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«El valor de una cumbre reside en los cambios que introducen las personas en su modo de actuar en los años posteriores.» Esta observación nos recuerda que, cualesquiera que fueran los logros de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en noviembre de 1996, lo que realmente importa es su repercusión a largo plazo sobre el hambre en el mundo. Se ha dicho también que, después de cada cumbre o conferencia importante de las Naciones Unidas, se registra un acusado descenso del interés y la actividad de las ONG. El hecho de que los cientos de ONG que asistieron a la Cumbre y al Foro de ONG hayan estado trabajando desde entonces demuestra que esta afirmación no es cierta. La finalidad de este primer número de DEEP desde que se celebró la Cumbre Mundial sobre la Alimentación es recordar la experiencia y las declaraciones del Foro de ONG, examinar las iniciativas adoptadas por la FAO y las ONG en el año de 1997, año que siguió a la Cumbre, y explorar el horizonte de negociación de los dos próximos años con el fin de determinar las oportunidades para que se cumplan los siete compromisos de la Cumbre mediante acuerdos internacionales.
Se empieza con un resumen del Foro de ONG: quién asistió, qué sucedió y qué se dijo. La coincidencia de los análisis efectuados a partir de las diversas experiencias de las ONG participantes fue memorable. La declaración del Foro ante la Cumbre puede solicitarse a FOCSIV (Via Francesco di Sales, 18, 00165 Roma, Italia), mientras que la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial puede obtenerse en la FAO. Siguen dos reflexiones personales sobre la Cumbre, una de ellas escrita desde una perspectiva de género.
A continuación se ofrece una relación de las novedades registradas desde la Cumbre. La FAO y las ONG han tomado nuevos derroteros en tres ámbitos importantes, esforzándose en aclarar y esbozar la base jurídica del derecho humano a una alimentación suficiente, poniendo en práctica el llamamiento de la Cumbre a elaborar sistemas de información y cartografía sobre la inseguridad y la vulnerabilidad alimentarias y realizando un seguimiento de las numerosas referencias del Plan de Acción a la sociedad civil con un examen de la cooperación entre la FAO y las ONG. Se señalan las decisiones adoptadas por el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial en 1997 sobre presentación de informes y vigilancia, así como el mecanismo de las Naciones Unidas que se está estableciendo para coordinar el seguimiento de la Cumbre a nivel tanto nacional como internacional. En 1997 se ha fomentado la sensibilización de la opinión pública en relación con los objetivos de la Cumbre mediante la iniciativa de TeleFood, retransmisión televisiva sobre el Día Mundial de la Alimentación centrada en el Programa especial de la FAO para la seguridad alimentaria. También en ese año se han celebrado diversas conferencias regionales de ONG convocadas para consolidar las redes que confluyeron en el Foro de ONG: se describen los resultados principales de estas reuniones, incluida la iniciativa para constituir un Foro mundial en el que estén representadas las principales agrupaciones regionales.
Las ONG han indicado una serie de negociaciones internacionales de importancia decisiva que podrían favorecer u obstaculizar los compromisos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Sólo en mayo y junio de 1998 tendrán lugar cinco de estas negociaciones. Se celebrará la cuarta Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Se prevé que se presentará un informe de un examen externo del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional. El Convenio sobre la Ayuda Alimentaria está pendiente de revisión. La segunda Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio dará inicio a nuevas conversaciones sobre el comercio agrícola y la propiedad intelectual. El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO recibirá los primeros informes nacionales sobre la aplicación de la Cumbre. Si la decisión de la Cumbre de 1996 representó el primer esfuerzo global en dos decenios para reducir el número de personas hambrientas, éstas son algunas de las nuevas montañas que habrán de escalar las ONG y la FAO con el fin de alcanzar esa meta decisiva.
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Este resumen del Foro de ONG se basa en el informe final del Comité Italiano para el Foro de ONG, publicado como suplemento a los números 1-2, año XXV, enero-junio de 1997, de la revista Volontari e Terzo Mondo, por Volontari nel Mondo-FOCSIV, Via San Francesco di Sales, 18, 00165 Roma, Italia.
Tel.: (39 6) 6877796/6877867; Fax: (39 6) 6872373
¿Un Foro de ONG en una estación ferroviaria? Para muchos participantes, el recuerdo imborrable de la Estación Ostiense de Roma, donde se celebró el Foro del 11 al 17 de noviembre de 1996, será la vista del tablero «Treni in arrivo» cuando su atención se desviaba ocasionalmente de los oradores. La transformación de este insólito escenario en una sala de conferencias aceptable fue mérito del ingenio y la ardua labor de las ONG italianas que actuaron como anfitriones y de los gobiernos nacional, regional y municipal que las apoyaron.
Participaron en el Foro más de 800 ONG de 80 países, de las cuales una pequeña mayoría procedían del sur y del este, mientras que las ONG acreditadas de Africa fueron 270. Observadores e invitados incrementaron este número: de hecho, el promedio diario de asistentes se cifró en unos 1 000. Trescientos periodistas siguieron el acontecimiento.
Se había empezado a pensar en el Foro un año antes, cuando 200 ONG, reunidas con ocasión de la celebración del cincuentenario de la FAO en la ciudad de Quebec, pusieron en marcha una red mundial sobre la seguridad alimentaria. Los preparativos se iniciaron realmente cuando las principales federaciones italianas de ONG para el Desarrollo (COCIS, CIPSI y FOCSIV) aunaron sus esfuerzos con organizaciones sociales, agrícolas, ambientales y sindicales a fin de constituir un Comité Italiano para el Foro de ONG sobre la Seguridad Alimentaria. Este Comité recibió fondos de una serie de donantes, encabezados por el Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores con 500 millones de liras, y se benefició de la recaudación de fondos de gobiernos donantes promovida por la FAO para financiar la participación de ONG del sur tanto en la Cumbre como en el Foro. A lo largo de 1996, recibió la asistencia de un Comité Internacional de Apoyo, que inicialmente estaba integrado por cuatro redes internacionales de ONG y más tarde se amplió a nueve representantes de ONG del sur y del este. Las reuniones de ese comité se vieron facilitadas por el proceso de consultas a ONG organizado por la FAO, que incluyó una reunión de 249 ONG durante la celebración del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial en septiembre de 1996 y consultas de ONG de dos días de duración en la serie precedente de conferencias regionales de la FAO.
El Foro se dividió en una sesión plenaria de dos días de duración (12-13 de noviembre) para preparar una declaración que había de pronunciarse ante la Cumbre, seguida de unos 30 talleres. El tema principal del 14 de noviembre fue la agricultura sostenible; mientras que un taller que duró todo el día se ocupó del derecho a los recursos productivos y los métodos sostenibles de producción de alimentos, durante la tarde un taller examinó el caso del Senegal y la región del Sahel para aprender de la experiencia práctica en materia de cooperación entre la FAO, organizaciones campesinas y ONG sobre políticas y programas agrícolas. El 15 de noviembre fue el Día de la Mujer, con una serie de talleres que se celebraron simultáneamente con otro sobre las consecuencias de la liberalización del comercio para las estrategias de seguridad alimentaria. Dos talleres ocuparon la mañana del 16 de noviembre, uno sobre los llamamientos de las ONG en favor de un código de conducta y un convenio mundial en el que se recoja el derecho a la alimentación, y otro sobre la campaña «Alimentos para todos», antes de que los participantes se reunieran en la tarde de ese día para celebrar una sesión plenaria final.
También se realizaron actos más simbólicos, como la procesión de antorchas «Roma para el Mundo: Alimentos para Todos», con el apoyo del Ayuntamiento de Roma y del Foro de ONG (y con el objetivo de reducir la deuda exterior para el año 2000) y la demostración «Los campesinos cultivan el Foro», en el curso de la cual miembros de la red Vía Campesina esparcieron suelo y semillas de todo el mundo para crear un lecho de diversidad biológica frente a la Estación Ostiense.
Los discursos de apertura del Foro marcaron la tónica de los debates. En un discurso leído en su nombre debido a su ausencia en el último minuto, la ganadora del premio Nóbel de la Paz, Rigoberta Menchu, afirmó que «la paz no significa sólo ausencia de guerra; es muy difícil conseguir una paz mundial si sigue habiendo pobreza, racismo, discriminación y alienación... El modelo actual de desarrollo ha demostrado ser en gran medida inadecuado, desde el punto de vista de la justicia social. Escuchamos a menudo que la economía crece, pero este crecimiento económico no ha producido beneficios para una gran parte de la población que vive en condiciones de pobreza o de extrema pobreza... La labor de las ONG ha sido fundamental para atender a sectores a los que habría debido atender el Estado. Las ONG han pasado a desempeñar una función de vital importancia porque se han convertido en interlocutores e intermediarios válidos entre la sociedad y el Estado y promueven y alientan la participación de los ciudadanos».
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, declaró ante el Foro que «la participación de la sociedad civil ha sido de suma importancia durante todo el proceso. Este Foro es hoy una expresión pública del entusiasmo, la ardua labor y el compromiso de todos ustedes... El Plan de Acción de la Cumbre orientará y movilizará los esfuerzos de los gobiernos, del sistema de las Naciones Unidas, incluida la FAO, y de todos los sectores de la sociedad civil... Todos reconocen que los gobiernos por sí solos no pueden resolver estos problemas y que, si queremos realizar progresos, necesitamos la energía y los conocimientos especializados que posee la sociedad civil... Su contribución constante después de la Cumbre será decisiva».
La declaración aprobada por el Foro y pronunciada ante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación el 17 de noviembre por su portavoz, Jeanot Minla Mfou´ou de Camerún, bajo el título «Ganancias para pocos o alimentos para todos» declaró que «la globalización de la economía mundial, unida a la falta de control sobre las grandes transnacionales y a los patrones de consumo excesivo, han incrementado la pobreza en el mundo». Pidió un nuevo modelo para conseguir la seguridad alimentaria, basado en la descentralización, que impugnara los supuestos, políticas y prácticas existentes, y fijó seis objetivos prioritarios:
Aunque la declaración recibió un apoyo generalizado en el Foro, algunos grupos quisieron subrayar ciertos aspectos de la misma, que expusieron más detalladamente en nuevas declaraciones. La red mundial de agricultores Vía Campesina expresó su desacuerdo con «el modelo de neoliberalismo económico que, en nuestra opinión, se ha impuesto a nuestros países» y con «la producción alimentaria industrial, que es un sistema perjudicial para la diversidad biológica y los ecosistemas naturales». La red pidió «una reforma agraria inmediata, profunda y genuina, incluida la distribución de la tierra, crédito y asistencia técnica» y «la soberanía en materia de alimentación a nivel local y nacional, entendida como el derecho de la población a producir alimentos, controlar la comercialización de los mismos y alimentarse de manera saludable».
Las ONG africanas aprobaron una declaración especial relativa a los efectos de los «conflictos armados entre grupos étnicos y políticos manipulados por fuerzas externas» sobre la seguridad alimentaria, condenando a las «potencias fabricantes de armamento que instigan y favorecen los conflictos armados para vender sus armas mortíferas, así como a las naciones africanas que cooperan con ellas». Dirigiéndose a los gobiernos africanos, la Organización de la Unidad Africana (OUA) y la comunidad internacional en general, las ONG pidieron que se concediera prioridad a las medidas para prevenir a tiempo los conflictos y se congratularon de la ayuda alimentaria de urgencia africana e internacional, pero rechazaron el envío de «tropas militares de urgencia externas y neocoloniales». El grupo de ONG del Cercano Oriente y Africa del Norte condenó la utilización de los alimentos como arma mediante embargos económicos, y señaló la necesidad de resolver los problemas de los refugiados, la desviación de los recursos hídricos y la expropiación de las tierras agrícolas si se quería conseguir la seguridad alimentaria.
¿Cuáles fueron los logros del Foro de ONG? En un breve período de tiempo, esta amplia y heterogénea asamblea expresó su solidaridad en un mensaje a la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en el que se instaba a la sustitución del enfoque globalizado de la seguridad alimentaria por un modelo descentralizado, participativo y agroecológico. Como afirmó en su declaración inaugural Antonio Onorati, Presidente del Comité Italiano de ONG, «ni el mercado ni poderosos gobiernos serán jamás capaces de redistribuir alimentos a los pobres de todo el mundo. Sin la participación de esos miles de millones de mujeres que pagan el precio más alto de su pobreza, sin la acción de los campesinos, las poblaciones indígenas, los pescadores y quienes apoyan sus esfuerzos, cualquier plan firmado por los gobiernos con la esperanza de erradicar la pobreza y el hambre en los próximos 25 años está destinado al fracaso».
Tal vez el mayor logro del Foro haya sido el rico intercambio de experiencias entre sus participantes. Como afirmó también Onorati: «Basándose en una larga experiencia y una profunda comprensión de sus necesidades y sus sistemas de cultivo, las comunidades rurales han elaborado estrategias agrícolas que tienen como fundamento una gestión eficiente de los recursos naturales, no como instrumentos de producción sino como raíces de su existencia. Son esas las experiencias que queremos transmitir al Foro. Esperamos que el hecho de habernos reunido pueda ayudarnos a recoger los inmensos recursos de nuestra experiencia sin que se pierda ni siquiera una gota de lluvia.» Palabras tan proféticas que, al final de la semana, cuando las últimas ONG abandonaban el lugar, descargó finalmente una tormenta sobre Roma que anegó partes de la antigua estación ferroviaria.
«Será la primera generacíon que pierda
más conocimientos de los que adquiere»
Para más información, dirigirse al Grupo de Agricultura Sostenible, c/o Intermediate Technology,
Myson House, Railway Terrace,
Rugby, CV21 3HT, Reino Unido.
Tel.: (44 1788) 560631; Fax: (44 1788) 540270;
Correo electrónico: [email protected]
Esta fue la preocupación que el Grupo de Agricultura Sostenible expresó ante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Los grandes propietarios, afirmó, utilizan productos químicos y biotecnológicos que envenenan el suelo, el agua, los alimentos y las personas, además de causar daños al medio ambiente y destruir la vegetación autóctona. La agricultura mecanizada en régimen de monocultivo entraña costos energéticos y financieros considerables, así como gastos indirectos derivados de la destrucción de recursos naturales. Este sistema sobrevive gracias a la utilización de subvenciones directas o indirectas que lo han hecho competitivo mediante unos precios artificialmente bajos. Por otra parte, se empuja de modo creciente a los campesinos hacia tierras de baja calidad y alto riesgo, y las zonas cultivadas se reducen cada vez más. Ello está propiciando la destrucción de las economías agrícolas y la migración a las ciudades e incluso a otros países, con la consiguiente globalización de la pobreza y la inseguridad alimentaria.
Para superar estos modelos agrícolas insostenibles, el grupo pidió:
El derecho a los alimentos significa el derecho a recursos productivos que aseguren unos medios de subsistencia sostenibles y el derecho a alimentarse. Entraña:
Para más información, dirigirse a: Institute for Agriculture and Trade Policy, 2105 1st Avenue South Minneapolis,
MN 55404, Estados Unidos
Tel.: (1 612) 870 3415; Fax: (1 612) 870 4846;
Correo electrónico: [email protected]; Sitio Web: http://www.sustain.org/foodsec=20
La Propuesta de un Convenio sobre la Seguridad Alimentaria Sostenible fue presentada al Foro por un grupo internacional de ONG que consideraba necesario modificar las disposiciones del Acuerdo sobre la Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que ponen en peligro la seguridad alimentaria. Este Convenio trata de crear un marco mundial jurídicamente vinculante que incorpore oficialmente la seguridad alimentaria en el derecho internacional
Muchos gobiernos de países en desarrollo, especialmente de países importadores de alimentos, han subrayado la necesidad de que la seguridad alimentaria se base en primer lugar en la producción local y nacional y en una distribución equitativa. El comercio puede complementar las estrategias internas de seguridad alimentaria, pero no puede sustituirlas. Al haber traspasado a la OMC importantes atribuciones en materia de política agrícola, las organizaciones ambientales, de agricultores y de consumidores, así como los gobiernos nacionales, han perdido muchos de los instrumentos que podían emplear antes para defender la seguridad alimentaria. Son necesarias formas de colaboración que concedan la máxima prioridad a la seguridad alimentaria, y no al comercio.
En la propuesta se pide a la FAO que promueva la participación de la Asamblea General de las Naciones Unidas en negociaciones para establecer un Convenio sobre la Seguridad Alimentaria Sostenible, con cinco objetivos principales:
Para más información dirigirse a:
CNCR, BP 249, Dakar, Senegal
Tel: (221) 214339/213987;
Fax: (221) 223474/214509
En este taller se ilustró, mediante testimonios de organizaciones campesinas del Senegal y funcionarios de la FAO, la historia reciente de la colaboración en ese país.
La Federación de Organizaciones No Gubernamentales del Senegal (FONGS), establecida en 1976 como federación de campesinos a nivel nacional, se enfrentó a finales del decenio de 1980 con un marco normativo en rápida evolución. En 1990 su petición de asistencia a la FAO para comprender el Programa de ajuste estructural agrícola, que se estaba negociando entonces, fue acogida favorablemente a pesar de la novedad y las dificultades que planteaba a un organismos técnico intergubernamental. Los factores que influyeron en el éxito fueron, entre otros, la existencia en la FAO de un programa dedicado a las ONG que creó un clima de confianza con la FONGS y aportó fondos iniciales, así como de personal de las dependencias técnicas y de la Oficina de la FAO en el país dispuesto a aceptar un reto importante. Esta colaboración culminó en la organización en 1993 de un foro nacional en el que el movimiento campesino presentó sus propuestas y sus críticas a la política agrícola nacional, y en la creación de un Consejo nacional de concertación y cooperación de la población rural (CNCR) como interlocutor con el gobierno y con los asociados en el desarrollo. La disponibilidad del Gobierno a aceptar el diálogo con las organizaciones de la población rural ha sido un factor decisivo en el éxito del movimiento.
Con objeto de fortalecer su capacidad de negociación el CNCR pidió asistencia a la FAO para elaborar un programa de capacitación en análisis de la política agrícola y el comercio internacional y en agricultura sostenible. Se solicitó y recibió apoyo técnico para la formulación de proyectos destinados a promover las actividades económicas de los miembros del CNCR y la elaboración de un mecanismo que permitiera a las organizaciones de la población rural administrar los fondos recibidos del gobierno. El Programa especial para la seguridad alimentaria (véase pág. 20), establecido por la FAO para los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos, se formuló en el Senegal en 1995, en colaboración con asociaciones miembros de la FONGS.
A nivel regional, en 1996 se creó la Plataforma de Organizaciones Campesinas del Sahel, tras un proceso de preparación y con el apoyo del Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel. Se pidió asistencia a la FAO para formular un programa de fortalecimiento de la capacidad destinado a países en los que el movimiento campesino estaba menos estructurado que en el Senegal.
El caso del Senegal constituyó un buen ejemplo de los problemas relacionados con la cooperación a nivel nacional que se plantean en el documento de examen de la cooperación FAO/ONG (véase pág. 21). Aunque no hay un modelo que sea aplicable a nivel universal, se sugirió que podían tomarse las medidas que se indican a continuación para reproducir la experiencia positiva de cooperación del Senegal y promover la participación popular en la determinación de la política nacional.
Por parte de las organizaciones de la población rural:
Por parte de la FAO:
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Resumen de un artículo de Patrick Mulvany, miembro de Intermediate Technology (Reino Unido), publicado con anterioridad en Development in Practice, 7(3) agosto de 1997. Development in Practice es publicado por OXFAM (Reino Unido e Irlanda), 274 Banbury Road, Oxford, OX2 7DZ, Reino Unido.
Para ponerse en contacto con Patrick Mulvany, dirigirse a: Intermediate Technology, Myson House, Railway Terrace, Rugby, CV21 3HT, Reino Unido.
Tel.: (44 1788) 560631; Fax: (44 1788) 540270;
Correo electrónico: [email protected]
La profunda preocupación por la injusticia de que 800 millones de personas sufran hambre en el mundo 22 años después de la Conferencia Mundial de la Alimentación de la FAO de 1974 unió a casi todos los oradores que participaron en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Pero a continuación, esta unidad se resquebrajó. Hubo quienes vieron la solución en un desarrollo económico y social planificado, basado en la contribución, los derechos y las necesidades de los pequeños agricultores y los consumidores pobres. Otros oradores y documentos sostuvieron que un mercado más liberalizado proporcionaría los alimentos necesarios para una población en aumento y cada vez más concentrada en las ciudades. Oradores como Franz Fischler, Comisario Europeo para la Agricultura, se resistió a aceptar esta posición, admitiendo: «La simple liberalización de los mercados no puede ser la única respuesta, porque hay muchas personas que no están en condiciones de pagar.» En un documento para el South Centre, Solon Barraclough afirma: «La idea de que las fuerzas del mercado pueden eliminar el hambre con una intervención mínima del Estado, además de proporcionar un marco jurídico estable junto con políticas macroeconómicas que fomenten el libre comercio y la inversión privada, es una utopía.»
Las cuestiones relacionadas con la producción y disponibilidad de alimentos, la nutrición, la inocuidad de los alimentos y la seguridad alimentaria ocupan un lugar más destacado que al inicio del proceso de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en el programa de productores, políticos y consumidores. Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) son ahora más eficaces, gracias a las redes mejoradas establecidas para la Cumbre. Puede que uno de los resultados más positivos de ésta sea precisamente esa mejora de la coordinación de las OSC.
Pero las cumbres, las resoluciones, los planes de acción y las palabras no bastan. Es necesaria una actuación. Tal vez las OSC tengan que tomar la iniciativa, estableciendo un nuevo programa para el sector estructurado y fomentando el establecimiento de nuevas instituciones y foros en los que las OSC, los gobiernos y la industria determinen de común acuerdo el marco mundial para la seguridad alimentaria: el derecho a la alimentación, el derecho a los recursos productivos, un convenio sobre la seguridad alimentaria. ¿Están preparadas las OSC para hacer frente a este desafío?
Alison van Rooy, en su examen de la labor realizada por las ONG en la Conferencia Mundial de la Alimentación de 1974 y en la Cumbre para la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992 para promover sus intereses, señala que ha alcanzado objetivos limitados. Los intentos de las ONG para influir en sus gobiernos han logrado sus mayores éxitos en esferas «de baja política de puerta abierta», como la igualdad entre ambos sexos, el desarrollo social, la política ambiental y la práctica del desarrollo. Queda por ver si las OSC, incluidas las ONG, desarrollan su capacidad de manera que puedan influir en cuestiones «de alta política de puerta cerrada» en beneficio de la seguridad alimentaria. Una prueba de ello será la eficacia del grupo de presión de OSC con ocasión del examen por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1999 del régimen de derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, en lo que respecta a los organismos vivos y los recursos genéticos, y el examen del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC.
Las OSC se enfrentarán al reto de redefinir la seguridad alimentaria desde el punto de vista de la producción, el acceso y la disponibilidad a nivel local y nacional. Dado que este planteamiento podría estar reñido con los intereses de las empresas multinacionales que controlan una proporción creciente del sistema alimentario mundial, será necesario que las OSC encuentren nuevos medios para llegar a posiciones colectivas. De ello depende la seguridad alimentaria mundial. Las OSC deberán organizarse para tomar la iniciativa, ya que nadie lo hará en su lugar.
Referencias
Barraclough, S. 1996. Universal food security: issues for the South. Ginebra, South Centre (borrador).
Van Rooy, A. 1997. The frontiers of influence: NGO lobbying at the 1974 World Food Conference, the 1992 Earth Summit and beyond.World Dev., 25(1): 93-114. Elsevier Science Ltd.
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Para obtener información detallada sobre la seguridad alimentaria de la A a la Z, dirigirse a la autora de este artículo: Nancy Pearson Arcellana, Directora de Investigación, Isis International-Manila, 3 Marunong St., Brgy Central District Quezón, Filipinas
Tel.: (632) 435 3405/3408; Tel./fax: (632) 436 0312;
Correo electrónico:[email protected]; [email protected]
En noviembre de 1996, dirigentes y jefes de estado de todo el mundo recorrían los locales de la FAO en Roma. Habían negociado laboriosamente el texto del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) y se reunían ahora para la ceremonia oficial de aprobación. No lejos, en la Estación Ostiense, mujeres campesinas -productoras de alimentos- hablaban de sus perspectivas y hacían recomendaciones sobre el modo de alcanzar la seguridad alimentaria a los participantes en el foro de ONG y a los representantes de la FAO. Estas mujeres campesinas provenían de 29 países de todas las regiones del mundo.
La CMA proporcionó el impulso para que cuatro organizaciones -Isis International-Manila, Vía Campesina, Foro para el Desarrollo Centrado en la Población y Grupo de Trabajo de Mujeres para la Alimentación y la Agricultura- reunieran en Roma a mujeres campesinas y les proporcionaran un lugar en el que intercambiar sus conocimientos y experiencias y un espacio en el que elaborar estrategias de actuación en sus comunidades, naciones y regiones y en todo el mundo.
Isis International-Manila sigue empeñada en crear espacios, facilitar procesos y difundir información a mujeres campesinas para que puedan expresar sus preocupaciones, establecer redes en común y preparar sus propias respuestas. En Filipinas, Isis participó en asambleas regionales de mujeres agricultoras y pescadores que culminaron en una feria comercial, un seminario y un concierto para conmemorar el Día Mundial de la Alimentación. En diciembre de 1997, Isis proporcionó apoyo a un taller para la región de Asia, celebrado en Viet Nam, al que asistieron 50 especialistas en agricultura orgánica de uno y otro sexo. Los temas del taller fueron: efectos de la economía de mercado y de la globalización sobre la agricultura en Asia, modelos y prácticas de agricultura orgánica y problemas y desafíos de las mujeres campesinas en Asia. Tres de las organizaciones que enviaron mujeres agricultoras al Taller de Mujeres Campesinas que se celebró en Roma habían participado también en el taller de Viet Nam.
En el otro extremo del mundo, las mujeres de la red Vía Campesina que habían asistido al taller de Roma no habían permanecido inactivas. En colaboración con las Organizaciones de Campesinos de América Latina y Vía Campesina, mujeres campesinas de los principales países de América Latina y el Caribe asistieron en Brasil a la primera asamblea de mujeres campesinas de América Latina: «Las mujeres campesinas cultivan un milenio de justicia e igualdad». Posteriormente se sumaron a sus colegas masculinos en el segundo congreso de las Organizaciones de Campesinos de América Latina y Vía Campesina e introdujeron en todos los debates una firme perspectiva de género. En unas de las resoluciones se subrayó la igualdad entre el hombre y la mujer en todas las iniciativas y se asumió el compromiso de que las mujeres representaran el 50 por ciento de los delegados nacionales.
La Cumbre fue una etapa a lo largo del trayecto. A menudo es difícil observar progresos cuando queda tanto por hacer. El abecé de la seguridad alimentaria puede ofrecer a los encargados de formular políticas un instrumento de evaluación.
A - Acceso: Las mujeres, que son las productoras primarias de alimentos para sus familias y para las comunidades en general, deben tener acceso a la tierra, el agua, las semillas, la educación, el crédito y otras ayudas financieras, así como a los procesos de adopción de decisiones: en otras palabras, a todos los medios de producción. Además, en todo el mundo las mujeres aseguran el consumo de alimentos a sus familias. Los alimentos deben ser accesibles, económicamente asequibles y culturalmente apropiados.
B - Beneficios para la mujer: Muchos estudios han demostrado que la mujer utiliza sistemáticamente sus recursos -ya se trate de productos o dinero- para garantizar la seguridad alimentaria, la salud y la educación de su familia. Es necesario dar poder efectivo a las mujeres para que participen en la adopción de decisiones, en las políticas que favorecen sus cometidos fundamentales y en los beneficios concretos de las actividades de desarrollo.
C - La comunidad como base: La ordenación de recursos y la agricultura sostenible basadas en la comunidad son elementos esenciales para conseguir la seguridad alimentaria para todos. Hay que dar a las comunidades, y en particular a las mujeres, oportunidades, atribuciones y autonomía para que participen en los procesos de adopción de decisiones a todos los niveles.
En pocas palabras, este abecé es la piedra de toque para determinar los progresos realizados en el Plan de Acción de la CMA y poner de relieve la duración de los esfuerzos que están realizando las mujeres para conseguir finalmente alimentos para todos.
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Pueden obtenerse ejemplares del proyecto de Código Internacional de Conducta sobre el Derecho Humano a una Alimentación Suficiente solicitándolos a: FIAN International, PO Box 10 22 43, 69012 Heildelberg, Alemania.
Tel.: (49 6221) 830620; Fax: (49 6221) 830545.
Correo electrónico:[email protected]
Tanto la FAO como las ONG han hecho en 1997 grandes progresos en su afanosa búsqueda del derecho a la alimentación que se recogía en el Objetivo 7.4 del Plan de Acción de la Cumbre. Ha habido una estrecha cooperación entre la FAO y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), mientras que las ONG han preparado un proyecto de Código Internacional de Conducta sobre el Derecho Humano a una Alimentación Suficiente.
En el Objetivo 7.4, los gobiernos se comprometían a «esclarecer el contenido del derecho a una alimentación suficiente y del derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre, como se declara en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y otros instrumentos internacionales y regionales pertinentes». En el apartado b), instaban a los países que no eran todavía partes en el Pacto, aprobado en 1966,a que se adhirieran a éste a la mayor brevedad posible. En el apartado e) invitaban «al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a que, en consulta con los órganos pertinentes creados en virtud de tratados y en colaboración con los organismos especializados y programas pertinentes del sistema de las Naciones Unidas y con los mecanismos intergubernamentales apropiados, defina mejor los derechos relacionados con la alimentación que se mencionan en el Artículo 11 del Pacto y proponga formas de aplicar y realizar estos derechos como medio para conseguir los compromisos y objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, teniendo en cuenta la posibilidad de establecer directrices voluntarias encaminadas a alcanzar la seguridad alimentaria para todos».
El Director General de la FAO y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos firmaron el 29 de mayo de 1997 un memorando de entendimiento que proporcionaba un marco para la cooperación entre ambas oficinas sobre cuestiones relacionadas con el derecho a la alimentación. La invitación de la Cumbre al Alto Comisionado fue ratificada por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la Resolución 1997/8. A raíz de un informe presentado en mayo por la FAO al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que es el órgano encargado de vigilar la aplicación del Pacto Internacional, el Comité dedicó un día entero, el 1º de diciembre de 1997, a un debate sobre el Artículo 11, y, al día siguiente, un seminario de expertos organizado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos con un gran número de organizaciones de las Naciones Unidas, para formular recomendaciones al Alto Comisionado. En la Conferencia de la FAO de noviembre de 1997, varios países subrayaron también la importancia de elaborar una legislación nacional sobre el derecho a la alimentación, con asistencia de la FAO cuando fuera necesario.
Las ONG presentes en el foro celebrado en noviembre de 1996 propusieron elaborar un Código de Conducta sobre el Derecho a la Alimentación. Un primer proyecto fue examinado en una conferencia organizada en Ginebra, del 1 al 4 de mayo de 1997, por la Food First Information and Action Network (FIAN) y la Alianza Mundial sobre la Nutrición y los Derechos Humanos. En septiembre se distribuyó un nuevo proyecto ratificado también por el Instituto Internacional Jacques Maritain. El Artículo 15 del proyecto incluye una definición precisa del contenido del derecho a la alimentación y establece no sólo las obligaciones de los Estados sino también las responsabilidades de otros agentes (organizaciones internacionales, empresas económicas, sociedad civil). Se insta a los Estados a que respeten, protejan y aseguren el ejercicio del derecho de sus ciudadanos a la alimentación. El proyecto contiene disposiciones para mejorar el seguimiento de las violaciones de este derecho. El código se ofrece a la comunidad internacional, los Estados y otros agentes como guía para facilitar la elaboración de disposiciones legislativas a nivel nacional e internacional. Su finalidad es apoyar el derecho a la alimentación de las personas y las comunidades, aunque en la propuesta relativa a un Convenio sobre la Seguridad Alimentaria (véase pág. 8) se menciona la soberanía nacional en materia de alimentación. El proyecto se dio a conocer en un seminario de expertos celebrado el 2 de diciembre de 1997.
El 10 de diciembre de 1998 se cumplirá el cincuentenario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En 1998 se realizará también el examen quinquenal del Plan de Acción de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993). La FAO y la OACDH han iniciado los preparativos para conmemorar el cincuentenario con un acto público en el que se pondrán de relieve los progresos realizados conjuntamente en el esclarecimiento y la aplicación del derecho a la alimentación.
Para más información sobre el método de evaluación de la seguridad alimentaria basado en la economía alimentaria de los hogares, dirigirse a: SCF-UK Food Economy Assessment Team (FEAT), Regional Office for Eastern Africa, PO Box 39664, Nairobi, Kenya.
Tel: (254 2) 744279; Fax: (254 2) 748889;
Correo electrónico: [email protected]
Un método para evaluar las necesidades de zonas o grupos de la población que se enfrentan con graves situaciones de inseguridad alimentaria consiste en analizar la economía alimentaria de los hogares. Este método, elaborado por la ONG británica Save the Children (SCF), se basa en el conocimiento de las estrategias que emplea la población para tener acceso a los alimentos. No se limita a las evaluaciones basadas en la producción, sino que explora otras fuentes de alimentación de las que depende la población, y la medida en que pueden ampliarse estas fuentes en períodos de crisis. ¿Puede la población en un año malo aumentar su consumo de alimentos silvestres? ¿Pueden emigrar algunos miembros de la familia en busca de empleo? ¿Pueden obtener las familias afectadas donaciones o préstamos de sus parientes más acomodados que les permitan salir adelante, o tienen existencias de alimentos u otros bienes a los que puedan recurrir?
Los resultados son visibles mediante una sencilla representación gráfica. En la página 17 se ofrece un análisis basado en un diagrama circular de Akot, una zona del Sudán afectada por la guerra. El análisis, que se centra en los mecanismos utilizados para tener acceso a alimentos, permite proponer intervenciones distintas de la ayuda alimentaria para apoyar las iniciativas locales, en lugar de sustituirlas. También ayuda a orientar mejor la asistencia, ya que permite definir con más precisión quiénes son las personas vulnerables y por qué lo son.
Este método se vale de los conocimientos de la población local que obtiene mediante entrevistas a personas bien informadas, ya que se admite que es utópico esperar que las necesidades de información puedan cubrirse con costosas encuestas por hogares. Las personas bien informadas se encuentran a diversos niveles (aldea, distrito, región) y pueden ser funcionarios públicos, trabajadores de ONG, maestros, representantes de organizaciones aldeanas (de agricultores, de mujeres), dirigentes locales tradicionales o comerciantes. Sobre todo, son personas que, gracias a su posición o a su experiencia, saben cómo funciona la economía alimentaria de los hogares.
SCF y Helen Keller International fueron las dos ONG que asistieron a la consulta de expertos organizada en marzo de 1997 por la FAO con objeto de elaborar un plan de trabajo para el Sistema de información y cartografía sobre la inseguridad y la vulnerabilidad alimentarias (SIVIMA), como se solicitaba en los compromisos segundo y séptimo del Plan de Acción de la Cumbre. El plan de trabajo fue aprobado posteriormente por el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) y el Consejo de la FAO.
Sitio Internet del Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO: http://www.fao.org/giews
Para más información sobre las iniciativas de la FAO relacionadas con el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, consultar el sitio: http//OIS.FAO.ORG/ois/wfs-ois.htm
La consulta reconoció que, a pesar de sus deficiencias, el sistema de hojas de balance de alimentos utilizado por la FAO es actualmente insustituible y debe utilizarse y complementarse con otra información. A veces subestima la disponibilidad de alimentos, especialmente en Africa, al no tener suficientemente en cuenta las raíces y tubérculos. También es necesaria una información más completa a nivel subnacional o regional sobre grandes países como China, la India y Brasil. En Brasil, el levantamiento de un mapa del hambre basado en los datos existentes sobre los ingresos de los hogares ha sido útil para reconocer las comunidades y municipios más vulnerables y orientar mejor las políticas públicas y las inversiones.
La consulta convino en que no era posible aplicar un único conjunto de indicadores a todos los países en todas las épocas. Según el CSA, el SIVIMA debería incluir indicadores que sean sencillos y fiables, que estén ya disponibles, que tengan un carácter social y antropométrico, y que abarquen todos los niveles, incluidos los hogares. La consulta llegó a la conclusión de que el «sistema de expertos» (es decir, el método basado en personas bien informadas, como el análisis del SCF antes mencionado) y el «sistema de indicadores» eran complementarios para evaluar la vulnerabilidad y que había motivos que justificaban su utilización conjunta.
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El plan de acción aprobado incluye cuatro medidas a corto plazo que habrán de adoptarse antes de la reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial que se celebrará en junio de 1998:
También se celebraron consultas con el Banco Mundial para integrar en el SIVIMA la iniciativa del Banco de crear una base de datos sobre la nutrición en Africa. Con el apoyo del gobierno japonés, se ha elaborado un proyecto regional cuya finalidad es crear una base de datos del SIVIMA para Asia, que entrará en funcionamiento a principios de 1998.
La Cumbre confió al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la FAO la tarea de vigilar la aplicación del Plan de Acción y los progresos realizados para alcanzar el objetivo mínimo de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel de 1996 no más tarde del año 2015. La reunión del Comité celebrada en abril de 1997 brindó a los gobiernos la primera oportunidad de examinar los procedimientos de vigilancia.
El Comité reconoció que la aplicación del Plan incumbe en primer lugar a los gobiernos, y recibió información de diversos países que habían empezado a elaborar planes nacionales de acción para vigilar los compromisos de la Cumbre. Dado que las competencias previstas en el Plan de Acción corresponden tanto a los sectores no gubernamentales y privados como a los gobiernos, se prevé que todas las partes interesadas participarán en los planes y en la presentación de informes.
El Comité aprobó el procedimiento provisional para la presentación de informes que se utilizará en 1997-98, en virtud del cual los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales notificarán las medidas adoptadas para aplicar los objetivos previstos en cada uno de los siete compromisos del Plan de Acción. Esta información incluirá un análisis de la orientación y eficacia de las políticas y actividades nacionales para reducir el número de personas desnutridas.
Los informes sobre el año 1997 llegarán a la FAO a finales de enero de 1998. En su reunión de junio de 1998, el CSA examinará un modelo unificado de presentación de informes para años sucesivos. Antes de la reunión del CSA, un grupo de trabajo de composición abierta examinará propuestas a tal efecto. Ha habido divergencia de opiniones entre los gobiernos en cuanto al futuro calendario, sosteniendo algunos que sólo deberían presentarse informes nacionales cada dos años. En el período de sesiones de 1998 se considerará también la posibilidad de examinar en cada una de las futuras reuniones un tema relacionado con la aplicación de la Cumbre.
Los compromisos de la Cumbre siguen influyendo en los programas de la FAO. Todos los comités técnicos de la FAO se ocuparon de su seguimiento en 1997 y las conferencias regionales de la FAO incluirán un tema sobre el mismo durante su ciclo de 1998. Todos los informes al CSA sobre este tema se están distribuyendo ampliamente, incluso en Internet, y se alienta a los países a que hagan lo mismo con sus informes.
Dado que la obligación de presentar un informe oficial prevista en la Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN) de 1992 se cumplió por última vez en 1995, se seguirán vigilando los compromisos de la CIN como parte del proceso de la CMA. La Conferencia Mundial sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural de 1979 ha sido objeto de un ciclo cuatrienal de presentación de informes; a partir de ahora se dejará de presentar informes por separado y la información sobre los progresos realizados pasará a formar parte integrante del seguimiento de la Cumbre.
El Comité reconoció la importante función que habían desempeñado las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en el proceso de preparación de la Cumbre, y les exhortó a que siguieran participando en la labor del CSA. Los delegados instaron a que el CSA se valiera de las experiencias de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y de otros foros de las Naciones Unidas para permitir que las organizaciones nacionales e internacionales de la sociedad civil que cumplen los criterios de pertinencia y competencia contribuyan más activamente a sus debates en calidad de observadores. Se señaló la necesidad de asegurar un equilibrio geográfico, en particular prestando asistencia para la participación de OSC del mundo en desarrollo, así como la posibilidad de que los gobiernos incluyeran a estas organizaciones en sus delegaciones nacionales. El Comité pidió a la Secretaría que tomara medidas provisionales para ampliar la participación de ONG en su reunión de 1998, durante la cual examinará más detalladamente este asunto.
Algunas ONG para el desarrollo han hecho comentarios sobre estas posibilidades de acrecentar la participación de las OSC. Les atrae la idea de una aportación más interactiva a los debates del Comité, haciéndose eco de la propuesta presentada en la reunión de 1997 de reestructurar el CSA como un foro propicio y abierto a todos los interesados en el seguimiento de la Cumbre. Es necesario que las ONG sepan que sus posiciones se tendrán en cuenta en los informes sobre los debates del Comité. También han propuesto que se amplíen las oportunidades de participación antes de las reuniones del CSA y en el curso de estas, incluida la colaboración en la redacción de documentos, reuniones preparatorias, talleres y exposiciones, y la intervención en la reunión del grupo de trabajo que se celebrará en 1998 para examinar los futuros procedimientos de presentación de informes.
La aplicación y vigilancia del Plan de Acción de la Cumbre no incumben en exclusiva a la FAO. En los compromisos 7.2 y 7.3 se encomienda al Comité Administrativo de Coordinación (CAC) de las Naciones Unidas la tarea de coordinar el seguimiento entre organismos y al Comité Económico y Social (ECOSOC) la de recibir los informes de la FAO y otros organismos.
En diciembre de 1996, la Asamblea General de las Naciones Unidas se congratuló de los resultados de la Cumbre y en su período de sesiones de 1997 recibió el primer informe de la FAO al respecto. El CAC ha iniciado el seguimiento entre organismos estableciendo una red sobre desarrollo rural y seguridad alimentaria, como habían propuesto conjuntamente la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Más de 16 organismos de las Naciones Unidas se han incorporado a esta red y el Secretario General de las Naciones Unidas ha acogido con agrado el propósito de conseguir la participación de la sociedad civil en la red bipartita y la importancia que esta concede a las actividades en los países. Se ha pedido a todos los representantes de la FAO en los países y coordinadores residentes de las Naciones Unidas que colaboren en el establecimiento de grupos temáticos entre organismos sobre desarrollo rural y seguridad alimentaria a nivel nacional. La FAO ha creado un sitio Internet para la red (http://www.fao.org/waicent/faoinfo/sustdev).
El ECOSOC ha elogiado la decisión del CAC de incluir el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en el proceso integrado de seguimiento de las principales conferencias y cumbres de las Naciones Unidas. Con esta decisión se ha puesto en marcha el mecanismo para que los dos organismos interinstitucionales e intergubernamentales presten un pronto y constante apoyo a los esfuerzos de los países para aplicar el Plan de Acción.
Sitio Internet de Telefood: http://www.fao.org/food
La FAO siguió promoviendo la seguridad alimentaria en 1997 con el inicio de Telefood, primera retransmisión televisiva mundial dedicada al tema «Alimentos para todos». El domingo 19 de octubre (tres días después del Día Mundial de la Alimentación), cadenas de televisión de 60 países conectaron con un programa de información, espectáculos y un concierto de gala desde el Vaticano emitido por la televisión italiana (RAI), que llegó a unos 450 millones de espectadores en todo el mundo.
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, declaró: «Telefood tiene un objetivo básico: sensibilizar acerca de la importancia del problema y promover la solidaridad en la lucha contra el hambre. Además, trataremos de movilizar recursos en algunos países para proyectos y programas prácticos con esa finalidad.» La FAO prometió que cada dólar que se recaudara con el llamamiento de Telefood se destinaría a prestar apoyo a la población rural de países en desarrollo mediante el Programa especial para la seguridad alimentaria (PESA) y otros proyectos concebidos para ayudarles a obtener más alimentos. Todos los fondos recaudados se someterán a una auditoría externa independiente.
La FAO inició el PESA en 1994 como respuesta a la necesidad de impulsar la producción alimentaria en 86 países de bajos ingresos y con déficit de alimentos en los que vive la mayoría de los 800 millones de personas hambrientas. El Programa hace hincapié en el control nacional y la participación de los agricultores, la conciencia de los problemas ambientales y la función de la mujer en la producción y comercialización de alimentos. Su fase piloto está ya en marcha en 19 países y se está preparando en otros 32.
La fase piloto, de tres años de duración, comienza con demostraciones en explotaciones agrícolas en las que algunos agricultores enseñan a otros técnicas agropecuarias. Incluye cuatro componentes relacionados entre sí:
La fase de expansión tendrá como finalidad mejorar el marco de políticas para el sector agrícola mediante un díálogo con los gobiernos e inversiones en infraestructura agrícola.
Dirigirse a: Lamia Tabet-Nême, Oficina de Enlace con los Comités Nacionales (GIDN), FAO, 00100, Roma, Italia.
Tel.: (39 6) 570 55328; Fax: (39 6) 570 53210;
Correo electrónico: [email protected]
En el compromiso séptimo del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación se pide a los gobiernos que, en colaboración con la sociedad civil, emprendan campañas nacionales de «Alimentos para todos». Una dependencia de la FAO, la Dependencia en Enlace con los Comités Nacionales (GIDN) está ofreciendo asesoramiento y asistencia a todos los Estados Miembros, asociados y actores que deseen constituir un foro nacional para acrecentar la sensibilización de la población y la voluntad política y para movilizar actividades y recursos que permitan conseguir la seguridad alimentaria para todos. Se ha previsto iniciar a nivel nacional amplias consultas que proseguirán a nivel regional y mundial para establecer la condición, la función, la composición y los objetivos principales de los foros nacionales, los cuales deberían basarse en las prioridades que se planteen en los documentos nacionales de estrategia para aplicar el Plan de Acción de la CMA. Podría indicarse en cada país una persona de prestigio nacional, preferiblemente que se haya retirado de la política o la administración y sea conocida por su competencia en materia de desarrollo rural o su dedicación a aliviar el hambre y la malnutrición, para que encabece la campaña y, en particular, el foro. Se espera que las ONG que han participado en la preparación de la CMA y en el Foro de ONG celebrado en Roma en noviembre de 1996 desempeñen una función decisiva en el establecimiento de foros nacionales y contribuyan a crear un entorno internacional propicio para conseguir la seguridad alimentaria universal. Por consiguiente, se les invita a que comuniquen a la FAO (GIDN) sus opiniones y propuestas a este respecto.
Los aumentos del rendimiento y de la remuneración de los productores son en principio alentadores. En Bolivia el rendimiento del maíz en las parcelas de demostración se ha duplicado y el de las papas ha aumentado entre un 240 y un 425 por ciento. En el Nepal se han obtenido incrementos del 44 al 75 por ciento. En Tanzanía, la participación de agricultores en demostraciones técnicas y de capacitación y ahorro ha contribuido a duplicar el rendimiento del maíz y el arroz. En Zambia la introducción en el marco del Programa de bombas de pedal, parte de las cuales proceden de Bangladesh, está contribuyendo a impulsar la producción hortícola gracias al aumento de la superficie regada con sistemas de bajo costo.
La cooperación Sur-Sur está permitiendo a algunos países beneficiarse de los conocimientos especializados de otros países en desarrollo. Técnicos del Viet Nam están ayudando a agricultores del Senegal a aplicar el Programa y en 1998 expertos de Marruecos ayudarán probablemente a agricultores de Burkina Faso y Níger. Un número cada vez mayor de gobiernos e instituciones financieras están ofreciendo préstamos en condiciones favorables para las actividades experimentales. El proceso se ha puesto en marcha y Telefood lo ha impulsado.
Dirigirse a: D. Daniels, Jefe, Dependencia de Cooperación con el Sector Privado y las ONG (TCDN), FAO, 00100 Roma, Italia.
Tel.: (39 6) 570 54050; Fax: (39 6) 570 55175;
Correo electrónico: [email protected]
Un aspecto importante de la reforma que emprendió la FAO en 1994 ha sido el reconocimiento de la necesidad de centrarse en las tareas y funciones que la Organización está en condiciones óptimas de desempeñar, así como ampliar las relaciones y fortalecer la cooperación con otras partes interesadas. La creación de la Dependencia de Cooperación con el Sector Privado y las ONG (TCDN) fue un reflejo institucional de la orientación normativa hacia las actividades de divulgación. En 1996, el Director General pidió a la TCDN que emprendiera un minucioso examen de la política y estrategia de cooperación de la FAO con las ONG, teniendo en cuenta la experiencia pasada y presente, con objeto de proporcionar a toda la Organización una base sólida para movilizar las energías e intereses renovados por parte de las organizaciones de la sociedad civil que previsiblemente estimulará la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
El examen se ha realizado en estrecha consulta con un gran número de ONG de todas las regiones. Sus opiniones y expectativas se han resumido en un documento titulado
Cooperación de la FAO con las ONG, que se distribuyó ampliamente en el Foro de ONG de noviembre de 1996. Dentro de la FAO, se ha creado una red de coordinadores de ONG para intercambiar experiencias y estimular reflexiones. Se ha pedido la colaboración de las oficinas de campo, y cada departamento técnico ha emprendido su propio examen de su cooperación con las ONG con objeto de señalar las cuestiones de política que requieren la atención de toda la Organización y determinar prioridades y oportunidades concretas para trabajar con las ONG a medio plazo en las esferas técnicas de interés para ellas.
Actualmente se están recopilando los resultados de las distintas actividades, y se prevé que estarán disponibles a principios de 1998. El proceso incluirá una declaración de política del Director General de la FAO y un documento programático que se examinará en el curso de 1998 con organizaciones de la sociedad civil, en el que se propondrá una cooperación en cuatro esferas: programas de campo, diálogo sobre políticas, intercambio de información y sensibilización de la opinión pública, y movilización de recursos. La cuestión fundamental en que se basan todas estas actividades es la contribución de la FAO a determinar una división apropiada de las tareas y promover el diálogo y la colaboración entre gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otros actores.
Dirigirse a: ANGOC, PO Box 3107, QCCPO 1103, Quezón, Metro Manila, Filipinas.
Tel.: (63 2) 433 7654; Fax: (63 2) 920 7434;
Correo electrónico: [email protected]
En el curso de 1997, ONG regionales y mundiales consolidaron la red que habían empezado a crear en el Foro de ONG y las conferencias regionales de la FAO de 1996. Celebraron reuniones, reforzaron sus redes de seguridad alimentaria y determinaron los principales acontecimientos de los tres próximos años en los que será necesario que la sociedad civil exprese su opinión sobre la seguridad alimentaria.
La Coalición de ONG de Asia para la reforma agraria y el desarrollo rural (ANGOC) celebró una reunión regional en Bangkok (Tailandia) del 5 al 8 de agosto de 1997, en la que se elaboró un plan de acción para el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación por parte de las ONG de Asia sudoriental. También se pidió la inclusión de una cláusula relativa a la seguridad alimentaria en el examen del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC, la incorporación a la campaña en favor de la reforma del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), especial atención a las instituciones regionales (ASEAN, APEC y Banco Asiático de Desarrollo), apoyo a las políticas nacionales de autosuficiencia alimentaria (para reducir los «kilómetros de alimentos», es decir la distancia entre los lugares donde esos alimentos se producen y se consumen) y una encuesta previa en 200 aldeas de 10 países para comparar los indicadores de la seguridad alimentaria al cabo de cinco y diez años.
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Dirigirse a: UBINIG, 5/3 Barabo Mahanpur, Ring Road, Shaymoli, Dhaka - 1207, Bangladesh.
Tel.: (880 2) 811465/329620; Fax: (880 2) 813065
Más de 50 hombres y mujeres asistieron a una reunión de la Red de Asia meridional sobre alimentación, ecología y cultura (SANFEC), que se celebró en Tangail, Bangladesh, del 18 al 22 de agosto de 1997. La reunión consideró que la búsqueda de una agricultura ecológica era el único medio de superar el hambre que seguían padeciendo 500 millones de personas en Asia meridional, a pesar de los logros de la revolución verde. Subrayó la importancia de la cultura para la seguridad alimentaria, dado que los alimentos no son simples mercancías o bienes de consumo, y expresó su confianza en que un día «la cultura será moneda corriente». Se señaló la necesidad de asegurar los derechos a los recursos de propiedad común, incluidos los derechos de las mujeres, las poblaciones indígenas y otros grupos marginales a la tierra y los recursos. La reunión reiteró que la producción de alimentos y el control del mercado debían permanecer en manos de los pequeños agricultores.
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Dirigirse a: COASAD, c/o FONGS, BP 269, Thiès, Senegal.
Tel.: (22 1) 951 1237; Fax: (22 1) 951 2059;
o a 6A, rue des Champs-Elysées, B-1050 Bruselas, Bélgica.
Tel.: (32 2) 503 1424; Fax: (32 2) 503 2666;
Correo electrónico: [email protected]
En el curso del Foro de ONG, 112 participantes de ONG africanas de 25 países se reunieron para crear una plataforma continental de ONG de Africa. La junta provisional de esta plataforma, conocida como Coalición de organizaciones africanas para la seguridad alimentaria - soberanía y desarrollo sostenible (COASAD), se reunió en Túnez en junio de 1997 para trazar un plan de trabajo inicial, centrado en una reunión inaugural prevista para enero de 1998 en Dar es Salaam (Tanzanía), a la que se ha invitado a ONG de todos los países africanos, así como a las redes existentes especializadas en seguridad alimentaria. Considerando que Africa es la única región donde la pobreza está aumentando y la disponibilidad de alimentos per cápita está disminuyendo, la COASAD pide un marco normativo más favorable y un aumento de los recursos presupuestarios para la agricultura, de manera que el motor del crecimiento económico sea una estrategia agrícola basada en la experiencia de los agricultores y las mujeres a nivel comunitario. La finalidad de la Coalición es cubrir el vacío creado por la falta de comunicación e información entre las ONG africanas y la opinión pública.
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Por iniciativa subregional, en septiembre de 1997 se celebró en Banjul (Gambia) un Foro de Asociaciones Sahelianas, en el que se presentó al Consejo de Ministros del Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel (CILSS) una visión esperanzadora del futuro en cuanto a la promoción de los recursos humanos y el acceso de todos a los derechos básicos, el fortalecimiento de la capacidad institucional, un desarrollo rápido y sostenible de la producción alimentaria, el crecimiento económico y la diversificación (sobre la base de una diversidad de operadores económicos no limitados por monopolios) y una integración económica del Sahel abierta a Africa y al mundo. El Foro pidió a los gobiernos sahelianos que reconocieran la creciente importancia de los actores sociales y económicos gracias a su cooperación con un Estado que cumple sus funciones esenciales y delega otras tareas en los grupos locales y profesionales: «El posicionamiento de los actores económicos y sociales a nivel nacional y regional y mediante plataformas de mujeres, jóvenes, parlamentarios, ONG, productores rurales, operadores económicos y periodistas les permitirá llegar a ser asociados responsables y capaces de dialogar con el Estado.»
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El Grupo de Seguridad Alimentaria del Comité de Enlace de las ONG para el Desarrollo ante la Unión Europea (UE) renovó su composición en 1997 y empezó a trabajar en el seguimiento de la Cumbre, la aplicación del reglamento de la UE de 1996 sobre seguridad alimentaria y la coherencia entre las políticas de desarrollo, agricultura y comercio de la UE. Mantiene contacto con el centro de coordinación de las ONG de Europa central y oriental que participó activamente en la Cumbre. En los Estados Unidos de América, el Comité del Día Mundial de la Alimentación conmemoró el 16 de octubre con su 14ª Conferencia televisada anual en la que participaron ONG extranjeras y la FAO. Por otra parte, ONG de los Estados Unidos y Canadá siguieron colaborando en el seguimiento de la Cumbre.
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Representantes del Foro Internacional de la Juventud para la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que se celebró en noviembre de 1996 con la asistencia de 500 delegados de 130 países, participaron en octubre de 1997 en Roma en una reunión de seguimiento y convinieron en establecer una secretaría permanente y nombrar representantes oficiales a nivel nacional. La Coalición Popular contra el Hambre y la Pobreza, creada en la Conferencia Mundial sobre el Hambre y la Pobreza que se celebró en Bruselas en noviembre de 1995, mantendrá una Asamblea en Roma en febrero de 1998, simultáneamente con la reunión conmemorativa del vigésimo aniversario del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
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Dirigirse a: Foro Mundial sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional Sostenible,
c/o Agora (Associação para Projetos de Combate a Fome), SCLN 210 Bloco «C» salas 215-218, 70.862-530, Brasilia, DF, Brasil.
Tel.: (55 61) 347 4914; Fax: (55 61) 347 9002;
Correo electrónico:[email protected]
El Foro de ONG de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación no se puso de acuerdo sobre un sistema mundial de seguimiento. Se observó que la creación de cualquier nueva red mundial tendría que tener su origen en los puntos señalados en el Foro, en particular los grupos regionales y sectoriales de ONG. En agosto de 1997 se convocó en Brasilia una reunión regional de redes de seguridad alimentaria para América Latina y el Caribe y, en esa misma semana, se celebró una reunión mundial de redes del sur con la participación de algunos asociados del norte. Los 14 movimientos y redes populares de la Asamblea para América Latina y el Caribe convinieron en que su cooperación se orientaría a preparar la participación de la sociedad civil en la revisión de los acuerdos de la OMC, junto con el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y de las conferencias internacionales conexas. Además, acordaron establecer un Foro sobre Nutrición y Seguridad Alimentaria para América Latina y el Caribe.
Veintiséis representantes de redes regionales de los cinco continentes decidieron crear el Foro Mundial sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional Sostenible desde una perspectiva que tenga en cuenta los problemas del sur. Sus tres temas centrales son la consecución de la seguridad alimentaria sostenible a nivel nacional, la participación en el examen de los acuerdos de la OMC y el seguimiento de los compromisos sobre seguridad alimentaria asumidos por los gobiernos en conferencias internacionales, especialmente la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Las tareas del Foro son las siguientes:
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En tres reuniones decisivas que se celebrarán en mayo de 1998, los encargados de la formulación de políticas tendrán la oportunidad de poner en práctica los compromisos tercero y cuarto del plan de acción de la Cumbre. Se trata de la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), la reunión del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI) y la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que dará inicio a una nueva ronda de conversaciones sobre temas como la agricultura y la diversidad biológica.
En el compromiso tercero del Plan de Acción se reconocen los importantes avances realizados en las actividades normativas y operacionales de la FAO relacionadas con la diversidad biológica. Para la gran mayoría de los campesinos pobres, la biodiversidad agrícola constituye no sólo su medio de sustento sino también su contribución intelectual y física colectiva a la seguridad alimentaria mundial, dado que proporciona la materia prima para la futura producción vegetal y animal.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992 preparó el terreno para que la FAO desempeñara una función rectora en el establecimiento del marco mundial para la conservación y utilización sostenible de la biodiversidad agrícola. Esta función fue reconocida oficialmente por la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica mediante la decisión III/11 adoptada en su tercera reunión, que constituye un hito fundamental.
En la decisión se subraya la importancia de los tres grandes procesos internacionales encabezados por la FAO: el seguimiento del Plan de Acción Mundial de Leipzig para la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, la ampliación del mandato de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura (CRGAA) para incluir todos los recursos genéticos (ya se trate de animales de granja y pesquerías o de recursos fitogenéticos y agroecosistemas) y, lo que tal vez sea más importante, porque permitirá la plena realización de los Derechos del agricultor, las negociaciones de la CRGAA con miras a la revisión del Compromiso Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, de conformidad con el CDB. Las ONG ven con agrado los progresos que se han realizado en estos tres ámbitos de negociación para prestar más apoyo a los campesinos pobres de los países de bajos ingresos que protegen muchos de los recursos fitogenéticos mundiales para la alimentación y la agricultura.
El programa de negociación es muy amplio e incluye las reuniones extraordinarias de negociación de la CRGAA convocadas por la FAO para revisar el Compromiso Internacional, y la reunión ordinaria de la CRGAA a principios de 1999, así como la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes en el CDB que se celebrará en Bratislava, República Eslovaca (véase el calendario de acontecimientos en la contratapa posterior). Las ONG desearían que la revisión del Compromiso Internacional estuviera ultimada para la Conferencia de la FAO de 1999.
La cuarta reunión de la Conferencia de las Partes en el CDB se celebrará menos de un año antes del examen de la protección de la propiedad intelectual que realizará la OMC en 1999, en el que muchas ONG desearían que se confirmara la función de los sistemas sui generis y que las formas de vida se excluyeran de la materia patentable1. Contemporáneamente, comenzará la renegociación del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC (resultante de la Ronda Uruguay del GATT), que afectará también a la capacidad de los campesinos pobres para utilizar de modo sostenible su biodiversidad agrícola. Las decisiones de la OMC podrían consolidar o debilitar los progresos realizados por la FAO y el CDB, y constituirán un centro de atención en los dos próximos años. Es necesario que las ONG, como parte de la sociedad civil, colaboren con la FAO y el CDB y con los ministerios nacionales de agricultura y medio ambiente, con frecuencia marginados, para lograr que los resultados de las negociaciones de la OMC protejan la diversidad biológica y promuevan su utilización en interés de los pequeños agricultores y las comunidades agrícolas.
1 En el Artículo 27 del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio se permite a los países excluir de la materia patentable plantas y animales siempre que adopten medidas eficaces de protección de las variedades de plantas mediante sistemas sui generis, mediante patentes o mediante una combinación de aquéllos y éstas. Las ONG han propuesto que se ofrezca a los países en desarrollo asistencia técnica a tal efecto.
Los debates sobre el GCIAI pueden seguirse en el sitio Internet de Rural Advancement Foundation International (RAFI): http://www.rafi.ca
El Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), que es la red internacional sobre investigación agrícola más amplia e influyente del mundo, está realizando su primer examen para todo el sistema en 17 años (véase también DEEP, Sin esperar..., septiembre de 1995). En mayo de 1998, un prestigioso grupo de expertos encabezado por Maurice Strong presentará en Brasil sus recomendaciones para el futuro de la red, que puso en marcha la revolución verde. Entre los principales temas que se examinarán figuran la estructura de la gestión del GCIAI y el sistema de incorporación al mismo, la reorientación de sus actividades de investigación hacia la agricultura sostenible, el estudio de los problemas y posibilidades de la biotecnología y la renegociación de las relaciones del GCIAI con las redes nacionales de investigación agrícola, las industrias agroalimentarias y las comunidades agrícolas.
Según las cifras que se utilicen, el presupuesto anual del GCIAI, de 304 millones de dólares EE.UU., representa del 4 al 10 por ciento de los fondos del sur para la investigación agrícola y contribuye a la capacitación de casi todos los agrónomos del tercer mundo. El GCIAI estima que los resultados de su investigación permiten alimentar como mínimo a 1 000 millones de personas y que sus variedades de alto rendimiento producen el mismo volumen que las variedades anteriores con un 40 por ciento menos de tierras agrícolas y mantienen bajos los precios de los alimentos básicos para los pobres de las zonas urbanas. Hasta un 70 por ciento de los cultivos alimentarios más importantes del sur derivan de germoplasma mejorado del GCIAI. Los 16 Centros internacionales de investigación agrícola del Grupo Consultivo contribuyen de modo decisivo a la elaboración de políticas de investigación en todo el sur.
Pese a las recientes mejoras, el sur sigue desempeñando una función marginal en la elaboración de políticas de investigación del Grupo Consultivo que tienen profundos efectos sobre las economías nacionales. El examen en curso podría remediar esta situación. Además, las corrientes de ayuda exterior al GCIAI, de 300 millones de dólares EE.UU. al año, tienen un rendimiento no reconocido (para el norte) de 5 000 millones de dólares EE.UU. como mínimo. En el examen podrían revisarse los acuerdos sobre la participación en los beneficios. A pesar de estas ventajas económicas, el entorno desfavorable a la ayuda, unido a la creciente fuerza de la industria privada de la biotecnología, está dando impulso a la privatización de algunos activos y programas del Grupo Consultivo. Entre los nueve miembros del grupo de expertos encargado del examen se incluyen representantes de dos de las mayores empresas agroindustriales del mundo. Para que el examen externo del Grupo Consultivo se beneficie de puntos de vista diversos e innovadores, es preciso que gobiernos, organizaciones de agricultores y otros miembros de la sociedad civil participen activamente en el proceso de examen.
Tras la firma en 1994 del Acuerdo sobre la Agricultura de la Ronda Uruguay, muchas ONG y países en desarrollo quedaron convencidos de que no se habían incorporado suficientemente sus preocupaciones en cuanto a la seguridad alimentaria. Las conversaciones sobre agricultura se habían mantenido sobre todo entre los principales productores y exportadores, dejando poco margen de intervención para los países en desarrollo. Está previsto que la Conferencia Ministerial de la OMC que se celebrará en mayo de 1998 en Ginebra establezca un calendario para examinar el Acuerdo sobre la agricultura a partir de 1999. Los países en desarrollo, y sus miles de millones de pequeños productores y de consumidores, esperan que en este examen se tendrán más en cuenta sus intereses.
El Acuerdo en vigor incluye ya disposiciones que pueden utilizar los países en desarrollo para promover la seguridad alimentaria, entre ellas las relativas a las políticas de producción que conceden a los países en desarrollo más flexibilidad y períodos de ajuste más largos, así como un trato especial y diferenciado en lo que respecta al suministro de insumos y las subvenciones a la inversión. En cuanto al consumo, el Acuerdo contiene exenciones para los países en desarrollo que les permiten subvencionar productos alimenticios con el fin de cubrir las necesidades de las poblaciones urbanas y rurales pobres a precios razonables. En materia de políticas de estabilización del mercado, hay varias opciones compatibles con la OMC entre las que se incluyen la modificación de la cuantía de los aranceles aduaneros dentro de los límites máximos consolidados, la utilización de existencias de seguridad alimentaria, disciplinas sobre prohibiciones a la exportación, derechos arancelarios adicionales en caso de aumentos rápidos de las importaciones o precios de importación bajos, y recurso a las salvaguardias del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).
La FAO reconoce que es posible que esas disposiciones no siempre funcionen como estaba previsto y que hay un margen para reexaminar los resultados obtenidos. De hecho en el propio Acuerdo sobre la agricultura (Artículo 20) se condiciona la continuación del proceso de reforma al examen de:
El Comité de Agricultura de la OMC, que la FAO sigue de cerca, está vigilando la experiencia relativa a la aplicación del Acuerdo.
Un elemento esencial de la labor de la FAO consiste en examinar las dificultades que han tenido los países en desarrollo para aplicar el Acuerdo y los ajustes que consideran necesarios para tener acceso a los mercados y salvaguardar la seguridad alimentaria. Su finalidad es también ayudar a los países en desarrollo a crear su propia capacidad para evaluar los efectos de los cambios propuestos en el sistema de comercio internacional y a estar mejor preparados para las negociaciones de la próxima ronda. Esto se subrayó en el compromiso cuarto del Plan de Acción de la Cumbre, por el que los gobiernos se comprometieron a «garantizar que los países en desarrollo estén bien informados y participen en pie de igualdad en este proceso».
Las conferencias y declaraciones de ONG desde la Cumbre indican claramente su prioridad de conseguir un sistema comercial equitativo que respete a la seguridad alimentaria. A continuación se señalan algunas de las propuestas que han empezado a examinar: