de la educación, la salud y el acceso a los servicios. La agricultura es la principal fuente de empleo en las zonas rurales y mantiene una interacción dinámica con las demás actividades económicas. El desarrollo agrícola desempeña por consiguiente un papel fundamental en el aumento de los ingresos rurales y en la mejora de los indicadores del bienestar y de la seguridad alimentaria en el medio rural. Pero son también los agricultores pobres quienes emigran a las ciudades y refuerzan la proletarización en la periferia de las capitales nacionales y regionales.

La lucha para eliminar el hambre y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio se ganará o perderá en la agricultura rural, urbana y periurbana. Estoy seguro de que esta Conferencia Regional para América Latina y el Caribe proporcionará sugerencias y dará orientaciones con vistas a fomentar el desarrollo agrícola y rural y a lograr el objetivo de la seguridad alimentaria.

Les agradezco su amable atención.

 

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